El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)
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Sunday, January 4, 2026

Villarrobledo (1644)

 A comienzos de 1644, el reloj del ayuntamiento de Villarrobledo ya no funcionaba. Las rentas y propios del pueblo estaban embargados para la pega de los réditos de los censos. A comienzos del mes de marzo el síndico denunciará el encamaramiento del trigo por algunos particulares para venderlo a un precio superior a la tasa, en un contexto en el que el abasto de pan para los pobres no está garantizado.

Las nuevas exigencias de soldados para Cataluña y otras partes (léase Portugal y presidios) es contestada fuertemente por la villa, para la que su única obligación contractual entre el Reino y el Rey es aportar cien soldados de milicia y eso ya lo ha hecho. Se dice claramente que no hay gente en el manejo de las armas para reclutar y se propone ya una solución que se adoptará por la monarquía en 1646: la composición de milicias. Ahora se dirá: que podrá haber dinero para las dichas guerras en lugar de soldados. Villarrobledo se desentendía de la leva de soldados, y mandaba a su procurador con un mensaje claro: para que confiera con los señores superintendentes a quien toca la conducción y levantamiento de la milicia.

A las reservas de las villas para mandar soldados, respondía el Consejo de Guerra, a mediados de febrero, a través del corregidor de Cuenca solicitando la vecindad real de la villa y los listados de milicianos desde el año 1635. La villa mandará procurador para que la exigencia de soldados se adapte al decreciente número de vecinos. Pero, para el diez de abril se pide estén conducidos 25 soldados de milicia a San Clemente. El once de abril se reiteran tanto las órdenes para enviar los cuatro carros que se han vuelto a pedir (la villa alegará que ya había aportado carros el año anterior) como los 25 soldados. El día 13 se presenta un ejecutor a por 2 carros, diez mulas y 5 carreteros. Se confeccionó un listado de 51 labradores que podía aportar carros y mulas. Villarrobledo se niega con buenas palabras y recordando agravios de mandar los 25 soldados, pero desde San Clemente se recordaba la obligatoriedad de mandar los soldados y una multa de 400 ducados por los incumplimientos, Villarrobledo alegará que su población es menos de la mitad de hace unos años y que no encuentra los veinticinco soldados entre los sorteados ni es capaz de apresar a los fugitivos. Se enviará nuevo ejecutor a la villa para la leva y el 26 de abril se hace presente en la villa el sargento mayor Francisco González de Torres. Sin embargo, el ayuntamiento de Villarrobledo se negará a cumplir con los mandatos del sargento mayor, no es hasta el cuatro de mayo que se decide enviar ocho o diez soldados con 250 reales para los gastos de conducción. El 18 de mayo se mandarán, por fin 18 soldados, con un gasto total de 1900 reales. Los hay solteros, sorteados, pero también casados con hijos y fugitivos o los que cuben plaza de los ausentes. También saldrán de la villa 350 fanegas de cebada para el ejército de Aragón y conducir hasta el Toboso. El siete de junio se hará nuevo sorteo para sacar diez soldados que faltan para el cupo de veinticinco exigidos (tres de los dieciocho anteriores han debido desertar). Se sortean 36 mozos para esos diez, muestra de que la villa todavía tiene potencial de hombres para la guerra.

La conducción de los soldados era un problema grave, en el caso de los diez soldados que ahora se reclutaban debían de ser llevados a Priego donde se encontraba el sargento mayor Francisco González de Torres. La leva de soldados ese año de 1644 se había centralizado, ya desde el año anterior, en Cuenca (lo que no obvia para la colaboración del corregidor de San Clemente si el sargento mayor no se podía desplazar) y los soldados se concentraban allí donde estaba el sargento mayor para el reclutamiento de compañías, que para el caso del corregimiento de las diecisiete villas, el centro de encuentro era San Clemente. Al haberse puesto en marcha las compañías de soldados reclutados (creemos que se trataba de una única compañía de 150 soldados) con destino a Cataluña y sin haberse completado, los nuevos reclutas se debían  incorporar allí donde estaban sus compañías, corriendo con los gastos los concejos. El traslado, por ejemplo, de diez soldados villarrobletanos a Priego no era operación fácil, pues necesitaba de cinco cabalgaduras mayores, cinco guardas para evitar deserciones, un mozo que hiciera de cocinero para darles de comer, cinco pares de grillos para los más recalcitrantes y lo demás necesario para el sustento. Se hacía cargo de la conducción un comisario nombrado por el ayuntamiento, que llevaba consigo doscientos reales (aparte de su salario). Además se conminaba a Villarrobledo a aportar un donativo de mil ducados de plata para entregar en la villa de San Clemente, que se decía provisional hasta la llegada de los galeones de Indias.

Muestra de las dificultades del reclutamiento es que para comienzos de julio todavía quedaban por sacar cuatro de los veinticinco soldados y quinientos ducados de condenaciones por pagar. Los cuatro soldados no saldrán hasta agosto, junto a sus guardas y los 400 reales de costas del viaje.

La hacienda de Villarrobledo estaba arruinada, en vano solicitaba se cumplieran los mandamientos reales para que en las villas no hubiera mas de un ejecutor de rentas coincidiendo en el tiempo. Se volvía a insistir, en el mes de octubre, que la villa era de menos mil vecinos. No obstante, se reconoce una población escasamente arraigada y flotante que debería ser objeto de predisposición para futuras levas: se prendan todas las personas ociosas y malentretenidas que se sacaren en esta villa y sus términos y jurisdición. Muestra del mal momento de la villa era que uno de los arcos de la casa del ayuntamiento, el que daba a la calle del Beneficio, presentaba síntomas de quiebra, amenazando a toda la obra y resto de arcos del edificio.

El 17 de octubre se piden desde Alcaraz otros diez soldados de presidios, pero diez días después no se ha hecho efectiva la orden.



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Quiebras de millones, hasta seis

Millones y uno y dos por ciento con Alcaraz

Se adeudan cantidades del donativo para las guerras de Italia de 1629

Ginés Vara de Rey, abogado en los Consejos sigue gestiones en Madrid en torno a la dehesa Potrera


(NO se conservan actas de 1645)



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Thursday, January 1, 2026

Villarrobledo (1643)

 El año comenzó recibiendo Villarrobledo al corregidor Antonio Sevillano para someter a los oficiales concejiles a juicio de residencia. En marzo, aparecen en las actas municipales los pobres de solemnidad, antiguos labradores arruinados que declaran no poder pagar los impuestos. En realidad, la primera parte del año los problemas son recurrentes para poder pagar los impuestos por la situación de necesidad y la ausencia de muchos vecinos. Villarrobledo dice tener mil vecinos poco más o menos, presentando un estado ruinoso que le impide nuevas levas de soldados. Así, se opone a enviar once soldados de presidios más a Alcaraz.

A comienzos de mayo, llega orden de 20 de abril desde Huete de Francisco González de Torres, sargento mayor, para que se tenga prevenida la milicia para una nueva movilización: el modo de proceder del concejo será claro. Primero se echara mano de los fiadores de los soldados fugitivos, luego de los que estando en los padrones no hayan salido en leva alguna, por último, sortear entre el resto. Villarrobledo tiene problemas para aportar más soldados, el sargento mayor condenará a la villa con mil ducados, la mitad para gastos de guerra, por incumplir sus obligaciones militares. La villa acabará cediendo y remitiendo los soldados en la sesión de 25 de mayo, si bien el sargento mayor solo aceptará tres de ellos, de una cifra indeterminada. Ya en dos ocasiones anteriores ha rechazado soldados enviados, sin duda por sus tachas. Se exigen 4 carros y dos  pares de mulas y dos mozos por cada uno de ellos para el ejército por don Antonio Miranda, del Consejo de Castilla y para llevar a San Clemente. Antes se habían llevado otros dos carros a Villanueva de los Infantes.

En cuanto a la participación de la nobleza en la guerra, tenemos el testimonio del capitán don Fernando Pacheco, con motivo de protestar por obligarle a aportar uno de los carros. Nos dice que había servido al rey como motivo del sitio de Fuenterrabía y que lo había vuelto a servir con motivo de la jornada real de 1642, esta vez junto a su hijo don Juan Pacheco y Toledo. Es más eran los dos únicos hidalgos que habían servido en Cataluña. Su hacienda se había agotado, tanto él como su hijo disponían de dos caballos, de un par de mulas cada uno y dos criados  con las que labraban las tierras que tenían acensadas y arrendadas de don Iñigo Pacheco Mendoza (hemos de suponer las de Sotuélamos). La familia, a falta de ganados, vivía de su hacienda agraria y de un juro que le rentaba cien mil maravedíes al año, pero parte de estas rentas iban a pagar los censos con los que las tierras estaban cargados. Además se confesaba que había de dividir su hacienda entre tres herederos.

Las quejas de Fernando Pacheco fueron contestadas por el síndico de la villa, Martín Calero Girón, que criticaba a aquellos dueños de ganados y poseedores de dos o tres pares de mulas que se negaban a contribuir a las exigencias de carros. En la villa, los labradores que había poseían una o dos mulas nada más, gente pobre sin otro caudal que sus labores.

En un hecho que se repetirá después en otros pueblos, Juan Cantero Moragón presentará un título de alcaldes mayor de rondas, provisto con real cédula de 4 de mayo, que será fuertemente contestado por los capitulares, por ir contra los privilegios de primera instancia que reserva la justicia a los alcaldes ordinarios. Este hecho que se repetirá también en Iniesta es el precedente de la aparición de justicias mayores, en la segunda mitad del siglo XVII, en el corregimiento de la diecisiete villas, si bien la generalización responde asimismo a los procesos de villazgo y nuevas exigencias de jueces superiores que actúen con comisión ante las suspicacias y parcialidades de los alcaldes locales. Aunque en este caso concreto, lo que hay es un intento de control de la justicia villarrobletana: se acusaba de parcialidad con Juan Jiménez Romero, alguacil mayor, y el intento de control del abastecimiento de carnes. Otros como Francisco Merchante compraban el oficio de fiscal perpetuo por 350 ducados.

1643, a diferencia del año 1642, será un año de recuperación en la desgracia de los tiempos: por parecer el año y cosecha algo fértil. El tributo en hombres se empieza a sustituir por el dinero, se sacaran 1400 reales de la venta de cien fanegas del trigo del pósito para pagar los llamados "infantes".

Tuesday, December 30, 2025

Villarrobledo (1642)

 A comienzos de 1642, Villarrobledo seguía agobiada por las deudas. Todavía estaba hipotecada por los préstamos contraídos por la ensancha de la jurisdicción, los réditos de 24000 ducados pagados a Pablo de la Peña, y por la exención de San Clemente, los réditos de 20000 ducados pagados al marqués de Cañete y a otros vecinos de Madrid. A esto se sumaban otros censos tomados por el ensanche de la plaza, la compra de pinares y los donativos dados a la Corona por la guerra. Los bienes del concejo y de los vecinos estaban hipotecados, muchos de ellos había optado por abandonar el pueblo ante la insufrible carga impositiva y la esterilidad sucesiva de los años. Para conseguir que la villa pagase sus deudas y evitar que se despoblara se había decidido establecer una nueva carga, el llamado rediezmo, de cada cien fanegas de cereal cosechado por particulares se debía pagar una fanega para el pago de las deudas de la villa.

