El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

sábado, 30 de marzo de 2019

Los diezmos de Alarcón y su tierra

La iglesia de Alarcón, después de 1480, fecha de la exención de las villas de realengo, siguió conservando el cobro del diezmo de las tierras de su antiguo suelo; como conservaron las rentas decimales de otras villas  que ya antes habían pasado a dominio señorial, siendo desgajadas de Alarcón. El resultado era una ingente cantidad de rentas en manos del arciprestazgo de Alarcón y del obispado de Cuenca, tal como nos exponía Diego Vindel, procurador del cabildo de Cuenca en el verano de 1583, en su relación de villas donde se cobraba los cahíces de Alarcón
 de las tercias o cahízes que llaman de Alarcón que son las villas de San Clemente, Vala de Rey, El Cañavate, Villanueva de la Jara, El Quintanar, Tarazona, La Motilla, Gabaldón, EL Alberca, Santa María del Campo, Valverde, Buenache, Onrubia, Castillo de Garcimuñoz, Montalbanejo y otras villas donde se recoge el pan de cahízes de Alarcón y vecinos
El licenciado Mieses, encargado ese año de recoger las tercias para la Corona, completaba la relación con otras villas y aldeas como Barchín, El Peral, Casasimarro, Rubielos, Cañada Juncosa o Atalaya del Cañavate. La recaudación del diezmo del pan, teóricamente una décima parte de las cosechas, obraba en las tazmías de los pueblos, en manos de los curas o terceros que lo custodiaban. El diezmo recaudado se dividía en dos porciones: el llamado diezmo de coronados y el diezmo de los legos. El primero, obtenido de los frutos de los religiosos, y a diferencia del segundo, estaba exento de los dos novenos o tercias reales que iban a manos de la Corona.

La división se complicaba con una nueva división: el llamado rediezmo, una décima parte de las tercera parte del diezmo global y que iba destinada exclusivamente al arcediano de Alarcón. La exención del diezmo de coronados era pretensión de sus beneficiarios más que derecho reconocido, pues el licenciado Mieses cobró los dos novenos del pan de cahíces de las villas de Tarazona, El Quintanar, Villanueva de la Jara y El Peral y los lugares de Casasimarro, Rubielos, que obraban en poder del doctor Hervías tercero mayor del beneficio de las villa de Villanueva de la Jara y pueblos citados, tenidos por sus anejos. De hecho el beneficio curado de Villanueva de la Jara era objeto codiciado, se estimaba en tiempos de Baltasar Porreño, en 1622, en cinco mil ducados (1).

La disputa de las tercias de los frutos decimales del suelo de Alarcón se remontaba a 1522. Ese año vinieron las primeras protestas contra el obispado de Cuenca, su deán y cabildo, pues haciendo llevar a Alarcón los diezmos de pan, vino o corderos se llevaban mucha parte de los diezmos, sin dar nada a la Corona de la parte de las tercias, bajo la excusa que eran diezmos de coronados. La iglesia asimismo percibía la totalidad de las llamadas minucias decimales (lana, queso, miel, cera, frutas, hortaliza, cáñamo o lino). No hemos de pensar en una recaudación centralizada de estos impuestos en el obispado de Cuenca, pues los diezmos se quedaban en ocasiones en los curas y beneficiados de las iglesias que no daban explicaciones a nadie.

De los diezmos de legos se solía hacer en cada lugar una tazmía, llamada la masa mayor o pontifical, de donde se sacaba el cahíz llamado pila de la catedral, que era un cahíz de pan, medida equivalente a doce fanegas, de cada dezmería del obispado. El resto se repartía en tres partes: una para el obispo y cabildo, otra para los curas y beneficiados y demás piezas eclesiásticas, y, por último, otra para las fábricas de las iglesias y el Rey (los dos novenos de las tercias reales), incluyéndose una pequeña parte para pago de los sacristanes. El reparto de estas rentas decimales no era igual en todo el obispado de Cuenca y difería del arcedianato de Huete al arcedianato de Alarcón o el priorato de Uclés, pues en el primer tercio referido el obispo tenía una mayor participación, respecto al cabildo, en la masa de Huete, mientras que en Alarcón y Uclés el gran beneficiado era el cabildo.
y porque se podría dubdar que como se dizen que lleuavan una tercia parte obispo y cabildo teniendo el obispo distinta su renta en el arcedianato de Huete, digo que adonde tiene renta el obispo no entran los cauildos ni adonde los cabildos no entra el obispo en lo que es lo principal porque en Huete no tienen nada los cauildos sino que su renta mayor es en los vestuarios de la Mancha adonde no lleua nada el obispo y adonde obispo y cabildo concurren juntos es en pan de Alarcón y en pan de Uclés y también tiene el obispo los rediezmos en los refitores de mesa capitular de manera que considerado uno con otro lleuan una tercia parte de todos los diezmos de pan y vino y ganado de esta tercia de legos el obispo y cabildo y los curas y beneficiados y demás pieças eclesiásticas y Rey eglesias lleuan las otras dos terçias partes en todo el obispado

