El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

Imagen del poder municipal
EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)
Showing posts with label Alarcón. Show all posts
Showing posts with label Alarcón. Show all posts

Saturday, December 13, 2025

La Hacienda municipal de Quintanar del Rey en el Antiguo Régimen

 En 1748, Quintanar pide  adehesar o cerrar su corto término, expuestos como estaban sus sembrados, viñas y olivos a la entrada de los vecinos de Villanueva de la Jara y Villalgordo del Júcar. Quintanar ese año era una villa arruinada, endeudada con los censos contraídos y sin apenas bienes propios, sus salas capitulares estaban arruinadas, su cárcel "inhabitable"; había ensanchado su dehesa carnicera para el ganado de abastos con un juez de baldíos en 1741, pero de modo insuficiente para sus necesidades. A diferencia de Villanueva de la Jara que mantenía cerrado su término, Quintanar con el villazgo no había conseguido cerrar los suyos, siendo invadidos por los ganados de los pueblos limítrofes con el consiguiente daño. Ahora se pedía cerrar los términos e incrementar los terrenos de su dehesa carnicera, según lo había señalado su juez de baldíos. La reparación de las casas capitulares y, sobre todo, de la cárcel se evaluaba en 3126 reales. 

La villa todavía seguía arrastrando deudas del último tercio del siglo XVI. Así, el marqués de Cilleruelo era a la altura de 1748 de un censo de dos mil ducados, el llamado el censo del villazgo para eximir a Quintanar de Villanueva de la Jara en 1564. En 1748 se estaban debiendo siete mil reales de réditos impagados.

El convento de religiosas dominicas de Santa Catalina de Sena de la villa de Madrid había prestado en siete de junio de1578 dos mil ducados  a la villa de Quintanar a catorce el millar, es decir, un interés próximo al siete por ciento y obligándose a pagar en dos plazos anuales unos réditos de 53571 maravedíes. Con el préstamo se pretendía comprar pan para constituir un pósito para garantizar siembras y alimentar a la villa. La villa había hipotecado sus bienes propios: las casas capitulares y ayuntamiento, las casas de carnicerías, una casa de horno de pan cocer, camino de Villanueva de la Jara, otra casa de horno en la calle de los Donates, linde de Mari Tébar, otra casa de horno de pan cocer llamada del Chico, linde de casas de Isabel Cuartera y Juan Serrano, la casa de horno llamada de la Rambla, linde de casas de Juan Serrano y la calle Real, una dehesa de boyal para el abasto de carnicería en el camino del Batanejo y el monte que está allí, un pinar y una dehesa nueva que está en el camino que va a Villanueva de la Jara, la renta de la almotacenía y la renta de la correduría arrendada. Además, numerosos vecinos habían hipotecado bienes particulares para conseguir los préstamos. A la altura de 1712, aún no se habían redimido mil ducados del citado censo de 1578 y que en 1748 las monjas exigían el pago de los intereses adeudados (1986 reales).

En cuatro de julio de 1584, año calamitoso y de carestías, la villa se vio obligada a tomar otro censo de dos mil ducados para alimentar a su población y proveer de trigo a sus labradores para sembrar. Las condiciones eran no hacer esas comprar el trigo en las doce leguas alrededor de Madrid. Entonces el concejo y varios vecinos respondieron con sus bienes, valorados en alrededor de 40000 ducados, como garantía del préstamo solicitado. Era una pequeña minoría de ricos del pueblo. El dinero se pidió prestado a Isén de Torres

En 1629, y ante una Corona arruinada por las guerras de Italia, Quintanar del Rey ofreció a la Corona 1300 ducados; la villa obtendría licencia real para conseguir los 1300 ducados a censo de ese donativo. El dinero para la ocasión lo prestó el regidor Martín Parreño Roldán el 16 de diciembre y el ayuntamiento de Quintanar del Rey se comprometió a pagar quinientos cincuenta reales anuales de réditos, estos réditos irán directamente a pagar una memoria pía fundada en la iglesia por doña Lucía de Tébar. Ese año los bienes propios eran similares a los de 1578, aunque se habían incrementado un poco. Los reproducimos de nuevo, pues nos acercan a la realidad del pueblo en 1629: las casas del ayuntamiento y cárcel linde de ellas, en la plaza del pueblo, que lindaban con casas de Juan de Oñate Talaya y Pedro el Royo, las casas de carnicerías del pueblo, lindantes con el mesón de Ambrosio Bastante y casas de Diego Bastante (¿Bustamante?), el horno de la Rambla, lindante con casas de Felipe Oñate Simarro, el horno Nuevo, lindante con casas de Martín de Alarcón y dos calles públicas, el horno del camino de Villanueva, linde con casas del cura licenciado Juan de Alarcón, la dehesa como se sale de esta villa al lugar de Casimarro, molino de los Nuevos, la Losa y el Batanejo, la dehesa del Pinar que está inmediata a esta villa y cerca del camino que va a la Jara, la renta de la correduría y mojonería, la rena de la almotacenía, la renta del estanco de aceite y saladura, dos oficios de procuradores de causas y la renta de ellos. Se debían de réditos en 1748, 2178 reales

Un censo con capital de 21000 reales a favor de la capellanía fundada por Juan Baquero Peralta, tomado el ocho de octubre de 1729. Además la villa tenía otros tres censos contraídos sin licencia real, El primero de 700 ducados a favor de Alonso Jiménez de los Herreros; el segundo de mil ducados a favor de doña Josefa Espinosa y Mota, vecina de la villa de Alcázar, y el tercero de 16000 reales a favor de la capellanía que posee don Julián Picazo, vecino de Tarazona. Estos tres últimos censos, se habían dejado de pagar los réditos y habían sido tomados en épocas de carestía para alimentar a la población.

Por el Consejo de Castilla se emitiría  provisión real sobre la conveniencia de cerrar los términos de Quintanar y ampliar su dehesa el 16 de diciembre de 1748. Las villas de Tarazona y Villagarcía del Llano parecían tener pretensiones iguales a Quintanar. No obstante, y no le faltaba razón, Villalgordo denunciaba que Quintanar se había adentrado en tierras y término de Alarcón, derribando mojones, e incorporando a su propio término lo que antaño era suelo comunero para todos los pueblos. El caso de Villalgordo era un problema de escasez de término, pero en el caso de Villanueva de la Jara, que también se oponía, era un veto de sus ganados a pastar en tierras antaño comunales y condenarlos a la trashumancia en tierras de Murcia o Andalucía; era, asimismo, el reconocimiento de que Villanueva de la Jara quedaba reducida a los términos definidos en 1481, mientras que Tarazona, Alarcón y Villagarcía del Llano se repartían los términos de Alarcón y sobre los que ya no tenía jurisdicción de hecho en estos parajes. En favor de Quintanar hay que decir que Villanueva de la Jara había cerrado anteriormente sus términos para obtener ingresos para pagar el sueldo del oficio de corregidor propio obtenido, quizás ese había sido el motivo pretextado por Tarazona para cerrar sus términos también.

PROPIOS DE QUINTANAR EN 1745 (los propios importan de 3570 reales a poco más de 4000 según los años)

  • La dehesa que llaman Abanilla-Torquilla
  • Ensancha de la casa de Félix, compartida con Tarazona de la Mancha
  • Dehesa Pinar
  • El cuarto fiel de medidor, Almotacenía y Correduría
  • Tres hornos de pan cocer concejiles, en los caminos de Villanueva, Iniesta y Madrigueras
  • 48 reales que anualmente paga Quiteria Aparicio por una casa que se le dio a censo
GASTOS DEL AYUNTAMIENTO EN 1746
  • 600 reales al ministro ordinario
  • 440 reales al corregidor y al alcalde mayor de San Clemente
  • 150 reales al predicador de cuaresma
  • 60 reales al maestro de niños
  • 80 reales al  médico por alquiler de casa
  • 33 reales al mayordomo de propios
  • Una arroba de aceite a la persona que cuida el reloj
  • 60 reales al correo que lleva el correo de San Cemente a Quintanar
  • 32 reales a los tenientes de curas por las rogativas, los días tres y ocho de mayo
  • 30 reales de limosna a la casa santa de Jerusalén
  • Papel sellado, pago de veredas
  • Mojoneras y reconocimientos del término, 
  • Reparos de edificios municipales: ayuntamiento, cárcel, carnicerías, tienda
  • Derechos de escrituras de rentas
  • Alimentación de presidiarios y su conducción
  • Niños expósitos
El saldo negativo de las cuentas municipales es de 796 reales y 24 mrs.

TIERRAS QUE SE PRETENDÍAN ADEHESAR EN 1748 y CERRAR EL TÉRMINO
  • Dos cuartos de dehesa que se llaman Redonda y Lantiscar, confinando con Villagarcía, 600 reales anuales
  • Tierra que confina con Villanueva de la Jara, 200 reales
  • La Hoya del Pino, que confina con Casasimarro y Villalgordo, antigua dehesa de Quintanar, 250 reales
  • Casa Gabaldón y monte de don Juan, que lindan con Villalgordo, 300 reales
  • Casa de Teresa y Matosa, que lindan con Tarazona, 600 reales
    AHN, CONSEJOS, 35372, EXP. 1

Wednesday, November 26, 2025

Un enlace matrimonial entre los de la Orden de Barchín y los Quijano de Alarcón

 El apellido de la Orden es propio de Barchín del Hoyo, aunque también está presente en Piqueras. La hacienda familiar sabemos que estaba en Navodres. Hoy, podemos recuperar la genealogía familiar con Juan de la Orden Quijano y su expediente de limpieza para ingresar eun una de las colegiaturas vacas del colegio mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares.

Juan de la Orden Quijano había sido bautizado en la iglesia de la Santísima Trinidad de la villa de Alarcón, donde había nacido. El maestro Juan de la Orden tenía en 1613 veintiocho años, es decir nacido en 1585. Su padre era Andrés de la Orden Quijano y su madre María Fernández de la Orden. Su abuelo era Juan de la Orden que, aunque vivió muchos años en Alarcón, era natural de Barchín del Hoyo. El abuelo había casado con Ana del Castillo Quijano. El apellido de la Orden se tenía por originario de Alarcón, mientras que el apellido Quijano se le hacía proceder de las Montañas; en cuanto al apellido Castillo se recalcaba que no tenía nada que ver con ese otro de Castillo de Garcimuñoz.

Los bisabuelos paternos de Juan de la Orden eran Juan de la Orden y María Lucas, ambos originarios y naturales de Barchín. El pretendiente recordaba incluso a sus tatarabuelos paternos, Miguel de la Orden y Catalina Cana y Pedro Lucas y fulana Madrigal.

Los bisabuelos maternos y padres de su abuela Ana del Castillo Quijano eran Andrés del Castillo Quijano, que sabemos fue contador del marqués de Villena, y Ana de Requena Alarcón. Sobre la figura de Andrés del Castillo Quijano ya hemos escrito en el pasado. Ahora, sacamos a relucir esta relación para vislumbrar el ascenso social de la familia de la Orden ligada al enlace matrimonial con los Quijano.

