Los datos de rentas tomados de Pedro Joaquín Moratalla: "La Tierra de Alarcón en el señorío de Villena", Datos extraídos del archivo de la catedral de Cuenca, años 1399-1400
San Clemente (Cuenca) y su corregimiento
¿SAN CLEMENTE, UN PUEBLO DEL SIGLO XI?
Las cuentas del rey don Sancho IV de 1294 fueron transcritas el siglo XVIII (entre paréntesis el nombre dado al pueblo en la trancripción). En este caso, se trata del repartimiento del llamado tributo de los "maravedíes de los escusados". EL objetivo era una expedición de caballeros y ballesteros pedidos por don Juan Manuel para una campaña en Murcia. Un total de sesenta y tres "escusados".
Según las propias cuentas las aportaciones monetarias eran de cincuenta o cien maravedíes por cabeza, con un mínimo de cuarenta (e que tomaron c mrs. et a otros L mrs. e añ que mas poco tomaron XL). Hemos hecho una proyección a partir de esas cifras para calcular el número de vecinos y hemos multiplicado por cuatro para calcular el número de habitantes. Del mínimo y máximo calculado hemos hallado una media: 423 vecinos y 1692 habitantes en total para la Tierra de Alarcón. Habría que añadir las familias de esos 63 "escusados", 252 habitantes más, sin definir su vecindad. Por último, cabe la posibilidad de colonos individuales en caserías, algunos de los cuales darían lugar a nuevos pueblos, que no suelen recoger estos repartimientos, pero sí lo harán los censos de rentas eclesiásticas, y también otro caso a tener en cuenta sería la existencia de personas que no contribuyeran por no tener hacienda o casa. La fracción usada es la de 50, pero si hubiéramos usado la de 40, la cifra de población podría aumentar un teórico veinte por ciento (realmente, un 10 por ciento por los datos aportados en la cincuentena o centena)
Consideramos que hay pueblos nuevos que han nacido apenas una o dos decenas de años, pero, sobre todo, hay una redistribución de población fruto del nacimiento de esos pueblos: caso de San Clemente, que probablemente absorba población de otros núcleos, bien recientes (El Quebrado) o bien tradicionales (Rus). Hay poblaciones difíciles de ubicar hoy
BNE, Libro de diferentes cuentas de entrada y distribución de las Rentas Reales, y gastos de la Casa Real en el reinado de Don Sancho IV. Años 1293-1294. Mss. 13090. Siglo XVIII
Juan de Torres era un cantero de Ispaster, que había trabajado con Pero Veléndez de Zabala. Hacia 1530 habían coincidido en Carrascosa del Campo, pero unos años después habían coincidido en Uclés. Veléndez procedía de Nabarniz; su abuelo era Martíz Ortiz de Lequerica, casado con Ochanda Ruiz de Aldecoa, que vivía en la casa de Beascoa de Lequerica en la anteiglesia de Martín de Nabarniz; su padre era Martín de Zabala, casado con Marina de Zabala, que vivía en la casa de Abeeztia con Juan de Ochoa de Urquisca, ya casado se mudó a la casa de Aguirre de Zabala, en la anteiglesia de Navarniz, en la merindad de Busturia. Todos ellos eran descendientes de la casa solar de Uribarri. EL padre de Veléndez también ejercía el oficio de cantero.