Las obligaciones militares continuaban; entre ellas, la leva de soldados de presidios. Diez nuevos soldados se habían pedido a Villarrobledo para conducir hasta Almansa. El diecisiete de febrero llega la orden del superintendente de milicias don Juan Santelices y Guevara pidiendo soldados. Se ha intentado cubrir el cupo con voluntarios, pero al no haberlos se tira de la antigua milicia del Reino. Los soldados han de estar listos en San Clemente para el 19 de febrero; Villarrobledo aportaba cien soldados de los quinientos del partido. En esta leva de trata de suplir sesenta soldados que faltan en el partido para los quinientos, ocho en Villarrobledo. Pero se anunciaban nuevos sacrificios y se pedía por Rodrigo Santelices el tres de marzo un padrón de todos los hombres de dieciocho a cincuenta años en el plazo de ocho días. El esfuerzo de Villarrobledo estaba siendo tremendo, en los últimos seis años (1636-1641), la villa había aportado más de quinientos hombres (si extrapolamos las cifras al partido de San Clemente, estaríamos hablando de más de 2500 hombres). Villarrobledo se estaba despoblando:

de auerle servido en seis años (al Rey) con más de quinientos hombres y particularmente con la gente de la compañía de milicia, causa que esta villa está despoblada  de mucha vecindad, mediante lo referido en el dicho tiempo an faltado mil vecinos.

Para el 25 de marzo son llamados los hidalgos de la villa a una jornada en Portugal. El ayuntamiento responde extrañado a este llamamiento militar, pues la milicia está en Cataluña y debe desconocer el levantamiento del reino vecino. Se llama a tres cuartos de los regidores a acompañar al rey en la jornada. Y por último, se establece una nueva leva de milicia para levantar cien soldados en el partido de San Clemente. Para el 23 de abril deben estar los hidalgos y regidores listos, pero los litados previos nos dicen que la mayoría se excusan del servicio militar. En el terreno de las milicias, los Santelices son sustituidos por un nuevo superintendente Pedro Morquecho, que el 29 de abril está en Villarrobledo procurando sacar dinero y trigo para una compañía levantada y que esta vez cogerá el camino de Requena, y no el tradicional de Molina, para dirigirse a Cataluña por el Mediterráneo. La compañía levantada en Villarrobledo será mandada por el capitán Francisco de Montoya, pero delegará en el alférez Bartolomé Gómez de Montoya. Una jornada en los Hinojosos para el mes de mayo exigirá de bastimentos a la villa. Los gastos se multiplican por todas partes, entre ellos, el llevar dos soldados de Las Mesas a San Clemente.

Este año coincide con la jornada real a Cataluña, al corregimiento de las diecisiete villas se le exigen 150 fanegas de trigo, 400 ducados en plata doble y trescientos ducados en vellón. La estrategia de Villarrobledo será protestar mandando procuradores para alegar que no puede cumplir compromisos una villa que ha aportado 500 hombres ya. 

El hecho era que los reclutamientos eran cada vez más impopulares y contaban con la oposición y complicidad de los pueblos. El 17 de junio se debe presentar en Villarrobledo el corregidor Antonio Sevillano para garantizar la leva de milicianos, pues muchos de los que han salido del pueblo tres meses antes han desertado y vuelto a su pueblo: los soldados que no an salido a seruir y aviendo salido se an vuelto y tiene muchos presos y va prendiendo.

Las quejas del ayuntamiento se resumieron así:

que esta villa se ofreció a seruir a su magestad por una vez con cien soldados de milicia armados, nombrándose en ella capitán y oficiales, en conformidad de lo qual su magestad le hiço merced y los a tenido para seruirle en la ocasión que le mandase y desde el año seiscientos y treynta y seis a esta parte para las ocasiones que se an ofrecido se an sacado en diferentes leuas más de quatrocientos soldados con los que se an sacado en tres ocasiones para las presentes guerras de Cataluña y la que últimamente sacó el señor don Pedro Morquecho del Consejo de su magestad por los últimos de abril deste año, acudiendo siempre esta villa a su seruicio con toda puntualidad y siendo ansi que su vecindad a venido a menos, que al presente no ay mil ochocientos vecinos y que su trato y granxería e la lauor no se halla en ella la gente necesaria para sus lauores y ganados y auiendo venido a la dicha villa el señor don Antonio Sevillano corregidor deste partido con comisión del señor don Joseph González del Consejo de su magestad, superintendente de milicias le apremia a que nueuamente conduzca otros sesenta ombres en que a puesto todos los medios posibles para seruirle y a proveydo muchos autos condenando a la justicia en muchas penas por no dar la dicha gente y prendiéndola por su persona asistiéndola toda esta villa por alentar dicho seruicio como lo pide la ocasión y esto a causado que los labradores y pastores se an dexado y dexan las lauores y ganados en los campos solos y no ay gente los guarde ni sirua y se teme una muy grande ruyna no puniendo remedio y para que los dichos años cesen y en todo su magestad se a seruido y tengan augmentos sus reales rentas... (19 de junio de 1642)

La villa seguía presentando un estado lastimero de la villa, que creemos exagerado pero muestra la ruina sobrevenida y lo que se temía: por aver venido esta villa en muy grande diminución de su vcindad porque al tiempo del ofrecimiento de la dicha compañía más de dos mil quinientos vecinos y al presente ay ochocientos y todos muy pobres y alcançados y que viendo que los señores superintendentes an procedido a sortear algunas plaças y por ellas apresó algunos se a ydo ausentando mucho gente dexando lauores y ganado solos y esto se a esperimentado en la ocasión presente que el señor corregidor de este partido está apremiando a que condugca más gente

La villa exageraba la catástrofe económica y demográfica (se habla de ochocientos, aunque en otros momentos se habla de la mitad de una población previa de 2500 vecinos) y ajustaba el número de soldados reclutados a 400, pues sus memoriales de queja iban al Consejo de Castilla, intentando poner en primer lugar la voluntariedad de la primera campaña de 1640, la única voluntaria, y, sobre todo, un exceso de la comisión del corregidor de San Clemente*. Ahora bien, la preocupación de la villa era natural si pensamos que la leva tenía lugar apenas medio mes antes de iniciarse la siega. Para el 25 de junio, Villarrobledo únicamente aporta 14 soldados esposados. Pero durante el mes de julio seguirá protestando, ligando la ruina de la villa a la de la hacienda real y de las rentas eclesiásticas: estar ymposibilitada de poder recoger sus panes, cultivar sus tierras que son de mucha consideración a causa de lo dicho de que se sigue grave daño al patrimonio real y rentas decimales

NO hay piedad, el 22 de julio se piden once nuevos soldados para levantar en Villarrobledo. En el partido de San Clemente, se piden 150 soldados y una cantidad de dinero en ducados de plata. Para esta vez, Villarrobledo ya tiene 28 mozos listos para la leva y sorteables. Al final, se mandan doce soldados el quince de agosto. La guerra traía consigo muertes de soldados y viudas desamparadas. Se debe improvisar, José González, de la Junta de Ejecución, decidirá que la viuda de Juan Perea, María Calera, reciba un real diario mientras mantenga su viudez y que el concejo le adelante de sus propios cincuenta reales. Más preocupante es que cuando se intenta hacer un padrón de los mozos solteros listos para la guerra, Villarrobledo solo aporta 44 mozos. ¿Verdad o fraude?

Los malos presagios se hacen realidad en octubre, apenas recogida, o dejada de recoger la cosecha, y se anuncia la falta de pan para los vecinos pobres y pasajeros. Las razones aducidas son dos: la bajada de la moneda (devaluación) y las pocas moliendas. Se adelanta así una situación de necesidad de abasto para la población en varios meses. Es más se avisa de que si no se moderan los precios, la devaluación provocará el cese del comercio.

1642 será el año de la ruina de los pueblos. Las levas de mozos se sucedieron hasta dejar sin brazos a los campos.

1642 acabará en Villarrobledo, cuando el clérigo licenciado Juan Romero interrumpa y deshaga la representación que se celebraba en el patio de comedias el día de la Cocepción ocho de diciembre.

*Completar con estudios de Cárceles de Gea... Desobediencia y fraude

Es difícil calcular el esfuerzo militar en hombres de la guerra de Cataluña de 1640 en sus años anteriores y posteriores. Los pueblos comenzaron a ser conscientes tras la elaboración de padrones de los hombres de 16 a 50 años en 1636. Es verdad que hubo dos formas principales de reclutamiento (a partir de 1642 se multiplicaron) con la dotación de presidios, que afectaba a pueblos de realengo y de señorío, y la milicia del Reino, circunscrita a los pueblos de realengo, con dos distritos diferenciados. Sabemos para el caso de Villarrobledo, que dependía de Alcaraz para los presidios y de San Clemente para la milicia, que en el periodo de 1636 a 1642 (o hasta mayo de 1642 para ser más concretos, pues hubo levas posteriores ese año), aportó más de 500 hombres y que en apenas seis años perdió mil vecinos, es decir, su población pasó de 2600 vecinos o familias a 1600 vecinos o familias. Aunque quizás haya que bajar en un quinto estas cifras, pues las del referencia del concejo de Villarrobledo fueron rebajadas en los memoriales al Consejo de Castilla.
El cataclismo demográfico se repitió en toda la zona, es ahora cuando se inicia, junto a la pérdida de población, la emigración masiva al Reino de Valencia y el fortalecimiento de las aldeas o casas frente a las villas. Si tenemos en cuenta que Villarrobledo suponía un veinte por ciento del esfuerzo exigido al corregimiento de las diecisiete villas podemos decir que de Las Mesas a Iniesta salieron de 2000 a 2500 reclutas en el periodo mencionado de seis años y que esta cifra se podría elevar a más de 3000 a 3500 reclutas con los pueblos de señorío. Estamos hablando de una zona que partía de 15000 vecinos o familias en su época de máximos demográficos. Si a esto añadimos la dispersión poblacional y la emigración, o la posterior peste de 1648 que afectó a pueblos como Barchín, es fácil entender las quejas de los pueblos presentando la situación como catástrofe. Por ejemplo, San Clemente pasará de máximos de 1800 vecinos a 900 en 1646, la mitad.


Tuesday, October 21, 2025

Villarrobledo (1641)

 Las necesidades militares marcaban la política municipal de Villarrobledo en los comienzos de 1641. Gutiérrez Villegas como sargento mayor del corregimiento de San Clemente ordena el 4 de marzo tener listas las cuatro compañías militares en lo que se anuncia para una nueva campaña militar en Cataluña. Tener lista la milicia era financiarla y para ellos se sacaban y vendían setenta fanegas de trigo del pósito que se restaban de la finalidad original de estos almacenes de grano.