La madre María Fernández de la Orden responde en su genealogía a diversas familias de la zona. Destacar el apellido Bonilla, presente en Motilla del Palancar y que se tiene por


un origen en aldea de igual nombre de Ávila.


AHN. UNIVERSIDADES, 531, EXP. 13. JUAN DE LA ORDEN QUIJANO. 1613-1614

Tuesday, November 25, 2025

Los Páez y los Écija de Alarcón

 ORÍGEN CONVERSO DE LOS PÁEZ

Hay figuras muy importantes en la historia de Cuenca de las que apenas sabemos nada. Uno de los personajes que, aun permaneciendo en el misterio de su ascendencia paterna, hemos avanzado mucho en su conocimiento es Hernando del Castillo, natural de Castillo de Garcimuñoz, hombre de confianza de los marqueses de Villena Juan y su hijo Diego y alcaide de la fortaleza de Alarcón en la guerra de Marquesado o Sucesión Castellana de 1475 a 1480.
Hoy traemos a colación a quien fue el más fiel de los hombres al servicio de Hernando del Castillo, Diego Páez, cuya descendencia se pierde vía femenina en la familia Castañeda, pero de cuyos orígenes no sabemos nada. Pero la Inquisición de Cuenca sí que guardaba sus orígenes y lo tenía por descendiente de judíos confesos:
"Diego Páez, que es el mismo aver confesado, que de parte de su padre era conuerso, se confirma lo mismo por el proceso de Lope de Écija, absuelto, donde por testigo nombrado para defensas el mismo Diego Páez, vecino de Alarcón, dijo que hera pariente de tercero grado del dicho Lope de Écija y consta lo mismo cotejando los dichos procesos, porque el dicho Diego Páez en su proceso da por ermano de su padre a Lope Hernández de Écija y en el interrogatorio que se hiço para la defensa del dicho Lope de Écija está articulado y prouado que fue su abuelo, el mismo Lope Hernández de Écija, que viene a ser tercero grado y todos los delitos que se le imputaron al dicho Lope de Écija fueron de judaysmo y en el poder que Ynés Gómez de Écija otorgó para defender la memoria y fama del dicho Lope de Écija le da a Juan Florez su tío y a Lope Páez su primo, por todo lo qual parece que estos Páez y Écija son linajes de Cuenca y trauados entre sí y está tanuién en este secreto el proceso del contador Hernán Gómez de Écija, relaxado por judaysmo y de los poderes que allí ay para la defensa de su memoria consta que tuvo otro del mismo nombre por hijo y el padre del dicho Lope de Écija, de donde se coligen que todos son unos y odos de linajes de judíos"
Esta vinculación con los Écija iba aparejada a condenas inquisioriales como la del padre de Lópe de Écija, Hernán Gómez de Écija, relajado. El asunto afectaba directamente a los descendientes de Diego Páez que, por medio de su hija y enlace familiar con los Castañeda, había llevado la sangre judía a la familia Castañeda. La Inquisición en sus papeles secretos hablaba del rumor y mala fama que había contra los Castañeda por lo que les tocaba de Diego Páez y "su mala descendencia"

"En el proceso de Juan Sánchez de Teruel, absuelto, está en la prouanza de tachas el dicho de Catalina Páez, vecino de Cuenca, y dice que su abuelo fue quemado del Santo Oficio" (año 1543).
"En el proceso de Juan Briguega, reconciliado, Andrés Páez, vecino de Cuenca, dice que es confeso de todas partes" (año 1530)
"En el proceso de Gonzalo de Cuenca, suspenso, está el dicho de Lope Páez, vecino de Cuenca, que dice que es converso de todas partes (año 1525)
"En el proceso de Hernando Alonso de Requena, vecino de Cuenca, dice lo mismo que en lo de arriba" (año 1530)
"En el proceso de Gonçalo de Soto, reconciliado, Francisco de Écija, mercader, dice que es converso" (año 1522).

PROCESO CONTRA DIEGO PÁEZ

"En el proceso de Diego Páez, vecino de la villa de Alarcón, que está en el secreto, que parece se començó en el año mill quinientos diez y siete... este proceso fue segundo después de auer sido penitenciado treynta años antes por las mismas blasfemias que fue acusado en el proceso y porque no se alló contra él causa nueva fue suspenso, está aquí su genealogía no obsta a sus sucesores y a las seis hijas en todo o parte y vuelta della en la genealogía que se le tómo en la villa de Alarcón en siete de abril de mill quinientos diez y nueue años por el Inquisidor Juan Yáñez después de las preguntas de sus culpas de la cara de dicha hoja, dice esta manera siguiente: fuele tomada la genealogía y dijo ser de hedad de setenta y cinco años, marido que fue de Teresa de Guadalaxara, difunta hija de Lope Ernández de Guadalajara, vecino de Belmonte;

Padres: Juan Páez, vecino de Vala de Rey, que aurá que murió más de zinquenta y cinco años y fue vecino de Alarcón e Ynés Alonso de Ágreda, hijadalgo y christiana viexa.

Hermanos de padre: Lope Hernández de Écija, vecino del Castillo, difunto; Ruy Hernández de Écija, vecino de Cuenca, difunto; Alonso Páez, vecino de Cuenca, difunto, conversos de linaje de conversos.

Abuelos de parte de padre: Hernán Páez, que vivió en el Castillo y en Cuenca, no le conoció de vista este declarante, el qual fue dado por hidalgo de solar conocido y tiene preuilegio.

Hermanos de declarante: Juan de Villanueua, vecino que fue desta villa (Alarcón), difunto, hijodalgo; Alonso del Castillo, difunto, vecino de Córdoua, hijodago; Constança, mujer de Diego de Yllescas, vecino desta villa; Marina Páez, mujer de Gonçalo de Bonilla, vecina de Alarcón".




AHN, INQUISICIÓN, 1417, EXP. 5. INFORMACIONES GENEALÓGICAS DE DIEGO MONTOYA MEJÍA, FOLIOS 24 Y 25. y folios 32 al 36

Sunday, August 4, 2024

El Cañavate vs. Alarcón

 A la altura de 1618, el poder expansivo de Honrubia lo padecía la villa de El Cañavate, que mostraba síntomas de agotamiento y decadencia. El objeto de disputa era la dehesa de Torralba, donde  los de Honrubia apresaban a los ganados cañavateros y movían en su favor los mojones desde hacía seis años. Honrubia era aún una aldea de Alarcón y los cabaalleros de sierra de esta villa actuaban con mano armada defendiendo los intereses de sus aldeanos de Honrubia. Entre los cañavateros era especialmente odiado Antonio de Peralta. aapodado el Gato, que embargaba sus bestias de labor, pero la presión de los caballeros de sierra iba más allá. Otras veces era el cura de Honrubia el que entraba en la dehesa de Torralba a embargar el trigo en las eras. Los de El Cañavate se estaban viendo obligados a abandonar sus casas de labor en medio del campo ante los constantes robos y embargos. El Cañavate estaba perdiendo la jurisdicción sobre unas tierras en las que se había afianzado en el siglo XVI (al parecer una ejecutoria de la Chancillería de Granada, quizás del año 1576, le concedía la jurisdicción sobre la dehesa de Torralba, en discusión, esta dehesa tenía su término mitad en El Cañavate, mitad en Alarcón, pero con esta ejecutoria EL Cañavate veía reconocida la jurisdicción sobre toda la dehesa), pero que eran motivo de litigio desde antaño. Baste recordar los amojonamientos de sus aldeas en 1481, que dejó parte de sus términos en manos de Alarcón, o la dehesa de Torralba en disputas con la familia Pacheco.

La lucha por los espacios era fruto del crecimiento de las aldeas de Alarcón. Entre ellas Honrubia, que había acotado nuevos espacios, creando dehesas en los sitios de la Casa de Lomas y La Hardachosa. La creación de nuevas dehesas, vino acompañada de nuevos mojones, que, ahora, se adentraban en el término de El Cañavate. Se señalaban dos mojones removidos: el situado junto a la viña el Furioso, camino de Castillo de Garcimuñoz y otro junto a la casa del Árbol. En la venta de Lomas, los de Honrubia, siete u ocho hombres, para San Juan de 1618, había colocado un mojón que se adentraba noventa pasos en término de El Cañavate. No es que los de Honrubia desconocieran la ubicación de estos mojones, pues conservaban copia de los amojonamientos en su archivo. Es más, cuando intentó acceder al archivo del concejo de Honrubia el receptor de la Chancillería de Granada, ante la oposición del alcalde y el regidor que tenían las llaves, hubo la necesidad de llamar aun cerrajero, para descerrajar tanto puerta de acceso al archivo como el arca que contenía el expediente de amojonamiento.

El pleito, según se deduce del texto, es movido por Diego de Ortega, que veían prendado sus ganados por los caballeros de sierra de Alarcón y también por varios vecinos de la Atalaya, que ahora ven como Alarcón ambiciona estos términos y se prepara la división del pueblo de diecinueve años después.


Concejo de El Cañavate 1618

Diego de las Muelas y Antonio López de Lezuza, alcaldes ordinarios

Francisco López de Lezuza, alférez mayor.

Damián Jareño Pastor, Licenciado Mateo Briz, Miguel de Osma, Juan Ibáñez, Juan López Ugenio


Testigos

Francisco González, 56 años, labrador

Juan Lozano, 60 años, labrador

Alonso Jiménez, labrador, 40 años

Juan López Arnedo, ganadero, 54 años

Juan García de Molina, pastor y labrador, 60 años

Pedro Navarro Valverde, labrador

Benito López Luis, pastor. 56 años

Pedro Luis, 60 años

Benito de la Cámara, pastor de Diego de Ortega. 36 años

Juan González, trabajador y pastor, 48 años

Alonso Martínez Bermejo, pastor de 40 años al servicio de Diego de Ortega.

Cristóbal Carretero, 56 años, labrador

Julián Navarro, morador en la Atalaya, pastor de ganado propio, 50 años. Cita otros moradores de la Atalaya, ya fallecidos como Cosme Jareño, Juan Carretero, Pedro Checa


Mojones removidos

  • Mojón de Peñagrande, en una haza de Miguel Flomesta, cien pasos
  • Mojón en haza de Luisa Martínez , ahora del alcalde Antonio López, 250 pasos (es el mojón próximo a la Venta de Lomas)
  • Mojón de la casa del Árbol, 300 pasos

Los mojones en la dehesa de Torralba estaban en medio de dicha dehesa, dividiendo términos de Alarcón y El Cañavate, si bien la jurisdicción era de El Cañavate. Otro punto de fricción era Cerro Gordo y el haza de las beatas de San Clemente.


ACHGR, PLEITOS CIVILES, C 9562-18


Saturday, July 6, 2024

EL FIN DE LA TIERRA DE ALARCÓN

 No nos vamos a detener en lo que fue Alarcón en el Medievo y lo poco que queda hoy de su antiguo término. EL viejo suelo de Alarcón que llegaba hasta el río Júcar, por un lado y confinaba con las tierras de Alcaraz, fue ya menguado y destrozado por don Juan Pacheco, marqués de Villena, que emancipó como villa a pequeños lugares, alguno de gran futuro como San Clemente. Pero la pérdida de la tierra de Alarcón vino con la guerra del Marquesado, con la exención de numerosas villas que ya hemos estudiado. A pesar de ello, la resistencia de capitanes de don Diego López Pacheco como Pedro Baeza o Diego Pacheco posibilitaron que el de Villena mantuviera la fortalezas, pero no solo eso.

