El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

Wednesday, May 6, 2026

La herencia de doña Ana de Tébar

 Ana de Tébar Ángel muere en 1647, previamente le ha precedido en la muerte su marido el doctor Fernando de Vera y Alarcón. Los bienes de Ana de Tébar acabaron en manos de Francisco Ángel Ibañeta, secretario de la Inquisición de Cuenca e hijo de Julián Ángel de Ibañeta, secretario del Santo Oficio, fallecido, y en quien la viuda había hecho donación de sus bienes por ser primo suyo, si bien hubo un contenciosos por la herencia, pues la finada dejó a deber a Rodrigo de Ortega, señor de Villar de Cantos, 1700 reales. Francisco Ángel era el único y universal heredero de su padre Julián, aunque doña Ana de Tébar había dejado otras dos herederas: doña María de Araque y Tébar y Ana Rosillo.



Ana de Tébar era hermana de Pedro de Tébar Ángel, clérigo y residente en Roma, Allí también había dejado bienes la finada Ana de Tébar, Cuando hace la donación inter vivos a punto de morir es una mujer de setenta años, Tiene por morada unas casas bajo de la placeta de la Torre Vieja, linderas de don Rodrigo de Ortega y de la bodega de Juan de la Carrera, clérigo, como bienes raíces, una viña de 16 aranzadas en el camino de Munera, lindera de herederos de Cristóbal Aguado, y unas hazas de quince almudes en el paraje de la Nava, y como bienes muebles, cuarenta tinajas, y otras cosas de menaje y mobiliario de la casa. Pero, los bienes de Ana se habían incrementado por el testamento de su hermano Pedro en Roma, el diez de diciembre de 1629, que la había declarado por única heredera; testamento modificado por dos codicilos de 1636 y 1647. Junto a la herencia dejaba también sus deudas: 850 ducados tomados a censo y otros 300 ducados a mandas testamentarias post mortem por la salvación su alma una vez fallecida, es decir, fundaba una serie de memorias por su alma. Una pequeña parte iba para pagar la soldada de su criada Ana Martínez.

Los bienes se repartían en tres partes: la de Julián Ángel Ibañeta, la de Ana Rosillo, hija de Juan Rosillo y la de María de Araque Tébar (hija de Melchor de Tébar y Juana Vázquez de Guzmán y menor en ese momento, representada por su curador Juan Muñoz de la Fuente); Julián de Ibañeta era primo de Ana de Tébar y las dos mujeres eran sobrinas de Ana de Tébar. La casa familiar quedaba para Ana Rosillo. Hemos de suponer que al ser lindante de la de  Rodrigo de Ortega y la bodega del clérigo de Juan Carrera conformarían el espacio futuro del palacio de los Valdeguerrero.

El pleito, entendido por el alcalde mayor de San Clemente, se lo arrogó el tribunal de la Inquisición por ser Francisco Ángel un miembro del tribunal de Cuenca. El pleito se complicó por la intromisión del jesuita Andrés de la Matilla, que pretendía que la finada Ana de Tébar había rectificado la primera donación con una segunda en la que había fundado algunas capellanías de las que se había nombrado capellán al dicho Andrés de la Matilla. El jesuita intentó sacar el pleito de la Inquisición para llevarlo al provisor del obispado de Cuenca y convenció para que se personara en el pleito don Rodrigo de Ortega, que andaba en mala relación con los Ángel Ibañeta.

La donación inter vivos se firmó el doce de septiembre de 1647, Ana de Tébar moriría el nueve de octubre y sería enterrada el día diez en la iglesia mayor de Santiago; el once de octubre. La batalla por sus bienes comenzó ese mismo día, cuando Ana Rosillo intentó tomar posesión de los bienes que le correspondían. El alcalde mayor Estremera tuvo que mandar un alguacil que guardara la casa de la finada en tanto se hacía el inventario de los bienes. El inventario se haría a las doce de la noche, con el cuerpo presente de la finada. Julián Ángel de Ibañeta ya se estaba presentando ante el tribunal de Santo Oficio para que hiciera uso de su jurisdicción privativa y le diera posesión de sus bienes, que, a su parecer, eran todos los de Ana de Tébar, por ser bienes pro indivisos. Esa posesión se dará el 15 de octubre. El encargado de hacerlo efectivo como juez fue el licenciado Juan Villanueva Merchante, comisario del Santo Oficio*. Para defender sus derechos Julián Ángel dio poder a Gregorio Santos, cura de la villa e Inquisidor Apostólico, el licenciado Gregorio Morcillo Ángel, presbítero, Alonso de Valenzuela, familiar de Santo Oficio, y Amaro de Santiago, procurador de causas de la villa.