Entre los vascos canteros que coincidieron en Uclés estaban Juan de Torres, de Ispaster, Juan de Cubillas, natural de Matienzo, en el valle de Ruesga,
Ejecutoria de 14 de agosto de 1538
Testigos en 1536
Juan de Torres Vizcaíno, cantero, vecino de Izpazta, 34 años. Conoce a Veléndez de ocho años a la fecha de la testificación. Primero en Carrascosa del Campo
Juan de Cubillas, cantero, natural de Matienzo, en el valle de Ruesga, 26 años, presente en Uclés desde 1529, conoce a Veléndez de cuatro años a esta parte de la testificación en Uclés
Pedro de Alegría, vecino de Puebla de Beeztia, 67 años
Martín Sánchez de Arranguiz, escribano del número de la merindad de Busturia, 75 años
Juan de Iturrate, 70 años, hidalgo de Navarniz
Ochoa de Ordolloa, hidalgo de Navarniz, 80 años
Juan de Goitia, hidalgo de Navarniz, 67 años
Juan González de Uribarri, 80 años, Navarniz, hidalgo
Ochoa de Mu.., hidalgo, 76 años, Nabarniz
ACHGR, 301-13-11
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Sancho de Legarra, se pide información de testigos en 1542, pero no se hace probanza
GALLAZTEGUI
Andrés de Gallaztegui de Vergara es hijo de Martín de Gallaztegui y Catalina López y nieto de Juan Martín de Gallaztegui, casado con Domeza de Lizarralde
Desconocemos la llegada a Villaescusa de Haro
Primera sentencia de hidalguía. 1532, denegatoria. Ejecutoria de hidalguía: 26-12- 1557.
ACHGR. 303-435-2
ACHGR. 301-26-12
CARREÑO
Las primeras noticias de los Carreño se remontan a 1484, cuando Alfonso Carreño pide ser considerado hidalgo. Era hijo de Pedro de Oviedo y Teresa González. Al padre se le conocía haber participado en la guerra de Toro y había llegado a Villaescusa de Haro hacia 1457 para ejercer el oficio de zapatero. Pedro de Oviedo decía ser natural de Oviedo. Primeramente se había establecido en Belmonte, donde había casado, para llegar en la fecha indicada, hacia 1457, a la villa de Villaescusa de Haro, junto a su mujer y su hijo Alfonso de dos años. Su llegada y asiento en Belmonte, hacia 1454, coincidió con su matrimonio con la mencionada Teresa Gonzáles, hija de un sillero llamado Gil Díaz. En Belmonte, el matrimonio vivió tres años, antes de asentarse en Villaescusa.
Alfonso Carreño sería reconocido hidalgo por provisión dada en Salamanca el 24 de marzo de 1487. Casaría con Catalina la Melera; del matrimonio nacería Antonio Carreño Oviedo casado con Catalina Palomar, que en 1557 sacó ejecutoria de hidalguía para sus hijos, una vez muerto su marido. Estos hijos eran Alonso Carreño, Juan Carreño, Antón Carreño y Agustín Carreño. EJECUTOIRA DE 5 DE JUMIO DE 1557
ACHGR, 301-26-14.
ARRIETA
Juan de Arrieta Santibáñez era hijo de Lope de Santibáñez María Ochoa y nieto de Juan de Retola y María López. Juan de Arrieta debía tener unos treinta y cinco años en 1533, había dejado su pueblo en la Encartaciones, Zalla, a comienzos de la década de 1520, para establecerse en Villaescusa de Haro, aunque de vez en cuando volvía a su pueblo. El abuelo Juan de Retola "andaba en una compañía" en la que también iba Diego de Garray.
Entre las obligaciones de las Encartaciones estaba el aportar hombres para la guerra, cuando la corona les pedía ballesteros
que nos les pedimos ballesteros por nuestros dineros y entre los vezinos echaban suertes a quales cabería e heran obligados a yr fasta el árbol de Luyando
Ejecutoria de 23 de agosto de 1533
ACHGR. 301-10-4
Arrieta, Arriaga, Carreño
Diego Ortiz, procedía del lugar de Beci, del valle de Sopuerta, en las Encartaciones de Vizcaya. Era hijo de Pedro de Piñuecos y Juana de Piñuecos y nieto de Martín Sánchez de Lallana e Isabel Sánchez de Pinuecos. La casa solar de la familia era en Garay. Diego Ortiz había abandonado su casa de Beci con doce o quince años
No hay referencias a que fuera cantero, pero tampoco se descarta
5 de octubre de 1526
Sign. Ant. 301-6-8
Atalaya era un pueblo sin mesón, cuando llega Manuel Sánchez Moreno, receptor de la Chancillería de Granada, no tiene donde alojarse, debiendo hacerlo en El Cañavate. El motivo de su presencia era el contencioso entre Diego Martínez Merchante y Cristóbal Jareño, por las heridas recibidas por el primero del segundo.
