El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)
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Sunday, January 4, 2026

Villarrobledo (1644)

 A comienzos de 1644, el reloj del ayuntamiento de Villarrobledo ya no funcionaba. Las rentas y propios del pueblo estaban embargados para la pega de los réditos de los censos. A comienzos del mes de marzo el síndico denunciará el encamaramiento del trigo por algunos particulares para venderlo a un precio superior a la tasa, en un contexto en el que el abasto de pan para los pobres no está garantizado.

Las nuevas exigencias de soldados para Cataluña y otras partes (léase Portugal y presidios) es contestada fuertemente por la villa, para la que su única obligación contractual entre el Reino y el Rey es aportar cien soldados de milicia y eso ya lo ha hecho. Se dice claramente que no hay gente en el manejo de las armas para reclutar y se propone ya una solución que se adoptará por la monarquía en 1646: la composición de milicias. Ahora se dirá: que podrá haber dinero para las dichas guerras en lugar de soldados. Villarrobledo se desentendía de la leva de soldados, y mandaba a su procurador con un mensaje claro: para que confiera con los señores superintendentes a quien toca la conducción y levantamiento de la milicia.

A las reservas de las villas para mandar soldados, respondía el Consejo de Guerra, a mediados de febrero, a través del corregidor de Cuenca solicitando la vecindad real de la villa y los listados de milicianos desde el año 1635. La villa mandará procurador para que la exigencia de soldados se adapte al decreciente número de vecinos. Pero, para el diez de abril se pide estén conducidos 25 soldados de milicia a San Clemente. El once de abril se reiteran tanto las órdenes para enviar los cuatro carros que se han vuelto a pedir (la villa alegará que ya había aportado carros el año anterior) como los 25 soldados. El día 13 se presenta un ejecutor a por 2 carros, diez mulas y 5 carreteros. Se confeccionó un listado de 51 labradores que podía aportar carros y mulas. Villarrobledo se niega con buenas palabras y recordando agravios de mandar los 25 soldados, pero desde San Clemente se recordaba la obligatoriedad de mandar los soldados y una multa de 400 ducados por los incumplimientos, Villarrobledo alegará que su población es menos de la mitad de hace unos años y que no encuentra los veinticinco soldados entre los sorteados ni es capaz de apresar a los fugitivos. Se enviará nuevo ejecutor a la villa para la leva y el 26 de abril se hace presente en la villa el sargento mayor Francisco González de Torres. Sin embargo, el ayuntamiento de Villarrobledo se negará a cumplir con los mandatos del sargento mayor, no es hasta el cuatro de mayo que se decide enviar ocho o diez soldados con 250 reales para los gastos de conducción. El 18 de mayo se mandarán, por fin 18 soldados, con un gasto total de 1900 reales. Los hay solteros, sorteados, pero también casados con hijos y fugitivos o los que cuben plaza de los ausentes. También saldrán de la villa 350 fanegas de cebada para el ejército de Aragón y conducir hasta el Toboso. El siete de junio se hará nuevo sorteo para sacar diez soldados que faltan para el cupo de veinticinco exigidos (tres de los dieciocho anteriores han debido desertar). Se sortean 36 mozos para esos diez, muestra de que la villa todavía tiene potencial de hombres para la guerra.

La conducción de los soldados era un problema grave, en el caso de los diez soldados que ahora se reclutaban debían de ser llevados a Priego donde se encontraba el sargento mayor Francisco González de Torres. La leva de soldados ese año de 1644 se había centralizado, ya desde el año anterior, en Cuenca (lo que no obvia para la colaboración del corregidor de San Clemente si el sargento mayor no se podía desplazar) y los soldados se concentraban allí donde estaba el sargento mayor para el reclutamiento de compañías, que para el caso del corregimiento de las diecisiete villas, el centro de encuentro era San Clemente. Al haberse puesto en marcha las compañías de soldados reclutados (creemos que se trataba de una única compañía de 150 soldados) con destino a Cataluña y sin haberse completado, los nuevos reclutas se debían  incorporar allí donde estaban sus compañías, corriendo con los gastos los concejos. El traslado, por ejemplo, de diez soldados villarrobletanos a Priego no era operación fácil, pues necesitaba de cinco cabalgaduras mayores, cinco guardas para evitar deserciones, un mozo que hiciera de cocinero para darles de comer, cinco pares de grillos para los más recalcitrantes y lo demás necesario para el sustento. Se hacía cargo de la conducción un comisario nombrado por el ayuntamiento, que llevaba consigo doscientos reales (aparte de su salario). Además se conminaba a Villarrobledo a aportar un donativo de mil ducados de plata para entregar en la villa de San Clemente, que se decía provisional hasta la llegada de los galeones de Indias.

Muestra de las dificultades del reclutamiento es que para comienzos de julio todavía quedaban por sacar cuatro de los veinticinco soldados y quinientos ducados de condenaciones por pagar. Los cuatro soldados no saldrán hasta agosto, junto a sus guardas y los 400 reales de costas del viaje.

La hacienda de Villarrobledo estaba arruinada, en vano solicitaba se cumplieran los mandamientos reales para que en las villas no hubiera mas de un ejecutor de rentas coincidiendo en el tiempo. Se volvía a insistir, en el mes de octubre, que la villa era de menos mil vecinos. No obstante, se reconoce una población escasamente arraigada y flotante que debería ser objeto de predisposición para futuras levas: se prendan todas las personas ociosas y malentretenidas que se sacaren en esta villa y sus términos y jurisdición. Muestra del mal momento de la villa era que uno de los arcos de la casa del ayuntamiento, el que daba a la calle del Beneficio, presentaba síntomas de quiebra, amenazando a toda la obra y resto de arcos del edificio.

El 17 de octubre se piden desde Alcaraz otros diez soldados de presidios, pero diez días después no se ha hecho efectiva la orden.



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Quiebras de millones, hasta seis

Millones y uno y dos por ciento con Alcaraz

Se adeudan cantidades del donativo para las guerras de Italia de 1629

Ginés Vara de Rey, abogado en los Consejos sigue gestiones en Madrid en torno a la dehesa Potrera


(NO se conservan actas de 1645)



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Thursday, January 1, 2026

Villarrobledo (1643)

 El año comenzó recibiendo Villarrobledo al corregidor Antonio Sevillano para someter a los oficiales concejiles a juicio de residencia. En marzo, aparecen en las actas municipales los pobres de solemnidad, antiguos labradores arruinados que declaran no poder pagar los impuestos. En realidad, la primera parte del año los problemas son recurrentes para poder pagar los impuestos por la situación de necesidad y la ausencia de muchos vecinos. Villarrobledo dice tener mil vecinos poco más o menos, presentando un estado ruinoso que le impide nuevas levas de soldados. Así, se opone a enviar once soldados de presidios más a Alcaraz.

A comienzos de mayo, llega orden de 20 de abril desde Huete de Francisco González de Torres, sargento mayor, para que se tenga prevenida la milicia para una nueva movilización: el modo de proceder del concejo será claro. Primero se echara mano de los fiadores de los soldados fugitivos, luego de los que estando en los padrones no hayan salido en leva alguna, por último, sortear entre el resto. Villarrobledo tiene problemas para aportar más soldados, el sargento mayor condenará a la villa con mil ducados, la mitad para gastos de guerra, por incumplir sus obligaciones militares. La villa acabará cediendo y remitiendo los soldados en la sesión de 25 de mayo, si bien el sargento mayor solo aceptará tres de ellos, de una cifra indeterminada. Ya en dos ocasiones anteriores ha rechazado soldados enviados, sin duda por sus tachas. Se exigen 4 carros y dos  pares de mulas y dos mozos por cada uno de ellos para el ejército por don Antonio Miranda, del Consejo de Castilla y para llevar a San Clemente. Antes se habían llevado otros dos carros a Villanueva de los Infantes.

En cuanto a la participación de la nobleza en la guerra, tenemos el testimonio del capitán don Fernando Pacheco, con motivo de protestar por obligarle a aportar uno de los carros. Nos dice que había servido al rey como motivo del sitio de Fuenterrabía y que lo había vuelto a servir con motivo de la jornada real de 1642, esta vez junto a su hijo don Juan Pacheco y Toledo. Es más eran los dos únicos hidalgos que habían servido en Cataluña. Su hacienda se había agotado, tanto él como su hijo disponían de dos caballos, de un par de mulas cada uno y dos criados  con las que labraban las tierras que tenían acensadas y arrendadas de don Iñigo Pacheco Mendoza (hemos de suponer las de Sotuélamos). La familia, a falta de ganados, vivía de su hacienda agraria y de un juro que le rentaba cien mil maravedíes al año, pero parte de estas rentas iban a pagar los censos con los que las tierras estaban cargados. Además se confesaba que había de dividir su hacienda entre tres herederos.

Las quejas de Fernando Pacheco fueron contestadas por el síndico de la villa, Martín Calero Girón, que criticaba a aquellos dueños de ganados y poseedores de dos o tres pares de mulas que se negaban a contribuir a las exigencias de carros. En la villa, los labradores que había poseían una o dos mulas nada más, gente pobre sin otro caudal que sus labores.

En un hecho que se repetirá después en otros pueblos, Juan Cantero Moragón presentará un título de alcaldes mayor de rondas, provisto con real cédula de 4 de mayo, que será fuertemente contestado por los capitulares, por ir contra los privilegios de primera instancia que reserva la justicia a los alcaldes ordinarios. Este hecho que se repetirá también en Iniesta es el precedente de la aparición de justicias mayores, en la segunda mitad del siglo XVII, en el corregimiento de la diecisiete villas, si bien la generalización responde asimismo a los procesos de villazgo y nuevas exigencias de jueces superiores que actúen con comisión ante las suspicacias y parcialidades de los alcaldes locales. Aunque en este caso concreto, lo que hay es un intento de control de la justicia villarrobletana: se acusaba de parcialidad con Juan Jiménez Romero, alguacil mayor, y el intento de control del abastecimiento de carnes. Otros como Francisco Merchante compraban el oficio de fiscal perpetuo por 350 ducados.

1643, a diferencia del año 1642, será un año de recuperación en la desgracia de los tiempos: por parecer el año y cosecha algo fértil. El tributo en hombres se empieza a sustituir por el dinero, se sacaran 1400 reales de la venta de cien fanegas del trigo del pósito para pagar los llamados "infantes".