La casa de Ana de Tébar era una casa amplia con aposentos, oratorio privado, corrales, bodega y cueva. Sus aposentos se guardaban con quince llaves grandes y pequeñas. Era en la bodega y cueva donde se guardaba el vino de la cosecha, aparte de algo de cereal que sería también objeto de disputa. El vino procedía de las dieciséis aranzadas de viñas del camino de Munera y el grano de las siete almudes cebadales de la Nava, camino de Pozoamargo explotados en regimen de arrendamiento y que lindaban con tierras de Jusepe Castro y Pedro de Oma, otra haza cebadal en la Nava, su producción de nueve almudes y se dice que lindan con hazas de Cristóbal García Monteagudo y Juan de la Carrera.

La herencia de Ana de Tébar estaba envenenada. Sus últimos días habían sido de apuros económicos, había pedido al licenciado Matilla que vendiera una alfombra parda y con el dinero comprar lo necesario para la alimentación de su casa. Además el testamento fijaba la necesidad de que los tres herederos de los tres tercios de la herencia, desembolsarán 300 ducados de sus últimas voluntades y 850 ducados del principal de un censo, que habían sido prestados por las dominicas de Belmonte. Los 300 ducados iban destinados a setecientas misas. Para dar cumplimiento a sus últimas voluntades, doña Ana de Tébar había nombrado por albaceas a Francisco Martínez Perona, abad de Santiago, dignidad de la iglesia de Cuenca, beneficiado de las parroquiales de la villa, a los licenciados Antonio García de Tébar y Andrés Matilla, presbíteros y a Juan Rosillo Navarro.

La iniciativa en la distribución de la herencia correspondió a Julián Ángel de Ibañeta, que haciendo valer su papel de secretario del Santo Oficio, reservó el tema a la justicia de la Inquisición y logró un embargo de los bienes y su depósito en manos del regidor Pedro Ruiz Ángel. Una de las herederas, Ana Rosillo, a continuación de la muerte de Ana de Tébar, había ingresado como novicia en las trinitarias y por ella hablaba la priora del convento Ginesa de Llanos, siendo imposible hablar con Ana Rosillo en el locutorio del convento. Hubo que amenazar con excomunión por los Inquisidores de Cuenca para tener el acceso a inventariar de nuevo los bienes que había en la casa de la finada y que había correspondido a Ana Rosillo en la partición.

Se tuvo que determinar cuáles eran las deudas de doña Ana de Tébar, que se difuminaban en un censo de 850 ducados, pero que eran más variadas:

  • 150 ducados de principal de un censo tomado a los trinitarias (así lo reconocía su priora en 1648, Juana de Tébar), de los que se adeudaba doscientos reales de réditos.
  • La priora de Santa Catalina de Belmonte, Ana de Oma, se negó a dar alguna, por negar competencia a los jueces de los inquisidores.
  • 3000 reales de plata doble del cura de la iglesia de San Juan de Cuenca, se debían 150 reales de réditos.

Uno de los acreedores de doña Ana de Tébar era el licenciado Luis Diaz de Arias, cura de la iglesia de San Juan de Cuenca y patrón de las memorias fundadas en esa parroquia por  el licenciado don Domingo de Bascuñana y su hermano Cristóbal (con obligación de una misa todos los jueves del año), poseedor de un censo de 3000 reales de plata doble

*En la villa de San Clemente había dos comisarios del Santo Oficio ese año. Alonso Sánchez de la Orden y el licenciado Juan Villanueva Merchante. El comisario del Santo Oficio era un delegado eclesiástico que actuaba como representante local del tribunal de la Inquisición en ciudades y pueblos alejados de las sedes principales. Su función era ser los "brazos" del tribunal en el territorio, permitiendo que la autoridad inquisitorial estuviera presente de forma constante en el ámbito local. Como juez sustituirá a Juan de Villanueva Merchante el licenciado Diego de Olivares.