El Atalaya era un pequeño pueblo de alrededor trescientos habitantes en 1623, pero que ya contaba con servicios básicos de carnicería y tiendas. Cristóbal Jareño, un pastor con ganados propios, fue designado como abastecedor de carnicerías del pueblo. Como auxiliar se buscó a Domingo Concha, encargado de cortar las carnes. Había llegado en fecha indeterminada a Atalaya desde Pinilla de las Monjas, una aldea de Jadraque, para no encontrar asiento cómodo en el pueblo. El del cortador de carnes era un oficio despreciado, de hecho, Domingo Concha ya trabajaba en otro oficio despreciable, el de guardar los panes, con unos trigales que ya estaban altos para el domingo Cuasimodo de ese año. Ese día Diego Martínez Merchante se presentó muy ofendido en las carnicerías para pedirle a Domingo que dejase de cortar carne y se dedicara a su trabajo de guardar los trigos. Diego Martínez Merchante actuaba en defensa de sus campos propios, pero asimismo como alguacil del pueblo, aunque su actitud no debió gustar a Cristóbal Jareño que lo descalabró de una pedrada. Fue preciso avisar al Cañavate para que un cirujano acudiera a curar al descalabrado. La curación fue muy simple: curar la herida con vino. Si bien el descalabrado pedía 300 ducados de indemnización, que, decía, es lo que había perdido en el cuidado de su hacienda. El hecho aparentemente intrascendente dio lugar a un largo proceso jurídico. Las primeras actuaciones de instrucción correspondieron a un escribano y alguacil del Cañavate enviados por su alcalde Diego de Ortega, los autos procesales siguientes al alcalde mayor de San Clemente y la apelación de la sentencia a la Chancillería de Granada.
No obstante, El Atalaya contaba con un protogobierno, cuyas competencias empezaban a definirse, Se contaba con un alguacil nombrado desde El Cañavate, cuyas funciones se limitaban a prender a delincuentes pillados in fraganti y, asimismo, contaba con un regidor perpetuo, es decir, un oficio comprado, con funciones de gobierno, aunque reducidas a las posturas y remates del abasto del lugar, pero que dado la ausencia del regidor, asumía dicho alguacil Al menos esa era la teoría, porque la debilidad de la administración del corregimiento, otorgaba cierta autonomía al lugar del Atalaya. Así, Atalaya debía proveer cien fanegas de trigo al pósito de la villa del Cañavate, que se encargaban de recoger los alguaciles de San Clemente, pero que, dada su incapacidad, lo hacía el alguacil del Atalaya, quien además repartía trigo a los labradores y espedía libranzas. De este modo, Diego Martínez Merchante, ejerciendo de alguacil, con un oficio apenas sin competencias, se había convertido en la mayor autoridad de su pueblo por los vacíos de poder... especialmente en los asuntos económicos.
La elección de oficios en El Cañavate se hacía para año nuevo, entre los oficios elegidos un alguacil para sus aldeas de Atalaya y Cañada Juncosa, entre vecinos de estos lugares, entre personas principales y abonadas, Diego Martínez era vecino del Atalaya. Así, la administración de las aldeas era prolongación y dependiente del Cañavate. La existencia de un regidor en el gobierno de la aldea no se reconocía como consuetudinario, por lo que hemos de suponer que tal oficio con funciones de gobierno respondía a la oportunidad de que hubiera vecino del Atalaya que hubiera comprado el oficio y residiera en el lugar.
que el cauildo de la dicha villa del Cañabate , quando hace eleción de oficiales que es por el día de año nuevo, nombra por alguacil en el lugar de la Atalaya una persona del mismo lugar y lo mismo hace en Cañada Juncosa que son arrabales de la dicha villa y los dichos alguaciles no tienen más jurisdición que poder prender en fragante, por lo demás es el regidor que ordinariamente asiste uno en cada uno de los dichos lugares y suele aber dos porque como son perpetuos quien puede los compra, de manera que el dicho alguacil no puede màs que prender en fragante y si ay otro negocio del gobierno tampoco lo puede hacer ni más que dar quenta en el cabildo de la dicha villa o a la justicia della y esto solo es lo que los alguaciles pueden hacer y no otra cosa y algunas veces el corregidor de San Clemente les comete la distribución del trigo del pósito para los labradores y nunca an tenido más juridición que prender y remitir luego y lo demás a sido a cargo de los regidores del dicho lugar
Las palabras tenían su significado, para El Cañavate, las aldeas de Atalaya y Cañada Juncosa eran arrabales sin jurisdicción alguna; para Alarcón, eran aldeas con autonomía jurisdiccional. Es cierto que la primera opción era la legal, pero la segunda se estaba imponiendo por las circunstancias. No obstante, el oficio de alguacil era nombrado por El Cañavate y a su justicia respondía.