En 1476, los Reyes Católicos prometen el oro y el moro a Villanueva de la Jara, con límites con Jorquera, Iniesta y el río Júcar. De haberse hecho realidad hubiera sido el golpe definitivo para Alarcón, pero la segunda fase de la guerra fue más indecisa de lo que pensamos, Castillo de Garcimuñoz y Belmonte resistieron, y Alarcón, en unas condiciones miserables, también. En nuestra opinión el gran ganador de la guerra fue Hernando del Castillo, el alcaide de Alarcón, a pesar de las amputaciones de su territorio, pues consiguió mantener las tierras de Alarcón hasta el río Júcar tras la capitulación de 1 de marzo de 1480. Es verdad que una cosa salió mal: el reconocimiento de que las aldeas jareñas dependieran jurisdiccionalmente de Villanueva de la Jara era un talón de Aquilés que acabaría con Alarcón.
Ya hemos hablado de los procesos de villazgo de Quintanar del Rey y Tarazona en la década de 1560, su separación de Villanueva fue acompañada de una mordida a las tierras de Alarcón, pero la desmembración definitiva de la tierra de Alarcón empezó en 1611. Ese año Madrigueras, Gil García y Villalgordo inician un pleito en la Chancillería de Granada exigiendo para sí las tierras que rodean sus pueblos, que ya cultivan, pero que jurisdiccionalmente son de Alarcón. Por entonces, Madrigueras y Gil García son pueblos ya conformados: presuntuosamente para exigir sus derechos frente a Alarcón, nos dirán que hacía cien o ciento cincuenta años ya eran pueblos tan grandes. Mentían, pero venían a reconocer que esas vagas fechas correspondían a su nacimiento como pueblos. Villalgordo era mucho más reciente, de hecho, en 1611, no disponía de ayuntamiento configurado y sus vecinos analfabetos se reunían en concejo abierto.
Ahora, los pueblos tenían una posición de fuerza, se habían acabado los tiempos en los que Andrés Castillo Quijano, era el año 1537, amojonó la dehesa de los Silos y ya de pasó incluyó para Alarcón setenta casas de Madrigueras y la propia iglesia o cuando el año 1555 levantó mojones en torno a estos pueblos para definir su territorio y dejarlos rodeados, aprovechando una ejecutoria de ese año, que por los testimonios lo que venía era a certificar los límites del año 1481, establecidos por el licenciado Molina. Lo que pudiera parecer arbitrariedad de Alarcón era sencillamente reconocimiento de los límites establecidos por el licenciado Molina en 1481 y aplicados ahora por nuevo juez ese año de 1555, según recordaba Antonio López Olivares, un labrador de Gil García, pues en casa de su padre se había alojado dicho juez. La realidad era que los pueblos habían crecido y las nuevas casas se habían levantado sobre el suelo de Alarcón, si bien los testigos, bien aleccionados, nos decían que Madrigueras, Gil García Y Villalgordo tenían la misma población que en 1481 y las casas edificadas se había construido sobre los viejos solares de las antiguas.

En 1611, Villanueva de la Jara había visto eximirse cincuenta años antes a Tarazona y Quintanar, sus antiguas aldeas, pero el villazgo era visto como una victoria sobre Alarcón, pues a las dos nuevas villas se les había dotado de un término alrededor a costa de Alarcón. De hecho la presencia de los caballeros de sierra alarconeros era nula en estas tierras sureñas y los aldeanos de Madrigueras, Gil García, Villalgordo, Casas de Marismarro y la Casa Simarro no reconocían otra jurisdicción sobre estas tierras que la de Villanueva de la Jara, cuya justicia se extendía desde la Presa Legante en el río Júcar y aguas abajo hasta la Motilleja, ya en término de Jorquera. La razón era que un año antes, en 1610, Villanueva de la Jara acababa de ganar una ejecutoria en Granada que le reconocía la pertenencia de todas las casas de estos pueblos. La sentencia era una victoria para Villanueva de la Jara que había visto como en 1555 Alarcón, y el marqués de Villena, habían dado carta de naturaleza legal con otra sentencia a la usurpación de varias casas por los de Alarcón, dividiendo de hecho las aldeas sureñas de Villanueva en dos jurisdicciones. Ahora, en 1611, las aldeas jareñas comienzan a tener personalidad e identidad como pueblos: se dotan de ayuntamientos con dos alcaldes, dos regidores y un alguacil, y hacen suyos ejidos en término de Alarcón y que son redondas de ochocientos pasos de radio en una circunferencia que tiene como centro los pueblos. Un pueblo como Madrigueras hacían del cultivo de viñas un símbolo de propiedad u jurisdicción sobre el suelo que las cepas ocupaban, una extensión que iba más allá de media legua del pueblo y que se ampliaba con cepas nuevas o reafirmaba con el descepe de las viejas para renovarlas con nuevos majuelos.

Desde el año 1600, Villanueva de la Jara iba imponiendo su ley en estos territorios sureños de Alarcón. Ese año, Villanueva de la Jara intervino para imponer su justicia frente a ciertos hombres que intentaban ocupar tierras en el heredamiento de Miguel Mondéjar. El heredamiento estaba situado en la llamada Cañada Ancha, paraje que hoy en día sigue perteneciendo a Alarcón, pero ese año de 1600, los alcaldes de Villanueva de la Jara intervinieron juzgando y condenando a los culpados, en una tierra que nadie dudaba de su pertenencia a Alarcón. ¿Qué había pasado? La concesión del villazgo a Villanueva de la Jara el 8 de julio de 1476 y la dotación de unos términos dos meses después (el 8 de septiembre de 1476) se había movido en un contexto de prisas pocos días antes de la firma de la primera concordia entre los reyes y el marqués de Villena, pero la segunda fase de la guerra había puesto las cosas en su sitio y Alarcón no había cedido en sus pretensiones territoriales o, al menos no tanto como pretendían sus enemigos. Alarcón perderá la batalla por las tierras del sur durante el siglo XVI, pero solo relativamente, pues si los villazgos de Tarazona y Quintanar supusieron una merma territorial (no sin largos litigios), apenas diez años antes, Alarcón había reafirmado su jurisdicción sobre la tierras más sureñas de Villalgordo, Madrigueras y Gil García, apropiándose de parte de su núcleo urbano. Pero en torno a 1600, Villanueva de la Jara y, sobre todo, estas tres últimas aldeas se sentían fuertes frente a Alarcón. El único privilegio que se reconocía era el de 8 de septiembre, que fijaba los límites de la Jara y sus aldeas en el Júcar, Iniesta y Jorquera y se veían las sentencias del juez González Molina en 1481, como concierto con Alarcón, que, en modo alguno, era cesión de las tierras que se extendían hasta el Júcar por el sur, siendo simple cesión de Villanueva de la Jara a Alarcón por cerrar la primera su término.

Las aldeas soñaban con repetir el proceso de villazgo de Tarazona y las posteriores usurpaciones del suelo de Alarcón, era bien conocido por el escribano Juan Cuartero, que en 1611 tenía 66 años: "que después que se hiço villa la dicha villa de Taraçona en virtud de ser el término que su magestad le dio de la dicha villa de Villanueva de la Xara por vía de prevención le dio término la mitad de la distancia que ay desde la villa de Taraçona a la del Quintanar y al lugar de Gil García y Madrigueras y desde el moxón de la mitad del camino de Madrigueras al río Júcar y la ribera arriba hasta Romanexo que es cerca del dicho lugar de Villalgordo y desde allí vuelve a la tercia parte que ay desde la dicha villa de Taraçona al dicho lugar de la Casa Simarro, jurisdición todo lo susodicho de la dicha villa de Villanueva de la Xara en virtud del privilegio de su majestad sabe este testigo que la dicha villa de Taraçona ha usado en el dicho término que está referido la jurisdición dicha a prevención de la dicha villa de Alarcón conosciendo de todas la causas civiles y criminales que an sucedido desde que se hiço villa poniendo guardas en los dichos términos haciendo qualesquier autos judiciales que se an ofrecido, demás de lo qual la dicha villa de Taraçona en el dicho término que se le dio a hecho dehesas y las tiene en el presente y las arrienda a pasto con licencia de su magestad sin que la villa de Alarcón aya sido parte para acerlo estorbar aunque al principio lo contradixo la dicha villa de Alarcón en el Real Consejo". El proceso de arrebatamiento de tierras a Alarcón fue más allá del concedido en el privilegio de villazgo: primero Tarazona consideró como suyo el espacio que ocupaban las viñas de sus vecinos, ampliado con las labores anejas; espacio cedido por Villanueva de la Jara, según los tarazoneros. Luego vino la creación de una dehesa carnicera, para por fin ambicionar las ricas dehesas junto al Júcar y acabar definiendo las mojoneras citadas. De la garantía jurídica que se reservaba Alarcón para los autos judiciales, a prevención, no quedó nada.



Concejo del lugar de Madrigueras en 10 de noviembre 1611

  • Antón Clemente y Benito Ruiz, alcaldes ordinarios
  • Ginés García y Juan de Fuentes
Concejo del lugar de Gil García en 10 de noviembre de 1611
  • Miguel López Clemente y Martín Gómez Picazo, alcaldes ordinarios
  • Juan Pérez y Alonso Gómez Talaya, regidores
  • Juan Gómez, alguacil mayor
Concejo de Villalgordo, es concejo abierto de 10 de noviembre de 1611
  • Pedro Serrano, Martín López, Andrés Jiménez, Hernán González, Juan Martínez, en nombre del resto de vecinos
ACHGR, PLEITOS CIVILES, C-9475-16

Sunday, March 3, 2024

JOSÉ DE HARO CASTAÑEDA Y FERRER

 

GENEALOGÍA DE DON JOSÉ DE HARO CASTAÑEDA Y FERRER (bautizado el 5 de mayo de 1666 en Villanueva de la Jara)

PADRES

Antonio de Haro y Castañeda, vecino de Chinchilla, y Ana Isidora Ferrer, natural de Villanueva de la Jara

TÍAS POR PARTE DE PADRE

Francisca de Haro (madre de Fernando Antonio Núñez y Robres, caballero de la orden de Montesa) y Magdalena de Haro (madre de Marcos Enríquez, caballero de la orden de Montesa)

ABUELOS PATERNOS

Diego López de Haro y María Castañeda, naturales de Alarcón, y residentes en Motilla

ABUELOS MATERNOS

Juan Ferrer, natural de Villanueva de la Jara, y Francisca Rosillo Ruiz de Alarcón, natural de Palomares de Campo (hija de Gaspar Rosillo, natural de San Clemente y sobrina de Francisco de Alarcón, obispo de Pamplona y Córdoba, del linaje de los señores de Valera de Arriba)

Partida de Bautismo de Juan Ferrer

Villanueva de la Jara, 27 de febrero de 1587, hijo de Martín Ferrer y Ana de la Osa

En la iglesia de Santa María de Alarcón se encontraban los libros sacramentales del resto de iglesias de la villa de Alarcón: Santísima Trinidad, San Juan, Santo Domingo, Santiago y la propia iglesia de Santa María. Los libros habían sido trasladados allí desde el resto de iglesias. En 1654, la iglesia de la Santísima Trinidad sufre un incendio en el que se pierden los libros de Bautismo. El incendio afecta a la sacristía y archivo parroquial.