Para hacer pago a las deudas se hizo tasación de las casas de la finada por dos maestros de cantería: Pedro Correoso y Francisco Ballestero: 10757 reales de vellón. El dos de septiembre de 1648, el pleito se hace más complejo, al presentarse en el mismo don Rodrigo de Ortega el mayor como perjudicado, alegando que en la rectificación y segunda donación que hizo doña Ana de Tébar Ángel confesó deberle 1700 reales. El 24 de septiembre los autos se han enviado a Madrid, a la Suprema de la Inquisición, que decide que en todo el pleito entienda el Santo Oficio de Cuenca, salvo en los 300 ducados destinados a las memorias de la finada, que ha de ser el provisor de Cuenca. Las memorias habían sido introducidas por doña Ana de Tébar en la segunda donación, encargando de llevarlas a cabo al presbítero Andrés de la Matilla, que había acudido a la justicia del provisor de Cuenca, pero en esa segunda donación también doña Ana de Tébar había declarado ser deudora de Rodrigo de Ortega, el cual había acudido a la justicia del alcalde mayor y conseguido un embargo de bienes de la finada, cuando ya había un embargo anterior y posesión de bienes a favor de Julián Ángel Ibañeta, que ahora obraba, una vez fallecido en manos de su hijo Francisco. Detrás de este galimatías jurídico, estaba el infortunio de una viuda, que, a la muerte de su marido, había visto como los acreedores se lanzaban a por su hacienda.

Don Rodrigo Ortega había conseguido del alcalde mayor don Pedro Pérez de Estremera dictara ejecución de los bienes embargados, acogiéndose a la segunda donación. Esta ejecución intentó ser paralizada por el tribunal del Santo Oficio de Cuenca bajo amenazas de excomunión. El auto de este tribunal llegaría a San Clemente el uno de octubre de 1648. El alcalde mayor alegaría que en la segunda escritura de donación de doña Ana de Tébar, de 7 de octubre de 1647, ante el escribano Juan Palacios Guijarro, la finada reconocía deber 1700 reales a don Rodrigo de Ortega. Además, hábilmente, don Rodrigo supo diferenciar ambas donaciones, centrarse en la segunda de siete de octubre y pedir el embargo de bienes de la herencia de las dos sobrinas, Ana Rosillo y María de Tébar, obviando a Francisco Ángel y por tanto considerando que la Inquisición no era juez competente y que la ejecución de bienes podía seguir adelante como así se hizo. Además, el alcalde mayor, inducido por Rodrigo de Estremera, defendió su jurisdicción llevando el caso su era necesario ante el Consejo de Castilla, en un intencionado intento de provocar un conflicto de competencias entre dos instancias superiores, el Consejo de Castilla y la Suprema de la Inquisición. Mientras, desde San Clemente se negaban remitir los autos al Santo Oficio de Cuenca, como se pedía, alegando enfermedad del escribano. Nueva inhibitoria de los Inquisidores de Cuenca el 10 de octubre, bajo amenaza e excomunión, que no amilanó al alcalde mayor de San Clemente (y, es de presuponer, a don Rodrigo de Ortega), que de nuevo defendió su jurisdicción ordinaria el 13 de octubre. El testimonio del alcalde mayor vino aseverado por don Rodrigo de Ortega el mayor que insistió que los autos se había remitido al Consejo de Castilla para su conocimiento. Además, don Rodrigo de Ortega se estaba ganando la voluntad del nuevo comisario de la Inquisición en San Clemente, don Diego de Olivares Merchante. El 7 de enero de 1649, la victoria de don Rodrigo de Ortega era total y conseguía un auto del Consejo de Castilla que ordenaba se le remitiera por la Inquisición los autos del pleito para entender en él y se añadía que el notario Francisco Ángel estaba incurso en muchos pleitos, en claro intento de desacreditarle. 