Tuesday, December 30, 2025

Villarrobledo (1642)

 A comienzos de 1642, Villarrobledo seguía agobiada por las deudas. Todavía estaba hipotecada por los préstamos contraídos por la ensancha de la jurisdicción, los réditos de 24000 ducados pagados a Pablo de la Peña, y por la exención de San Clemente, los réditos de 20000 ducados pagados al marqués de Cañete y a otros vecinos de Madrid. A esto se sumaban otros censos tomados por el ensanche de la plaza, la compra de pinares y los donativos dados a la Corona por la guerra. Los bienes del concejo y de los vecinos estaban hipotecados, muchos de ellos había optado por abandonar el pueblo ante la insufrible carga impositiva y la esterilidad sucesiva de los años. Para conseguir que la villa pagase sus deudas y evitar que se despoblara se había decidido establecer una nueva carga, el llamado rediezmo, de cada cien fanegas de cereal cosechado por particulares se debía pagar una fanega para el pago de las deudas de la villa.

Las obligaciones militares continuaban; entre ellas, la leva de soldados de presidios. Diez nuevos soldados se habían pedido a Villarrobledo para conducir hasta Almansa. El diecisiete de febrero llega la orden del superintendente de milicias don Juan Santelices y Guevara pidiendo soldados. Se ha intentado cubrir el cupo con voluntarios, pero al no haberlos se tira de la antigua milicia del Reino. Los soldados han de estar listos en San Clemente para el 19 de febrero; Villarrobledo aportaba cien soldados de los quinientos del partido. En esta leva de trata de suplir sesenta soldados que faltan en el partido para los quinientos, ocho en Villarrobledo. Pero se anunciaban nuevos sacrificios y se pedía por Rodrigo Santelices el tres de marzo un padrón de todos los hombres de dieciocho a cincuenta años en el plazo de ocho días. El esfuerzo de Villarrobledo estaba siendo tremendo, en los últimos seis años (1636-1641), la villa había aportado más de quinientos hombres (si extrapolamos las cifras al partido de San Clemente, estaríamos hablando de más de 2500 hombres). Villarrobledo se estaba despoblando:

de auerle servido en seis años (al Rey) con más de quinientos hombres y particularmente con la gente de la compañía de milicia, causa que esta villa está despoblada  de mucha vecindad, mediante lo referido en el dicho tiempo an faltado mil vecinos.

Para el 25 de marzo son llamados los hidalgos de la villa a una jornada en Portugal. El ayuntamiento responde extrañado a este llamamiento militar, pues la milicia está en Cataluña y debe desconocer el levantamiento del reino vecino. Se llama a tres cuartos de los regidores a acompañar al rey en la jornada. Y por último, se establece una nueva leva de milicia para levantar cien soldados en el partido de San Clemente. Para el 23 de abril deben estar los hidalgos y regidores listos, pero los litados previos nos dicen que la mayoría se excusan del servicio militar. En el terreno de las milicias, los Santelices son sustituidos por un nuevo superintendente Pedro Morquecho, que el 29 de abril está en Villarrobledo procurando sacar dinero y trigo para una compañía levantada y que esta vez cogerá el camino de Requena, y no el tradicional de Molina, para dirigirse a Cataluña por el Mediterráneo. La compañía levantada en Villarrobledo será mandada por el capitán Francisco de Montoya, pero delegará en el alférez Bartolomé Gómez de Montoya. Una jornada en los Hinojosos para el mes de mayo exigirá de bastimentos a la villa. Los gastos se multiplican por todas partes, entre ellos, el llevar dos soldados de Las Mesas a San Clemente.

Este año coincide con la jornada real a Cataluña, al corregimiento de las diecisiete villas se le exigen 150 fanegas de trigo, 400 ducados en plata doble y trescientos ducados en vellón. La estrategia de Villarrobledo será protestar mandando procuradores para alegar que no puede cumplir compromisos una villa que ha aportado 500 hombres ya. 

El hecho era que los reclutamientos eran cada vez más impopulares y contaban con la oposición y complicidad de los pueblos. El 17 de junio se debe presentar en Villarrobledo el corregidor Antonio Sevillano para garantizar la leva de milicianos, pues muchos de los que han salido del pueblo tres meses antes han desertado y vuelto a su pueblo: los soldados que no an salido a seruir y aviendo salido se an vuelto y tiene muchos presos y va prendiendo.

Las quejas del ayuntamiento se resumieron así:

que esta villa se ofreció a seruir a su magestad por una vez con cien soldados de milicia armados, nombrándose en ella capitán y oficiales, en conformidad de lo qual su magestad le hiço merced y los a tenido para seruirle en la ocasión que le mandase y desde el año seiscientos y treynta y seis a esta parte para las ocasiones que se an ofrecido se an sacado en diferentes leuas más de quatrocientos soldados con los que se an sacado en tres ocasiones para las presentes guerras de Cataluña y la que últimamente sacó el señor don Pedro Morquecho del Consejo de su magestad por los últimos de abril deste año, acudiendo siempre esta villa a su seruicio con toda puntualidad y siendo ansi que su vecindad a venido a menos, que al presente no ay mil ochocientos vecinos y que su trato y granxería e la lauor no se halla en ella la gente necesaria para sus lauores y ganados y auiendo venido a la dicha villa el señor don Antonio Sevillano corregidor deste partido con comisión del señor don Joseph González del Consejo de su magestad, superintendente de milicias le apremia a que nueuamente conduzca otros sesenta ombres en que a puesto todos los medios posibles para seruirle y a proveydo muchos autos condenando a la justicia en muchas penas por no dar la dicha gente y prendiéndola por su persona asistiéndola toda esta villa por alentar dicho seruicio como lo pide la ocasión y esto a causado que los labradores y pastores se an dexado y dexan las lauores y ganados en los campos solos y no ay gente los guarde ni sirua y se teme una muy grande ruyna no puniendo remedio y para que los dichos años cesen y en todo su magestad se a seruido y tengan augmentos sus reales rentas... (19 de junio de 1642)

La villa seguía presentando un estado lastimero de la villa, que creemos exagerado pero muestra la ruina sobrevenida y lo que se temía: por aver venido esta villa en muy grande diminución de su vcindad porque al tiempo del ofrecimiento de la dicha compañía más de dos mil quinientos vecinos y al presente ay ochocientos y todos muy pobres y alcançados y que viendo que los señores superintendentes an procedido a sortear algunas plaças y por ellas apresó algunos se a ydo ausentando mucho gente dexando lauores y ganado solos y esto se a esperimentado en la ocasión presente que el señor corregidor de este partido está apremiando a que condugca más gente

La villa exageraba la catástrofe económica y demográfica (se habla de ochocientos, aunque en otros momentos se habla de la mitad de una población previa de 2500 vecinos) y ajustaba el número de soldados reclutados a 400, pues sus memoriales de queja iban al Consejo de Castilla, intentando poner en primer lugar la voluntariedad de la primera campaña de 1640, la única voluntaria, y, sobre todo, un exceso de la comisión del corregidor de San Clemente*. Ahora bien, la preocupación de la villa era natural si pensamos que la leva tenía lugar apenas medio mes antes de iniciarse la siega. Para el 25 de junio, Villarrobledo únicamente aporta 14 soldados esposados. Pero durante el mes de julio seguirá protestando, ligando la ruina de la villa a la de la hacienda real y de las rentas eclesiásticas: estar ymposibilitada de poder recoger sus panes, cultivar sus tierras que son de mucha consideración a causa de lo dicho de que se sigue grave daño al patrimonio real y rentas decimales

NO hay piedad, el 22 de julio se piden once nuevos soldados para levantar en Villarrobledo. En el partido de San Clemente, se piden 150 soldados y una cantidad de dinero en ducados de plata. Para esta vez, Villarrobledo ya tiene 28 mozos listos para la leva y sorteables. Al final, se mandan doce soldados el quince de agosto. La guerra traía consigo muertes de soldados y viudas desamparadas. Se debe improvisar, José González, de la Junta de Ejecución, decidirá que la viuda de Juan Perea, María Calera, reciba un real diario mientras mantenga su viudez y que el concejo le adelante de sus propios cincuenta reales. Más preocupante es que cuando se intenta hacer un padrón de los mozos solteros listos para la guerra, Villarrobledo solo aporta 44 mozos. ¿Verdad o fraude?

Los malos presagios se hacen realidad en octubre, apenas recogida, o dejada de recoger la cosecha, y se anuncia la falta de pan para los vecinos pobres y pasajeros. Las razones aducidas son dos: la bajada de la moneda (devaluación) y las pocas moliendas. Se adelanta así una situación de necesidad de abasto para la población en varios meses. Es más se avisa de que si no se moderan los precios, la devaluación provocará el cese del comercio.

1642 será el año de la ruina de los pueblos. Las levas de mozos se sucedieron hasta dejar sin brazos a los campos.

1642 acabará en Villarrobledo, cuando el clérigo licenciado Juan Romero interrumpa y deshaga la representación que se celebraba en el patio de comedias el día de la Cocepción ocho de diciembre.

*Completar con estudios de Cárceles de Gea... Desobediencia y fraude

Es difícil calcular el esfuerzo militar en hombres de la guerra de Cataluña de 1640 en sus años anteriores y posteriores. Los pueblos comenzaron a ser conscientes tras la elaboración de padrones de los hombres de 16 a 50 años en 1636. Es verdad que hubo dos formas principales de reclutamiento (a partir de 1642 se multiplicaron) con la dotación de presidios, que afectaba a pueblos de realengo y de señorío, y la milicia del Reino, circunscrita a los pueblos de realengo, con dos distritos diferenciados. Sabemos para el caso de Villarrobledo, que dependía de Alcaraz para los presidios y de San Clemente para la milicia, que en el periodo de 1636 a 1642 (o hasta mayo de 1642 para ser más concretos, pues hubo levas posteriores ese año), aportó más de 500 hombres y que en apenas seis años perdió mil vecinos, es decir, su población pasó de 2600 vecinos o familias a 1600 vecinos o familias. Aunque quizás haya que bajar en un quinto estas cifras, pues las del referencia del concejo de Villarrobledo fueron rebajadas en los memoriales al Consejo de Castilla.
El cataclismo demográfico se repitió en toda la zona, es ahora cuando se inicia, junto a la pérdida de población, la emigración masiva al Reino de Valencia y el fortalecimiento de las aldeas o casas frente a las villas. Si tenemos en cuenta que Villarrobledo suponía un veinte por ciento del esfuerzo exigido al corregimiento de las diecisiete villas podemos decir que de Las Mesas a Iniesta salieron de 2000 a 2500 reclutas en el periodo mencionado de seis años y que esta cifra se podría elevar a más de 3000 a 3500 reclutas con los pueblos de señorío. Estamos hablando de una zona que partía de 15000 vecinos o familias en su época de máximos demográficos. Si a esto añadimos la dispersión poblacional y la emigración, o la posterior peste de 1648 que afectó a pueblos como Barchín, es fácil entender las quejas de los pueblos presentando la situación como catástrofe. Por ejemplo, San Clemente pasará de máximos de 1800 vecinos a 900 en 1646, la mitad.