Diego López de Haro había sido bautizado en la parroquia de la Trinidad, donde se bautizaban los hombres principales de Alarcón; los bautizados en esta iglesia tenían el privilegio de antelación para las becas del Colegio de Cuenca del Monte Olivete de Salamanca. Don Diego de Haro vivía en la calle de los Caballeros, perteneciente a la parroquia de Santa María; los Haro tenían en la puerta de su casa y los cuartos de las mismas, sus armas en los escudos. Los Haro de Alarcón tenían su enterramiento ("sepultura sumptuosa") en el presbiterio de la iglesia de San Juan


Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_MONTESA,Exp.243

Sunday, December 24, 2023

Quintanar del Rey vs. Tarazona

El litigio entre Tarazona y Quintanar versaba sobre el aprovechamiento de varias dehesas: la Torquilla, Hoya Trascasas, Vadoluengo, la Ensancha de la Hoya de Gil García, el Humilladero, Casa de la Parreña, y Pozo Llorente. La acusación venía de los vecinos de Quintanar, que acusaban a los de Tarazona hacer varias dehesas sobre suelos que los quintanareños consideraban que eran tierras que ellos labraban; limitando el desarrollo agrario de Quintanar.

Hasta donde sabemos hubo una facultad real en 1629 que otorgaba a los tarazoneros la privacidad para explotar estas dehesas (creemos que hay una primera facultad real de 1606) y que al parecer iba contra una transacción entre Quintanar y Tarazona, fechada en mayo de 1615. Una nueva concordia de 1640 intentó compartir la explotación de las dehesas por ambos pueblos, fijando unas condiciones muy definidas: por la qual la dicha villa de Taraçona dexó a la de Quintanar el uso y aprovechamiento de las dichas dehesas de la Torquilla, Casa de las Parreña, Poço Llorente, Umilladero, y Hoya Gil García y Vadoluengo para que las goçasen por tiempo de seis años con declaración y calidad que en quanto a la dehesa de Vadoluengo y la Hoya Gil García y Umilladero las habían de goçar las dichas villas por mitad en quanto a arrendar la yerba en esta manera, los dichos seis años en esta manera: la dicha villa de Taraçona habrá de arrendar para sí los tres años primeros la dicha dehesa de Vadoluengo y la villa de Quintanar la Hoya de Gil García y Umilladero los dichos tres años primeros y los tres años últimos por el contrario la dicha villa de Quintanar había de goçar la dehesa de Vadoluengo la villa de Taraçona la Hoya de Gil García.

El acuerdo no salió gratis a Quintanar del Rey, que debió pagar a Tarazona de la Mancha, dos mil cien ducados. Pero el acuerdo mostraba algo más: esas dehesas estaban en el suelo y término de Alarcón, villa que había perdido el control de sus tierras sureñas y que ahora explotaban privativamente los dos primeros pueblos. Antaño, Alarcón exigía a cada vecino que deseará pastar con sus ganados en sus términos una borrega al año; así hasta el año referido de 1615 en el que Tarazona consigue facultad real para explotar privativamente las dehesas y los vecinos de Quintanar se ven obligados a conciertos individuales con el concejo tarazonero con aprovechamientos comunes.




Concejo de Quintanar del Rey 1657

Don Alonso Ruipérez Montoya y Alonso de Oñate, escribano, alcaldes ordinarios

Francisco Sánchez Parreño, don Pedro de Oñate, don Antonio López Parreño, Pedro Serrano Picazo, Juan Mateo de Ruipérez, don Alonso de Mondéjar, don Bernardo de Oñate, Marcos Félix de Oñate, regidores´


ARCHIVO DE LA CHANCILLERÍA DE GRANADA. PLEITOS CIVILES. C-9988-5

Sunday, August 13, 2023

GENEALOGÍA DE LOS RUIZ DE ALARCÓN

 Los Ruiz de Alarcón descienden de Hernán Martínez de Ceballos, procedente de las Asturias de Santillana, su divisa son tres hojas negras en un campo de plata. Floreció Hernán Martínez de Ceballos en tiempo del rey Alfonso que venció en las Navas de Tolosa, hallóse en la toma de Cuenca a los moros, año 1176, cuando ganó Alarcón, donde según memoria antiguas se señaló y mostró más que otro ninguno, de cuya causa tomó el apellido de Alarcón, por haberse hallado en la empresa poniendo sobre sus armas una cruz de oro en campo de sangre con orla de ocho aspas de oro en campo azul, por haberse día de San Andrés. Fue este caballero alcaide de Alarcón, está sepultado en esta villa en la iglesia antigua de San Juan, donde hay algunas antigüedades por este linaje, especialmente un escudo antigua de guerra con las armas de los Alarcón y una bandera que se tiene por cosa cierta que la ganó Hernán Martínez de Ceballos a los moros; está su sepultura dentro de una reja de hierro en medio de la capilla mayor, junto a las gradas del altar mayor y en otras dos tumbas altas dentro de la misma reja hay las mismas armas.

LOS RUIZ DE ALARCÓN, SEÑORES DE VALVERDE

Martín Ruiz floreció reinando don Sancho el cuarto de este nombre, fue muy principal en la comarca de Cuenca, sucedióle su hijo Hernán Martínez de Alarcón. 

Hernán Martínez de Alarcón fue en tiempo de Alfonso Onceno, gozó el señorío de Valverde el cual ha permanecido en sus sucesores, se verifica la sucesión por la escritura de donación hecha a él por la villa de Alarcón el año 1325 del término de Valverde y asimismo por una escritura de posesión de su lugar de Talayuelas, año 1352. Tuvo por hijo a Martín Ruiz de Alarcón.

Martín Ruiz de Alarcón, señor de Valverde volvió a incorporar a su casa el señorío de Talayuelas en el obispado de Cuenca, habíase perdido siendo de sus pasados, porque se lo tomó don Juan Manuel a estos caballeros, el cual lo mando restituir según una escritura del tenor siguiente

"Sepan cuantos esta carta vieren como yo don Juan Manuel, hijo del infante don Manuel, adelantado mayor de la frontera por hacer enmienda a Dios, y otrosi aquellos que alguna cosa tomé contra su voluntad; tengo por bien y mando que el lugar de Talayuelas con sus pertenencias, montes y herbajes, sea tornado y dado y restituido a los herederos de Hernán Martínez de Alarcón, etc.,..data en el Castillo a 26 de marzo de la era de 1356 (año 1318), ante Sancho Rins su secretario procuró y adquirió Martín Ruiz de Alarcón este señorío por haber sido sus pasados según consta por la escritura de ello a dos de agosto de la era de 1390 ( año 1352). Anduvo este caballero en la guerra contra los moros y fue cautivo, empeño parte de su señorío para su rescate como consta por la partición entre sus herederos en 14 de abril del año 1375, está sepultado en el monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Casó tres veces: la primera con Francisca Herraiz, la segunda con Teresa Sánchez y la tercera con Constanza Díaz. De la primera vino Fernán Ruiz de Alarcón, de la segunda no dejó hijos y de la tercera Juan Ruiz, que murió sin sucesión.

Hernán Ruiz de Alarcón fue señor de Valverde, Talayuelas y Veguilla de las Truchas, muy buen caballero y principal en la comarca de Cuenca, casó con Elvira Ruiz de Castelbranco, hija de Lope Ruiz de Castelbranco y de Elvira Sánchez, fueron sus hijos, según parece por la escritura de partición que hicieron de sus bienes año 1375:

  • Martín Ruiz de Alarcón, de quien vienen los señores de Valverde
  • Garci Ruiz de Alarcón, de quien proceden los señores de Buenache
  • Alvar Ruiz de Alarcón, de quien proceden los señores de Almodóvar
  • Pedro Ruiz de Alarcón, de quien proceden por línea de hembra los Jarabas, señores de Huelmes (Huércemes)
Martín Ruiz de Alarcón, señor de Valverde, Talayuelas y las Veguillas sirvió al rey don Enrique el Tercero, el cual confirmó por los muchos y leales servicios que le había hecho las donaciones de los pueblos que están referidos, según consta por el privilegio, data en Burgos a 20 de febrero año 1392, confirmóle después la jurisdicción de ellos, año 1395. Se hace mención en otros privilegios de su padre y abuelo, antecesores, casó con doña Mari Alonso Carrillo, hermana del cardenal don Alonso Carrillo, hijos de Gómez Carrillo y doña Urraca de Albornoz, de quien vienen los señores de Torralba y Beteta. Hay testamentos de Martín Ruiz de Alarcón y de doña Mari Alonso Carrillo y de Martín Ruiz, a 8 de mayo año 1423; el de doña María a 8 de diciembre año 1451, fueron su hijos
  • Hernán Ruiz de Alarcón y Martín Ruiz de Alarcón, que murieron sin sucesores
  • Lope de Alarcón de quien vienen los señores de Valverde
  • Don Juan Carrillo de Alarcón, arcediano de Cuenca
  • Pedro de Alarcón
  • Garci de Alarcón
  • Mosén Alfonso de Alarcón, de quien vienen los señores de Valera de Yuso
  • Gómez de Alarcón
  • Constanza de Alarcón
  • Doña Teresa
  • Doña María 
  • Natural a Diego de Alarcón de quien proceden los marqueses de la Valle Siciliana
Lope de Alarcón, señor de Valverde, fue doncel del rey don Juan el segundo, hace de él mención en su crónica en muchos capítulos, fue muy valeroso, le sirvió en las diferencias y contra los infantes de Aragón, por cuya causa le destruyeron la villa de la Veguilla (de las Truchas) y su fortaleza, la cual después se reedificó. Le envió el rey don Juan a percibir como uno de los generosos del Reino para las guerras como parece por una de las cédulas reales, data en Madrid a 11 de abril de 1442. Le sirvió de embajador para el Reino de Valencia como consta por la carta de creencia, su data a 10 de febrero de 1449; tuvo a su cargo las fortalezas de Alarcón, Iniesta y El Cañavate, como lo habían tenido sus pasados. Se hizo de este caballero gran confianza y así el Almirante y el conde de Paredes y otros Grandes del Reino procuraron de concordarse con él y tenerlo de su parte, según refieren las crónicas, digo, escrituras de concordia selladas de estos señores, porque fue muy señalado y valeroso. Casó con doña Constanza Barba, hijo de Pedro Barba Campos y de doña María Quijada y nieta de Ruy Barba, hermano de Juan Barba y Luis María, todos hijos de Ruy Barba, que murió peleando contra los portugueses en la batalla de Aljubarrota, como aparece por la crónica del rey don Juan, consta de este matrimonio por la carta de dote y por el testamento de 1472, a 19 de enero, que dejó por hijos:
  • Diego de Alarcón
  • Pedro Ruiz de Alarcón
  • Juan Carrillo de Alarcón, de quien vienen estos señores de Valverde
  • Martín de Alarcón, de quien procede don Cristóbal de Benavides y su familia de Guadix y de quien vienen los Alarcón de Portugal
  • Doña Guiomar de Alarcón, mujer de Ruy Sánchez Zapata, señor de Barajas y copero mayor del Rey
  • Doña María, mujer de Pedro de Peralta
  • Doña Catalina, mujer de Pedro de Alarcón, de quien vienen los señores de Albaladejo
Juan Carrillo de Alarcón, hijo tercero de Lope de Alarcón, de quien vienen los señores de Valverde, no gozó de este señorío porque su hermano mayor Diego de Alarcón, casó con doña Leonor Carrillo, hermana de Pedro Carrillo de Albornoz, señor de Torralba y Beteta, murió sin sucesión, por cuya muerte sucedió en esta casa Pedro Ruiz de Alarcón, hijo segundo de Lope de Alarcón. Fue Pedro Ruiz de Alarcón, comendador de la Membrilla, de los valerosos y esforzados de su tiempo, a quien mataron los moros en presencia del rey Fernando en la toma de Coin, de quien la crónica hace mención y más por extenso el privilegio del rey, año 1485. Casó este caballero con María de Quesada, fue su hija doña Francisca de Alarcón, mujer de don Antonio de Fonseca, señor de Coca y Alahejos, comendador mayor y contador mayor, mediante el matrimonio gozó del señorío de Valverde, engendró a Pedro Ruiz de Alarcón, que murió sin generación, consta todo esto por escrituras antiguas y así por esta muerte volvió el señorío al sucesor de Juan Carrillo de Alarcón, el cual Juan Carrillo casó con doña Blanca de Illanes, fueron sus hijos Jorge Ruiz de Alarcón y Guiomar de Alarcón, que murió sin sucesión.