Aunque no sabemos de la continuación del pleito. La Inquisición dio carpetazo al mismo que pasaría a la jurisdicción ordinaria. Es presumible que entre otros bienes, don Rodrigo de Ortega el mayor, I señor de Villar de Cantos, se quedara con las casas de doña Ana de Tébar, que correspondieron  en la herencia a doña Ana Rosillo. Esta Ana Rosillo, ingresada como novicia en las trinitarias, una vez muerto su padre Juan Rosillo (alcalde de la villa en los años 1640-1641), quedaría en una situación muy frágil que seria aprovechada por don Rodrigo de Ortega, que a través de su mujer, Ana Rosillo Gabaldón, debía tener vínculos de parentesco con la susodicha novicia y, sabemos, tenía buenas relaciones con los Vera y Alarcón. Así, don Rodrigo se haría con la casa de Ana de Tébar, la agregaría a la propia (y es de presuponer que con el tiempo también la bodega del clérigo don Juan de la Carrera) y en su lugar se levantaría con el tiempo el palacio de los marqueses de Valdeguerrero.


Pleito civil de Andrés de Matilla

Archivo Histórico Nacional, INQUISICIÓN,1916,Exp.6

Sunday, May 3, 2026

Los Arrieta y el acceso a la elección de oficios en Villarejo de Fuentes

 El Pleito de la hidalguía de los Arrieta de Villarejo de Fuentes comienza el 13 de mayo de 1535, cuando Machin de Arrieta, vecino de Montavo, consigue su ejecutoria de hidalguía. El 10  de diciembre de 1563 el que tiene que pleitear es Gregorio de Arrieta en Villarejo de Fuentes. Gregorio es hijo de Machín y con la ejecutoria de su padre se presentará en Granada.

Ejecutoria de 20 de febrero de 1573

ACHGR, HIDALGUÍAS, 301-54-5


Machín de Arrieta, Pedro de Hermosa y Alonso de Hermosa pretenderán en 1573 que se reserven a los hidalgos la mitad de los oficios concejiles. La elección de oficios concejiles, al igual que en San Clemente hasta 1537, se guiaba por un privilegio de don Juan Pacheco de diez de diciembre de 1445, dada en Belmonte, por el que en cada un año puideran elegir por suertes alcaldes e alguaciles e rregidores que fuesen hombres buenos pecheros, posteros e ydóneos e pertenescientes e moradores de la dicha villa. Los oficios solo se podían ejercer cada tres años, lo que establecía un sistema rotarorio entre los vecinos más ricos, excluidos los hidalgos.

Los hidalgos de Villarejo de Fuentes conseguirían el acceso a la mitad de los oficios por ejecutoria de 8 de abril de 1573



ACHGR, HIDALGUÍAS, 301-54-10


Juan de Arrieta de Santibáñez

 El dos de mayo de 1532 Juan de Arrieta Santibáñez acude a la Chancillería de Granada para ver reconocida su condición hidalga. Era hijo de Lope Santibáñez y María Ochoa y nieto de Juan de Retola y Mari López. La familia tenía por casa solar Santibáñez en el concejo de Zalla.

Ni hay mención a que ejerciera el oficio de cantero

Ejecutoria de 23 de agosto de 1533

Testigos

Juan Sainz de Arechega, vecino del concejo de Zalla, escribano del número, hidalgo, , 70 años

Pedro Sainz de Vite, vecino del concejo de Zalla, 80 años, 

Diego de Garray, vecino del concejo de San Martín de Sopuerta. 60 años, dice que con el litigante "anduvieron en compañía mucho tiempo caminos".

Pedro de Basaredo, vecino del concejo de Zalla. 75 años, hidalgo

Sancho Martínez de la Cuadra, vecino del concejo de Zalla, hidalgo, 46 años


ACHGR, HIDALGUÍAS, 301-10-4

Roque de Alarcón (La Alberca)

 Roque de Alarcón era hijo de Lope de Alarcón, vecino del Cañavate, casado con Francisco de Contreras. Esta al quedar viuda, casa de nuevo con Lope Carreño y lleva a su hijo a La Alberca. El padre Lope de Alarcón era natural de Cervera. 

Hay un Hernando de Alarcón, sobrino de Lope Alarcón, que casa en El Cañavate y se muda en La Alberca.