Monday, November 24, 2025

La milicia general del Reino en 1590-1591

 Aunque los antecedentes venían de la década de 1560, el 25 de marzo de 1590 hubo otro intento de establecer una milicia general del Reino, que será recordado nuevamente el 20 de enero de 1591. únicamente contestarán tres villas de las diecisete del corregimiento de San Clemente: La propia villa de San Clemente, Motilla del Palancar, Las Pedroñeras y Quintanar de la Orden.


En San Clemente se asentarán tres soldados de milicia:, según refejaba el escribano Francisco de Astudillo:  Cristóbal Rosillo, hijo de Juan Rosillo, Miguel Moreno, hijo de Miguel Moreno, vecinos de San Clemente, y Juan de la Vara, hijo de Pedro de la Vara, vecino de Alarcón.

El alistamiento de Motilla se lleva a efecto por decisión del ayuntamiento de 15 de abril de 1590, el alcalde Luis de Vacas Alarcón, el regidor Lope Navarro y el diputado Tomás Tendero. Se hizo efectivo al domigo siguiente, tal como se describe: en acabándose la misa mayor, quando la gente salía de la yglesia, en la plaça pública desta villa, en presencia de mucha gente y en alta e inteligibles voces por voz de Juan del Poço pregonero público. Posteriormente, se pregonó la cédula e instrucción en Gabaldón, en su plaza pública. Motilla ya hará saber que no está condiciones de poder armar a los diez soldados que piensa reclutar, por lo que pide licencia para echar sisa sobre los mantenimientos, dada la escasez de sus propios. Cuando se intenta un nuevo reclutamiento en 1591, no habrá ningún voluntario.

En Las Pedroñeras, el ayuntamiento se reunió el nueve de febrero de 1591 en la sala alta del cabildo con los alcaldes García de Montoya y Sebastián Martínez y los regidores Juan de Mena Ortiz y Alonso Martínez. Únicamente se alistó un soldado de milicia, Juan Sánchez, a pesar de que se incidió en las libertades y franquezas que gozarían los nuevos soldados.

En Quintanar del Rey (o simplemente Quintanar, como la llama su escribano), el ayuntamiento se reunió el nueve de febrero de 1591 con sus alcaldes Pedro de Ruipérez y Diego García y sus regidores perpetuos Benito de Ruipérez, Isidro de Ruipérez y Miguel Pastor para dar cuenta que el año anterior ya se había asentado un soldado de milicia llamado Hernando López. El concejo parecía orgulloso de destinar este vecino a las armas y así lo hizo saber, definiéndolo como hombre honrado, hombre alto, de buena gracia, barbimoreno y de hasta treinta años.

Es de creer que en el resto de las villas no se asentó soldado alguno o no hicieron caso a las órdenes del corregidor. En cualquier caso, el intento de establecer la milicia del Reino en los años 1590-1591 se saldó en un fracaso


AGS, GYM, LEG. 339, 157-160

Monday, November 10, 2025

Guerra e hidalguías en Belmonte (1637-1646)

 El conflicto venía por la obligación llegada desde la ciudad de Cuenca de alojar a siete soldados montados del teniente Carlos Tolentino en la villa de Belmonte el año 1668, correspondientes a la compañía del capitán de corazas Juan Bautista Piñatelo. La villa debía pagar 800 ducados, pero dado que siempre habían pechado en ella pecheros e hidalgos por viejos privilegios, ahora se pretendía la exención de hidalgos. Tanto en Castillo de Garcimuñoz como en Belmonte de acuerdo a sus viejos privilegios los hidalgos pagaban impuestos o pechos, pero con motivo de las guerras, entre 1637 y 1642 los hidalgos se habían registrado en libros aparte para sus propios y diferenciados servicios militares, constituyéndose registros que hasta entonces no existían en la villa de Belmonte. Esta contradicción llevó a un enfrentamiento en el ayuntamiento de la villa de Belmonte de 19 de febrero de 1668, entre los regidores pecheros. 

Entre los vecinos a los que se les exige demostrar su condición hidalga en 1668 están: 

  • Juan Gasco
  • Juan Sánchez de la Maza y Francisco de la Maza Ramírez su hijo
En 1637 y por una orden del corregidor de San Clemente se hizo un registro de hidalgos, en lo que será una tónica general: el corregidor de San Clemente se entrometerá en el reclutamiento de hidalgos en tierras de señorío por delegación del Consejo de Castilla. Se detalla su edad para el año 1637 y su situación, vivo o muerto, y si tienen hijos o no en 1668. En los años sucesivos se van incorporando nuevos nobles, entre los que destacan apellidos como Palomar, Burillo, Luján o Mena (al final de la lista). Se trata de oportunistas que aprovechan las necesidades militares de la corona para ver reconocida momentáneamente la condición hidalga. Pero también se produce una deserción de nobles que abandonan el pueblo para evitar posibles reclutamientos. Del registro de los años 37, 38 y 39 se pasará el año 1641 al reclutamiento obligatorio de nobles mayores de 16 años para una jornada en Cataluña y Aragón acompañando al rey; dicha reclutamiento se hará desde San Clemente. Una decena de ellos irán a esta jornada, entre los que señalamos nuevos hidalgos con el apellido Burillo o los Morales (que ya de antaño ligarán su apellido al de Inestrosa) o hidalgos que consideramos empobrecidos como los Ramírez, otros como los Melgarejo los vemos acudir a la guerra voluntariamente; el resto de hidalgos contribuirían con su dinero para sufragar los costes de guerra de los hidalgos pobres reclutados. De nuevo el año 1642, y en cumplimiento de una orden del Consejo de Castilla, ejecutada por el corregidor de San Clemente fueron llamados de nuevo hidalgos mayores de diecisiete años para la guerra de Cataluña. No habría nuevo reclutamiento de hidalgos hasta el año 1646 con el llamado Tercio de los ochocientos hidalgos del conde de Priego. Si en las jornadas de 1641 o 1642, se vio en la guerra una promoción, para el año 1646 los hidalgos huyeron de la guerra pagando su exención por doscientos ducados de vellón y librándose así de la guerra todos los hidalgos belmonteños. En cualquier caso, sí hubo una solidaridad entre los hidalgos belmonteños, pues cada cual aportó los reales que pudo, en cantidades que iban de veinte reales hasta los noventa reales por cabeza, hasta completar los 2200 reales, es decir, doscientos ducados. Posteriormente hacia 1647, uno de los linajes que pedirá la condición hidalgo será el linaje de los Castillo, Pedro del Castillo y sus hermanos, pretendiendo ser descendientes de la anteiglesia de Abadiano

 
  • Don Antonio de Montoya y Cárdenas, 48 años
  • Don Pedro de Vizcarra y Espinosa, en 1668, muerto y sin hijos
  • Don Julián Valdés, muerto ya y sin hijos
  • Don Antonio Henero (o Venero) de la Gruesa, sin hijos
  • Don Diego Delgadillo de la Cadena, tiene tres hijas
  • Don Alonso de Córdoba, ausente muchos años sin haber dejado hijos
  • Don Bernardino de Montoya
  • Don Juan de Montoya Ponce de León, 61 años
  • Don Diego Donoso Merchante, 60 años
  • Don Alonso de Osorio, y sus hijos don Pedro de Osorio y Juan de Osorio, sacerdote
  • Ilegible, con seis hijos
  • Don Jerónimo Pacheco, casado con seis hijos: Don Lope Pacheco y Jerónimo Pacheco, estudiante de Alcalá, otros dos hijos frailes
  • Don Juan Ramírez con un hijo mancebo
  • Don Pedro de Araque Montoya
  • Doctor don Gabriel de Araque 
  • Don Jerónimo Carrillo
  • Don Martín de Buedo
  • Don Diego Melgarejo de Silva
  • Don Pedro de Belmonte y Avilés, muerto sin hijos
  • Don Diego de Alarcón Cabrera, del hábito de San Juan y familiar del Santo Oficio
  • Don Diego Fajardo y Alarcón, ya muerto, con dos hijos, el uno sacerdote y el otro llamado Don Diego Fajardo
  • Don Agustín de Alarcón Fajardo
  • Don Lope Pacheco y Guzmán
  • Don Juan de Montoya Ponce de León, muerto y sin hijos
  • Doctor Pedro Vázquez Guzmán, con casa solariega conocida de don Martín de Guzmán. Con dos hijos, uno en Granada casado y otro mancebo
  • Luis Ramírez y Peñafiel, 78 años, ya muerto. Tiene un hijo don Bartolomé Ramírez
  • Don Alonso de Altarejos, ya muerto
  • Don Pedro de Belmonte y Avilés, 67 años, ya muerto, con un hijo que se dice don Diego de Belmonte
  • Don Miguel de Altarejos, ya muerto y sin hijos
  • Don Diego de Inestrosa, ya muerto y sin hijos
  • Juan de Villena
  • Don Jerónimo de Céspedes, ya muerto y con un hijo don Antonio de Céspedes
  • Don Juan Pérez de Arriaga, marchó a Málaga
  • Don Pedro Vázquez de Guzmán, muerto y sin hijos
  • Don Diego Muñoz de Inestrosa, 64 años, y su hijo Fernando Muñoz de Inestrosa (este muerto en 1668) con un nieto que se dice don Diego Muñoz
  • Don Juan Baustista de Inestrosa y Ludeña, muerto y sin hijos
  • Don Cristóbal de Moya, ausente en Madrid, tiene dos hijos, don Pedro y don Manuel, que son beneficiados y gozan de fueros eclesiásticos
  • Don Sebastián Velarde de la Vega, con diez hijos, pero sin sucesión en la villa en 1668
  • Don Juan Ortuño de Villena, muerto, tiene un hijo
  • Bartolomé Ramírez Figueroa, muerto sin hijos
  • Don Diego de Haro Lodeña, muerto sin hijos
  • Bartolomé Ramírez Inestrosa, vivo en 1668
  • Don Baltasar Ramírez Torremocha, tres hijos son sacerdotes y un hijo es casado
  • Don García Carrión, muerto y sin hijos
  • Don Juan de Haro Lodeña, muerto y sin hijos
  • Don Antonio de Haro Lodeña, vivo en 1668
  • Don Sebastián de Moya, muerto con cuatro hijos, uno sacerdote y los demás ausentes de Belmonte
  • Antonio de Araque, ya muerto y con un hijo llamado don Alonso de Araque
  • Don Pedro de Inestrosa Zurita
  • Don Cristóbal Vázquez de Guzmán
  • Don Antonio Sandoval
  • Don Francisco Monreal
  • Don Juan Varela
  • Don Juan Ramírez de Ribadeneira
  • Don Diego del Castillo
  • Don Bernardino Collado
  • Don Pedro Suárez
  • Don Fernando de Tébar
  • Don José Granero
  • Don Pedro de Luján y Frías
  • Don Diego Palomar
  • Don Pedro Pallarés
  • Don Miguel Burillo de la Cadena
  • Don Diego Burillo
  • Don Pedro de Araque de Mena
  • Juan Morales Inestrosa
  • Juan de Valcázar
El alojamiento de siete soldados montados y su teniente en 1668, se dio entre el 16 de abril y el nueve de mayo. Los soldados se alojarían en casas de labradores, que se turnaron por semanas para hacer menos costoso el alojamiento y manutención.