Jorge Ruiz de Alarcón, señor de Valverde, sirvió al emperador don Carlos de capitán y alcalde de las fortalezas de Bujía, como es notorio, peleó valerosamente con los moros e hizo hechos notables, casó con doña Juana de Ayala, hija de Pedro de Ayala, comendador de Paracuellos y doña Constanza Zapata, tuvo por hijo legítimo a don Juan de Alarcón y bastardas a doña Juana, monja de Santa Clara de Murcia, y doña Catalina, monja en Santa Clara de Alcocer. 

Don Juan de Alarcón, señor de Valverde, caballero de la orden de Santiago, sirvió al emperador don Carlos el Quinto, se halló en las guerras de Hungría y en la toma de Túnez, y en otras. Casó con doña Isabel de Mendoza, hija de Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, y segunda vez con doña Juana Piñero, hija de Pedro Piñero, maestre sala de la reina Germana, siendo casada con el católico rey don Fernando y de doña Ana del Castillo, señores de Evite y de Pañate (sic), de la primera a don Jorge Ruiz de Alarcón, de la segunda a don Martín (morirá en la Armada Invencible) y a don Pedro (morirá en Flandes) y a don Hernando de Alarcón.

Don Jorge Ruiz de Alarcón, posee el señorío, casó con doña Juana de Zarate, hija del comendador Diego de Zarate, natural de la ciudad de Orduña, en Vizcaya, y de doña María de Recalde, natural de Dispetia (Azpeitia) en la provincia de Guipúzcoa, tiene por hijos a don Juan Ruiz de Alarcón, don Diego y don Lope y doña Isabel y doña María.

La cual sucesión de varón en varón legítimos se va comprobando y se unifica por los privilegios de los reyes de Castilla originales de mercedes y confirmaciones hechas a esta casa de Valverde, desde don Martín Ruiz, primero de este nombre, hasta don Jorge, poseedor de esta casa, a quien últimamente el rey don Felipe confirmó sus privilegios

LOS RUIZ DE ALARCÓN, SEÑORES DE BUENACHE

Garci Ruiz de Alarcón, hijo segundo de Hernán Ruiz de Alarcón, señor de Valverde y de Elvira Ruiz de Castelbranco (Castilblanque) floreció en tiempo de los reyes don Enrique III y don Juan II, tuvo por hijo a don Pedro de Alarcón. Pedro de Alarcón fue guarda del rey don Juan el segundo, instituyó mayorazgo de la villa de Buenache de Alarcón en la comarca de Cuenca y de otros heredamientos con licencia real, su data en Valladolid a tres de enero, año de 1453, parece por esta escritura ser su mujer doña Mencía de Toledo, y que fueron sus hijos Diego de Alarcón, Pedro de Alarcón, doña Juana, mujer de Hernando de Velasco, doña María, doña Constanza y Diego de Alarcón, señor de Buenache, gozó del señorío, año 1473, como consta por la escritura de partición, les sucedió su hijo Pedro Ruiz de Alarcón. Pedro Ruiz de Alarcón, señor de Buenache, casó con doña Catalina Pacheco, hija de Diego Pacheco y María del Castillo, engendró a don Diego de Alarcón, y doña María, mujer de Alonso Ruiz de Alarcón, señor de Almodóvar del Pinar, y don Diego de Alarcón, señor de Buenache, casó con doña María de Mendoza, hija de Luis Hurtado de Mendoza y de doña Inés de Barrientos, su primera mujer, tuvo por hijos a don Pedro que murió sin sucesión, don Juan de Alarcón Pacheco, don Francisco, don Diego, doña Inés, mujer de don Juan Pacheco de Alarcón, doña María, mujer de don Alonso Vanegas, hijo de don Pedro Vanegas. Don Juan de Alarcón, señor de Buenache, casó con doña María de Peñalosa, posee el señorío, tiene hijos a don Diego y a otros.

LOS RUIZ DE ALARCÓN, SEÑORES DE ALMODÓVAR

Alvar Ruiz de Alarcón, hijo tercero de Hernán Ruiz de Alarcón, señor de Valverde, y de Elvira Ruiz de Castelbranco floreció en tiempos de los reyes don Enrique el tercero y de don Juan segundo, tuvo por hijo a Martín Ruiz de Alarcón, y Martín de Alarcón fue comendador de Mérida, fundó el mayorazgo de Almodóvar del Pinar, como aparece por el privilegio de la data, año de 1473, casó según consta con doña Inés Manuel de Mendoza, hija de Manuel de Mendoza, comendador de Mérida, fueron sus hijos Alvar de Alarcón, Iñigo López de Alarcón, que casó con hija de Juan Pacheco, señor de Minaya, vienen de los Alarcones que hay en Extremadura, Lope de Alarcón, Hernando de Alarcón, don Juan de Alarcón, doña Inés, doña María, doña Isabel, doña Francisca. Casó Hernando de Alarcón en Iniesta con doña María de Cubas, de quien vienen los Alarcones de Iniesta. Alvar de Alarcón, primogénito de Martín de Alarcón fue señor de Almodóvar del Pinar, comendador de Socuéllamos, casó con doña Leonor Puertocarrero, hija de Pedro Puertocarrero, comendador de Montánchez, dejó por hijo a Alonso Ruiz de Alarcón, señor de Almodóvar, casó con doña María de Alarcón, hija de Pedro Ruiz de Alarcón, señor de Buenache y doña Catalina, fueron sus hijos don Álvaro, don Martín, don Pedro y don Juan. Don Álvaro de Alarcón, señor de Almodóvar, casó con doña Ana de Aguilera.

LOS RUIZ DE ALARCÓN QUE VIVEN EN CANALEJAS Y SEÑORES DE VALERA DE YUSO

Mosén Alfonso de Alarcón, cuarto hijo de Martín Ruiz de Alarcón, señor de Valverde, y doña María Alonso Carrillo su mujer, quedó con la hacienda de don Juan Carrillo de Alarcón, su hermano y arcediano de Cuenca, fue buen caballero en tiempos de los reyes don Juan y don Enrique, anduvo en las guerras de Aragón, casó con doña Marquesa de Ribera, hija de Hernando de Ribera y de doña Elvira de Jaraba, engendró demás del ascendiente de Perafán de Alarcón que vive en Canalejas, a Martín Ruiz de Alarcón y a otros. Martín Ruiz de Alarcón es de quien vienen los señores de Valera de Yuso, casó con doña Constanza de Iniesta (Inestrosa), tuvo por hijo a Melchor Carrillo de Alarcón, fue señor de Valera de Yuso, casó tres veces; la primera, con doña Francisca de Parada, la segunda con doña Isabel de Zúñiga, la tercera con doña María Puertocarrero, hija de Hernando del Castillo y de doña Elvira Puertocarrero, señores de la villa de Valera de Yuso, de la primera engendró a doña Ana Carrillo, mujer del licenciado Melgarejo, de la segunda a doña Luisa, de la tercera a don Martín, que murió sin sucesión y a don Hernando y a otros. Don Hernando Carrillo de Alarcón es su sucesor

LOS ALARCONES DE PORTUGAL

Martín de Alarcón, hijo cuarto de Lope de Alarcón, señor de Valverde, y de doña Constanza fue comendador de la Membrilla por muerte de su hermano Pedro Ruiz de Alarcón, señor de ella; anduvo en las guerras de Granada en servicio de los Reyes Católicos, hizo servicios notables y así le hicieron mercedes de grandes heredamientos en la ciudad de Granada y sus términos, fue tan principal que los Reyes Católicos le dieron poder juntamente con el Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba para los conciertos con el Rey moro de Granada, cuando se entregó la misma ciudad. Casó dos veces, según consta por una escritura de tutela hecha en Burgos a 20 de diciembre de 1497, de la primera que se llamó doña Inés de Luján, engendró a doña Giomar de Alarcón, mujer de Cristóbal de Benavides, hijo de Sancho de Benavides, de quien vienen don Cristóbal de Benavides y don García de Villarrroel, su hermano, que vive en Guadix en el Reino de Granada, caballeros generosos; de la segunda, que se llamó doña Elvira de Mendoza, a don Juan. Está sepultado Martín de Alarcón en la iglesia mayor de Granada en su capilla propia, con su estandarte y escudo de armas. Don Juan de Alarcón se fue a Portugal con su madre doña Elvira, que fue camarera mayor de la reina doña María, segunda mujer del rey don Manuel y de la reina Leonor, mujer del mismo rey; fue cazador mayor del rey y alcaide mayor de Torresvedras. Casó dos veces, la primera con doña Margarita de Castro Suárez, hija heredera de Gonzalo Suárez, alcaide mayor de Torresvedras,  y la segunda con doña María de Villena, hija de don Lope de Almeida, tercero conde de Abrantes. De la primera tuvo a don Martín Suárez de Alarcón, sucesor, y a doña Elvira de Mendoza, mujer de don Fernando Ruiz ...; de la segunda, don Lope de Alarcón y otros hijos e hijas. don Martín Suárez de Alarcón, alcaide mayor de Torresvedras casó con doña Violante, hija de Fernán Martínez Mascarenas, alcaide mayor de Montemayor el nuevo, comendador de Merzola, fue su hijo don Juan Suárez de Alarcón.  Don Juan Suárez de Alarcón casó con doña Isabel de Castro, hija del barón de Alento (?), don Rodrigo Lobo, de que nació don Martín Suárez de Alarcón. Don Martín Suárez de Alarcón casó con doña Cecilia de Mendoza, hija de Felipe de Aguilar, maestre sala del rey don Sebastián y tuvieron por hijo a don Juan Suárez de Alarcón. Don Juan Suárez de Alarcón casó con doña Isabel de Castro, hija de don Francisco Mascarenas y doña Jerónima de Castro y tuvieron a don Martín Suárez de Alarcón que murió en Tánger