EJECUTORIA DE 11 DE FEBRERO DE 1580


Andrés López de la Rosa, labrador del Cañavate, hombre lleno, 80 años

Martín López de Pascual López, vecino del Cañavate, hombre llano, 65 años

Alonso Sánchez de Cuenca, vecino de La Alberca, hombre llano, 75 años

Cristóbal de Zafra, labrador de La Alberca, 70 años

ACHGR, HIDALGUÍAS, 301-65-26

Alarcón de La Roda

 Diego de Alarcón, vecino de La Roda, pide en 1530 ser reconocido como hidalgo. Obtendría sentencia favorable de la Chancillería de Granada el 8 de abril de 1532. Ejecutoria de 23 de junio de 1535.


En la ejecutoria, en su primera hoja, había un escudo de armas en ocho cuarteles que se describe a continuación:

1.- En un cuartel de la parte de arriba, el primero a mano derecha, por la orilla del escudo, en campo azul, hay una torre con un sol sobre ella y dos grifos asidos por largo de dicha torre.

2.- En el segundo cuartel que le sigue en campo blanco hay copiado un árbol de carrasca.

3.- En el tercer cuartel de la misma banda de arriba, para la mano izquierda en campo verde, hay copiados de alto a abajo, atravesados en él consecutivamente, tres lobos.

4.- En el cuarto cuartel de la parte de arriba, y a su mano izquierda, en campo azul, hay copiadas unas sobre otras, por lo largo de él, tres flores de lises doradas.

5.- En el quinto cuartel de la parte de abajo, a la mano derecha, a la orilla del escudo en campo blanco, hay copiada una carrasca verde.

6.- En el segundo cuartel y segundo que le sigue de la dicha parte de abajo, que sigue del antecedente, en campo rojo, hay una torre sola.

7.- En el séptimo cuartel y tercero de la parte de abajo que va a la mano izquierda, consecutivo del antecedente, en campo azul, hay tres flores de lis por largo de él, una sobre otra doradas.

8.- En el octavo y último cuartel, de la parte de abajo y mano izquierda a la orilla, en campo verde, hay tres lobos consecutivos uno sobre otro por lo largo del dicho cuartel .



(imagen creada con IA)

Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.195. Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Pedro Alarcón de la Torre y Carrasco, natural de Roda


GENEALOGÍA DE PEDRO ALARCÓN DE LA TORRE Y CARRASCO

PADRES: Francisco de la Torre y Alarcón y doña Mariana Carrasco Cañavate

ABUELOS PATERNOS: Diego de la Torre y Alarcón y doña Teresa Castañeda

ABUELOS MATERNOS: Pedro Carrasco y doña Francisca de Alcañabate. (esta de Albacete)

Albiz

 24 de enero de 1571, Martín de Alviz y Juan de Alviz, vecinos de El Provencio y Minaya piden ante la Chancillería de Granada ser admitidos como hidalgos. Los tenemos por hijos de Juan de Albiz

AChGr. HIDALGUÍAS, sig, ant. 302-343-193


Nueva provisión de 24 de septiembre de 1571. Ilegible. (304-585-132)


Juan de Albiz, Diego, Martín y Alonso de Albiz con el concejo de la Roda. 1619


Son hermanos, hijos de Martín de Albiz e Isabel Carnicera. Los padres fueron vecinos del Provencio, donde se crio Isabel Carnicera y también de Minaya, donde nació Martín de Albiz. Eran, asimismo, nietos de Juan de Albiz, casado con Cecilia López Cabañera, vecinos de Minaya.

El abuelo Juan de Albiz era natural de de la casa de Albiz en la anteiglesia de San Miguel de Mendata, parroquia de la anteiglesia de Albiz en el señorío de Vizcaya y meridad de Busturia. Por su parte, Cecilia López Cabañera era natural de La Roda. 

Los litigantes se habían avecindado en La Roda a finales de agosto de 1618, donde habían comprado una heredad en el sitio de la Carrasquilla. El 20 de marzo de 1619 son inscritos en el libro de pecheros para pagar el servicio ordinario.

El pleito se alargó hasta 29 de febrero de 1636, cuando la Chancillería de Granada deniega la hidalguía de los hermanos Albiz.