Dos días después, el seis de marzo, llega la orden de Rodrigo Santelices y Guevara, superintendente para la leva y conducción de milicias y capitán de honor del Rey, de tener preparada las compañías para ser conducidas a Molina de Aragón. Se llamaba a los soldados de la campaña anterior, pero se introducía un matiz, evitar los mayores de cincuenta años y los que tuvieran más de cuatro hijos, y, en cualquier caso, favorecer para el reclutamiento los mozos solteros o casados sin hijos. Los soldados, organizados en escuadras al mando de un cabo, debían encaminarse armados hacia Molina y los concejos debían aportar sesenta reales por cada soldado. Protestas en Villarrobledo hubo de nuevo en esta ocasión, que venían de las resistencias al nuevo reclutamiento, pero las condiciones de la leva fueron más duras. Los comisarios nombrados para tal efecto estuvieron de día y de noche en el campo y en la villa, prendiendo, eligiendo y sorteando los soldados y secuestrando sus bienes, hasta completar los cien soldados de la compañía. Los gastos totales de levantar la compañía, armamento de soldados, vestimenta y conducción se valoraban en 1400 ducados. Se tuvo que echar mano de empréstitos de particulares, como los mil reales prestados por Pedro Pellejero.

Rodrigo Santelices no daba tregua, primero aseguró la leva, luego cabos para la conducción y ahora el 13 de marzo mandó que en una hora a partir de la llegada de su orden se propusieran tres personas para capitán de la compañía, entre cuya terna él elegiría el candidato. La terna resultante fueron Francisco de Montoya Blázquez, Jerónimo Pacheco y Juan de Villanueva. El 14 de mayo, Rodrigo Santelices, presente en Villarrobledo, consigue levantar una compañía de sesenta soldados al mando del capitán Francisco de Montoya, además la compañía contara de oficiales, un paje de gineta, un alférez, un abanderado, un sargento, dos tambores y un capellán. El reclutamiento se ha hecho en un tiempo record. A estos soldados se sumarán los del ejercicio anterior de 1640, aún en activo. Se hecho se reconocería un mes después que Villarrobledo ha aportado 110 soldados para la guerra de Cataluña en esta nueva campaña de Cataluña, más los forzados se añadirá, quizás indicando que se ha vaciado la cárcel. Pero las necesidades no acaban, las exacciones impositivas son continuas y para el veinte de abril se piden 16 soldados más. La fórmula exigida es la practicada en la década de 1630, la dotación de presidios. Villarrobledo protestará. Para entender el sacrificio de las diecisiete villas del corregimiento hay que pensar en cifras: en los años 1640 y 1641, se sacaron de los pueblos del corregimiento de San Clemente un millar largo de soldados. Villarrobledo aportaría entre 200 y 250; San Clemente, entre 160 y 200; una cifra en torno a 150 la villa de Iniesta, algo más de cien soldados en pueblos como Tarazona, Quintanar o Villanueva de la Jara, mientras los pueblos pequeños se moverían entre 30 y 50 soldados. Esta cifra, que en conjunto excedía del millar de soldados, es cierto que debemos rebajarla en un tercio por los soldados que sirvieron dos campañas seguidas, pero también es cierto que se se siguió con las levas de dotación de presidios que venían de la década anterior e iban de cuatro a dieciséis soldados anuales por pueblo (desde Alcaraz para Villarrobledo y desde Cuenca para el resto de pueblos del corregimiento), que nuevas levas ad hoc se anunciaban, o que el desbarajuste en los pueblos fue total al perder a su población joven y en edad de trabajar: muertos, heridos o prófugos. De los soldados reclutados en marzo, algunos de ellos habían desertado y el seis de junio llegaban ordenes de Santelices para volver a sus compañías. A comienzos de agosto se ordena reponer diez soldados, ocho de ellos para suplir a otros tantos que han huido, los cuales deben ser conducidos a la plaza de Fraga. Para octubre se pide la prisión de los regidores, pues los soldados faltantes, esta vez de presidios, no han llegado a Alcaraz.

San Clemente, como cabeza del corregimiento, se estaba convirtiendo en el centro de la política militar de los austrias. Este mes de marzo había llegado a esta villa Antonio Miranda, como superintendente de órdenes y despachos reales, y que llamará a representantes de las diecisiete villas ante su presencia para el 30 de marzo. La intromisión directa de miembros comisionados por los Consejos, viene acompañada por la intromisión del corregidor a través de su alcalde mayor, licenciado Salazar en un asunto de heridas recibidas por un cobrador de la media anata. Nuevos repartimientos de tributos, como el uno por ciento, se sumaban y se requisaba trigo para los ejércitos, de tal modo, que se pide sacar el trigo para pan que falta en la villa de las prestameras y beneficio eclesiásticos. Villarrobledo pide que se quiten los ejecutores presentes para pagar sus deudas, por el estado de esterilidad de la villa, y porque tiene sentencia ganada para que solo haya un ejecutor en la villa para el cobro de los diversos impuestos. Se dice que las tres partidas de servicios de millones que se han impuesto a la villa han gravado a ésta con 12000 ducados. La villa padece necesidad y su vecindad es poca para afrontar cualquier nuevo repartimiento: como tiene al presente solamente mil quatrocientos vecinos y la mayor parte de ellos probres de solemnidad... y que se van muchos vecinos a otros lugares por no poder pagar los dichos repartimientos. A la necesidad se sumaba la desigualdad, el año 1629 algunos hacendados villarrobletanos habían recibido privilegios de fijodalgos y, por ende, de exención del impuesto ordinario y extraordinario. La villa calculaba que esas exenciones suponían siete mil reales menos.

La necesidad la padecía también la agricultura. La esterilidad reinaba en los campos y la cosecha de cereales del verano había sido escasa, de tal modo que solo se había podido sembrar la cuarta parte de los barbechos.


Actas municipales de Villarrobledo del año 1641


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Sunday, August 17, 2025

Villarrobledo (1640)

 Las obligaciones militares de las levas de presidios continuaban con la exigencia de 18 soldados, pero, esta vez, las exigencias iban a ser mayores. Entretanto, a mediados de abril, desde San Clemente se pedían 16 soldados que ya tenían prestos en al cárcel según la vecindad de la villa.

 Las fiestas de la villa eran obligaciones. Se había de celebrar una procesión por el voto que se había hecho a San Agustín por librar a la villa de la langosta. La procesión se hacía el último día de la Pascua de Resurrección y devenía en rogativa por una buena cosecha. Un voto que prácticamente se solapaba con el tradicional de Villarejo, el primer jueves de mayo, por el que la villa daba veinte fanegas de trigo del pósito para alimento de pobres, olvidando ya el antiguo pago en dinero.

En mayo de 1640, Antonio Sevillano toma posesión como corregidor. En estos casos, la villa de Villarrobledo solía mandar un procurador a San Clemente para recordarle que debe cumplir con los privilegios de primera instancia de la villa.

La guerra de Cataluña no llega a Villarrobledo hasta el 13 de agosto, cuando se pide que los soldados de milicia alistados en las compañías deben salir de la villa para ponerse a las órdenes del sargento Diego Gutiérrez de Villegas, según manda Juan de Santelices del Consejo Real. La villa nombra comisarios para entender en el asunto sin ser consciente de la gravedad del momento, aunque esta vez se listan todos los hombres de 18 años a cincuenta años dispuestos para la guerra. El 22 de agosto, Rodrigo de Santelices pide que los soldados de milicia sean enviados para San Clemente, mientras que la villa anda protestando por sus deudas. Villarrobledo no parece entender que esta vez la movilización de hombres para la guerra va en serio y sigue con sus largas en cuanto alistamiento y armamento de los soldados. El 28 de agosto la villa se niega a aportar sus soldados armados a la ciudad de Cuenca, incumpliendo las órdenes de Rodrigo Santelices. El día 30 de septiembre se le recuerda al concejo villarrobletano que ha de tener listos 100 soldados armados, además de los oficiales, para el domingo dos de septiembre. Además la villa ha de aportara quinientos ducados, que sacará de lo procedido de la bula de cruzada. Pero los quinientos ducados acabarán siendo ocho mil reales, más de setecientos ducados, y, de nuevo, se ha de echar mano al trigo del pósito, quinientas fanegas. Entre los soldados reclutados muchos casados, lo que hizo necesario sacar trigo del pósito para socorro de las mujeres de los soldados. Para el 25  de noviembre, Rodrigo de Sanctelices suaviza las formas y ordena la vuelta a sus compañías de todos los soldados desertores a los que se perdona su delito.

Ese  25 de noviembre se nos dice que la villa tiene 2606 vecinos, como referencia para el reparto de construcción de un puente nuevo en el paso real de Granada. No obstante la villa dice tener solamente 1641 vecinos, correspondiendo la cifra de 2606 vecinos a datos de años anteriores y que obraban en manos del escribano de Almagro que hace el repartimiento.

ACTAS CONCEJILES DE 1640


El dos de septiembre de 1640 fue un día especial en San Clemente. En su plaza, bajo la atenta mirada del inquisidor apostólico de Cuenca, el cántabro Rodrigo de Santelices y Guevara se juntaron quinientos soldados de los pueblos del sur de Cuenca y de Villarrobledo. Su destino era la guerra de Cataluña y les esperaba un largo recorrido con paradas en Cuenca, Molina de Aragón, Campo Romanos, la margen izquierda del Ebro en Zaragoza y el frente de guerra Catalán. Muchos de ellos huirían por el camino para volver a sus pueblos, pero esta vez Rodrigo de Santelices sería implacable: las familias de los desertores habrían de suplir los puestos dejados. 


Cuando Rodrigo de Santelices llegó a San Clemente al comenzar el mes de agosto nadie le tomó en serio, pero el rigor de la leva pronto hizo ver a los pueblos que esta vez de poco valía echar mano a forasteros y vagabundos para enrolar, pues la leva cuadruplicaba las recientes levas de presidios y pronto se fue consciente que se estaba ante el primero de un reclutamiento forzoso que iba hacia una movilización general de todos los hombres y recursos disponibles en los pueblos. 


Los quinientos hombres se organizarían en cuatro compañías, heredadas de la vieja organización en milicias de 1598. No había tiempo para echar mano de las nuevas formas de levas instauradas en 1636, con alistamientos de los hombres con edades entre 16 y 60 años, así que San Clemente, Villarrobledo, Villanueva de la Jara e Iniesta como pueblos más grandes del corregimiento organizarían las compañías reclutadas. San Clemente y Villarrobledo de los pueblos de la margen derecha del Júcar: Las Mesas, Las Pedroñeras, El Pedernoso, La Alberca, El Cañavate, Vara de Rey y Minaya (que había sustituido de forma voluntaria el hueco dejado por Santa María del Campo Rus en 1608); Villanueva de la Jara e Iniesta de los pueblos de la margen izquierda: Barchín del Hoyo, Motilla, El Peral, Quintanar, Tarazona, Minglanilla. A estos pueblos se unían sus aldeas dependientes y las propias cabezas de capitanías, que aportaban el esfuerzo principal, si bien la distribución de soldados correspondía a viejas vecindades ya superadas.