CASA DE ALBALADEJO

Doña Catalina Barba hija de Lope de Alarcón, señor de Valverde, y de doña Catalina Barba su mujer casó con Pedro de Alarcón, hijo de Hernán González del Castillo y nieto del doctor Pedro González del Castillo, del Consejo del Rey don Juan el II, tuvieron por hijo a Alonso Ruiz de Alarcón. Alonso Ruiz de Alarcón fue señor de Albaladejo en el obispado de Cuenca, engendró a Garci Ruiz de Alarcón y Pedro Ruiz de Alarcón, de quien vienen los Alarcones que viven en Sisante y Vara de Rey. Garci Ruiz de Alarcón, señor de Albaladejo, casó con doña Guiomar Girón, señora de Piqueras, fueron sus hijos Alonso Ruiz de Alarcón, doña María y doña Beatriz que casó con el señor de Altarejos, y doña Ana que caso con Diego Pacheco, alcaide de Belmonte. doña Aldana, abadesa del monasterio de la Concepción de Escalona y doña Juana priora del convento de monjas de Belmonte. Alonso Ruiz Girón de Alarcón casó con doña Juana Pacheco de Silva, hija de don Luis Pacheco y doña Ana Condulmario, señores de Villarejo de Fuentes y tuvieron por hijos a don García que fue religioso en la compañía de Jesús, y a don Luis, don Pedro, don Alonso y a doña Ana mujer de Pedro Verdugo, proveedor de Malaga. Don Luis Girón de Alarcón sucedió en la casa

Traslado del linaje de los de Alarcón, señores de Valverde y de los caballeros y casas que de él descienden. Trata también de los señores de Almodóvar del Pinar, de Valera de Yuso, de los de Alarcón de Portugal y de los señores de Albaladejo.
Manuscrito del siglo XVII.
Referencias: Índice de la Colección Salazar y Castro, 30847
Pertenece a la Colección Salazar y Castro de la RAH
Real Academia de la Historia — Signatura: 9/336, fº 19 a 25. El fº 25 v. está en blanco. — Signatura anterior: D-63, fº 19 a 25. El fº 25 v. está en blanco.

Sunday, July 17, 2022

PADRONES DE LAS PARROQUIAS DE ALARCÓN

 DIVISIÓN DE ALARCÓN EN PARROQUIAS


Las iglesias de Alarcón constituían distritos o parroquias, en este caso para la averiguación del trigo retenido en los domicilios. Esta era la diferenciación que se hacía en 1584, que va más allá de las cuatro calles y la plaza que nos hablan otros documentos, y que tendremos ocasión de detallar en su momento con cada uno de los vecinos que habitaban en sus casas

  • La parroquia de Santa María que es las dos calles mayores hasta la plaza y hasta casa del cura de Santa María
  • La parroquia de Santo Domingo, que es desde la iglesia de Santa María hasta casa de don Diego de Guzmán y hasta la carnicería de esta parroquia
  • La parroquia de San Juan que es desde la iglesia de San Juan y carnicería por la calle de Juan Martínez de la Casa a mano derecha
  • La parroquia de Santiago que es desde la casa de Andrés de la Orden y por la calle de Pedro Ruiz de Espinosa a mano izquierda
  • Parroquia de la Santísima Trinidad, desde la casa de Cristóbal de Lorca el viejo por la calle de la cruz de San Andrés hasta la fortaleza y las casas de allí abajo
Alarcón era un pueblo con muy pocos vecinos, aunque los apellidos de antaño se mantenían: Granero, Castañeda, Lorca, Velázquez, Valderrama, Villanueva, Espinosa o Vizcarra por citar algunos

A.- PARROQUIA DE SAN JUAN, que se entiende desde la carnicería de esta villa hacia abajo por la calle de Juan Martínez de la Casa a la mano derecha de la plaza abajo. Comisario Fernán Vázquez de Garnica
  • Alonso Martínez sastre, 8 fanegas de trigo y tres personas de costa
  • Miguel de Lorca, tiene compradas de Diego de la Morena, cura de Tébar, 30 fanegas de trigo, cinco personas de costa y 40 almudes de barbecho
  • Pascual García, tiene en el lugar de Tébar, 82 fanegas de trigo y 52 fanegas de cebada y 7 fanegas de avena; 20 almudes de barbecho y 16 personas de costa; tres mulas, un caballo y cinco pollinos
  • Hernán López, 72 fanegas de trigo y mas de cien fanegas de otros vecinos; 30 almudes de barbecho y 3o de cebada; tiene seis personas de costa
  • García de Villanueva, 8 fanegas de trigo en el lugar de Tébar, y otras fanegas en diversas casas;10 personas de costa y dos caballos.
  • Matías de Tébar en nombre de Juan Martínez de la Casa su padre; 100 fanegas de trigo, 50 fanegas de cebada y 18 fanegas de centeno y 10 fanegas de avena; 18 personas, tres pares de mulas y tres pollinos
  • Benito García Cerrillo, 19 fanegas de trigo; 3 almudes de barbecho por sembrar y 4 personas de costa, un rocín y una mula
  • Pedro de Monteagudo, tiene una fanega de trigo en su casa y otras tren en casa de Hernán López; 7 personas de costa

B.-  PARROQUIA DE SANTA MARÍA, que se entiende desde la plaza, las dos calles mayores hasta la casa del cura Paños, cura de Santiago