ACHGr, HIDALGUÍAS, 303-349-50

Friday, May 1, 2026

Nueva agregación al mayorazgo de Minaya

 Éramos de la opinión de una tardía construcción del puente de don Juan de Villalgordo del Júcar. Ahora sabemos que en 1543, y desde unos años antes, existía un sitio de molino, más abajo del de Batanejo, y al otro lado de la aldea de Villalgordo, que recibía el nombre de "pie de puente". El derecho a edificar tal molino había sido concedido a Pedro Martínez por el concejo de San Clemente (es decir antes de 1537, fecha del villazgo de Vara de Rey, dependiente hasta entonces de San Clemente). Pedro Martínez, casado con Leonor Martínez, ya había fallecido en 1543, y la explotación del molino la llevaban su hijo Rodrigo y su viuda Leonor Martínez. En el momento de la compra del sitio para el molino, que ya debería existir, Pedro Martínez toma un censo del concejo sanclementino por el que se obliga a pagar un real de plata en cada un año y perpetuamente. Pedro Martínez era hijo de Pedro Fernández de Hellín, que, probablemente sea el mismo que tenemos por marido de Juana de Astudillo, a la que denunció a la Inquisición para ser quemada por judaizante.

En diciembre de 1543, la viuda y su hijo Rodrigo Martínez deciden vender el llamado "sitio del molino de pie de puente" a los Pacheco de Minaya, a Francisco Pacheco el cojo, señor de esta villa, y a Alonso Pacheco Guzmán, su tío abuelo. La venta se haría por 15000 maravedíes y traspasaría a los nuevos propietarios la carga del censo (el real de Plata); seis mil maravedíes serían pagados al contado y el resto en plazos para carnestolendas. La venta se formalizará ante el escribano Alonso de Belmonte el tres de marzo de 1544*, tras ser informado el ayuntamiento; dijeron que bendían e robraban  e vendieron e robraron por juro de eredad para siempre jamás , y los dichos señores Alonso Pacheco e don Francisco Pacheco, e qualquier dellos, e a sus subcesores a saber el dicho sitio del molino del Pie de la Puente con su egido y anejo al linde del río Juncar de un cabo e dotro los linderos contenidos en la ejecutoria e carta de censo. 

El nombre de puente de don Juan creemos que corresponde con  su incorporación al mayorazgo de la casa de Minaya por don Juan Pacheco, caballero de Santiago, gentil hombre de la cámara de su majestad y señor de Minaya, quien por testamento de 13 de octubre de 1600, otorgado ante Francisco Rodríguez, escribano de San Clemente. La incorporación al mayorazgo incluía todo el remaniente de sus bienes rayces, así los molinos de la ribera del Júcar que llaman de Villalgordo, guerta, heredad, puente y todo lo demás que pareciere ser suyo y quedare por fin y muerte en caueza de don Rodrigo Antonio Pacheco su hijo mayor.

Don Juan Pacheco, casado con doña Teresa Jaraba, repartirá su herencia entre sus cinco hijos (Antonio Rodrigo, Gaspar, Francisco, Inés y Ana), respetando la vinculación de sus bienes de mayorazgo, y los nuevamente agregados, a favor de su hijo mayor, así como la legítima que correspondió al resto de sus cuatro hijos. Entre ellos destacaremos a Inés de Pacheco, casada con Fernando Mexía, vecino de Úbeda, y en cuyos sucesores recaerá el mayorazgo posteriormente (y que serán en el siglo XVIII los mayores hacendados de San Clemente), Inés recibía en dote siete mil ducados (cuatro mil de un juro sobre las rentas de Alcaraz).

Los derechos sobre el puente fueron discutidos por villas como Villanueva de la Jara en 1787, cuando los condes de Fontanar y señores de Minaya pretendieron establecer un derecho de pontazgo sobre el puente por el derecho de paso. Villanueva de la Jara adujo el derecho consuetudinario a pasar por dicho puente, así como haber cedido pinos de su pinar para las reparaciones. Los señores de Minaya alegaron las escrituras de compra de 1544 y de agregación al mayorazgo familiar de 1600. Junto a ellas, un acuerdo del concejo de la villa de Villalgordo de 11 de noviembre de 1760, por el que renunciaban a construir un tejar y horno para la fabricación de tejas y ladrillos y que se había comenzado a construir tres años antes junto al puente. La excusa era que ese sitio del puente al otro lado del río era lugar de descanso de transeúntes y abrevadero de ganados.

Por auto de 16 de marzo de 1791 se conminaba a don José Mexía, detentador del señorío de Minaya en ese momento, a presentar las escrituras de privilegio y arancel sobre dicho puente, pues los papeles anteriores no parecían reconocerle derechos. No los presentó.