ACHGR. sign. ant. 302-214-1

Tuesday, October 21, 2025

Villarrobledo (1641)

 Las necesidades militares marcaban la política municipal de Villarrobledo en los comienzos de 1641. Gutiérrez Villegas como sargento mayor del corregimiento de San Clemente ordena el 4 de marzo tener listas las cuatro compañías militares en lo que se anuncia para una nueva campaña militar en Cataluña. Tener lista la milicia era financiarla y para ellos se sacaban y vendían setenta fanegas de trigo del pósito que se restaban de la finalidad original de estos almacenes de grano.

Dos días después, el seis de marzo, llega la orden de Rodrigo Santelices y Guevara, superintendente para la leva y conducción de milicias y capitán de honor del Rey, de tener preparada las compañías para ser conducidas a Molina de Aragón. Se llamaba a los soldados de la campaña anterior, pero se introducía un matiz, evitar los mayores de cincuenta años y los que tuvieran más de cuatro hijos, y, en cualquier caso, favorecer para el reclutamiento los mozos solteros o casados sin hijos. Los soldados, organizados en escuadras al mando de un cabo, debían encaminarse armados hacia Molina y los concejos debían aportar sesenta reales por cada soldado. Protestas en Villarrobledo hubo de nuevo en esta ocasión, que venían de las resistencias al nuevo reclutamiento, pero las condiciones de la leva fueron más duras. Los comisarios nombrados para tal efecto estuvieron de día y de noche en el campo y en la villa, prendiendo, eligiendo y sorteando los soldados y secuestrando sus bienes, hasta completar los cien soldados de la compañía. Los gastos totales de levantar la compañía, armamento de soldados, vestimenta y conducción se valoraban en 1400 ducados. Se tuvo que echar mano de empréstitos de particulares, como los mil reales prestados por Pedro Pellejero.

Rodrigo Santelices no daba tregua, primero aseguró la leva, luego cabos para la conducción y ahora el 13 de marzo mandó que en una hora a partir de la llegada de su orden se propusieran tres personas para capitán de la compañía, entre cuya terna él elegiría el candidato. La terna resultante fueron Francisco de Montoya Blázquez, Jerónimo Pacheco y Juan de Villanueva. El 14 de mayo, Rodrigo Santelices, presente en Villarrobledo, consigue levantar una compañía de sesenta soldados al mando del capitán Francisco de Montoya, además la compañía contara de oficiales, un paje de gineta, un alférez, un abanderado, un sargento, dos tambores y un capellán. El reclutamiento se ha hecho en un tiempo record. A estos soldados se sumarán los del ejercicio anterior de 1640, aún en activo. Se hecho se reconocería un mes después que Villarrobledo ha aportado 110 soldados para la guerra de Cataluña en esta nueva campaña de Cataluña, más los forzados se añadirá, quizás indicando que se ha vaciado la cárcel. Pero las necesidades no acaban, las exacciones impositivas son continuas y para el veinte de abril se piden 16 soldados más. La fórmula exigida es la practicada en la década de 1630, la dotación de presidios. Villarrobledo protestará. Para entender el sacrificio de las diecisiete villas del corregimiento hay que pensar en cifras: en los años 1640 y 1641, se sacaron de los pueblos del corregimiento de San Clemente un millar largo de soldados. Villarrobledo aportaría entre 200 y 250; San Clemente, entre 160 y 200; una cifra en torno a 150 la villa de Iniesta, algo más de cien soldados en pueblos como Tarazona, Quintanar o Villanueva de la Jara, mientras los pueblos pequeños se moverían entre 30 y 50 soldados. Esta cifra, que en conjunto excedía del millar de soldados, es cierto que debemos rebajarla en un tercio por los soldados que sirvieron dos campañas seguidas, pero también es cierto que se se siguió con las levas de dotación de presidios que venían de la década anterior e iban de cuatro a dieciséis soldados anuales por pueblo (desde Alcaraz para Villarrobledo y desde Cuenca para el resto de pueblos del corregimiento), que nuevas levas ad hoc se anunciaban, o que el desbarajuste en los pueblos fue total al perder a su población joven y en edad de trabajar: muertos, heridos o prófugos. De los soldados reclutados en marzo, algunos de ellos habían desertado y el seis de junio llegaban ordenes de Santelices para volver a sus compañías. A comienzos de agosto se ordena reponer diez soldados, ocho de ellos para suplir a otros tantos que han huido, los cuales deben ser conducidos a la plaza de Fraga. Para octubre se pide la prisión de los regidores, pues los soldados faltantes, esta vez de presidios, no han llegado a Alcaraz.

San Clemente, como cabeza del corregimiento, se estaba convirtiendo en el centro de la política militar de los austrias. Este mes de marzo había llegado a esta villa Antonio Miranda, como superintendente de órdenes y despachos reales, y que llamará a representantes de las diecisiete villas ante su presencia para el 30 de marzo. La intromisión directa de miembros comisionados por los Consejos, viene acompañada por la intromisión del corregidor a través de su alcalde mayor, licenciado Salazar en un asunto de heridas recibidas por un cobrador de la media anata. Nuevos repartimientos de tributos, como el uno por ciento, se sumaban y se requisaba trigo para los ejércitos, de tal modo, que se pide sacar el trigo para pan que falta en la villa de las prestameras y beneficio eclesiásticos. Villarrobledo pide que se quiten los ejecutores presentes para pagar sus deudas, por el estado de esterilidad de la villa, y porque tiene sentencia ganada para que solo haya un ejecutor en la villa para el cobro de los diversos impuestos. Se dice que las tres partidas de servicios de millones que se han impuesto a la villa han gravado a ésta con 12000 ducados. La villa padece necesidad y su vecindad es poca para afrontar cualquier nuevo repartimiento: como tiene al presente solamente mil quatrocientos vecinos y la mayor parte de ellos probres de solemnidad... y que se van muchos vecinos a otros lugares por no poder pagar los dichos repartimientos. A la necesidad se sumaba la desigualdad, el año 1629 algunos hacendados villarrobletanos habían recibido privilegios de fijodalgos y, por ende, de exención del impuesto ordinario y extraordinario. La villa calculaba que esas exenciones suponían siete mil reales menos.

La necesidad la padecía también la agricultura. La esterilidad reinaba en los campos y la cosecha de cereales del verano había sido escasa, de tal modo que solo se había podido sembrar la cuarta parte de los barbechos.


Actas municipales de Villarrobledo del año 1641


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Sunday, July 27, 2025

La milicia del Reino: el fracaso de 1565

 UN primer intento de establecer la milicia del Reino fue en 1565, treinta años antes de lo que tenemos por habitual. Esa milicia llegó a constituirse en algunos pueblos del marquesado de Villena. Conocemos el caso de La Alberca, donde un vecino llamado Alonso Gallego protestó por habérsele echado soldados para hospedar en su casa, cuando uno de las preeminencias como tal soldado de milicia le libraba de esta obligación. 1565 (AGS. CCA. CED. 370-20). Esta milicia previa tenía su antecedente con un modelo establecido en Burgos y las instrucciones fueron comunicados a todo el Reino ese año de 1565. El 22 de octubre se seguirá insistiendo en el establecimiento de esta milicia: huuiese gente armada que estuuiese pronta y presta exercitada para nos servir della en qualquier neesidad y que se instiruyese y hordenase en ellos una milicia en cada lugar la gente que paresciese bastante     (AGS: CCA:CED. 370-24). la insistencia para el establecimiento de la milicia de 1565 es muestra también de su fracaso. Habría que esperar a la década de 1590 para su establecimiento.

Wednesday, July 23, 2025

Un Borgoño, un soldado "malgré lui"

 Los Borgoño eran una de las familias principales de Villanueva de la Jara ya desde el siglo XV. Pero uno de sus miembros, Lorencio Borgoño, en 1564 se vio envuelto en un turbio asunto que acabó en injurias al gobernador del marquesado de Villena y en la inevitable reacción de éste, que no fue otra que cien azotes y diez de condena en galeras como remero sin sueldo. Tal vez, los conflictos de 1564, tengan que ver con los problemas, que acabaron en sangre, entre los Clemente y otros principales, tal vez, con las tensiones por los villazgos de Tarazona y Quintanar, pero no lo sabemos.

No hay que negar cierta democracia en la aplicación de la justicia en aquellos tiempos, pues igual podía acabar en galeras un malhechor, un vagabundo o un regidor delincuente, algo común, como sabemos por Santa María del Campo, si se enfrentaban a la justicia del marquesado. La condena de Lorencio Borgoño debió ser una afrenta para él y un escándalo en el pueblo: sacado de la cárcel, en un burro como era el caso, sería llevado delante el rollo de la villa, para recibir los cien azotes. Vuelto a prisión, su destino era esperar a que dos alguaciles le acompañaran al puerto de Cartagena, donde comenzaría su pena como galeote, pero si la justicia era igual para todos, su ejecución no. Lorencio Borgoño, escaparía de la cárcel, con la ayuda y connivencia de familiares y vecinos del pueblo. Libre, no tenía muchas opciones, más bien, una. Enrolarse en una de las compañías militares que se levantaban en la zona y donde nadie preguntaba por el pasado. Lorencio pasaría a los Tercios de Italia, para volver a España de nuevo cinco años después con los soldados desplazados por don Juan de Austria desde Italia para reprimir la rebelión de los moriscos de las Alpujarras. De nuevo, regreso a Italia, hasta que en algún momento añora su tierra. Creemos que en 1586 ya se encuentra en su pueblo, desde donde pide al Consejo Real el perdón, que le será concedido por sus servicios militares y, seguramente, previo pago económico.