La averiguación de trigo encubierto correspondió al comisario al efecto Hernando de Espinosa Vizcarra. La declaración comenzó por el alcalde Juan González Moragón o Morejón
  • Juan González Morejón: 40 fanegas de trigo (treinta suyas y diez de García Vizcarra) y 20 de cebada para un caballo que tiene; ha de sembrar 10 almudes de barbecho en la Olmedilla y diez de cebada, tiene ocho mil vides que cultiva con peones. Vive con su mujer y una criada. Paga una renta de pan a la iglesia de Santiago para el día de San Martín
  • Antón Granero: tiene su labor en El Picazo, en sus cámaras de Alarcón 120 fanegas de trigo, 80 fanegas de cebada y 20 fanegas de centeno. Tiene 100 almudes de barbecho por sembrar, En su casa viven él y su mujer y 10 criados y criadas. Posee 14000 vides y cinco mil árboles.
  • Gaspar Ramírez, escribano. 10 fanegas de trigo y 3 personas a su costa.
  • Gregorio de Valdolivas. 2 fanegas y 6 personas a su costa
  • Juan Granero de Heredia que lleva la hacienda de su padre, Melchor Granero. 40 fanegas de trigo, 40 de cebada y 10 de centeno. 20 almudes de barbecho para sembrar, Tiene a su costa 10 personas y otras que cogen para las viñas, la siega y la paridera. Dos mulas y un caballo
  • Licenciado Granero, cura de la parroquia de San Juan. En casa tiene 7 fanegas y a su cargo una tercia de cahíces llevaderos con 46 fanegas de trigo y 32 de cebada y tres fanegas de centeno. Es mayordomo de la iglesia de San Juan que tiene de renta pan, cuya cuantía desconoce.
  • Licenciado de la Orden, abogado de la villa. 5 fanegas en su casa y casas de Blas de Briz y Francisco Jiménez 10 fanegas que le tienen guardadas. 4 personas, un criado y una criada a su costa. Tiene peones para las viñas, que no declara
  • Ana de Valderrama, viuda de Domingo Zalvide. 19 fanegas de trigo y de estas 4 son para el añal de su marido que ha de pagar a los clérigos. Tiene dos hijas y una criada
  • Bartolomé de Villanueva. 12 fanegas de trigo. 5 personas a su costa: él, su mujer, un hijo, un hermano y una criada
  • Doña Teresa de Castañeda, viuda de Cristóbal de Buedo. No tiene trigo en casa, pero recibe de renta del molino de Valdespinar, 60 fanegas que recibe por tercios. 7 personas a su cargo.
  • Gabriel de Castañeda, alcalde de Alarcón.  26 fanegas de trigo. Vive con su mujer y tres hijos, dos mozas y otros dos mozos de labor. Tiene a su cargo la tercia de Alarcón y la mitad de la de Tébar, con 400 fanegas de trigo y 200 de cebada y 30 de centeno
  • Diego de Olmeda, le debe Diego de Illescas, 4 fanegas de trigo y Vinuesa 1 fanega de cebada. Son 4 personas de costa
  • Julián de la Jara, clérigo, 6 fanegas de trigo y dos fanegas de cebada. Tiene de costa dos mozos y un ama
  • El bachiller Vera, alcalde de la villa, 30 fanegas de trigo, dos de cebada y tres de centeno. 12 personas a su costa
  • Pedro de Vinuesa, sacristán. 96 fanegas de trigo y cebada. 6 personas a su costa
  • Alonso de Llama. 14 fanegas de trigo y 6 de cebada. 5 personas de costa
  • Hernando de Espinosa Vizcarra, vive con su hermana Luisa de Vizcarra, en total 8 personas en su casa. Apenas si tiene trigo en su casa y la Hinojosa. Disfruta a medias con Pedro de Villanueva de una renta mensual del molino de las Tejeras, que recibe en dinero y es equivalente a 3 o 4 fanegas de trigo al mes.
  • Luis de Villanueva, tiene casa y labor en Valhermoso, 6 fanegas de trigo y 6 de cebada. Tiene una parte en los molinos de Valdespinar, que le da 22 fanegas de trigo y tiene una heredad en Alpera. De costa él, su mujer, un mozo y una criada.
C.- PARROQUIA DEL SEÑOR SANTIAGO, que se entiende desde la casa de Andrés de la Orden y desde la plaza abajo por la calle de Pedro Ruiz de Espinosa abajo y hasta casa de Cristóbal de Lorca el viejo, y barrio de la Orden. Comisario para la averiguación, García de Vizcarra
  • Agustín de Bustamante, 46 fanegas de trigo; debe por el arrendamiento de las primicias a los curas 14 fanegas de trigo y tres cahíces de cebada, un cahiz de avena y cinco fanegas de centeno. Treinta almudes comprados en Cañada Juncosa y otros indeterminados por comprar en Tébar. 7 personas a las que dar de comer
  • Elvira Juárez, viuda. 9 fanegas de trigo, dos pastores vaqueros con dos atajos de ganado, mantiene seis personas y dos criadas
  • Alonso el Rubio, 20 fanegas de trigo, 25 fanegas de centeno, cebada y avena todo revuelto para sus mulas, 14 fanegas de trigo puro. A su cargo el alhorí de pobres de Tébar, sesenta fanegas de trigo. 20 almudes por sembrar en Tébar. De costa él, su mujer y seis hijos
  • Gabriel de la Parrilla, treinta fanegas de trigo, 12 fanegas de Andrés de Espinosa en su poder, 12 fanegas de cebada. 8 personas de costa, él, su mujer, cuatro hijos, un mozo y una moza 
  • Andrés López Salonarde, tiene cinco fanegas y media de trigo en casa de Miguel Luis, vecino de esta villa, tiene del padre Coronel, 6 fanegas de trigo y le deben: Pedro Vinuesa, dos fanegas de trigo, Pedro Ruiz carpintero, dos fanegas, licenciado de la Orden, dos fanegas, y Lorencio Granero otra. Tiene también el trigo del alhorí de la villa, del que es mayordomo. 6 almudes de barbecho por sembrar. 4 personas de costa: él, su mujer, una hija y una moza
  • Pedro de Ruipérez el viejo, 6 fanegas de trigo, 8 fanegas de cebada para un par de mulas, veinte almudes de trigo y veinte almudes de cebada por sembrar. 8 personas de costa: él, su mujer, 4 hijos, un sobrino y una moza.
  • Pedro Ruiz de Espinosa el viejo, 8 fanegas de trigo, 9 de centeno embargadas por deudas al pósito y 9 fanegas más de centeno, 16 fanegas revueltas para las mulas, 16 aludes para sembrar en Valincoso y 14 de cebada en la dehesa cerrada de la villa y 14 almudes de trigo. Tiene 7 personas a su costa: 2 mozos y 1 moza, 2 hijos, él y su mujer
  • Miguel Rodríguez el viejo, 9 fanegas de trigo para sembrar, 2 fanegas de centeno, cinco almudes de avena. Veinte almudes de trigo por sembrar. 10 personas de costa, entre familia y criados
  • Miguel Martínez, 4 fanegas. 7 personas, él, su mujer y cinco hijos
  • Tomás Serrano, 26 fanegas. 7 personas, él, su mujer, cuatro hijos y una criada. Tiene nueve mil vides que labra con peones
  • Diego de Lorca Padilla, 30 fanegas de trigo y seis de cebada, 4 pastores a su costa, y él y su mujer y una criada, además de un caballo. 14 almudes de barbecho por sembrar 
  • Juan Ortiz, 3 fanegas de trigo y diez almudes de barbecho por sembrar en la redonda. 3 personas por sustentar, él, su mujer y una hija
D.- PARROQUIA DE SANTO DOMINGO, que se entiende desde la casa del cura del señor Santiago hasta la carrera y desde la casa de don Diego Guzmán hasta las carnicerías. Como comisario García de Villanueva.
  • Gaspar Pérez, clérigo, tercero de Santo Domingo, 29 fanegas de trigo y otras tantas de cebada, y 17 fanegas de trigo suyas propias. 6 personas a su costa
  • Alonso de Moya, seis fanegas de trigo y 4 personas de costa
  • Lorencio Granero. le debe trigo Pedro de Castañeda. Tiene 20 fanegas de cebada, ocho almudes para sembrar y otros nueve almudes de trigo en diferentes hazas. 8 personas de costa, 2 potros y dos lechones que mantener
  • Don Diego de Guzmán, 5 fanegas de trigo y 30 de cebada; 30 almudes de trigo por sembrar y 14 de cebada. 17 personas a su costa y cinco cabalgaduras
  • García de Vizcarra el mayor, 1.5 fanegas de trigo en su casa y 10 fanegas de trigo en casa de Juan González Morejón, 4 personas de costa. 1 fanega de cebada la tiene para sustento de su ganado
  • Bachiller Gregorio de Alcaraz, cura de Santa María, tiene de su renta y beneficio 86 fanegas de trigo y 70 de cebada, tiene vendidas de ellas 56 fanegas a Lorencio de Guzmán, y 25 al corregidor Pereda de Velasco. 4 personas de costa y dos cabalgaduras.
  • Fernando de los Paños, cura de Santiago. Tiene de renta 36 fanegas de trigo y setenta de cebada. Recibe rentas de La Alberca, Tres Juncos y Cañada Juncosa. De costa nueve personas y 4 cabalgaduras
  • Diego de la Parrilla, clérigo, 12 fanegas de trigo y 4 personas de costa
  • Juan Velázquez Granero, 20 fanegas de trigo y otras tantas de cebada. Tiene por sembrar 30 almudes de trigo y cebada por mitad. 4 personas de costa y cinco cabalgaduras.
  • Alonso de Tórtola, 40 fanegas de trigo, 20 de cebada y cinco de centeno y 10 fanegas de escaña y avena. 7 personas de costa, un par de mulas de labor, una muleta y una pollina. 36 almudes de barbecho para trigo y 30 para cebada
E.- PARROQUIA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, que se entiende desde la casa de Cristóbal de Lorca el viejo hasta la cruz de Santo Andrés la calle adelante hasta la fortaleza y casas que de allí abajo caen. Comisario Licenciado Padilla de Rueda
  • Baltasar Granero de Heredia, 24 fanegas de trigo, 10 fanegas de cebada; 10 almudes de barbecho en la cañada de Valhermoso; 5 personas que sustentar
  • Jorge Gil, 10 fanegas de trigo, 8 almudes para sembrar en Cañada Juncosa, cinco personas por sustentar 
  • Julián Carrasco, 11.5 fanegas de trigo y ocho almudes para labrar en Cañada Juncosa. 8 personas por sustentar, mujer e hijos.
  • Diego el Rubio de Aguilar, 22 fanegas de trigo y doce fanegas de cebada; 6 almudes en barbecho en las labranzas de Tébar. 8 personas que sustentar.
  • Juan de Villanueva, 150 fanegas de trigo, 100 fanegas de cebada y 10 fanegas en Tébar para el alhorí de los pobres y 8 fanegas en sus casas de la Moraleja y otras prestadas. Tiene 20 personas a su costa
  • Francisco Jiménez, 260 fanegas de trigo, 144 fanegas de cebada, y 10 fanegas de centeno; tiene 75 almudes de barbecho para sembrar trigo y diez almudes de cebada; tiene 27 personas de costa para sustentar, dos pares de mulas, dos rocines y dos personas que guardan sus ganados.
  • Blas de Briz, ochenta y cinco fanegas de trigo y otras 80 de trigo y cebada. Tiene mujer, siete hijos, una criada, dos mozos de mulas y tres mozos de ganado
  • Alonso de Tébar, 10 fanegas de trigo; entre él y su suegra, 8 personas de costa; 6 almudes de barbecho para trigo
  • Martín Rodríguez, 180 fanegas de cebada y de trigo 100 fanegas, 35 fanegas de centeno; 30 almudes de barbecho para trigo y para cebada 75; 12 personas de costa.
  • Ambrosio Rodríguez, 50 fanegas de trigo y 50 fanegas de cebada, 2 de centeno y 8 personas de costa, un par de mulas, un caballo y dos pollinos
  • Fernando de Villena, 8 fanegas de trigo y ocho de cebada. Solo él de costa y un caballo. 5 almudes de barbecho de trigo
  • Martín Zapata el viejo, 30 fanegas de trigo y 35 fanegas de trigo y 4 fanegas de centeno, 12 `personas para sustentar y 30 almudes de barbecho para cebada y 30 almudes para sembrar trigo
  • Miguel Luis, tiene en casa de Juan Molina, vecino de Hinojosa, 10 u 11 fanegas de trigo, y otras tantas en casa y otros vecinos. Tiene 4 almudes para sembrar y seis de rastrojos
  • Juan de Ávila, cura y mayordomo de la Santísima Trinidad, 40 fanegas de trigo y 50 de cebada. 4 personas que sustentar y sus sobrinos
  • Francisco de Vizcarra, tiene en casa y en su molino 5 fanegas de trigo. Son siete personas para sustentar
  • Hernán López en Tébar, 4 fanegas de trigo y 10 personas de costa y varios almudes para sembrar en El Peral.
  • Martín Alonso, 10 fanegas de trigo, debe 4 a los pobres de Tébar y tiene 20 almudes en barbecho para sembrar.


MOLINOS DE ALARCÓN
  • Molinos de Valdespinar, cuatro ruedas, arrendado a Pedro de Montoya. 14 fanegas de trigo. Al otro lado del río, siete ruedas, 60 fanegas de trigo
  • Molinos de Tejeras, no halló trigo.
  • Molino de Peñaquebrada, propiedad de Jaime Pallas, vecino de Valencia, 3 almudes
  • Molinos de Olivares, sin trigo
  • Molinos del Marqués que son de don Luis Girón, señor de Albaladejo, no hay trigo. Luis Girón tiene 60 fanegas de trigo y 100 de cebada y tiene para sembrar 80 almudes de barbecho. Son 18 personas de costa, y otros ocho labradores, seis pares de mulas y un caballo y tres pollinos

AGS, CRC. 258-12

IMÁGENES: REPARTO DE TRIGO PARA SEMBRAR (AGS, CRC. 258-12








Saturday, July 9, 2022

LOS FÚCARES, LA VILLA DE ALARCÓN Y LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS

 La historia de la desaparecida iglesia de San Andrés de Alarcón comienza con los Fúcares, banqueros alemanes. En 1534 habían prestado a Carlos V, 62100000 maravedíes para mantener sus aventuras guerreras; el interés aunque no despreciable no era tan alto como años después, dieciséis al millar, que se decía en la época, el 6.25 por ciento, es decir, los Fúcares recibían una renta anual de 3881250 maravedíes. La carta de juro se selló en la ciudad de Toledo el dos de mayo, ese día Pedro de Suazola, tesorero del Consejo de Guerra, recibió de Vido Herll, corresponsal de los Fúcares, los sesenta y dos cuentos. Los pagos se habían formalizado en las ferias  durante los meses de mayo, agosto y octubre del año anterior y ahora, en mayo de 1634, coincidiendo con la carta de pago se hacía efectivo la última parte del préstamo. 

La operación financiera respondía al llamado juro al quitar, pago de intereses anuales hasta la amortización del principal del préstamo, pero los Fúcares, como luego harán otros banqueros, solían recibir el pago del primer años y luego solían desprenderse de esta deuda pública, vendiéndola y troceándola entre particulares. De hecho, el 23 de mayo ya estaban vendiendo su juro a particulares. Uno de los afortunados fue Andrés del Castillo y Quijano, contador del marqués de Villena y residente en Alarcón, que recibiría 50000 maravedíes anuales, tras comprar su parte de juro a los Fúcares. El cobro de los cincuenta mil maravedíes se aseguraba con un "situado" en las alcabalas de varias poblaciones de la Orden de Santiago de la provincia de Castilla: Tarancón, Dos Barrios y Villatobas, pero ahora el juro al quitar se había transformado en sus porciones en diversos juros de heredad, es decir, sin fecha de fin en los pagos, tanto para el titular como sus herederos.