En 1623, Ataya ha perdido una decena o veintena de familias respecto a 1591, lo que nos reafirma en al idea de esos flujos de población entre pueblos por las adversidades coynturales, que se manifiesta muy bien en la población fluctuante de los grandes pueblos, que es ahora cuando alcanzan su máximo de población, recogiendo los excedentes de unas aldeas con familias arruinadas por los censos contraídos. Son pocos los datos que tenemos para saber cuál era la configuración social de la aldea de Atalaya, pero de la probanza de testigos, un tercio del total de cabezas de familia, deducimos que la mayoría eran labradores propietarios, siendo pocos los que viven de su hacienda (grandes propietarios), y ya hay una minoría de trabajadores, es decir, jornaleros. El expediente muestra además que Atalaya es un pueblo de agricultores, Cristóbal Jareño es un pastor y ganadero, pero no rivaliza con esa capa de labradores y su función es el abasto de carnes. El problema con Domingo de Concha viene porque ha abandonado la guarda de campos desde carnestolendas a Cuasimodo. En la pequeña sociedad atalayense hay una estratificación de capas sociales, los cañavateros con grandes intereses en el pueblo, como los Ortega o los Araque, una capa de labradores acomodados y alfabetizados, que se va dejando en los extremos algunos arruinados como Andrés López, que ya "trabaja en lo que sale" y con orgullo y dificultades es capaz de firmar con su nombre, otra capa menor de jornaleros al servicio de los anteriores y, por último, el lumpen, encarnado por Domingo de Concha, un foráneo de Hontecillas, que trabaja de meseguero o cortador de carne, realizando los trabajos tenidos por más despreciables. Faltaría un grupo social más, son los ganaderos de Alarcón y su aldea de Tébar, que controlan la dehesa de Atalaya, tenida por privilegiada de la villa de Alarcón y cuya misma existencia, y los difusos límites procedentes de 1481, justificará la futura división de la villa en 1637.
Testigos en 1624, presentados por Cristóbal Jareño:
Diego de Ortega, vecino del Cañavate, alcalde ordinario por el estado de los Hijosdalgo, 30 años
Martín López Caballón, alférez mayor del Cañavate, 75 años
Juan de Olivares, vecino del Cañavate. labrador que vive de su hacienda, 57 años
Agustín Muñoz Piqueras, 35 años, alcalde ordinario del Cañavate
Gabriel de Torres, vecino del Cañavate, que vive de su hacienda, 64 años
Martín de Castro, vecino del Cañavate, tiene casa de posadas. 60 años
Domingo de Concha, morador en el lugar de Hontecillas, jurisdicción de Valverde. 70 años. Da para la Atalaya una población de sesenta o setenta vecinos. Compagina el oficio de cortador de carnes -no le lleva más de una hora- con el de guardar los panes y viñas.