AGS, CCA. CED. 160-230

3 de septiembre de 1586

Monday, June 9, 2025

Los primeros corregidores

 

Archivo General de Simancas, GYM,LEG,187, fols, 238 y 239. Año 1586




Minuta y cédula real comunicando orden a los corregidores de San Clemente y Chinchilla. Es probablemente la primera orden recibida por estos corregidores tras la desaparición del gobernador del marquesado de Villena. EL negocio mencionado es la oposición de las villas al reclutamiento de hombres que ha causado numerosos desórdenes, se ofrecerá la participación de los regimientos de las villas en las levas y que la Corona sufrague los gastos desde el mismo momento que los hombres salgan de sus pueblos. 

Archivo General de Simancas, GYM,LEG,190. fol. 103

Friday, June 6, 2025

La leva de gastadores de 1566

 En mayo de 1566 se ordena a Garci Suárez de Carvajal la leva de 4000 gastadores en el marquesado de Villena, Mancha, Reino de Murcia y Andalucía y con destino las plazas de Mazalquivir y Oran para garantizar su defensa frente a los turcos y corsarios de Árgel. Para hacer efectiva la leva se mandarían alguaciles de casa y corte con jurisdicción privativa. Se pretendía sacar un soldado por cada veinte o treinta vecinos en cada pueblo, buenos mozos y trabajadores. El sueldo corría a cargo de la corona desde el mismo momento de la salida de los pueblos. La jornada duraría de tres a cuatro meses. El dinero para la paga se pondría en manos de los concejos que adelantarían dos mensualidades a cada gastador. Los hombres reclutados se organizarían en escuadras de 25 hombres al mando de un cabo, que recibiría una paga de seis ducados al mes (4 de salario y dos de ventaja).

los capitanes de las compañías a formar serían nombradas por la Corona y se les darán sus atambores y vanderas de los colores de los lugares de donde fueren a los quales se les señalaren el sueldo siguiente; a los atambores dos ducados ventaja demás de su paga ordinaria y a los que lleuaren la vandera quatro de ventaja, los quales se les ha de pagar por los concejos

Se pretendía que para finales de junio se embarcaran en Cartagena. Se organizaba el trayecto hasta el puerto y el alojamiento en los lugares de paso, así como carruajes y bestias necesarias. 

Las instrucciones de la leva se hacían extensivas a los gobernadores y corregidores de los lugares de leva: Ocaña y Campo de Montiel, Murcia Lorca y Cartagena, Jaén Úbeda y Baeza, Antequera, Córdoba y Écija, Alcaraz, Ciudad Real y Cuenca.


La justificación de la campaña se hacía con estas palabras: para defender que la armada del turco no haga el daño que pretende en nuestras fuerzas de África y co
stas de estos Reynos como tenemos aviso por todas partes que lo intentará, poniéndose sobre Orán y Maçalquivir


Archivo General de Simancas, GYM,LEG,71. fols. 106, 146-149

Thursday, June 5, 2025

EL ALOJAMIENTO DE SOLDADOS

 Hemos visto en entradas pasadas el problema que suponía para una gran villa el alojamiento de soldados, tal como Villarrobledo. Aquí, vemos la petición de una familia pobre de Tarazona para evitar esa carga: 

                              (cruz) SCR

Antón Ramos y Magdalena Matha vezinos de la villa de Taraçona en el Obispado de Cuenca dizen, que atendo que son muy pobres y que tienen seis hijas donzellas en su casa y que suelen hospedar religiosos que pasan por allí, por tener tres hermanos en diuersas órdenes V.M. les hizo mercer y limosna por su real cédula expedida el año de 1582 a 31 de agosto, de mandar que no se aloxase ni aposentase en su casa gente de infantería por tres años y porque este término se cumplirá presto suplican himilmente a V.M. sea seruido de se le prorrogar a otros tres años, attenta la necesidad y probreza dicha, en lo qual receuirán gran beneficio y merced

(al margen) se concede por dos años


Archivo General de Simancas, GYM,LEG,183. fol. 123. Año 1585

Sunday, June 1, 2025

reclutamiento de 1552

 En 1552 hay noticias de un reclutamiento obligatorio de hombres. Iniesta aporta 28 soldados; Villanueva de la Jara necesita arcabuces para la gente con la que ha de servir

AGS, GIM LEG 48, 185 y 186


Villanueva de la Jara se querella criminalmente de Lope de Cotán y Pedro de Orduña, capitán y alférez de una de las compañías del coronel Francisco de Benavides por ciertos capítulos y agravios (año 1558)

AGS, GIM, LEG 68, 198

Saturday, May 31, 2025

Los antecedentes de la milicia general del Reino

 Nos debemos remontar a 25 de marzo de 1590 para encontrar una primera comunicación del Consejo de Guerra sobre el establecimiento de una milicia general del Reino. La misiva real no encontró respuesta de las diecisiete villas del corregimiento, por lo que se vuelve a repetir el 27 de enero de 1591, con nulo éxito.

Se venía de un modelo de reclutamiento en los años ochenta que seguía la vieja tradición de capitanes colocando bandera para formar compañías, pero que, en un contexto de crisis y de necesidades de la Corona, había derivado en reclutamientos compulsivos, presentados como vejaciones, excesos y desórdenes que llevaron a la Corona a castigos ejemplarizantes con algunos capitanes. Sin embargo, el fracaso de la jornada de Inglaterra, las amenazas ya sobre territorio peninsular condujo a al idea de crear una milicia general del Reino compuesta por 60000 infantes destinados a "la defensa destos Reynos y ofensas de nuestros enemigos". Los pueblos deberían llevar un registro de los hombres casados o solteros  de 18 a 44 años y proveer de armas a su costa a los miembros de esta futura milicia. Las compañías formadas serían mitad de piqueros y mitad de arcabuceros. Los milicianos gozarían de ciertas preeminencias y obligaciones detalladas en una instrucción de 25 de marzo de 1590 y de quince puntos: exención de huéspedes, uso de armas, no ejecución por deudas, no sometimiento a vergüenzas o castigos. Los soldados se organizarían en escuadras de veinticinco a las órdenes de un cabo y los gastos hasta embarcar en puerto correrían a cargo de los concejos. De las diecisiete villas que formaban el corregimiento de San Clemente, en La Alberca se pregonó  el domingo de Ramos, quince de abril, públicamente, en su plaza la orden real e instrucción para el alistamiento de hombres, tal como recogía el escribano: "no se asentó ninguno ni a parescido ninguno a a descir que quiere asentarse ni alistarse en la dicha milicia". En Motilla, el pregón también se hizo el domingo de Ramos, en la plaza y a la salida de la iglesia y después en el lugar de Gabaldón; su ayuntamiento tomó en serio la real cédula y dio unas instrucciones propias para formar la milicia en el pueblo: formación de escuadra en cuanto hubiera diez soldados y medidas para armarlos con nuevas sisas, pero no se procedió a alistar soldados. El único soldado de estos alistamientos de 1590 nos aparece en Quintanar del Rey, donde el 21 de abril se alistó Hernán López, ya en la treintena de edad.

A la falta de voluntariedad para el enrolamiento se unía la deserción de soldados de sus compañías en territorio peninsular, como se reconocerá de nuevo el 22 de diciembre de 1591.


Archivo General de Simancas, GYM,LEG,283, 339

El segundo intento de formar una milicia del Reino, a finales de enero de 1591, dio algunos frutos en las grandes villas. En San Clemente, el uno de abril se asentaron como soldados Cristóbal Rosillo, Miguel Moreno y un joven de Alarcón llamado Pedro de la Vara. En Motilla, tras el pregón de diecisiete de febrero no se alistó nadie. En Las Pedroñeras, dado el pregón el nueve de febrero se asentó un único soldado, Juan Sánchez. En el Quintanar se recordó el soldado alistado en 1590.

Archivo General de Simancas, GYM,LEG, 339, 157-160

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Concejo de La Alberca 14 de abril de 1590

Alfonso de Palacios y Miguel de Valladolid, alcaldes ordinarios

Nofre de Valladolid, Miguel Rubio, Hernando de Montoya y Martín Galindo, regidores

Pascual Sánchez, alguacil mayor

Martín López de León, diputado

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Concejo de Quintanar del Rey de 8 de febrero de 1591

Pedro de Ruipérez y Diego García, alcaldes ordinarios

Benito de Ruipérez, Isidro de Ruipérez, Miguel Pastor, regidores perpetuos

Friday, May 30, 2025

Galeotes, héroes y la Armada Invencible

 El capitán Toribio de Caizedo levanta una compañía de soldados en los corregimientos de las diecisiete villas y de las nueve villas (1 de enero de 1588Archivo General de Simancas, GYM,LEG,229, 108)

Se describe cómo se reclutaban los galeotes para remar en las galeras. En este caso, dos presos de San Clemente son enviados a galeras al puerto de Cartagena, pero allí no son admitidos y devueltos a la cárcel de San Clemente. Los galeotes habían sido enviados por el corregidor Pedro de Castilla, el que escribe al Consejo de Guerra para ver qué hacer con ellos es Melchor Pérez de Torres, su sucesor como corregidor. Se decide que los forzados se envíen a Málaga o Gibraltar o Puerto de Santa María, pues hace dos años que no llegan las galeras a Cartagena. sus nombres Hernando Verdejo y Esteban Bustamante (Archivo General de Simancas, GYM,LEG,225, 193, a 4 de julio de 1588)


El establecimiento del corregimiento de las 17 villas el 20 de noviembre, recordó a las villas la finalidad militar de su establecimiento: el dos de enero de 1587, las villas se reúnen y acuerdan aportar cien soldados, para responder a la petición del rey del seis de diciembre anterior. El reclutamiento se mueve en la vieja tradición: los soldados se aportarán por dos meses y la expedición correrá a costa de los propios de las villas. Pero el siete de julio de 1588, el corregidor nuevo vuelve a ofrecer los cien soldados (Archivo General de Simancas, para entonces la Armada Invencible ya había partido para Inglaterra. (GYM,LEG,225, 290, a 7 de julio de 1588). Desde el Consejo de Guerra le contestarán que únicamente se quiere saber la gente de a pie y a caballo dispuesta para la guerra (GYM,LEG,231, 318, a 17 de julio de 1588)

La junta de dos de enero, según se nos dice en otro documento, empezó a reunirse un día antes, el de Año Nuevo. Las diecisiete villas andaban muy disconformes con las levas anteriores, con molestias y vejaciones. Ahora, se decide contar con los concejos de las villas, que envían a San Clemente dos regidores procuradores. Aquella reunión de Año Nuevo de 1587 debió ser muy tensa, con el corregidor Pedro de Castilla intentando convencer a unos regidores reacios a reclutar hombres, cuyo destino para la invasión de Inglaterra seguramente desconocían (leuantar y lleuar a la gente fuese a seruir con ella a la parte que v. mag. mandase). Pedro de Castilla propondrá el modelo andaluz: soldados aportados y costeados por las villas, pero las diecisiete villas del corregimiento de San Clemente imponen un límite de soldados, cien y en una campaña limitada a dos meses; más soldados o más duración, los gastos correrán a cargo de la Corona, pues las villas están cargadas con censos. Hay que tener en cuenta que las villas, ya embarcadas en préstamos, suman en este momento nuevos censos para la compra de trigo para alimentar a su vecindario (GYM,LEG,196, 13 y 14, a 5 de enero de 1587). 