Andrés del Castillo Quijano quiso en la hora de su muerte, dejar huella de la memoria de sus padres para el futuro y garantizar la salvación de su alma, pues, tal como nos decía, los hijos están en deuda con los padres y él como tal hijo era obligado " en remuneración de los grandes y continuos trabajos que los padres en estos siglos suelen tener alimentando y criando a sus hijos". Andrés del Castillo era obligado a salvar las almas de sus padres comprometiendo parte de su fortuna en misas y oficios divinos para sacar dichas almas del purgatorio. Para tal fundó un patronazgo, o patronato, de legos, el 25 de septiembre de 1534 junto a su mujer Beatriz de Ayllón, comprometiendo para sostener dicho patronato las rentas de un censo perpetuo de doce mil maravedíes sobre un heredamiento, torre y cortijo de Montalbanejo, cedido en favor de su hijo Tomé Quijano Castillo como primer patrón: 7500 mrs. para misas, 1500 para el sacristán, 1500 para salario del patrón, 500 para reparos de la iglesia, 500 para cera, 500 para dar de comer a los clérigos y 500 de salario del mayordomo. Dicho patronato se fundaría en la iglesia de San Andrés, una nueva iglesia que el matrimonio ya había construido y que se sumaría a las otras cuatro ya conocidas de Alarcón:

Por quanto nos emos fundado y echo a nuestras propias espensas toda la Yglesia y la capilla hermita de la advocación del bienaventurado apóstol señor San Andrés en esta villa de Alarcón con voluntad e yntención que siempre emos tenido e tenemos que la casa de aposento que es o fuere hecha y encorporada en la dicha yglesia a de ser y sea para siempre jamás casa de aposento de ospital de peregrinos o probes o monesterio de rreligiosos e rreligiosas 

La creación del hospital iba acompañada del mencionado patronato para la salvación de las almas de los fundadores y las de sus padres, y de unos bienes añadidos al censo de doce mil maravedíes para hacerlo posible, que suponían un mayorazgo de tercio y remanente de quinto de la herencia del matrimonio, incluidos los 50000 maravedíes de renta anual del juro mencionado. Andrés del Castillo seguía los pasos de su señor don Diego López Pacheco, duque de Escalona y marqués de Villena y Escalona, que había fundado hospitales bajo la advocación de San Andrés.

El testamento de Tomás Quijano, dado en Montalbanejo el 26 de agosto de 1546, nos aporta nuevos datos, aparte de cambiar el lenguaje del mismo, más religioso, encomendándose a la virgen y trayendo a colación la frase repetida de enfermo de carnes y sano de entendimiento, como nuestro señor Jesucristo añadirá. Se desvela los problemas que hubo por la herencia de sus padres con su hermana y cuñado. Estos pleitos y diversos pagos no desvelados al marqués de Villena le habían supuesto gastos por valor de cuatro mil ducados, aunque reconocía haber recompuesto su hacienda con el patrimonio y trabajo de sus heredamientos y las ayudas de su hermano Velasco Carrillo. Heredamientos que había mantenido y ahora legaba a su hijo Luis Quijano Coello. Tomé Quijano debió morir joven, dejando un hijo menor de edad, Luis, que estaría bajo la tutela de su tío Velasco Carrillo, maestrescuela de la colegiata de Belmonte y con el que entraría en pleitos, una vez alcanzada la mayoría de edad a los veinticinco años, por los bienes tutelados de su herencia. La poca edad del niño da fe que el pleito en la Chancillería de Granada es de 1560. Es probable que esta circunstancia y la residencia de la familia en Montalbanejo llevaran a la dejadez respecto a la ermita de San Andrés. Los bienes en disputa entre sobrino y tío eran el juro de 50000 mrs., un juro perpetuo de 120 fanegas y tres celemines y el heredamiento de Fuentes, el de la Motilla y las casas y huertos que eran de su abuelo en Alarcón, el heredamiento de Montalbanejo, el de Olmedilla y el título de la dehesa sita en tierras de Alcaraz, aparte de censos.

Luis Quijano legaría su herencia a su hija María Quijano, casada con Gaspar Carrillo de Mendoza, señor de la villa de Mochales, donde iría a parar el referido juro de 50000 maravedíes, heredado por Iñigo López de Mendoza que moraba en Villel y que por esas fechas, 1611, andaba en pleitos por el citado juro con Francisco del Castillo y Alarcón y su mujer María de Castilla, vecinos de Molina de Aragón.


Tomé Quijano Castillo, casado con María Coello de Monroy. Otra hija de Andrés de Quijano era María Quijano, mujer de Juan Manuel de Sotomayor


Mayorazgo del tercio y remanente de quinto a favor de Tomé Quijano (escritura otorgada en Alarcón, en las casas de morada de Andrés del Castillo y Beatriz Ayllón, el 25 de septiembre de 1534)

  • Heredamiento de tierras de pan llevar, casas, torre y cortijo en Montalbanejo y los Olmuelos (Olmillos). Andrés del Castillo lo había comprado de Francisco Carrillo de Guzmán, vecino de Granada... se incluyen censos y juros.
El mayorazgo sería aceptado por el hijo Tomé Quijano, vecino de Montalbanejo, el cuatro de diciembre de 1534, ahora ampliado a los siguientes bienes
  • Heredamientos de Montalbanejo y los Omillos, y la Motilla y Olmedilla
  • 50000 mrs de juro al quitar sobre las alcabalas de Tarancón, Dos Barrios y Villatobas
  • Dehesa de Cabeza los Silos
  • Casas y tierras en la villa de Alarcón


AGS, CMC, 2. 

Thursday, June 30, 2022

Diego López Pacheco y Hernando del Castillo

 Cuando Juan Álvarez de Toledo, regidor de Cuenca y capitán real de las tropas concejiles de la ciudad de Cuenca visitó a don Dego López Pacheco en la fortaleza de Alarcón, el marqués de Villena era un hombre acabado. De hecho, reconocía ante el regidor conquense su enfermedad, que no era otra que el hambre. Esta segunda guerra del Marquesado, que se había iniciado cuando el gobernador Frías atacó la fortaleza de Chinchilla, no la quería nadie. El rey Fernando comprendía que la guerra no podía deslizarse por los vericuetos de la subversión social y en ese sentido parecían ir las juntas de Corral Rubio, pero la reina Isabel era de otro parecer y no cejaba en el tono inflamatorio de las cartas de la primera guerra y que ahora trasladaba a las cartas de comisión de sus capitanes Pedro Ruiz de Alarcón y Jorge Manrique. Pero esta vez, la guerra no era contienda de caballeros, ahora era enfrentamiento civil en los campos y en las pequeñas villas manchegas. La segunda fase de la guerra del Marquesado fue ante todo una guerra conquense y la batalla se dio en los campos; fue guerra civil de hombres que se conocían de toda la vida y ahora dirimían quién había de dirigir las sociedades futuras.

La figura de Hernando del Castillo se enaltece y eleva sobre un Diego López Pacheco que expresa su temor a la muerte y que, acobardado, ve como única salida la huida a Francia. Es Hernando del Castillo el que quiere la guerra. Se nos dice que es una lucha entre sebosos y almagrados; conversos y cristianos viejos. No, pues la afiliación a los bandos cambia en unas sociedades que apenas llegan a doscientos vecinos y están obligados a convivir y entenderse. Estamos ante el parto de nuevas sociedades rotas desde mediados de siglo. Aquellos pueblos rurales de 1445, dominio de pequeños labradores, viven a mediados de siglo un proceso de usurpación de los bienes comunales y las dehesas a favor de los hombres del marqués. Nuevas realidades nacen y los hombres alinean su vida en torno a ellas. Don Diego López Pacheco negocia en la Corte el mantenimiento de sus rentas, pero sus criados, sobre terreno, mantienen y no renuncian al disfrute de ellas, como tampoco los viejos enemigos renuncian a ampliar sus haciendas sobre el enemigo vencido. Se nos cuenta la guerra de las fortalezas en los dos años primeros de la contienda, pero no se llega a entender la nueva guerra en los campos que no lucha por los castillos sino por la posesión de la tierra. Pueblos saqueados, ganados robados, destrucción de cosechas, venganzas personales, ... pero hay una certeza, quienes posean la tierra de las dehesas vírgenes de Alarcón poseerán el poder en el futuro. Mantener las dehesas de Alarcón es más importante que mantener la fortaleza misma; está en juego la existencia del amplio alfoz de Alarcón, como lo está el control por su dominio y explotación. Hernando del Castillo lo sabe y sabrá jugar con las fidelidades mutables que la lucha por la tierra genera. Quizás lo sepa también la reina Isabel, pues de las rentas de la tierra dependerá la proyección de su reinado. Quienes no saben o no quieren ver son los viejos caballeros del pasado; un marqués de Villena o un Jorge Manrique se mueven en el respeto a la lealtad o los pactos caballerescos. El alcaide de Alarcón, Hernando el Sabio, sabe que es una guerra a cuchillo; lucha por la tierra que continuará después de firmadas las concordias. Las nuevas villas ya han conseguido desde 1476 jurisdicción ahora quieren tierra de su propiedad sobre la que ejercerla

Saturday, June 18, 2022

EL GOBIERNO CONCEJIL DE ALARCÓN Y CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

 EL GOBIERNO CONCEJIL DE ALARCÓN Y CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

En las villas de realengo del marquesado de Villena, el gobierno municipal quedó en manos de los pecheros, o, a mejor decir, de los posteros, aquellos que contribuían con determinado nivel de impuestos a los gastos de la comunidad. En San Clemente, el gobierno municipal quedaba a inicios de 1500 en manos de sesenta familias, aunque no era extraño ver concejos abiertos. Los que tenían vetado el acceso a los oficios públicos eran los hidalgos, al fin y al cabo, no contribuían.
Ese acceso a los cargos concejiles sí que lo tenían reservados los hidalgos en Alarcón y en Castillo de Garcimuñoz, aunque la reforma del gobierno de Alarcón (y sus cuatro alcaldes) corresponde a Sancho IV, había sido Alfonso X quien había institucionalizado un cuerpo de 36 caballeros aguisados, que por rotación trienal y en grupos de doce copaban el gobierno municipal y las caballerías de sierra. En Castillo de Garcimuñoz, asimismo como en Belmonte, y a imitación de las ciudades andaluzas el gobierno quedó reservado a los veinticuatro. Un grupo de los principales en ese número se repartían el poder local rotatoriamente en periodos trienales. Los veinticuatro se establecieron con las ordenanzas de 1497, que reconocían el derecho de estos veinticuatro, hidalgos y con rentas superiores a 40000 mrs. a nombrar dos regidores más del estado de labradores entre seis propuestos (la apertura a los labradores también se daría en Alarcón). El gobierno de los veinticuatro tenía sus antecedentes ya en tiempos del escribano Fernán Sánchez de Origüela, al que tenemos datado desde finales del primer tercio del siglo XV, pero la llegada de don Juan Pacheco supuso previsiblemente el fin de esta forma de gobierno, más preocupado por colocar a sus paniaguados y aprovechando que en el Castillo a diferencia de Alarcón se exigía un determinado nivel de renta y contribución. No olvidemos que en Castillo de Garcimuñoz todos pagaban impuestos, hasta el mismo marqués de Villena en sus estancias.
Aunque podamos ver cierta similitud entre los gobiernos de Castillo y Alarcón, nada más alejado de la realidad. Los 36 aguisados de Alarcón respondían a su fuero de frontera y trataba de premiar a aquellos que manteniendo armas y caballo hacían de la guerra su oficio; los veinticuatro de Castillo de Garcimuñoz respondían a una tradición más restrictiva, la del Fuero Juzgo, llegado a estas tierras como Fuero de Sevilla