Alejo Carretero, morador del Atalaya, labrador, 50 años
Cristóbal Carretero, morador de Atalaya, labrador, 24 años
Fernando Martínez Jareño, morador de Atalaya, labrador, 40 años
Bernardino Pastor, morador de Atalaya, labrador, 47 años
Juan López Montalvo, morador de Atalaya y natural de Palomares del Campo, 50 años
Testigos presentados por Diego Martínez Merchante (1624)
Pedro López del Río, labrador y regidor del Cañavate, 55 años
Miguel Martínez, vive de su hacienda, regidor del Cañavate, 58 años
Miguel de Osma, vecino de Cañavate, regidor del Cañavate y natural de Valera de Abajo, 60 años
Francisco Cañavate, regidor del Cañavate. 36 años
Alonso Martínez Salmerón, barbero, vecino del Cañavate. 36 años
Juan de Araque, alcalde ordinario del Cañavate por el estado de los hidalgos, 48 años
Damián Jareño Carrión, morador de Atalaya, labrador, 45 años
Alonso Carretero, morador en el Atalaya, labrador. 45 años
Pascual García Solera. morador de Atalaya, labrador, 40 años
Miguel Sánchez García, labrador, morador de Atalaya, 34 años
Andrés López, labrador y trabaja a lo que sale, morador de Atalaya, 33 años
Juan López Luceño. morador de Atalaya, labrador. 32 años
Juan Rubio, morador de Atalaya, labrador. 35 años
Diego Martínez Cejalbo, trabajador, morador de Atalaya. 40 años
Juan Delgado, morador de Atalaya, trabajador y labrador. 30 años.
Rodrigo Ruipérez, labrador, morador en Atalaya. 74 años
Pascual Carretero, labrador, morador de Atalaya. 60 años
Fernando de Araque, vive de su hacienda, morador en Cañada Juncosa. 54 años
Antonio González, labrador, morador en Cañada Juncosa. 52 años
Pedro Gómez de Ortega, labrador, morador en Cañada Juncosa, 54 años
ACHGR, C9639-16
Mientras que en los meses de noviembre y diciembre de 1600, San Clemente luchaba contra la peste, El Cañavate y Alarcón pleiteban por la aldea de Atalaya y su dehesa. Era una primera confrontación que anunciaba la división de la Atalaya en 1637.
La dehesa del Atalaya era una de las antiguas dehesas privilegiadas que se había reservado Alarcón tras la guerra de Marquesado, aunque ahora los derechos que Alarcón se arrogaba era por la práctica que había tenido de antiguo de arrendar dicha dehesa. Una dehesa cerrada, auténtica y privilegiada, en palabras de la época. Según Alarcón el aprovechamiento por las aldeas del Cañavate (Cañadajuncosa y Atalaya) estaba supeditada a la concesión de licencias por el concejo de Alarcón o conciertos con los arrendadores. Pero Alarcón también denunciaba que tanto Atalaya como Cañadajuncosa (o Cañada Hincosa) no eran barrios ni arrabales del Cañavate sino aldeas con alcaldes y alguaciles propios en esa época, con jurisdicción propia. Alarcón se buscó los testigos en su aldea de Tébar. Eran vecinos de este lugar los que solían tener arrendada esta dehesa, así, un tal Alonso Barriga, para pasto de sus ganados. De la probanza de testigos se desprende el interés en el pleito de una familia principal: los Villanueva
El papel autónomo que estaban adquiriendo las aldeas respecto a sus villas madre, en este caso el Atalaya y Cañadajuncosa, ya no era la vieja realidad de un mismo núcleo poblado en manos de dos jurisdicciones, Alarcón y El Cañavate, que también se mantenía con los correspondientes conflictos a la hora de litigar las competencias, sino una nueva realidad donde las aldeas estaban adquiriendo una personalidad propia. El Atalaya o Cañadajuncosa estaban orbitando en torno a la villa de Alarcón o, más bien, estaban cayendo bajo la influencia de las familias de Alarcón, establecidas en el lugar de Tébar, u otros como Honrubia, mientras que el papel de influencia de las familias principales del Cañavate se iba aminorando. La traducción era un independencia de hecho de estas aldeas de Cañadajuncosa o Atalaya. Estos dos pueblos apenas si tenía un puñado de familias al iniciarse el siglo XVI, pero, a la altura de 1600, Cañadajuncosa tenía cerca de sesenta familias y Atalaya, ochenta. Si bien lo que tenían era una organización administrativa propia que funcionaba, de hecho y sin haber alcanzado el villazgo, independiente de la villa de El Cañavate: en los dichos lugares del Atalaya y Cañadayuncosa sabe este testigo que los dichos lugares es población distinta y apartada de la dicha villa del Cañavate y en los dichos lugares ay su rexidor y su alguacil e tiendas e carnecerías y obligado de carne e pescado y su yglesia y pila de bautismo y cura que administra los sacramentos y cobra los diezmos. Esos hechos diferenciales eclesiásticos o administrativos no eran nuevos, pero el incremento de población los hacía más visibles y necesarios para organizar unas comunidades que se acercaban o rebasaban los trescientos habitantes en cada una de estas aldeas. Justamente, ahora, la palabra aldea que significaba sujeción a villa, se presenta como signo de apartamiento y concepto diferenciado del del barrio o arrabal.