La carta que envía el corregidor Pedro de Castilla al Consejo de Guerra, con fecha 5 de enero de 1587, viene precedida por otra de dos procuradores de la junta de las villas el Año Nuevo, en la que insisten es estado lastimero de las villas por las malas cosechas y la langosta y, temerosas de la acción de capitanes foráneos en la leva, piden que sea un capitán de la zona, don Alonso Ruiz de Alarcón, el que levante la compañía de cien soldados. Por correspondencia posterior sabemos que esta compañía no estaba levantada cuando la Armada Invencible naufraga en las costas inglesas, mientras se seguían con los intentos de levantar la citada compañía.

Si el corregimiento de las diecisiete villas no participó con compañías propias en la jornada de Inglaterra y la Armada Invencible, sí que contribuyó con soldados integrados en los Tercios. Uno de ellos, es el jareño Alonso López. Y es que si hay héroe digno de recordarse es este joven. Muerto su padre y quedando viuda su madre Catalina López, el joven Alonso buscó en la aventura militar la escapatoria de un hogar familiar apenas sostenido por la ayuda de su tío Gaspar Martínez y de un pueblo azotado por el gran catarro de 1580 y las malas cosechas de 1584. Llevado por la necesidad más que por la búsqueda de gloria acabó enrolándose en el Tercio de Nápoles. Nunca pasó por su cabeza las aventuras que le tocaron vivir cuando su compañía de 124 hombres fue enrolada en 1588 para la desastrosa aventura de la mal llamada Armada Invencible; la jornada de Inglaterra es cómo comúnmente la llamaban los coetáneos. Al mando de su capitán Gonzalo Monroy, los 124 soldados fueron embarcados en el navío la Anunciada de Bertendona. Desbaratada la nave por los "elementos", el barco intentó lo imposible bordear el mas islas británicas por el norte y regresar a España. Serán su tío y su madre los que hablen por el joven Alonso López, postrado y gravemente enfermo en la cama del domicilio familiar de Villanueva de la Jara. La Anunciada había conseguido hacer escala en las costas irlandesas, desde donde se había dirigido rumbo sur hacia España, llegando al puerto de Castro Urdiales.

casa de Catalina López dónde halló al dicho Alonso López en una cama al parecer muy malo el qual ante el dicho señor alcalde dixo que él fue soldado del capitán don Gonzalo Monroy y fue con él en la jornada que su magestad mandó hacer a Ynglaterra y que desembarcó en un paraje porque su nave donde él y su capitán yban quedó perdida hacia el puerto de Yrlanda y desembarcó en Castro Urdiales donde saltó en tierra muy enfermo y ansí a vendio de en ospital en ospital de limosna hasta a esta villa

 No había nadie para recibirlos ni contar su gesta. Cada uno de los soldados supervivientes emprendió el camino hacia el hogar familiar y Alonso lo haría hacia Villanueva de la Jara. Andando varios días por Castilla, de pueblo en pueblo, auxiliado por los hospitales de las villas que le dieron alimento y limosna, Alonso llegaría como un pordiosero hambriento a su hogar familiar. No tendría tiempo para descansar, a comienzos de 1589 el corregidor del partido de San Clemente transmite a los pueblos una cédula real por la que el rey exige bajo multas de quinientos ducados que los soldados que han abandonado sus compañías tras el desastre se reincorporen a sus unidades. El único soldado que encontrará el corregidor en su partido será el joven Alonso, que manifestó estar presto, si el señor le da salud. El soldado se vio obligado a un examen médico. Los dos médicos de la villa, licenciado Anguix y doctor Bravo visitaron al médico, que declararon que el joven estaba con calenturas, con la cara y los pies hinchados y con el mal francés según el doctor Bravo, es decir, nuestro héroe había contraído la sífilis. El corregidor ordenará siguiendo instrucciones del Consejo de Guerra que el joven permaneciera en su casa tomada como cárcel hasta su restablecimiento e incorporación a su compañía.

Archivo General de Simancas, GYM,LEG,269, 94

La Corona temía un ataque de Inglaterra, como ocurriría, al ver las costas del Atlántico desguarnecidas. Las compañías de los presidios de Portugal se habían vuelto a casa y los barcos que habían sobrevivido al desastre del mes de julio estaban fondeados en los puertos del Cantábrico

Monday, May 26, 2025

Alfaro de Oropesa, capitán del Tercio de Flandes

 

                                                             (cruz)

                                                         señor

como honbre que toda la vida a servido a v.md. en Ytalia y Flandes con más de quinze años de alférez y capitán hasta con licencia del príncipe de Parma por aver muerto mis padres y haber heredado vine a España, donde por mandado de v. md. e serbido de comisario y agora aunque estoy casado y tengo con que vivir entendida la ocasión deste tienpo me parece estoy obligado acudir al servicio de v.md.con mi persona y hazienda como lo haré sy v. md. se sirve mandarmelo y Dios guarde a v. md.

De San Clemente y de mayo a 28 de 89

Alfaro de Oropesa (rúbrica)


AGS, GUERRA, GYM, LEG. 276, FOLIO 216

El seis de agosto, el capitán Alfaro Oropesa ya ha levantado compañía de soldados de nuevo. En septiembre 1589, debe encaminar una compañía hacia el puerto de Cartagena, aunque a dos de octubre están esperando las galeras para embarcar camino de Italia.

Friday, May 2, 2025

VILLARROBLEDO (1634)

 El año 1634 amanece con los campos aovados de langosta, en siete leguas alrededor de Villarrobledo. Los problemas para el pago de deudas y rentas continúan, de tal modo que el ayuntamiento se queja el poco control de las ventas en las tiendas que impide cobrar las sisas. El abasto de trigo seguía siendo un problema y se echaba mano al trigo del iglesia de Toledo, donde la villa había comprado cuatrocientas fanegas, la mitad pagadas al contado y la otra mitad para el agosto venidero, pero el trigo era el trigo añejo que se almacenaba en las tazmías y era excedentario y necesario de sacar ya de los almacenes. La necesidad llevaba a la proliferación de la devoción religiosa, con dos nuevas procesiones, acordadas en el concejo de tres de abril: una a devoción de San Agustín y otra a devoción de San Antón, que tenían como referencias las iglesias de San Blas, de los franciscanos y la ermita extramuros de San Antón.

El control de pósito por esta época ya no se hace por el corregidor de San Clemente, sino por juez enviado por la Corte, Fernando Nieto de Aragón, que recibe las consabidas quejas de los villarrobletanos: y atento la esterilidad de los tiempos, langosta y piedra, los vecinos desta villa están necesitados. Para mayo se deben sacar trescientas fanegas del pósito para hacer pan cocido a razón de 93 libras por fanega y siete maravedíes por libra. Para ese mes, la fanega de trigo se vende a 18 reales. El vino a tres reales y veinte maravedíes la arroba. No obstante, no consideramos esta época como años de necesidad extrema. Lo que faltaba entre los labradores y vecino no era trigo, sino liquidez en dinero, derivada de las nuevas imposiciones fiscales. El pósito de Villarrobledo vendía trigo (setecientas fanegas) para obtener dinero que era prestado a los labradores, obligados de nuevo a devolver ese préstamo en trigo para la cosecha de agosto. A ello se unía, que para el dieciocho de junio se reconocía que la cosecha de 1634 era una cosecha abundante por la misericordia de Dios nuestro señor. Para 24 de julio se reconoce la verdadera enfermedad de la villa es que sus haberes están muy necesitados y alcançados de tal manera que no puede pagar sus réditos y censos que deue porque están muchos executores contra ellos causando escesiuos salarios y costas y consumiendo sus rentas. La imposición fiscal y los préstamos estaban acabando con la villa, a esto se unía un donativo a la Corona el año anterior de 1633. Las intervenciones de Fernando Nieto de Aragón cada vez eran peor vistas, pues había cobrado veinte mil reales en sus ejecuciones, y sobre todo, porque incapaz de cobrar solicitaba la ayuda del corregidor de San Clemente en apelación, en lo que se veía como intromisión intolerable en su jurisdicción. 