Sunday, July 27, 2025

El poder agrario de Villarrobledo

 El poder agrario de Villarrobledo y sus 2000 pares de mulas

Sobre Villarrobledo hay dos hechos claros: las fluctuaciones de sus datos poblacionales, con una discordancia entre los testimonios orales y los registros oficiales, y su servicio continuo a la Corona con dinero y con hombres, que, a la larga, supuso la ruina de esta villa.
Sobre el primer caso, su población, en los registros oficiales, llegó a estar en más de 2100 vecinos, y según los testimonios superaba los 3000. Estamos seguros que la segunda cifra está más cerca de la realidad en momentos de expansión económica, cuando había muchas familias sin registrar vecindad. Este caso, se da también en otras villas como San Clemente, donde los nuevos arrabales del Duz o San Cristóbal recogen nuevas vecindades ajenas al control municipal.
Sobre el segundo hecho, Villarrobledo fue indiscutiblemente una potencia agraria. Hemos dicho en alguna ocasión que sin el grano de Villarrobledo no hubiera existido el vino de San Clemente. Pero, Villarrobledo que nos da poco más de 1600 vecinos en 1591 (léase, familias) reconoce veinte años antes que es una villa que ha llegado a tener más de dos mil pares de mulas. De nuevo, los datos demográficos y económicos no encajan, si bien es verdad que, en cuanto a mulas, la villa denunciará el cataclismo que supuso la guerra de los moriscos de Granada en 1570. Aún así, la discordancia de los datos se mantiene, en 1552, Villarrobledo es una villa de poco más de mil familias. En fin, a falta de cifras creíbles, la realidad es que Villarrobledo vivió un especular desarrollo en las décadas de 1550 y 1560, que no recogieron las cifras oficiales. Lo que sí sabemos es que el trigo villarrobletano, por esas fechas llegaba a los asentamientos portugueses en las costas africanas.

Villarrobledo es tierra de mucha labor para que continuamente son menester más de dos mil pares de mulas par la cría de las quales siempre solían tener yeguas y después por hauerse mandado por pregmática nuestra que no se hechasen al garañón de los puertos a la mar, ha venido tanta falta de mulas en aquella villa, que muchos labradores van perdiendo sus labores y porque como quiera que aquella tierra no es cómoda para cría ni grangería de cauallos porque los labradores que tenían yeguas se han ydo deshaciendo dellas y si algunos años se les permitiera hecharlas al garañón estarían proveydos dellas y habría alguna cría de cauallos, atento a lo qual y a lo mucho que la dicha villa nos ha seruido en esta ocasión de Granado y en ellos se murieron muchas mulas lleuando prouisión y gente al exército y otras les tomaron moros (AGS. CCA. CED. 370-772)

(la pragmática mencionada es de 1562)

Sobre la falta de mulas, se quejará también San Clemente, en 1574, que pedirá que durante seis años deje de tener efectos la pragmática de 1562. A la falta de mulas para la labor en San Clemente, se añadirá el excesivo precio que están alcanzando las mulas: y las mulas que valían a treynta y quarenta ducados valen más de ciento. (AGS.CCA. CED. 370-797). A pesar de ello la corona se reafirmará en su política de cría de caballos por nueva pragmática de 20 de julio de 1574, dando licencia a Iniesta y Chinchilla para que puedan acortar parte de su término para la cría de caballos.

Monday, July 7, 2025

Villarrobledo (1639)

 En 1639, Villarrobledo se preparaba para la guerra, armando a una población que se reconoce ser de 1749 vecinos y 2144 varones de 16 años arriba y disponiendo de nuevos arbitrios para ello, acotando una parte del término municipal. Nos aparece por primera vez una nueva figura de gran futuro; el marqués de Jodar es nombrado Superintendente General de las Milicias de estos partidos. Se desplazará a los pueblos del corregimiento de San Clemente para comprobar que la milicia esta formada este año en cada uno de ellos y hará alarde de las compañías. En Villarrobledo lo hará el 25 de marzo. La compañía tiene a su frente al capitán don Pedro Lozano Vargas, al alférez Martín de Montoya, al sargento Martín de Nieves y al atambor Miguel Pallarés. Bajo esta capitanía estarán los milicianos de cuatro villas: Villarrobledo aportará a la compañía 112 soldados; Las Pedroñeras, 33 soldados; El Pedernoso, 17 soldados, y las Mesas, 10 soldados. En total 174 soldados al mando del capitán Lozano Vargas, pero lo más destacable es que la mayoría de estos milicianos, que se han apuntado voluntariamente a la milicia para gozar de una serie de privilegios, son hombres casados con hijos a cargo, la mayoría entre dos y cuatro hijos. Muchos de ellos son labradores que en los alardes han excusado su presencia por estar labrando los campos, a pesar de ser domingo. Más grave es que solo un año después serán reclutados para la guerra de Cataluña por el despiadado Rodrigo de Santaelices. Medio millar de labradores del corregimiento de San Clemente tomarán el camino de Cataluña. Similar cantidad irá para la guerra un año después. Las familias quedan destrozadas y los campos de labor sin labrar en el otoño. El armamento y conducción de los milicianos se sufragaría con nuevos arbitrios: el acotamiento de la llamada dehesa del molino y el talar pinos en el Calaverón.

La situación de la hacienda de Villarrobledo seguía siendo ruinosa y sufría embargos por los impagos de los réditos del marqués de Cañete. El 4 de abril de 1609 se había dado licencia real a don García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, y a su hijo Juan Andrés para imponer sobre los bienes del mayorazgo cuatro mil ducados de censo para así pagar los cuatro mil ducados en que había sido condenado en el pleito con doña María de Cárdenas, hija del duque de Maqueda. Su hijo tomaría otro censo en 1631 por valor de 6000 ducados. El marqués había prestado a su vez al concejo de Villarrobledo con cuyos pagos saldaba las deudas propias. Villarrobledo pagaba al marqués 149600 mrs. cada año de réditos de censo, acumulándose deudas desde 1634. Nuevos embargos seguían por impagos de las alcabalas adeudadas al conde de Barajas y se acumulaban deudas de las rentas reales.

Villarrobledo intentaba evadir el control del corregidor de San Clemente, en cuya villa se debían presentar los soldados, diciendo que pertenecía al distrito de Alcaraz, cosa cierta para los presidios. Pero el 16 de mayo se anuncia la presencia del corregidor Alonso Yáñez de Mendoza, que acudirá para pedir un nuevo empréstito (donativo) de la villa a la corona. Villarrobledo alegará que ya ha pagado no ha mucho 1350 ducados. pero la exigencia ahora es de 4000 ducados (de los 211000 repartidos al reino y provincia de Toledo).

No tenemos noticias de la cosecha de ese año, que presumimos buena, pues no hay necesidad de grano para la siembra en el otoño y los pagos de las numerosas deudas que tiene la villa se multiplican.

Wednesday, July 2, 2025

Villarrobledo (1638)

Para comienzos de 1636, siguiendo las instrucciones de la Corona, Villarrobledo se prepara para la guerra. Adeuda aún tres soldados del año anterior para la dotación de presidios, pero ya tiene alistada una compañía de ciento trece hombres para resucitar la vieja milicia del Reino, al mando del capitán Pedro Lozano de Vargas y el alférez Martín de Montoya y como atambores  Matías Arroyo y Francisco Romero, también hay un sargento, Antón de Nieves, pero casi todos los hombres están desarmados. En 1638, Villarrobledo alegará haber sacado, además cien soldados para presidios y sustituir a otros cincuenta jubilados en la milicia por haber prestado más de veinte años sus servicios.

La situación económica de la villa se presenta como mala, de necesidad, por las malas cosechas, y se pide echar mano del trigo de las rentas decimales del arzobispado de Toledo y del trigo de las tercias reales, después, para los labradores. La villa no ha pagado aún los 22.300.000 que tuvo que tomar a censo para a su vez prestarlos a la Corona para las guerra de Italia de finales de la década de1620. Ahora, se grabará el vino con ocho maravedíes la arroba y otros dos maravedíes la libra de carne y pescado. Del servicio de millones, la villa pagaba cuatro mil ducados anuales, que pagaba con el adehesamiento de la Bernagosa y una parte del término.

En 1638, la villa sigue incapaz de pagar sus deudas, tanto del dinero tomado a censo como de los nuevos impuestos de millones, con deudas, en este último caso, que se remontan a 1632 o del donativo para las guerras de Italia de finales de los veinte, del que se debían 1800 reales, que se sacaban del dinero que se dejaban de pagar de los censos de la exención. Nuevos arbitrios para hacer frente a los pagos de las deudas, que en este caso iban por el arrendamiento de tierras desde la raya de Socuéllamos hasta las tierras de Marcos de la Parra, en el paraje llamado de las Gangueras.

Este año se enviarán, para el mes de marzo, doce soldados a Alcaraz, para la dotación de presidios. La villa ha de pagar cuarenta reales por cada uno de ellos para su conducción. Para finales de abril, se adeudan 16400 maravedíes de dos tercios del salario del corregidor, que parece ausente, pero en cuyo partido sigue integrado San Clemente. El corregidor Alonso Yáñez de Mendoza sigue interviniendo en los asuntos de Villarrobledo por comisiones reales; este año en el cobro de la media anata que adeuda la villa. Hasta San Clemente iban los villarrobletanos a comprar el papel sellado exigido ahora para registrar los actos oficiales y concejiles.

Para comienzos de abril se lleva en procesión la imagen de la virgen de la Caridad hasta la parroquia de San Blas en procesión para rogar por las lluvias. El mes que está la imagen en la parroquial contribuye a aumentar la devoción a la imagen. A ello había contribuido la mucha agua caída el mes de abril que auguraba una gran cosecha; ahora, se devolvía la imagen en procesión solemne el diez de mayo a su ermita de la Caridad. Una nueva devoción ha surgido en esta década; es la de San Antonio de Padua, que se celebra en el convento franciscano para el último domingo de mayo, en agradecimiento por haber acabado con la langosta. El precio del pan cocido bajará a razón de diez maravedíes por libra y 102 libras por fanega, al mismo tiempo, el 21 de junio, el ayuntamiento prohíbe las ventas de trigo de particulares no controladas por el concejo y con precios superiores a la tasa: 18 reales la fanega. En este afán por regular se dan decretos para fijar la edificación de puestos para la venta en la plaza. Para el siete de mayo, Villarrobledo debe alojar una compañía de trescientos hombres a caballo.

La hacienda villarrobletana está en quiebra. Por decreto de 17 de abril se decide que los dos oficios de fieles ejecutores que la villa tiene en propiedad por merced real sean vendidos (con licencia previa del Consejo Real). De la operación se pretende sacar 60000 reales.


ACTAS DE VILLARROBLEDO, EL AÑO 1637 FALTA ENTERO Y 1636, DOS TERCIOS

Friday, June 20, 2025

VILLARROBLEDO (1635)

 El año 1635 ya marcaba el rumbo de la integración de las villas en la guerra. Si el año empezaba regulando el cobro de las sisas de los productos básicos, el de enero se recibe mandamiento del corregidor de San Clemente mandando que los pueblos de su corregimiento informen de la gente de milicia y su armamento que les corresponde de esta vieja institución; Villarrobledo informará de los cien soldados asignados de antaño, cuyo alistamiento ha caído en el olvido. Además, alegará que está libre de dicha obligación por estar alejada veinte leguas de la costa. Además, Villarrobledo, para el mes de enero, aún no ha entregado los 25 soldados de presidios a Alcaraz, que finalmente se encaminaran para el presidio de Barcelona, aunque para el mes de mayo se anuncia que nueve de ellos han escapado y desertado. Para el treinta de noviembre serán diez soldados.

Las necesidades militares llevan a una mayor intromisión del corregidor de San Clemente, que, a falta de los cien soldados alistados, pedirá el 21 de enero se tenga listo el armamento para su dotación. De momento, los arbitrios concedidos tres años antes a las diecisiete villas se prorrogarán tres años más para facilitar ese armamento. 