ACHGR. C 14997-35
Testigos 1600
Pedro Martínez, pastor de Tébar, 70 años
Concejo de Alarcón de 18 de diciembre de 1600
Alcaldes: Antón Granero de Heredia y Fernán Vázquez de Garnica
Regidor: licenciado Bautista de Peralta
Almotacenes: Antonio de Peralta y Juan Rubio
Como testigos del poder: Gabriel de Castañeda, Pedro de Castañeda y Sebastián de Mora
Sentencia favorable a 1 de febrero de 1514
Ejecutoria de 9 de febrero de 1514
Muerte de Martín Ruiz de Villamediana, 1523
Muerte de su mujer, Constanza Ruiz, 1535. Según Hernán Vázquez de Haro, se retraxo después de bibda en un monasterio de beatas
Su hijo Antonio Ruiz de Villamediana tiene 45 años en 1546. Sus primeros estudios los había desarrollado en San Clemente, pero luego los había completado en Belmonte
Oficios concejiles del año 1513
Alcaldes ordinarios: Benito García y Juan de Olivares
Regidores: Alonso Manzano, Pedro Sánchez de Origüela, Juan López, Pascual Simón,
Alguacil: Garcilópez
Escribano: Pedro de la Fuente
Jurado y Mayordomo de los Propios: Alonso de las Mesas
Oficios concejiles de 1546
Alcaldes: Bachiller de Avilés, Antón Castañeda
Regidores: Hernando del Castillo e Inestrosa, Cristóbal de Tébar, Alonso García, Francisco Jiménez, Francisco de los Herreros
Probanzas del 3 de marzo de 1546
Hernán Vázquez de Haro. hidalgo, 63 o 64 años
Alonso Pacheco, 65 años
Pedro de la Fuente, escribano, pechero. 65 años
conoció a Martín Royz de Mediana, padre del que lityga, vecino de la dicha villa, al qual conosció moço soltero que hera factor e trataba las haciendas de Rodrigo Sánchez de Tordehumos, vecino que fue de la villa de Tordehumos, suegro que fue después del dicho Martín Royz e lo conosció en la dicha villa donde el dicho su suegro Tordehumos trataba en cierta compañía de otros mercaderes y conosció moço soltero en el dicho oficio más de siete años y esto abrá más de cincuenta años e después este testigo supo que el dicho Martín Royz se casó con Constaça Royz su muger, hija del dicho Rodrigo Sänchez de Tordehumos su amo en la villa de Tordehumos e que en el año de quinientos e dos este testigo vido que el dicho Martín Royz se vino a la dicha villa de San Clemeynte se vino a la dicha villa de San Clemeynte con la dicha Constança Royz su muger y con hijos y venido a la dicha villa compró la casa que de presente tiene el dicho Antonio Royz su hijo e le vido que vivió en la dicha villa de mercadurías tiniendo tienda de paños e sedas e de ganados e viñas e otras grangerías porque quando vino a la dicha villa truxo cabdal para ello
Antonio Rosillo, hidalgo, 80 años, dice ser primo hermano del padre de la mujer de Antonio Ruiz de Villamediana, es decir, de Antonio de los Herreros. Se presupone que la mujer. de Juan López Rosillo es hermana de Miguel Sánchez de los Herreros, Así Mencía López, mujer de Juan Rosillo sería hermana de Miguel Sánchez de los Herreros
Benito García Catalán, labrador, 70 años. Reconoce que Martín Ruiz de Villamediana deja una capilla u nombra a su hijo por patrón. Se trata de la capilla del Descendimiento de la iglesia de los frailes.