Muestra de que las cosechas se habían estabilizado estos años es que la villa regulará las siembras de sus labradores, pues había ganado provisión real para destinar un tercio del trigo de los camarajes del pósito a la siembra de los labradores. Estos, en lo que era costumbre, se comprometían a devolver las fanegas prestadas para el agosto siguiente más un real por fanega

Ese año, cuando el marqués de los Velez pide a Villarrobledo que aporte los cien soldados de milicia, el concejo dirá que esa milicia es cosa antigua y que no tiene disponible ninguno de esos soldados. El número será recordados seis años después y esta vez el enrolamiento para la guerra será obligatorio. Ahora, las obligaciones venían del reclutamiento para los presidios, hasta un total de veinticinco hombres con destino Barcelona; el reclutamiento de estos soldados se centralizaba desde Alcaraz. La concesión del nuevo servicio de dos millones y medio de ducados por el Reino en 1632 había hecho olvidar estas viejas obligaciones, pero asimismo otras más recientes como el acopio involuntario de sal en 1631. Ahora, tres años después, se saldaban con Juan García Ferrer, administrador de las salinas de Minglanilla las deudas por el rebaje obtenido con las concesiones al Reino por el dicho servicio

Friday, April 11, 2025

VILLARROBLEDO (1608)

 El año 1608, se inició con nuevas injerencias de la justicia del corregimiento en los asuntos de la villa. En este caso, en un proceso por las heridas recibidas en la cárcel por Juan Sánchez Ortiz y causadas por el capitán Francisco de Montoya o ese otro de las heridas causadas por Pedro de Vargas a Juan Ortiz de Funes. Aparte de la vulneración de la primera instancia, el asunto era una toma de partido del corregidor y su alcalde mayor, el doctor Fernando de Vera, por el capitán, partidario del poder central. Los encontronazos venían, sobre todo, con el alcalde mayor; por eso, en el ayuntamiento de 26 de febrero, se había decidido acudido a la Chancillería de Granada para que se respetase la primera instancia de la villa. Las disputas se centrarán el el regidor Pedro de Vargas, acusado por otros regidores de malversación del dinero de las tercias en el proyecto urbanístico que ha visto cómo se levantaban nuevas casas del ayuntamiento, carnicerías y pósito y cómo la plaza de la villa era ensanchada. Los poderes que Pedro de Vargas tenía para representar a la villa en la corte serán revocados a favor de Rodrigo de Llerena.

Las diferencias con San Clemente se agudizarán el mes de julio por la sacas de leña por los sanclementinos en el monte del Calaverón y la justicia parcial del alcalde mayor Francisco de Astudillo (que está ocupando el oficio, cuando los naturales están excluidos).

Seguían los problemas de abasto de trigo. De las 1500 fanegas pedidas por el pósito de Madrid, únicamente se habían allegado 500. El pósito, controlado por el corregidor, estaba lleno, pero el problema era que los labradores no tenían dinero en efectivo para comprar trigo y no acababan de terminar de sembrar. El estricto control del pósito para garantizar el abasto de la población provocaba muchos roces, pues los labradores que podían acudían por el trigo a los pueblos vecinos para garantizar la siembra. Los ganados de Villarrobledo también veían cómo sus pastos se reducían, pues tanto el Bonillo como Munera cerraban dos leguas de su término. Para junio se denuncia la presencia de unas compañías de soldados, cuyo hospedaje contribuye a agravar la situación de los más pobres y que será motivo de fricción con la corte en los próximos años, por negarse a pagar su alojamiento la villa.

El año 1608, a pesar de las dificultades de las actas, por las tintas corridas, debió aportar una cosecha aceptable. El pósito tenía en sus cámaras 12000 fanegas, de las cuales se dieron 4000 a los labradores para la siembra. Un año más, aunque desconocemos la cantidad, salió trigo de Villarrobledo para el pósito de Madrid.


ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO 1608-1609 (el año 1609 es ilegible)

Thursday, March 20, 2025

VILLARROBLEDO (1596-1597)

 El año comienza con la noticia de la iglesia de Villarrobledo y el remate de sus obras en los maestros canteros Juan del Ayna y Andrés Luis. La obra consistirá, valorándose en dos mil ducados "que podrán montar los quatro pilares qie se an de hacer de lo que se les entregare y que los hará en la forma y en las condiciones y traza que está rematada" (actas de 3 de enero de 1596). El 19 de febrero se reconoce que el maestro cantero Andrés Luis anda detrás de las obras de las casas del ayuntamiento, carnicerías y ensanche de la plaza, que también se rellenará pues se dice que está honda en la parte que da a la calle mayor. Para el mes de mayo de 1597, la falta de dinero impide la continuación de las obras, que no dandose el dinero a de zesar (la obra) y la madera que está comprada para la cubierta della no se puede traer respecto de la falta de dinero. El uno de octubre de 1597, sabemos que las obras siguen su curso.

La villa pagaba, además de los impuestos tradicionales, más de 700000 maravedíes del nuevo servicio de millones a pagar en Alcaraz. El encabezamiento de tercias y alcabalas para ese año suponían 1.963.010 maravedíes (las alcabalas se pagarán en Villanueva de los infantes, donde reside una de las nuevas tesorerías de rentas reales establecida en 1580, a cargo de don Pedro de Balbas). De servicio ordinario y extraordinario pagará cada año 226318 mrs. anuales. a pagar en Alcaraz. Es cierto que a finales de febrero redimirá el censo de 2100 ducados tomados de Sebastián de Haro para pagar la escribanía del ayuntamiento comprada. La buena cosecha de 1596 hace soñar a Villarrobledo, olvidando desgracias pasadas, pero la villa tiene problemas para pagar los impuestos de alcabalas y servicios. Pero la villa todavía puede hacer frente a sus deudas: en julio de 1597 redimirán dos censos, uno de 4000 ducados tomados del padre Amaro Navarro y otro de 2100 ducados tomados de Sebastián de Haro para la compra de las escribanías. Pero en realidad es un proceso de consolidación de deuda, pues a continuación esos 6100 ducados se toman de Gonzalo de la Peña en una operación en la que el interés pasa del 14 al 16 al millar (del 7.15 al 6,25% de interés). Algo similar ocurrirá con los 4000 ducados tomados a censo para el pósito al conquense Luis de Molina, que ahora se mudan a la condesa de Cifuentes con intereses similares a los dos anteriores.

En cuanto a la actividad ganadera de Villarrobledo se reconocerá en ayuntamiento de 26 de enero de 1596, que los señores de ganados de esta villa no son hermanos del concejo de la mesta y esta villa tiene ganada carta y sobrecarta de su magestad para que no paguen el dicho derecho (del pechuelo) sino es los que trasterminaren en suelo estraño e porque los que están en esta villa no trasterminan sino que están en su suelo estantes. El carácter estante del ganado hay que matizarlo, pues no hemos de olvidar los viejos usos comunales a los que Villarrobledo tenía derecho en el suelo de la tierra de Alcaraz. Ese carácter estante es el que ponía en peligro a los ganados cuando caía grandes nevadas como la anunciada el seis de febrero de 1596, está el suelo cubierto con más de media vara de nieve, privando del pasto a los ganados. En estas ocasiones, la solución era resguardar el ganado en los pinares, permitiendo su acceso. En el pasado se había amojonado majadas para el ganado, pero ahora se reconocía que los mojones habían desaparecido y que estas majadas estaban labradas y cultivadas. La nueva realidad forzará a la redacción de unas nuevas ordenanzas el año 1597, por considerarse "obscuras" las antiguas.

Los conflictos con la justicia del corregidor y alcalde mayor de San Clemente, en abril se enviará a Sebastián Gorri Escorza, regidor, a pedir que se respete el privilegio de primera instancia de la villa y que pleitos y presos sean remitidos a San Clemente.

El año 1596 será un buen año y con buena cosecha. El pósito, a pesar de la cosecha del año anterior, tenía trigo disponible y suficiente para sus vecinos y en el verano de 1596 se esperaba una gran cosecha. Incluso se venderán quinientas fanegas de trigo excedentes a 10 reales para aumentar el caudal del pósito. Para el mes de septiembre, se dice que no hay demanda (compradores) y que el trigo ha bajado a siete reales y medio la fanega, mientras que la cebada se vende a cuatro y un cuartillo. Sin embargo, 1597 vio en el mes de mayo la presencia de la langosta.

El 15 de julio de 1596, por primera vez se plantea, diez años después de su creación, la salida de Villarrobledo del corregimiento de las diecisiete villas. Villarrobledo ha acudido a la corte para ser considerada villa de behetría, exenta del corregimiento y libre para elegir su dependencia o no jurisdiccional: luego los dichos oficiales dixeron que a noticia deste ayuntamiento es venido que en corte su magestad por algunos oficiales del dicho concejo e vecinos particulares se pide que esta villa se haga behetría e se quite debajo de la jurisdición del partido de las diez e siete villas del qual resulta mucho daño a esta villa y sus vecinos y no se podrá conservar y se harán grandes excesos por los que la gobernaren de que si no es acudiendo para cada cosa a su magestad no se podrán remediar. El conflicto con San Clemente iba de más en más, el 29 de noviembre esa rivalidad no se esconde y Villarrobledo acusa de trato de favor de la Corona a San Clemente. Villarrobledo llegará a decir: por quererse hazer cabeza y pedir las cosas que a la dicha villa de San Clemente da gusto so color de que es cabeza del partido. Se pedirá que San Clemente ni hable ni presente escritos en nombre de Villarrobledo en el Consejo Real.

A comienzos de agosto, desde San Clemente se decide nombrar un teniente de alcalde mayor, Cristóbal de Montoya, entre quejas del concejo villarrobletano, que acusan al susodicho de talar los montes de Villarrobledo. Para finales de ese mes, otra pendencia con un tal Diego de Cañadas por medio se salda con la prisión del mismo y del alcalde ordinario Alonso Morcillo en San Clemente y para final de año son encausados algunos oficiales del concejo sobre ciertas compras para el pósito. La importancia de Villarrobledo venía de su trigo, que le hacía una gran potencia económica y la villa más populosa del corregimiento. La actividad económica de Villarrobledo daba lugar a una numerosa población, parte de la cual, recién asentada no estaba registrada en los padrones municipales. Sabemos de esa población "forastera" porque no pagaba el llamado repartimiento de la jurisdicción, es decir, Villarrobledo había comprado y ampliado su término y jurisdicción cuatro leguas en 1557 y el coste era repartido entre sus vecinos: en esta villa ay de presente más de ciento e cinquenta vecinos forasteros que tienen casas y familias y se aprovechan de los términos como sy estuvieran avecindados sin pagar jurisdición ni los demás pechos y porque es justo que estos paguen jurisdición y den fianzas de hacer la vecindad que son obligados y de pagar los demás repartimientos. Debemos tener en cuenta también la población flotante, ya no solo por la siega, sino también por mercados irregulares, como ese que se hacía como mesta de ganado y donde se vendían todo tipo de mercadurías, aunque es cierto que el concejo intentaba monopolizar la venta de algunos productos como el aceite y el pescado con ocho tiendas municipales. El 27 de octubre de 1597 se vuelve a resaltar que hay naturales de las villas comarcanas (San Clemente, EL Provencio, Socuéllamos o Minaya) residiendo en Villarrobledo, aprovechándose de sus términos y sin tomar vecindad.