Los gastos seguían marcando la política municipal, desde los habituales como los diez mil maravedíes empleados para la fiesta del Corpus, organizada por la cofradía del Santísimo Sacramento, hasta los seis mil reales que se debían de la reciente compra de la vara de alguacil mayor, o low ciento veinte reales para la procesión a la ermita de la Caridad por el voto hecho por el consumo de la langosta o seis mil maravedíes para la tradicional fiesta en Villarejo. Nuevas obligaciones se sumaban como la obligación de armar a la octava parte de los vecinos, para lo cual se buscaban nuevos arbitrios. Esta nueva contribución nos aporta un nuevo dato demográfico: por entonces, Villarrobledo tenía 2144 vecinos mayores de 16 años (en el mismo recuento, San Clemente dio una cifra de 1610); 268 soldados pues a armar. Por entonces, más que una mala situación económica pesaba más las constantes exacciones sufridas que se cifraban en más de sesenta mil ducados y la escasa colaboración de una vecindad, cuando se intenta un concejo abierto para la concesión de la octava parte de soldados solo acuden cien vecinos. Se pedirá que los 8640 reales que cuestan los arcabuces y picas de los soldados se saquen de la leña del pinar de la Bernagosa. Mientras, el 17 de mayo, el corregidor de San Clemente mandará en todas las villas de su jurisdicción un recuento de los vecinos comprendidos entre 16 y 50 años para tener preparada gente d de armas para una nueva jornada del rey

Las necesidades de trigo no eran tan acuciantes como otros años, pues a a finales de abril se sacan 200 fanegas de trigo del pósito para hacer pan cocido para los extranjeros, cada fanega a 16 reales y cada libra de pan cocido a 6 mrs, y luego otras 1000 fanegas para vecinos en similares condiciones.

Mientras la villa daba las gracias por heberse librado de la langosta el año anterior de 1634 con dos nuevos votos a San Agustín y a San Antonio de Padua. A San Agustín se le haría una procesión el tercer día de Resurrección de desde San Blas a la ermita de la Caridad. A San Antonio de Padua, una procesión en el convento de San Francisco.


El cinco de julio se nos presenta un estado de necesidad en la villa con motivo del cobro del subsidio y cruzada, no tanto la queja viene de la coyuntura como de los últimos cinco años: los vecinos venden sus bienes y lauores para pagar otros que no necesitan y de poco valor y aprovechamiento por quanto la dicha villa y sus vecinos a causa de la esterilidad de los tiempos y auer avido los cinco años pasados langosta que a destruido los panes

Villarrobledo sufría un juez de cuentas que imponía soluciones gravosas para pagar sus deudas, en una villa que reconocía haber dado de donativo a la Corona cuatro mil ducados dadivosamente, y ahora, se veía obligada a ver como sus vecinos vendían sus labores para hacer frente a las deudas. Así, la crisis de Villarrobledo era más fiscal que otra cosa, agravada por la presencia de la langosta los últimos años. Las deudas del servicio de dos millones y medio, de la vara de alguacil mayor comprada o del censo del marqués de Cañete, aparecen una y otra vez. El salario de los ejecutores se comía la renta de los vecinos de la villa; por ejemplo, a Blas de Olmedo juez ejecutor de la sal se le debían de costas y salarios 2200 reales. No hay referencias a malas cosechas este año. Pero la pobreza crecía, el ayuntamiento cederá en noviembre a los agustinos el llamado corral de la Mesta para instalar una hospedería que sustente a los pobres.

No obstante, para septiembre se reconoce la mala cosecha del agosto pasado, de tal manera que los labradores no tienen trigo para sembrar: la cosecha del pan del agosto pasado deste año fue estéril de cuya causa los labradores están nescesitados y no podrán sembrar sus barbechos. Pero la escasa cosecha parece responder a otras causas que no son las climáticas. El treinta de octubre la villa pide una moratoria de cinco años para pagar sus deudas.



1635, EL AÑO "PARA LA GUERRA"
La cosa ya venía de antes, aunque se insiste mucho en la Unión de Armas de la década anterior, es en la década de 1630 cuando la monarquía se prepara para la guerra total. El intento de imponer un impuesto universal para la sal se saldó en fracaso y no solo en Vascongadas; en los pueblos se consideró desmedido el acopio de sal exigido, incluso después de ser rebajado. Aún en 1635 estaba por pagar la sal repartida a los pueblos y se debían los pagos de la nueva contribución de los dos millones y medio concedida por el Reino.
La Corona daría un giro y exigirá a los pueblos la entrega de hombres para la guerra con cupos asignados por partidos. Es la dotación de presidios. En un principio, esta nueva forma de reclutamiento tiene algo de higiénico, pues los estratos más marginales de la sociedad son erradicados de los pueblos y enviados para la guerra, pero en la medida que el conflicto se internacionaliza las exigencias son mayores, preparando lo que será movilización general de los años cuarenta. 1635 es un año que pasa sin pena no gloria, pero se decide el futuro al entrar en guerra Francia. Se intenta cobrar hasta la última deuda pendiente; se rescata la vieja milicia del Reino creada en 1598, exigiendo el alarde de hombres que han de estar predispuestos para la guerra; la dotación de presidios es ahora más exigentes, persiguiendo a los desertores o exigiendo a los pueblos su reposición, y obligando a los pueblos a formalizar padrones de los vecinos mayores de dieciséis años y menores de cincuenta para saber el potencial de hombres para la guerra. La última medida será más gravosa: los pueblos han de armar a la octava parte de sus vecinos a costa, es, salvando las distancias temporales, "la nación en armas". Una población como Villarrobledo,con 2144 vecinos, debe tener listos 268 para la guerra; otra, como San Clemente, con 1610, más de 200. Cifras igual de abusivas y en la proporción de uno a ocho se exigen en el resto de los pueblos. De momento en el próximo quinquenio los hombres que salen de los pueblos lo hacen como un goteo continuo, pero en la década de 1640, los padrones elaborados unos años antes (que los concejos intentan ocultar) serán la base para una sangría de hombres sin igual que provoca la ruina de los pueblos

ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO, 1635

Friday, May 2, 2025

VILLARROBLEDO (1634)

 El año 1634 amanece con los campos aovados de langosta, en siete leguas alrededor de Villarrobledo. Los problemas para el pago de deudas y rentas continúan, de tal modo que el ayuntamiento se queja el poco control de las ventas en las tiendas que impide cobrar las sisas. El abasto de trigo seguía siendo un problema y se echaba mano al trigo del iglesia de Toledo, donde la villa había comprado cuatrocientas fanegas, la mitad pagadas al contado y la otra mitad para el agosto venidero, pero el trigo era el trigo añejo que se almacenaba en las tazmías y era excedentario y necesario de sacar ya de los almacenes. La necesidad llevaba a la proliferación de la devoción religiosa, con dos nuevas procesiones, acordadas en el concejo de tres de abril: una a devoción de San Agustín y otra a devoción de San Antón, que tenían como referencias las iglesias de San Blas, de los franciscanos y la ermita extramuros de San Antón.

El control de pósito por esta época ya no se hace por el corregidor de San Clemente, sino por juez enviado por la Corte, Fernando Nieto de Aragón, que recibe las consabidas quejas de los villarrobletanos: y atento la esterilidad de los tiempos, langosta y piedra, los vecinos desta villa están necesitados. Para mayo se deben sacar trescientas fanegas del pósito para hacer pan cocido a razón de 93 libras por fanega y siete maravedíes por libra. Para ese mes, la fanega de trigo se vende a 18 reales. El vino a tres reales y veinte maravedíes la arroba. No obstante, no consideramos esta época como años de necesidad extrema. Lo que faltaba entre los labradores y vecino no era trigo, sino liquidez en dinero, derivada de las nuevas imposiciones fiscales. El pósito de Villarrobledo vendía trigo (setecientas fanegas) para obtener dinero que era prestado a los labradores, obligados de nuevo a devolver ese préstamo en trigo para la cosecha de agosto. A ello se unía, que para el dieciocho de junio se reconocía que la cosecha de 1634 era una cosecha abundante por la misericordia de Dios nuestro señor. Para 24 de julio se reconoce la verdadera enfermedad de la villa es que sus haberes están muy necesitados y alcançados de tal manera que no puede pagar sus réditos y censos que deue porque están muchos executores contra ellos causando escesiuos salarios y costas y consumiendo sus rentas. La imposición fiscal y los préstamos estaban acabando con la villa, a esto se unía un donativo a la Corona el año anterior de 1633. Las intervenciones de Fernando Nieto de Aragón cada vez eran peor vistas, pues había cobrado veinte mil reales en sus ejecuciones, y sobre todo, porque incapaz de cobrar solicitaba la ayuda del corregidor de San Clemente en apelación, en lo que se veía como intromisión intolerable en su jurisdicción. 

Muestra de que las cosechas se habían estabilizado estos años es que la villa regulará las siembras de sus labradores, pues había ganado provisión real para destinar un tercio del trigo de los camarajes del pósito a la siembra de los labradores. Estos, en lo que era costumbre, se comprometían a devolver las fanegas prestadas para el agosto siguiente más un real por fanega

Ese año, cuando el marqués de los Velez pide a Villarrobledo que aporte los cien soldados de milicia, el concejo dirá que esa milicia es cosa antigua y que no tiene disponible ninguno de esos soldados. El número será recordados seis años después y esta vez el enrolamiento para la guerra será obligatorio. Ahora, las obligaciones venían del reclutamiento para los presidios, hasta un total de veinticinco hombres con destino Barcelona; el reclutamiento de estos soldados se centralizaba desde Alcaraz. La concesión del nuevo servicio de dos millones y medio de ducados por el Reino en 1632 había hecho olvidar estas viejas obligaciones, pero asimismo otras más recientes como el acopio involuntario de sal en 1631. Ahora, tres años después, se saldaban con Juan García Ferrer, administrador de las salinas de Minglanilla las deudas por el rebaje obtenido con las concesiones al Reino por el dicho servicio

Friday, April 25, 2025

Villarrobledo (1633)

 La langosta seguía siendo un problema a comienzos de 1633, se repartía entre los vecinos mil fanegas del canuto de la langosta aovada en los campos y que se temía aflorara en los campos para la primavera. La villa se quejará de los acopiamientos de sal ante el administrador de salinas Diego Gallo de Avellaneda, pues han cesado por el nuevo servicio de dos millones y medio que el Reino ha concedido.

Para el 23 de octubre se decide dar el trigo de las tercias a los labradores y vecinos necesitados. 