Francisco Gómez, clérigo beneficiado, 70 años: De Antonio se dice que hizo mayorazgo e mexoría e patronazgo de una capilla que tiene en San Francisco
Miguel Sánchez Sevillano, 70 años, tratante al servicio de Martín Ruiz de Villamediana durante seis años
Francisco de Olivares, labrador, 60 años
Juan de Caballón, labrador, 75 años. Nos dice de Martín: siendo moço soltero, siendo criado de Rodrigo Sánchez de Tordehumos que después fue su suegro, casado con su hija e lo conosció que venía con el dicho Rodrigo Sánchez a la dicha villa de San Clemeynte a tratar en paños e lanas e lo traya por su criado más tiempo abrá de sesenta años (al acabar la guerra del Marquesado)
El 27 de septiembre de 1520, Francisco de Bazán, marido de la señora de Valera de Abajo, refugiado en el lugar de Honrubia da su poder al castillero Cristóbal de Torrijos para que acuda a la Santa Junta comunera para protestar contra los excesos cometidos por sus vasallos y que detallaba:
sobre la furtar con armas e despojos que mis vasallos de la mi villa de Valera de Yuso, que es en el obispado de Cuenca me han fecho en se me alçar con la dicha villa como se ne han alçado e me han tomado mi casa que en la dicha villa tengo e echado por furtar della e saqueándomela e tomándome en ella más de çinquenta arcas llenas de preseas e axuar de casa e ropas e joyas e atavíos e más de çiento e çinquenta corseletes e coraças e vallestas e tiros de poluora e otras armas ofensivas e defensivas e más de mill fanegas de trigo e otras tantas e más de çebada e çenteno e vino e otras provisiones e otras muchas cosas
En palabras similares se expresaba Francisco Bazán en una petición que llegó el ocho de octubre
Don Françisco de Baçán diçe que sus vasallos de la villa de Valera de Yuso que es en el obispado de Cuenca se le han alçado con la dicha villa diziendo quieren ser rrealengos y le tomaron su casa que en la dicha villa tenía y le echaron della por fuerça con armas y ge la saquearon y tomaron en ella más de çinquenta arcas llenas de rropas y joyas y preseas de casa e oro e plata y más de çiento y çinquenta pares de coraças y coseletes y muchas ballestas y escopetas e otros tiros de poluora e otras muchas armas y más de mill fanegas de trigo e otras tantas y más de çevada y çenteno y ciertas cubas y tinajas de vino u tras muchas provisiones y otras muchas cosas de valor y de por su casa y le toman el trigo de sus molinos y heredades y no ge lo dexan sacar y han hecho contra el otras fuerças y delitos y tratándole muy mal de obra y de palabra en gran desacato y desobediençia de v. a.
Pero el 9 de octubre se decidirá que el asunto sea tratado y visto por los procuradores de Cuenca, los cuales considerarán el diez de octubre que Valera de Abajo es parte de la tierra de Cuenca y su sexmo de Altarejos y a la tierra de Cuenca como realengo ha de volver. De nuevo, el 17 de octubre, Francisco Bazán contestó, por boca de su apoderado, defendiendo sus razones y pidiendo se le pusiera de nuevo en la posesión de la villa según la ley de Valladolid y considerar que los procuradores conquenses eran comuneros que apoyaban a los de Valera, que habían depuesto a las autoridades locales y al alcaide y nombrado uno nuevo. Los procuradores de Cuenca Juan Olivares y Juan Guzmán responderán de la necesidad de opinión de letrado en un intento de dilatar en el tiempo la respuesta. Nuevo apremio de Francisco Bazán, a lo que los diputados de justicia responderán el 22 de octubre con una citación de los vecinos de Cuenca y Valera para oír sus razones, una forma de dar la razón a los comuneros. Francisco Bazán pedirá una información de testigos de dos personas próximas, Diego de Orihuela y Alonso de Orihuela y jura de calumnia de los procuradores de Cuenca en torno a tres puntos que venían a reconocer su derecho de señorío sobre la villa de Valera y la ilicitud del movimiento comunero. Tordesillas, el 23 de octubre, mantuvo en pie la citación de emplazamiento anterior de vecinos de Cuenca y Valera. El expediente se interrumpe.