Junto a los vecinos sin avecindar está el problema de los pobres, en noviembre de 1597 se recibe cédula real para que se tomen medidas contra los pobres y forasteros, mediante su reclusión en casas de hospital, a entender de los concejos, una práctica ya habitual. A ello se unía el problema de los pobres vergonzantes, para lo que se pedirá la ayuda de la iglesia y del cura doctor Uceda, al no disponer el concejo de rentas. En el concepto de pobres vergonzantes se recogían aquellos que tiempo atrás tenían una posición social cómoda y ahora habían caído en la pobreza; una muestra de los estragos de las sucesivas crisis padecidas y las consecuencias de marginalidad.

EL 20 de julio llega la noticia de la toma de Cádiz por los ingleses en 1596, se pide se haga alarde de la gente de guerra para embarcarse. La movilización no se llevará a cabo, aunque se hace un nuevo alarde para el 18 de agosto. La medida ya anuncia la creación de la milicia del Reino de dos años después. En este caso, y apoyándose en la vieja tradición del Reino de Murcia y las veinte leguas, se trata de crear un ejército interno para defender el Reino, y concretamente en este caso las costas mediterráneas ante un posible ataque exterior, que, ahora, va más allá del problema berberisco. El 13 de octubre habrá una junta de corregimiento, donde cada una de las diecisiete villas mandará un procurador que llevará un listado de todos los hombres de 18 a 48 años listos para la guerra. Para noviembre lo que se exige es dinero para la compra de armas, 363400 mrs. (es la parte que se asignan a Villarrobledo de seis mil ducados asignados a las 17 villas del corregimiento). El cuatro de enero de 1597, Villarrobledo hace una valoración de la gente de armas que puede aportar para la defensa del Reino, con levas precedentes: en otras ocasiones esta villa a servido a su magestad con número de doze o catorze hombres ynfantes que según el número de vezindad hara suficiente y visto el estado presente desta dicha villa que el número de vezinos no a crecido, dixeron que esta villa acudiendo a la nezesidad que su magestad representa terna aprestados para el tiempo que por su real zédula se manda veynte ynfantes armados de espada y daga y arcabuz. Para febrero se pide sacar los 363400 mrs. de la venta del trigo del pósito para evitar un repartimiento, aunque Villarrobledo se negará a aceptar el repartimiento en dinero, siguiendo el camino de la Alberca, que ha ganado provisión para no pagar. El domingo día 16 de febrero de 1597 se celebrará una junta de corregimiento para decidir las aportaciones de soldados pedidas por la Corona. En la junta se ofrecerán a la Corona, doscientos soldados de los que treinta corresponderán a Villarrobledo. Como depositario del dinero de las armas se nombró al regidor sanclementino Llanos de Tébar. Para 25 de julio de 1597, los soldados solicitados suben cincuenta más hasta doscientos cincuenta, según se ha ordenado por la Corona con fecha 17 de julio; a Villarrobledo se le añadirán siete más. Los treinta y siete deben estar listos dos días después bajo la bandera de su capitán en San Clemente, Alonso Ramírez Caballón. Diecisiete de estos soldados desertarán y han de ser sustituidos. Las villas había de costear el vestido de los soldados: ropilla, valones, medias, zapatos, sombrero y plumas. Además las villas deben dar un real de salario al día, durante los dos meses de la expedición. Los soldados se embarcarán en el puerto de Cartagena: se an de embarcar en Cartagena y están las galeras aprestadas para la embarcación. El once de agosto los soldados ya están prestos. El ocho de septiembre llega la orden para que la compañía parta de San Clemente; el diez, el corregidor manda que los soldados estén en San Clemente antes de las ocho del día once, pero, caso de Villarrobledo, los 37 soldados se dice que se han ausentado. EL día 12 se comisiona a dos corregidores para la entrega de los 37 soldados y 1530 reales para su sustento. El día 15, se reconoce que, llegados a San Clemente, faltan tres soldados, dos son casados y no se han de enrolar y uno se ha fugado, contra el que se pide el máximo rigor y prisiones. Villarrobledo no solo aporta soldados, sino que ve pasar otras compañía. El uno de octubre pasa la compañía del capitán Valdivieso, a la que se le dan ocho carros, luego llega su alférez con otros ochenta soldados y se le provee de otros tres carros. El camino es en dirección a Munera para seguir hacia Cartagena. El 18 de octubre llegan dos compañías más a Villarrobledo. A comienzos de 1598, Villarrobledo debe disponer tres carros en El Pedernoso para transportar 54 arrobas de salitre cada uno a la ciudad de Málaga.

El 14 de octubre echa a andar el monasterio de clarisas con sus primeras ocho monjas: la mayoría de ellas con el apellido Moragón. Se pedirá a Toledo licencia para fundar monasterio de monjas de Nuestra Señora de la Concepción en la ermita existente en esa villa bajo esa advocación.



Noticia del levantamiento de cuatro capiteles en la iglesia de San Blas


Firma de Sebastián Gorri Escorza, regidor y carpintero, autor de diversas obras de carpintería para armazones de edificios de Villarrobledo, San Clemente y El Provencio.

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SOBRE LA IGLESIA DE SAN BLAS

... como es notorio la yglesia del señor San Blas desta villa está derribada e incapaz para poder estar la gente que acuda a ella a los oficios divinos y conviene que se cubra e demás desto conviene que con toda presteza se hagan los pilares que están comenzados a hacer y los arcos para que se cubra la yglesia y que con tiempo se provea de madera para cubrir la dicha obra y para este efeto e por sy fuere necesario yr a Toledo sobre lo susodicho y sobre la cantería que se hace y lo que convenga a la obra nombraron por comisarios a Gabriel de León e Tomás Rodríguez, regidores (27 de mayo de 1596)
 

SOBRE EL ORIGEN DE CASAS DE LOS PINOS y EL MAESTRO DE CANTERÍA ANDRÉS LUIS
El nombre de Casas de los Pinos es tardío, de la segunda mitad del siglo XVII. Aún hoy, nos aparece como la integración de diversos núcleos tales los Estesos o los Luises. Es esta última mención la que nos aparece más temprano con motivo del viaje de Felipe II y su paso por San Clemente en marzo de 1586. El rey descansará en la llamada de la casa de Andrés Luis, camino de Minaya a San Clemente en unas tiendas que se levantarán para una comida de la comitiva. En la mismo año, nos aparece una viuda de Andrés Luis, como vecina de San Clemente, donde vive junto a sus dos hijos. Y por último, nos aparece un Andrés Luis, como maestro de cantería, en las obras que se realizan en la iglesia de San Blas en 1595 (¿Hijo del anterior ya fallecido?).
El núcleo de Casas de los Luises aparece consolidado hacia 1630 con doce vecinos, para acabar integrado en una nueva población en la segunda mitad del siglo XVII.
¿Hemos de considerar, pues, el nacimiento de Casas de los Luises y por ende Casas de los Pinos en una familia de canteros, apellidados Luis?

ACTAS MUNICPALES DE 1596-1597


HIDALGOS DE VILLARROBLEDO EL 10 DE FEBRERO DE 1597

Martín Alonso de Palacios
Pedro Alonso de Palacios
María Rosilla, viuda
Pedro de Montoya Jara
Beatriz Pérez de Vizcarra
Diego de Vizcarra
Hernando de Gabaldón
La de Francisco de Montoya
Isabel Montoya
Juan Pérez de Ávila
Pedro Villaseñor
La de Juan de Alarcón Rosillo
Alonso de la Torre
La de Diego Alonso de Palacios
Catalina Gómez, la de Fernando Alonso
Catalina Pérez, viuda de Martín Alonso
Juan Rosillo
Pablo de Buedo
Pedro de Montoya Vizcarra
María Pérez, viuda de Antón
Doña María, viuda de Cuéllar
Cristóbal de Montoya
Andrés de Peralta
Alonso Pérez de Ávila
Pedro de Montoya
Francisco Cano de Buedo
Don Jerónimo Pacheco y Avilés
La de Rodrigo de Angulo
Diego de Montoya Ortiz
María, hija de Martín Alonso
Antonio Moreno
Diego Muñoz de la Calera
Diego de Montoya, hijo de Martín de Montoya
Martín de Montoya
Diego de Montoya ...
María Sánchez, hermana de Diego Muñoz
Antonio Rosillo

(los Vargas son excluidos expresamente como hidalgos cuando lo piden y los Ortiz no son hidalgos)

El año siguiente se reconoce hidalguía a Llorente de Rueda y sus hermanos.

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EL NACIMIENTO DEL RECLUTAMIENTO MODERNO
No pretendemos dar una respuesta concluyente en esta pequeña presentación. Ya hemos hablado en otros lugares cómo partimos de la milicia general del Reino creada en 1598 y su movilización, fundamentalmente, en la guerra de 1640 para hablar de un ejercito permanente con base peninsular y sedente en territorio peninsular.
Pero el hecho desencadenante de estas formas modernas de "servicio militar obligatorio" es un acontecimiento que no tuvo grandes repercusiones a largo plazo. Hablamos de la toma inglesa de Cádiz del 30 de junio al 15 de julio de 1596. La Corona intentó una leva en los pueblos de Castilla con la aportación voluntaria de hombres. Cuando la orden llegó a los pueblos, los ingleses ya se habían ido de Cádiz, pero los esfuerzos de la monarquía continuaron y, esta vez, se pasó a la obligatoriedad. Las diecisiete villas del corregimiento de San Clemente fueron llamadas a una Junta en esta villa el domingo 16 de febrero de 1597 para aportar soldados y a un repartimiento de seis mil ducados para la compra de armas. Se repartieron doscientos soldados para una población que estimamos en unos quince mil vecinos (entre cincuenta y sesenta mil habitantes), que si tenemos en cuenta la población no registrada (los concejos reconocían entre un cinco y un diez por ciento de vecinos no empadronados), nos dan cifra superiores a veinte mil vecinos... amen de la población flotante por ocupaciones estacionales.

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El Rey

concejos, justicias y regidores, caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de las villas y lugares que se comprehenden en el corregimiento de las diez y siete villas y cada uno y qualquiera de vos. Don Hernando de Prado mi corregidor de esas dichas villas os dirá el servicio que conviene me hagáis en esta ocasión y os encargo y mando que no solo deis entero crédito a lo que de mi parte os dixere, quiero que acudáis a la execución y cumplimiento de él como lo confío del amor y celo que tenéis a mi servicio que en ello lo reciviré de vosotros muy particular; de San Lorenzo a diez y siete de julio de mill y quinientos y noventa y siete años. Yo el rey, por mandado del rey nuestro señor, Andrés de Prada.