Tema de conflicto era el aprovechamiento de los montes. Los ganaderos villarrobletanos pedían el monopolio del aprovechamiento de las yerbas de las dehesas concedidas con motivo del donativo de 22200 ducados para las guerras de Italia. Por otro lado, los pueblos vecinos de San Clemente, El Provencio y Socuéllamos seguían talando los montes del Calaverón y la Bernagosa. Los sanclementinos formando cuadrillas de quince o veinte personas, fuertemente armados esquilmaban el monte del Calaverón: 

se juntan en quadrillas de quince, veynte y treynta hombres, viniendo de mano armada con sus escopetas y otras armas proybidas haciendo grandes resistencias y las dichas justicias (de Villarrobledo) a quien les prenda, quitándoles las prendas que les han tomado con lo qual a llegado a tanto su livertad  que al presente sin temor de la justicia hacen los dichos escesos

Monday, April 14, 2025

VILLARROBLEDO (1632)

 La langosta estaba aovada en los campos Villarrobledo, pero asimismo en veinte leguas a la redonda de esta villa. Fray Pedro de Góngora, provincial de la provincia agustina de Andalucía, llega a la villa con la intención de fundar un convento en hospedería donde se puedan acomodar los dos o tres primeros frailes. La villa, aprovechando la cosecha anterior del año anterior y la previsible excelente cosecha venidera, veía como el precio del trigo por fin caía a quince reales la fanega. Buenas cosechas, pero una y otra vez se mencionaba la falta de agua y otros infortunios para justificar que llegado el mes de mayo había escasez de pan y se hacía necesario proveer a los vecinos con trigo para panadear del pósito... ¿movimientos especulativos?

Será en 1632, cuando se ejecuten los arbitrios aprobados en 1629 y en 1630, en contrapartida de los 22300 ducados en moneda de vellón aportados a la Corona para sostener el esfuerzo militar, aunque quien los recibía directamente era el factor de los Fúcares, en Villanueva de los Infantes: se consentía que el ganado pasara a las viñas para comer la pámpana, una vez alzada la uva, y a los agostaderos e invernaderos; el arrendamiento de dehesas. Era este último aspecto el que se estaba generalizando en todos los pueblos. Los arrendadores podían rozar las dehesas acotadas o permitir la entrada de ganados en esta tierra, pagando los ganaderos una oveja o doce reales, a su elección, por cada 22 almudes que sirvieran de pasto. Se concedía el monopolio a la villa para poner tiendas y estancar los productos por veinte años. Entre los que se gravaban, el azafrán (dos reales por libra) y el vino (un maravedí en cada azumbre de vino). Se gravaban también las ventas en el exterior de los granos (un real por fanega de trigo y medio real por fanega de cebada o centeno). Se añadían otras sisas sobre la carne y la lana. Los arbitrios se establecían por veinte años. Los nuevos arbitrios se unían a otros tomados desde 1616 para pagar la exención jurisdiccional de la villa o las nuevas necesidades de la Corona (el pescado o el aceite eran otros productos gravados o la octava del vino y el reciente estanco de la sal, que se denunciaba el excesivo acopiamiento hecho a la villa) y para la compra de la almotacenía y escribanía. Otros arbitrios concedidos por la corona eran la posibilidad de hipotecar sus propios y rentas, establecer nuevas tasas sobre las ventas de la tercera parte del trigo de su pósito, y la posibilidad de establecer repartimientos de dinero entre los vecinos

1000 fanegas de trigo para armar y el sueldo de 21 soldados de los presidios: Se reclutaban soldados y se hospedaban 65 galeotes de paso por la villa.

El año 1632 ha tenido también una pobre cosecha: que de causa de la esterilidad del tiempo y mucha langosta que a avido este presente año en la juridición desta villa los vecinos della son probísimos e impusibilitados de poder sembrar sus barbechos y pagar las deudas que se deben así al pósito como a personas particulares (19 de octubre). Sin embargo, dudamos de estas afirmaciones como rotundas, pues la fanega de trigo se vende por diecisiete reales en Navidad.


ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO, 1632

Friday, April 11, 2025

VILLARROBLEDO (1608)

 El año 1608, se inició con nuevas injerencias de la justicia del corregimiento en los asuntos de la villa. En este caso, en un proceso por las heridas recibidas en la cárcel por Juan Sánchez Ortiz y causadas por el capitán Francisco de Montoya o ese otro de las heridas causadas por Pedro de Vargas a Juan Ortiz de Funes. Aparte de la vulneración de la primera instancia, el asunto era una toma de partido del corregidor y su alcalde mayor, el doctor Fernando de Vera, por el capitán, partidario del poder central. Los encontronazos venían, sobre todo, con el alcalde mayor; por eso, en el ayuntamiento de 26 de febrero, se había decidido acudido a la Chancillería de Granada para que se respetase la primera instancia de la villa. Las disputas se centrarán el el regidor Pedro de Vargas, acusado por otros regidores de malversación del dinero de las tercias en el proyecto urbanístico que ha visto cómo se levantaban nuevas casas del ayuntamiento, carnicerías y pósito y cómo la plaza de la villa era ensanchada. Los poderes que Pedro de Vargas tenía para representar a la villa en la corte serán revocados a favor de Rodrigo de Llerena.

Las diferencias con San Clemente se agudizarán el mes de julio por la sacas de leña por los sanclementinos en el monte del Calaverón y la justicia parcial del alcalde mayor Francisco de Astudillo (que está ocupando el oficio, cuando los naturales están excluidos).

Seguían los problemas de abasto de trigo. De las 1500 fanegas pedidas por el pósito de Madrid, únicamente se habían allegado 500. El pósito, controlado por el corregidor, estaba lleno, pero el problema era que los labradores no tenían dinero en efectivo para comprar trigo y no acababan de terminar de sembrar. El estricto control del pósito para garantizar el abasto de la población provocaba muchos roces, pues los labradores que podían acudían por el trigo a los pueblos vecinos para garantizar la siembra. Los ganados de Villarrobledo también veían cómo sus pastos se reducían, pues tanto el Bonillo como Munera cerraban dos leguas de su término. Para junio se denuncia la presencia de unas compañías de soldados, cuyo hospedaje contribuye a agravar la situación de los más pobres y que será motivo de fricción con la corte en los próximos años, por negarse a pagar su alojamiento la villa.

El año 1608, a pesar de las dificultades de las actas, por las tintas corridas, debió aportar una cosecha aceptable. El pósito tenía en sus cámaras 12000 fanegas, de las cuales se dieron 4000 a los labradores para la siembra. Un año más, aunque desconocemos la cantidad, salió trigo de Villarrobledo para el pósito de Madrid.


ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO 1608-1609 (el año 1609 es ilegible)

VILLARROBLEDO (1607)

 El año 1607 comenzó con un concejo abierto, el día 14 de enero; el ayuntamiento se proponía comprar las tierras de los vecinos en el Calaverón y la Bernagosa.

La cárcel de la villa era antigua y se necesitaba una buena, pues "los presos no están seguros, principalmente los de consideración y calidad". Las obras de las carnicerías estaban acabadas y se debía pagar a Juan de la Serna, cien ducados. En junio se informa del paso de tres compañías de soldados por Villarrobledo, que han supuesto un gasto de 18452 mrs., aun así se le estaba debiendo 185633 de la obra, concretamente a su viuda Mari López, pues él era fallecido. El coste de la obra se elevaba a 1809433 maravedíes.

Para el quince de marzo se estaban cerrando con San Clemente y Belmonte, las ventas de trigo de la cosecha del verano. Ese mes de marzo se decían misas para rogar por un temporal de lluvias. Para finales de abril, la langosta está aovada en los límites con Socuéllamos. El 16 de julio se anuncia que no habrá problema para llenar el pósito, pero el tres de agosto, contradiciendo este parecer se habla de un año más de esterilidad y que los vecinos no podrán aportar más de mil fanegas de trigo a la tasa de 18 reales: que de causa de la poca cosecha que en esta villa a avido este presente año por la esterilidad del tiempo no se a podido emplear en trigo el dinero y caudal que el pósito desta villa tiene. Sin embargo, el corregidor exigía para su casa, 300 fanegas de trigo y 300 fanegas de cebada. Los problemas de abasto se vuelven a repetir el día siete de septiembre: que de causa de la poca cosecha de pan que obo en esta villa este presente año ay falta de pan cocido. Pero para finales de octubre se nos dice que el trigo del pósito es suficiente para las necesidades de la villa, aunque se muestran recalcitrantes a dar trigo al pósito de Madrid. De hecho, el pósito disponía de diez mil fanegas de trigo, pero se veía con muy malos ojos las diligencias del corregidor para cobrar 3000 fanegas y cinco mil reales de los deudores al pósito. Se alegaba la pobreza de los vecinos por la esterilidad de los tiempos, pero, en cualquier caso, no se veían bien estas injerencias. Pensamos que el concejo estaba mandando noticias contradictoria, cuya única finalidad era evitar la intromisión de la justicia de San Clemente, pues para final de año falta el pan cocido (se alega la lejanía de los molinos para obtener harina, sabemos que se acudía a los ingenios de la ribera del Júcar) y de nuevo se pedirá a la iglesia grano para acabar se sembrar.

Es evidente que el periodo de sequía ya iba para cuatro años y las lluvias no llegaban. el doce de noviembre se nos dice: que al presente por Dios nuestro señor es servido e ve que conviene a su santo servicio al presente en esta villa e su villa e juridición de muchos días a esta parte a auido y ay muy gran falta de agua estando la gente muy afligida y apretada. El grado de desesperación era muy grande y se pedía el auxilio divino con oraciones y otros actos de umildad para aplacar su yra. 

El cinco de julio, tenemos noticias por primera vez de que un grupo de regidores están negociando en los reales Consejos la exención de Villarrobledo de San Clemente: se sirva de hacer merced a esta villa de esentarla de la juridición del corregidor deste partido para que no pueda entrar en ella sino solamente una vez durante el tiempo de su oficio de cada corregidor a tomar quentas y residencia y que no pueda conocer en esta villa de causa alguna en primera ynstancia. No todos aceptaron esta decisión, propuesta por el alcalde ordinario Gabaldón. Entre los que se opusieron estaba Bartolomé Gallego, que alegaba que a un corregidor anterior Antonio López de Calatayud se le habían dado poderes de su majestad para intervenir en los asuntos de la villa y, sobre todo, que el intento de exención era un golpe de mano de algunos regidores y el síndico en un día que no era de reunión de ayuntamiento y en el que faltaban muchos de los 37 regidores. De hecho, la resolución resultante se trasladó a la carta de poder que había de llevar Pedro de Vargas Montoya a Madrid y a la corte y los reales Consejos, con el objetivo de contradecir la esención en primera instancia que el procurador síndico y algunos vecinos regidores e particulares desta villa tienen pedido para que sea esenta. La carta de poder iba firmada por nueve regidores. Es evidente que los regidores favorables, ausentes en ese ayuntamiento del cinco de julio habían tirado la piedra y escondido la mano. Entre los favorables al corregidor, apellidos como Pacheco, Montoya, Perea o Vargas. Familias muy importantes y enfrente un procurador síndico, Esteban López Parra, que, aunque los tiempos hubieran cambiado, tenía fama de defensa de los intereses del común. En cualquier caso, en torno al trigo se movían demasiados intereses y el corregidor intervenía en ellos hasta tal punto que un núcleo de propietarios agrarios no quería verlo más allá de una vez cada tres años. De momento, lo tuvieron que ver el día 30 de julio y con un mandamiento que no sería bien aceptado: el reparto obligatorio de trigo a aportar por los vecinos para llenar el pósito. 