BNE, MR/2/49

Los diezmos de legos y coronados eran también conocidos, respectivamente, como tercia mayor y tercia menor. Los diezmos de coronados o tercia menor del obispado de Cuenca estaba compuesta por una variedad de ingresos que iba más allá de la condición religiosa de sus tributarios:

  • Diezmos de los que tienen corona casados o por casar y de las viudas que fueron casadas con coronados y de sus hijos en tanto que está la hacienda por dividir
  • Los diezmos de pegujares, que son cuando el labrador no siembra más de tres fanegas 
  • Los diezmos de los novales o nuevos arrompidos como son dehesas, prados, montes concejiles y llecos, diezmos de tierras de concejos y señores de vasallos, aunque las cultiven legos que no tengan corona
  • Los diezmos de las Órdenes, monasterios, iglesias, universidades, concejos, cofradías, capellanías y de cualesquier tierras que fueran asignadas y obligadas a algunas lumbrarias. 
  • Todos los diezmos de las villas y lugares siguientes: Pareja, la Obispalía (que son cinco villas y lugares), Gil García, Madrigueras, Huerta y su común, Cañete, la Guerguina, Valdejudíos, Noheda, Uña, Tragacete, Cañamares, La Frontera, Monteagudo, Gascuñuela y otros heredamientos de la mesa capitular y arca de la limosna, que son muchos y gruesos, y otros de la dignidad episcopal y de las fábricas
  • Los ganados que vienen a herbajar y parir al término de Alarcón
  • Los diezmos de granjas, novales antiguos y no antiguos, dehesas, prados y pastos de clérigos y legos.
Y es que la constitución del obispado de Cuenca iba contra las cesiones que el Papa Clemente V hizo a la Corona castellana de las tercias reales. El Consejo Real consideró excesivas las prerrogativas del obispado conquense, por lo que en sentencia de 4 de junio de 1537 solo excluyó de los dos novenos reales los clérigos que fueran coronados y no casados. No obstante, el pleito quedó para nueva sentencia en revista, de la que no tenemos constancia que se llegara a pronunciar.

Sesenta años después, el arciprestazgo de Alarcón conservaba su singularidad en el cobro de los diezmos, reservándose para sus iglesias la mitad de los diezmos de pan y vino de sus antiguas aldeas y tres cuartos del diezmo de ganado, queso y lana. Además, las tercias aplicadas a los diezmos de legos que entraban en la tazmía de Alarcón estaban enajenadas al marqués de Villena y duque de Escalona. El perjuicio para la hacienda real se valoraba en dos mil ducados solo para las tercias dejadas de cobrar en Villanueva de la Jara. Por eso, la comisión del licenciado Mieses, que hizo cobrar las tercias reales sobre la totalidad de los diezmos de la tazmía de Villanueva de la Jara, ya fueran legos o coronados o fueran de la parte reservada a la Jara o de aquella que se debía enviar a Alarcón fue vista como agravio insoportable e intromisión en viejos derechos. Ya no solo por la Iglesia sino también por el marqués de Villena, que recurrió a la Contaduría Mayor de Hacienda. Tanto la Iglesia como el marqués tenían ganadas ejecutorias del año 1526, que fueron ratificadas en 1539. Se ratificaba así una anomalía histórica: el derecho de Alarcón a seguir cobrando la mitad de los diezmos, o tres cuartos en los casos mencionados, de sus antiguas aldeas, ahora convertidas en villas eximidas. La presión del marqués por no renunciar a unas sustanciosas tercias reales enajenadas en su favor era evidente: se disputaba el diezmo en el valle del Valdemembra, una comarca con más de tres mil vecinos. Los intereses del marqués serían ratificados por nueva ejecutoria de 27 de junio de 1584.


(1) PORREÑO, Baltasar: Declaración del Mapa del Obispado de Cuenca. BNE. Mss. 12961-7. Año
 1622


Fuentes: AHN. NOBLEZA, FRIAS, C. 765, D. 176-189

(Un estudio más amplio de las rentas decimales del suelo de Alarcón y la casa de Villena, en Jorge ORTUÑO MOLINA: "Las rentas señoriales de la casa de Pacheco en el señorío de Villena en el tránsito de la Edad Media a la Moderna" en El mundo rural en la España Moderna, coordinador Francisco José ARANDA PÉREZ. Universidad de Castilla La Mancha. Cuenca. 2004, pp. 1185-1199)

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