*Luego se dirá que la fecha de la escritura es 1554, pero creo que la real es 1544.


Villanueva de la Jara, no se les exija portazgo por el tránsito del puente de Villargordo de Alarcón

Archivo Histórico Nacional, CONSEJOS,28766,Exp.12. Manuel María Valero, con José María Chacón, dueño de la villa de Minaya, sobre que a los vecinos de Villanueva de la Jara, no se les exija portazgo por el tránsito del puente de Villargordo de Alarcón


Sobre el nombre de Quintanar del Rey

 Hay un momento que Quintanar del Marquesado comienza a llamarse Quintanar del Rey. Se intenta llevar el cambio de nombre al privilegio de villazgo de 1564, sería así una concesión regia de Felipe II, si bien con poco fundamento. En el Diccionario que elaboró Tomás López, el año 1787, se nos dice que el cambio de Marquesado a Rey acontece el año 1705, por la fidelidad de la villa al rey Felipe V.

Lo que nos dicen los documentos, sin embargo, es que el cambio de nombre fue muy paulatino. En los documentos Quintanar ya desde la década de 1590 nos suele aparecer con el acompañamiento del Marquesado o sencillamente sin añadido alguno. Es hacia la década de 1640 cuando nos encontramos con el nombre de Quintanar del Rey, esta vez la denominación viene de los vecinos de Quintanar de la Orden que en 1645 que informan de que hay otro Quintanar que no saben bien si es del Río, del Rey o de Tarazona. Hasta tal punto había llegado la confusión con el nombre. En el último tercio del siglo XVII se va imponiendo el nombre definitivo de Quintanar del Rey entre los vecinos del pueblo.

Monday, April 27, 2026

Los Belmonte de Belmonte

 En 1617 se seguían cuatro pleitos de hidalguía en la Chacnillería de Granada por otros tantos pretendientes de la villa de Belmonte. Eran los pleitos de los Belmonte, de Andrés de Alarcón y de Antonio Ramírez, junto al de los Vázquez. La principal prueba de hidalguía, no pagar servicio o moneda forera, no valía para Belmonte ni para Castillo de Garcimuñoz pues dichos lugares estaban, por privilegio exentos, tanto en las mismas villas como dentro de las cinco leguas de su entorno. La denuncia anónima era de 15 de marzo de 1617, se conminaba a los alcaldes de los hijosdalgo de Granada a poner fin a tan gran desvergüença como se usa en este lugar que asta el pregonero jura a fee de caballero.

 De Andrés de Alarcón se denunciaba el que falsamente se intentaba relacionar con los señores de Valverde y de Almodóvar. Y de Antonio Ramírez se le relacionaba con los Léon, a los que se tenía por pecheros, isinuando que se viera la ejecutoria de Lope de León, "donde se hallará la verdad" (acusación velada contra esta familia); en la ejecutoria de Juan de Lorca, se tenía a los Leones por pecheros, en la ejecutoria de Armijo, vecino de los Hinojosos, se tenía a Gómez de León por pechero. Se decía, asimismo, que la ejecutoria de los Ramírez en las Mesas se había ganado por los favores de los curas de la familia.

Se criticaba especialmente a los Belmonte por haber buscado sus testigos entre gente de baja condición, llegados a la villa con menos de quince años de vecindad o muy ligados a los tratos y negocios de la familia. Los que pretendían hidalguía eran Juan y Alonso de Belmonte y se les acusaba de sobornar con cincuenta reales a los testigos. Los Belmonte contaban con el apoyo del marqués de Villena, de algún teatino y del propio fiscal de la Chancillería; las buenas relaciones y el dinero ganado como mercaderes les había llevado a lo más alto de la cúspide social. El origen de la saga familiar fue el abuelo Alonso de Belmonte, del que se nos dice: 