El día 30 de julio, y con presencia del corregidor, se discutiría de nuevo la exención de Villarrobledo del corregimiento. Esta vez, defendería la permanencia en el corregimiento el regidor don Jerónimo Pacheco y Avilés, yendo más allá y proponiendo ofrecer dinero al rey, frente a los contrarios, agrupados en torno al síndico. Los regidores se fueron definiendo uno a uno, ganando la opción de continuar en el corregimiento por seis votos a cinco, pero faltaban una treintena de oficios concejiles.

  • Fernando Gabaldón, alcalde: a favor de la exención
  • Isidro Merchante, alcalde; en contra de la exención
  • Isidro Merchante, regidor: en contra de la exención
  • Bartolomé Diaz Morcillo, regidor: a favor de la exención
  • Francisco Romero Diaz, regidor: a favor de la exención
  • Francisco Plaza, regidor: a favor de la exención
  • Juan Jiménez Merchante, regidor: a favor de la exención
  • Don Jerónimo Pacheco Avilés, regidor: en contra de la exención
  • Juan Alonso de Aparicio, regidor: en contra de la exención
  • Francisco de Pera, regidor: en contra de la exención
  • Francisco de Minaya, regidor: en contra de la exención
El día siete de agosto, aprovechando que el corregidor no está presente, se hará nuevo ayuntamiento. Será el síndico el que defenderá personalmente la exención del corregimiento y la anulación de los poderes dados a Pedro Vargas Montoya, que está defendiendo la posición contraria en la corte. Los regidores rebeldes han hecho un ayuntamiento a su medida, forzando la ausencia de sus rivales. Entre los regidores díscolos y opuestos al regidor: el alférez Sebastián de Losa, Pedro Romero, Tomás Rodríguez, Gabriel de León, Bartolomé Gallego, que ha mudado de parecer, o Fernando del Lamo y veinte regidores más. Era una insubordinación de la mayoría de los regidores del ayuntamiento contra el corregidor. El 21 de agosto se persona en Villarrobledo el alcalde mayor para invalidar el ayuntamiento del día siete de agosto y denunciando las maniobras para hacer de Villarrobledo una villa de behetría, pero el pleno se tiene que suspender por las ausencias. Nuevo ayuntamiento se convocará el día siete de septiembre, con el alcalde mayor y revocando los poderes dados para tratar en la corte a los favorables a la exención. Es de destacar en este ayuntamiento el protagonismo de Diego Muñoz de la Calera, alguacil mayor de la villa y que se erige en portavoz de los defensores de la separación de corregimiento.


Los regidores díscolos del ayuntamiento del siete de agosto

ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO, 1607

LA CRISIS POLÍTICA DE 1607
El año 1607 fue decisivo para la cohesión interna del corregimiento de San Clemente. Ese año, la unidad del corregimiento se deterioró y con ella los intentos de la Corona de llevar a cabo una política centralizadora. Hubo dos detonantes para que se diera esta situación. La primera fue las graves crisis de carestía, muy profundas en los años 1604 y 1605 y, la segunda, la intervención del corregidor de San Clemente y su alcalde mayor en los pósitos de las diferentes villas. Aunque en el año 1605 se celebran juntas de partido en Iniesta para buscar el trigo que faltaba en tierras lejanas de Molina y de Aragón. Pasada la situación más grave de la crisis, las villas denunciarán la intromisión del corregidor de San Clemente en su política municipal. Recordando los privilegios de la primera instancia que las villas poseen: tenemos constatados los casos de Villarrobledo o Villanueva de la Jara (y de su aldea Casasimarro), pero la crisis es más profunda y afecta a todas las villas. El resultado será el debilitamiento de la autoridad del corregidor. Los intentos de exención de Villarrobledo se saldarán con la obtención de un privilegio que aunque no consigue la exención total del corregimiento, le dará una amplia autonomía. Situaciones similares se darán en Villanueva o Iniesta, aunque nuestro conocimiento sea menor. Asimismo, la pérdida de autoridad del corregidor no supuso un reforzamiento de las villas; arruinadas sus haciendas municipales, algunas tuvieron que enajenar las rentas reales en manos privadas o, caso extremo de Santa María del Campo, perdieron el realengo e independencia recientemente alcanzados.

Tuesday, April 8, 2025

VILLARROBLEDO (1606)

El quince de febrero de 1606 se dan por cerradas ante el corregidor de San Clemente las compras de trigo acordadas en la junta de Iniesta de 16 de octubre del año anterior. Junto al trigo comprado en el exterior, los labradores eran los paganos de una situación de carestía, pues el trigo que se les compró para el pósito fue fijado a un precio de catorce reales (22 reales por debajo del precio del mercado) y hubo necesidad de compensarles pues la misma tasa de granos se subió a 18 reales la fanega. La situación de la villa era penosa, tal como se reconoce el 26 de abril, cuando se decide fijar un salario de diez mil maravedíes a los médicos para compensar la asistencia que desprendidamente están dando a los vecinos pobres, pues a avido y ay muchos enfermos y los médicos desta villa an tenido cuydado y lo tienen de presente de visitarlos sin interés alguno. Para el 29 de abril se debe comprar nuevamente trigo para el pósito, esta vez en Consuegra. Se debe acudir al trigo de la iglesia para garantizar la limosna para pobres de la fiesta del primer jueves de mayo en el Villarejo de San Nicolás.

La villa se prepara para la próxima cosecha. Era habitual que los labradores villarrobletanos acudieran a San Clemente y Belmonte a vender su trigo y disponer así de liquidez en dinero. El tema no era baladí, porque a Villarrobledo se se le exigía el pago de sus impuestos en moneda de plata y esta moneda escaseaba. Ahora se pretendía que el caudal del pósito, 22000 reales, fuera íntegramente al pago del trigo de la cosecha de agosto y destinado a llenar sus cámaras. La cifra se elevará a 3000 ducados.

Si la necesidad era grande en Villarrobledo más lo era en el resto de la comarca. Durante los años 1605 y 1606 gente de los pueblos comarcanos, llevados de la necesidad, habían acudido a Villarrobledo y se habían asentado en el pueblo. El ayuntamiento del cinco de junio de 1606 ordenará su expulsión del pueblo: que las personas que oviere en esta villa que no fueren vecinos salgan fuera della se vayan a sus tierras con sus casas dentro del terzero día de la notificación atento que se an venido a ella este presente año y el pasado mucha gente de que se a seguido y sigue mucho daño a esta villa y sus vecinos y se espera mayor. 

La medida era radical y difícil de aplicar, pues ocho días después se reconoce que se espera y ya están llegando los peones para la siega. La presencia de esta mano de obra estacional agravará la falta de pan. La solución será subir el precio del pan a dieciséis mrs. la libra de catorce onzas. De cada fanega se extraerían 114 libras de pan, en lo que era evidente bajada de la calidad. Las preocupaciones del concejo es garantizar la alimentación de la población. Para aliviar la situación, la cosecha del verano ha sido  mediocre, pero las necesidades son muchas; la ciudad de Cuenca intentara comprar el site de agosto de seis a siete mil fanegas de trigo en Villarrobledo, pero esta villa aún no ha conseguido llenar su pósito. El corregidor de San Clemente intentará controlar la cosecha de ese año, garantizando el depósito diez mil fanegas que se han de poner en terceras personas. Es una decisión que soliviantará a Villarrobledo, ni la Corona se ha atrevido a estas medidas allá de situaciones de emergencia o de guerra. Además, se alega que la cosecha de 1606 ha sido la cuarta parte de la habitual otros años: por aver faltado los temporales que no se a cogido la quarta parte de pan que se esperaba respecto de la dicha falta de pan y de la poca siembra que ubo para la cosecha deste año. La falta de grano en el otoño anterior para la siembra ha limitado la cosecha del verano. Villarrobledo necesita 30000 fanegas de trigo para su abasto. La intromisión de la justicia de San Clemente para intentar frenar la especulación reiterada con motivo de las cosechas veraniegas, continuará cuando el alcalde mayor Cid, el 18 de agosto, hace cumplir las disposiciones del Consejo de Castilla y ordena que el pan cocido no supere el precio de seis maravedíes la libra (ha llegado a alcanzar los dieciséis mrs.), así como que se informe de con razón verdadera de cuál ha sido la cosecha del verano y cuáles las necesidades de la villa de Villarrobledo, tanto para consumo como para siembra. Necesidades que se reconoce no están cubiertas para pobres y pasajeros así como la imposibilidad de comprar trigo, pues el mayordomo de propios cesante ha dejado una deuda de dos mil ducados en las cuenta municipales. Poco después llegará Gaspar Fonseca para embargar trigo para llevar a la corte; se intentará llegar con él a un concierto para que no saque más de 2400 fanegas de trigo, pero las confiscaciones son la norma. La cantidad final subirá a tres mil fanegas. Las intromisiones del corregidor, por mandato del Consejo real, continuarán y el uno de noviembre se pide se informe del trigo existente en el pósito disponible para que los labradores puedan sembrar sus barbechos. Una vez, más se echará mano de la rentas pontificales para garantizar la siembra, pero las constantes intromisiones del corregidor en la política de granos de la villa será el germen del descontento que conducirá a Villarrobledo a pedir su exención del corregimiento unos años después.

Ese año 1606, el más rico del pueblo, excusado mayor para el cobro del diezmo, era Pedro Sánchez de Munera, y como excusado obrero o de la obra de la iglesia fue nombrado su hermano. La lonja, junto a las carnicerías, ya estaba finalizada. Juan de la Serna nos aparece como maestro de cantería de las carnicerías (de la obra principal), pues el 29 de junio recibe una libranza de 1000 reales.

Un hecho aparentemente ajeno a la zona venía a trastocar la vida en la zona. Nos referimos a la vuelta de la corte real a Madrid desde Valladolid. Cinco años después la corte volvía a Madrid. Entre idas y venidas el duque de Lerma se enriquecerá. A Villarrobledo se pidieron treinta carros de a tres mulas para le traslado de la corte. Ya en en viaje de ida de 1601, se calcula que acompañando al rey habían llegado a Valladolid 15000 personas. Ahora volvían de nuevo a Madrid el mes de marzo. La orden llegaba del alcalde de casa y corte Silva de Torres y cayó como un jarro de agua fría en Villarrobledo, donde en esta villa no ay ni se podrán hallar mulas para que puedan servir en la dicha jornada por estar todas ellas muy flacas y decaydas de causa de la grande falta de zebada (23 de febrero).Se pedirá se escuse a la villa de dicha aportación. La cifra será rebajada a veinticinco carros, pero para el uno de abril aún no han partido para Valladolid y se les apremia. Los dueños de los carros recibiría cuatrocientos reales por cada uno. El dos de abril, los carros están listos y se relacionan en las actas municipales. El cinco parecen dispustos para partir. Pero, un mes y medio después, el 21 de mayo, se piden quince carros más, mitad con tres mulas y mitad con cuatro.

ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO, 1606

Monday, April 7, 2025

VILLARROBLEDO (1605)

 Al empezar 1605, el edificio de las carnicerías se seguía levantado. A sus puertas de las carnicerías y en la plaza se pretendía levantar lonja para los tratos de los comerciantes, obras que estarán a cargo de Rodrigo de Aguirre, maestro de cantería. El 17 de enero, el concejo villarrobletano muestra su preocupación por la falta de pan en el pósito, consecuencia de la mala cosecha habida en toda la comarca. Se teme un aumento del precio del pan y de la necesidad; el trigo se buscará en la propia villa. Las previsiones del mes de septiembre pasadas sobre el trigo acumulado en el pósito, diez mil fanegas, se hacen insuficientes a comienzos de año, cuando las siembras se han realizado y el trigo consumido. Peor aún, se anuncia ya un pésimo año 1605 que ahondará la gravedad de la crisis: "porque en los vecinos se ve en cada día mayores nezesidades y están tan apretados con la mucha esterilidad que a sobrevenido que no solo la nezesidad es presente, pero yrá creciendo por la poca agua que a sobrevenido y por estar los sembrados mal nacidos". Lo más grave es lo que se decía a continuación: los más ricos compran el pan. Se decía que para su propia previsión, pero la consecuencia es que privaban de ese pan a los más pobres. El corregidor intervenía en los graneros y cámaras particulares, buscando el trigo que faltaba en las diecisiete villas del corregimiento. Las quejas villarrobletanas parecía fundadas esta vez y se anunciaba que, de no comprar trigo inmediatamente fuera en otras regiones, no se hallaría. "La necesidad que ya se ve se a de apretar" (31 de enero de 1605). Villarrobledo, una villa de dos mil vecinos o más, consumía sesenta fanegas de trigo al día. 

El Consejo Real se hará eco de la necesidad por cédula real de 24 de enero de 1605, donde requiere informe del trigo existente en los pósitos de la villa y se presenta un futuro muy aciago hasta la cosecha de 1606, pues la del presente año se considera perdida. Se pide al corregidor informe de las tierras que se han dejado de sembrar por falta de grano y de los remedios que puedan proveer las villas para mayor aumento de la agricultura. En el caso de Villarrobledo, las tierras de cereal se habían extendido al máximo, entrando en colisión con Alcaraz y su corregidor, por el rompimiento de tierras en la dehesa de la Berenguela. Para el 16 de mayo, se decide comprar trigos, que se espera a excesivos precios, pues ya se ve que la cosecha del verano va a ser muy poca. La desesperación llevará el 21 de mayo a hacer rogativas a la ermita de Villarejo de San Nicolás, pues se recuerda que ese era el motivo del primer voto que se hizo: y quando se hizo el dicho voto fue para suplicar a nuestro señor fuese servido dar los frutos de la tierra y en aquel tiempo esta villa era de hasta doscientos vecinos poco más o menos. Unos datos que, creemos nos llevan el origen de la procesión a comienzos del siglo XVI y las crisis de carestías de esos años. Más interesante es lo que se dice a continuación, pues coloca a Villarrobledo con una cifra de tres mil vecinos: y por la divina misercordia esta villa a ido en tanto augmento que se cuenta por de tres mil vecinos y respecto de lo qual con la dicha cantidad (seis mil maravedíes de limosna para los pobres) no se puede cumplir con la mitad del diezmo de la gente que acude de cuya causa los pobres y gente devota que suele acudir a las dichas prozesiones lo dexan de hacer. Se denunciaba más que la falta de fe, la quiebra de la sociedad villarrobletana, incapaz de mantener a sus pobres. Por eso se pedía aumentar las limosnas de 6000 a 40000 maravedíes. El mal no era solo villarrobletano, sino de las diecisiete villas del corregimiento de San Clemente: la pobreza era un problema estructural. Y la aparición de una masa de población flotante, sin residencia fija también. La cifra que se da para Villarrobledo de tres mil vecinos, supone 1150 vecinos más que en 1591. Algo similar ocurre en San Clemente, donde los más de dos mil vecinos contrastan con lo mil quinientos de 1591. Los censos fiscales no recogían los asentamientos de vecinos en los nuevos barrios y ni siquiera registrados en los vecindarios del ayuntamiento ni tampoco la población laboral flotante o los forasteros y gente de paso, en algunos casos, leguleyos o mercaderes, pero en otros, pobres en busca de oportunidades y cuyo sostén alimentario era un problema para los ayuntamientos. La pobreza se hacía visible en estas festividades, como el primer jueves de mayo en San Nicolás, cuando acudían pobres de toda la comarca. Las necesidades llevan a plantearse en el ayuntamiento de 8 de junio a solicitar un censo de veinte mil ducados para un pósito que está vacío y se prohibirá a los clérigos sacar o comprar trigo en la villa que no sea para abasto de la propia villa.

Se temía por las personas y se temía por los animales, pues la cosecha de cebada y centeno se esperaba muy mala: por vista de ojos se a visto y ve la esterilidad del año y principalmente en la zebada y zenteno que no se espera en esta villa ni en su comarca se cogerá alguna. Previendo la falta de grano para los animales se decide abrir la dehesa de la Bernagosa a los ganados mulares y caballares. 

La hacienda concejil estaba intervenida desde que el año 1600 tomó cuentas de propios, pósito y rentas el licenciado Santarén y cuya actuación fue precedente para que los corregidores intervinieran la hacienda villarrobletana. Se recordaba la intervención de cuentas del corregidor Diego de Mendoza y el alcalde mayor doctor Tomás Cid que fue acompañada de un juez de residencia de los oficiales villarrobletanos, con imposición de fuertes penas. Se debían al pósito 4900 fanegas de trigo y 6700, reales, a pesar de haberse cobrador 11000 fanegas en la cosecha de agosto. Igualmente, resultaba molesto el hecho de que el escribano de San Clemente Francisco Rodríguez Tudela interviniera en los autos de la villa. Ahora para el mes de junio, Villarrobledo se opondrá a que el corregidor tome cuentas a los oficiales de la villa. En cualquier caso, el treinta de junio, hay una colaboración entre el corregidor Mudarra Mendoza y los regidores villarrobletanos pues la situación es extrema, hasta tal punto que se pide el control del cobro de los diezmos y del trigo que han de devolver los labradores al pósito. Cuando los Inquisidores de Murcia piden mil quinientas fanegas de trigo, pues no encuentran trigo alguno en el Reino de Murcia, se buscarán excusas. Igual malestar provocará la pretensión de dividir el beneficio curado en varios y más en ese momento de crisis*. El once de julio, ya segadas las primeras mieses, los labradores no entregan trigo alguno al pósito, pues lo guardan para sus necesidades. Se habla de que la villa puede perderse y despoblarse. Para finales de julio se pide al obispo de Toledo poder disponer del diezmo de los despoblados pagando el trigo a la tasa como de la prestamera simple de Guadalajara y Belmonte, a cargo del prior del convento de San Lorenzo del Escorial. Mientras, se buscan los 24000 ducados a censo para dotar al pósito y se envían procuradores a buscar trigo, hasta Molina de Aragón, donde se esperan sacar de 8000 a 10000 fanegas. El precio de la fanega de trigo alcanza los 36 reales y el pan cocido diez maravedíes la libra para los vecinos y a catorce para los forasteros, cuyo abasto se presenta para la villa como un grave problema. El corregidor avisa de que se podrá comprar trigo en la ciudad de Cartagena para las villas, hemos de suponer traído desde Italia.

El trigo villarrobletano era el testimonio de la crisis de carestía vivida, pero también de las injusticias sociales. A la corrupción denunciada por jueces y corregidor en la toma de cuentas se unían ahora las peticiones de grupos que vivían del trigo villarrobletano: así, 150 fanegas de trigo para el cabildo de la colegiata de Belmonte o, lo que provocaba más odios en Villarrobledo, trescientas fanegas de trigo para la casa del corregidor y alcalde mayor y doscientas de cebada para sus caballos. Para mediados de septiembre se decidir embargar el trigo de las cuatro rentas pontificales, pues el trigo se necesita para la siembra, pero el arzobispado no entrega el trigo, a pesar de la insistencia de la villa sobre la sequía terrible de ese año. SE acabará embargando, entre protestas de la villa de Almagro, pues los arrendadores de las rentas pontificales de esa villa tenían derecho al cuarto del trigo decimal. Mientras, los poseedores del grano no sueltan el trigo si no es a precios excesivos y pagado en plata, no aceptando la moneda de vellón. La plata ha desaparecido de la circulación y se atesora al igual que el trigo.

El trece de octubre de 1605, por las actas de Villarrobledo, tenemos noticias de que el Consejo Real a través de su secretario Juan Gallo de Andrada decide intervenir ante la grave crisis de carestía, que, de Las Mesas a Iniesta, se extiende por las diecisiete villas que conforman el corregimiento de San Clemente. Se celebrará una junta de corregimiento en Iniesta, donde cada una de las diecisiete villas han de enviar un alcalde o regidor. La carta que ha mandado el Consejo Real es clara: "atenta la esterilidad general que a auido este año el pan por la poca cosecha que a auido y que en el Reyno de Aragón se entiende la a auido buena y que de allí se podrán sacar tres cientas mil fanegas de trigo para la provisión de esta tierra y Reyno de Toledo. Lo tratado en Iniesta (en una junta que probablemente se reunió el 16 de octubre, domingo) fue asentado por el escribano Francisco Rodríguez de Tudela. Un traslado del documento notarial sería presentado por el regidor Pedro Montoya Vizcarra y llevado a las actas del concejo de Villarrobledo. Estos serían los puntos:

  1. Se debieron decidir las cantidades de trigo para cada uno de los pósitos de la diecisiete villas, que deberían ser comunicadas por carta del corregidor a la corte. Para las diligencias se nombró a Pedro Durango, que recibiría un sueldo de 50 ducados, más cien reales por llevar las cartas
  2. Matar y destruir la langosta aovada en San Clemente y otras villas. Villarrobledo estará libre ese año de la langosta

El 21 de marzo se informa de que Ana Ruiz, viuda de Juan Cano Moragón, deja 700 ducados y sus casas para la fundación de un convento de frailes carmelitas descalzos, además una renta para cuatro capellanes para que lleven las varas del Santísimo Sacramento cuando sale a visitar los enfermos, dar alimento a los estudiantes y dotes a las huérfanas y una capellanía en dicho convento, y cien fanegas de trigo en cada año para que se den de limosna a los pobres en los meses de abril, mayo y junio. A pesar de las reticencias de algún regidor, la intervención del regidor Alonso Téllez fue clave para dar vía libre a dicho convento. La fundación no se llevaría a cabo.


*La unión y concordia que se hizo del dicho beneficio del beneficio curato y del beneficio simple que auía en esta villa y que se auía sacado y desnombrado del dicho beneficio curado y se volvió a juntar y unir  con voluntad de don Manuel de Reynoso beneficiado que fue del dicho beneficio y con lecencia de su santidad sobre lo qual ay y se dieron bulas apostólicas y otros papeles y recaudos en favor del dicho beneficio curato (8 de julio de 1605).

El 25 de noviembre toma posesión del beneficio curado de la villa el doctor Antonio de San Vicente, vicario del arzobispado de Toledo

JUBILEO Y RELIQUIAS

"dixeron que a este ayuntamiento se a dado noticia que el padre Baustista Pacheco religioso de la compañía de Jesús por conzesión de su santidad a traydo a España muchas reliquias de santos de la ciudad de Roma para poder colocar e poner en las yglesias que el quisiere en estos reynos y en las yglesias donde las pusiere en cada una se conzeden cada año cinco vezes jubileo plenísimo y remisión de pecados en cinco días diferentes" (actas Villarrobledo 25 de noviembre de 1605)


ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO, 1605