labrador casó en esta villa ordinariamente, fue su principio andar por los lugares comarcanos vendiendo longanizas y calças, con este tratillo y otros començó a ganar de comer y a compra unas açuelas y viñas y fue gaando de comer, echó un par de mulas en labor andubo él siempre traxinando, fue hombre tan ordinario que xamás se bio en la plaça ni fue de ayuntamiento y casó tres hijas ordinariamente: la una con un hixo de un clérigo, la otra con un hijo de un çapatero, la otra con un sacristán y un hijo con una hixa de un mercader y otro con otra. Estos dos hixos casados con las dos hixas de los mercaderes, padres de los que litigan, con tratos de mulas y ganado de cerda an ganado de comer y con el dinero se an puesto en ábito negro y pasearon en la plaça y con favor an pretendido con el marqués de Villena oficios del ayuntamiento y como eso es cosa fácil con las dádibas todo se alcança. Sus nietos, los que oy litigan, con el mismo trato están bien puestos de caudal y con el favor de dos tíos, hermanos de la madre de Alonso de Belmonte que es fiscal de hacienda y el teatino se an desbanecido a tratar de lo que tratan.

Las denuncias se centraban en este Alonso de Belmonte, que a sí mismo se había presentado como hombre pechero, siendo testigo en cuatro ejecutorias de hidalguía de vecinos de Belmonte (el licenciado Morales, Juan de Lorca, Hernando de Tébar y Gruesa y el licenciado Monreal). El bisabuelo vivía en Villarejo de Fuentes, conocido como fulano de Avilés el viejo. Los descendientes se había desperdigado por Villar de Cañas, Membrilla, Cuenca o San Clemente. Un hermano del bisabuelo o abuelo era conocido por haberle sido secuestrada su hacienda por la Inquisición y hebérsele confiscado los bienes. Esta dato nos lleva a relacionar estos Belmonte con los Origüela de San Clemente a un hijo de Elvira de Origüela (hija del primer Pedro Sánchez de Origüela, llegado a San Clemente), Hernando de Belmonte, penitenciado por el Santo Oficio.

Belmonte es presentada como una villa de mas de mil vecinos, dominada por unos clanes que imponen su voluntad. El denunciante (en nuevas denuncias de 7 de abril y de 26 de mayo de 1617, que ahora firma Juan Fernández) avisa de que es menester la presencia de los alcaldes de los hijosdalgo de Granada para hacer un padrón que fuera a empadronar este lugar por ser de beetría que de oy a cinquenta años abrá quinientas casas de yjosdalgo si con decir unos u otros que se tienen por hixosdalgo es bastante justicia.


ACHGR, HIDALGUÍAS, signatura antigua, 304, 558, 8

Wednesday, April 22, 2026

RENTAS DE 1394

 La recaudación que el marqués de Villena don Alfonso de Aragón pretendía sobre las villas y lugares del Marquesado en 1394. No se había podido cobrar por una rebelión que había ocurrido probablemente el año de 1393 o con anterioridad y los remanentes de ese dinero obraba en poder de los concejos, aunque las cantidades adeudadas figuraban en un escrito de Diego Sánchez de Olivares

no son poguts hauer ne cobrar per la rebellion e contrast que les viles e lochs del marquesat han fet contra le dit senyor

Más adelante se vuelve a decir

per la rrebellion que la vila del Castell ha fet contra le dit senyor. Esta rebelión también había afectado a Alarcón, además de otras villas.

Los arrendadores de las rentas del marqués ese año eran dos vecinos de Castillo de Garcimuñoz: García Fernández de Alcaraz y Diego Sánchez de Olivares; las rentas a cobrar: almojarifazgos, tercias, portazgos, herbajes, la cueva de la sal (Minglanilla),...



Entre los pagos figuraban los correspondientes a la aljama de moros


"item pos en rrebuda per lo pecho que paguen los moros de la dita vila del Castell costum ay ordinariament segons apar per los comptes pagats que yo he donats"

Otros pagos de Cuenca, además del Castillo son Alarcón. Montalbo o Belmonte. La escribanías de Chinchilla, Albacete, Hellín, Almansa o Iniesta




Nombres para el futuro: Johan de Oriola (Orihuela), Johan Martínez del Castillo, mosén Luis de Calayayud (gobernador del Marquesado), Rodrigo Alfonso Fructuoso de Hellín (También converso y arrendador de impuestos)



SignaturaARV. MR Mor Mar Vil : Mestre Racional, núm. 12.163 (5)
Títulos
TítuloNóminas del morabatín de las morerías de las montañas de Coll de Rates
Fechas
Fecha completa1391