El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)
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Thursday, January 22, 2026

Francisco Alarcón y de Peñafiel

 Francisco Alarcón y de Peñafiel, caballero de la orden de Santiago (1639), natural de Belmonte, del Consejo de Su Majestad en los Supremos de Justicia, Guerra y Hacienda, General de la Inquisición y Presidente del Honrado Concejo de la Mesta. Es de imaginar que los estudiosos de genealogía no hayan desperdiciado el tiempo con este hombre, que en sus pruebas para obtener el hábito de Santiago pasó por cristiano viejo, libre de sangre judía, pero es de dudar que no tuviera ascendientes judíos. Es más, creemos que estamos ante un pariente directo de Lope de Vera y Alarcón, sanclementino y mártir de la religión judía. que fue condenado por la Inquisición. Reafirmado el carácter de cristiano viejo, en sentencia que abre todas las dudas, nos dirá don Juan de Araque Buedo: en Belmonte, no se calla nada. O donde no se callan falta, añadirá Pedro Burillo. Quizás esa fuera la razón por la que la probanza de testigos se hizo en Madrid y no en Belmonte. Por otro lado, el origen familiar está en Osa de la Vega, donde la familia poseía gran hacienda de tierras de cereales. De allí, proceden los hermanos Cuenca, oficiales del Santo Oficio en San Clemente y que apoyarán las pretensiones de Francisco de Alarcón.

El pretendiente pasaba de los sesenta años en 1639. El 23 de julio de ese año se le dará hábito de la orden de Santiago, del que ya goza un nieto suyo. Nacido hacia 1579. Sus padres eran Diego Rodríguez de Vera y Alarcón y Ana Alarcón. Sus abuelos paternos Pedro Rodríguez de Alarcón y doña Mencía de Cuenca y Vera. Sus abuelos maternos, Diego de Peñafiel y Alarcón y doña Inés de Alarcón. Todos ellos eran vecinos de Belmonte. Ambos abuelos del pretendiente tuvieron hacienda de tierras de pan llevar en la villa de la Osa que es lugar pechero y por ser tales hijosdalgo nunca pecharon y al presente la tienen asimismo en la villa de El Pedernoso y en dos casas tiene su escudo de armas muy antiguo en Belmonte. Pertenecían a la cofradía del Santísimo.

La formación inicial de Francisco de Alarcón debió ser en la villa de Belmonte, donde estudiaría gramática con los jesuitas en su Colegio que gozaba de gran prestigio. En estos estudios de gramática, los sanclementinos estudiaban latín.

Testigos que declaran en Madrid, pero son de la Comarca, 1639: 

Bachiller don Alonso del Olmo y Valencia, abogado de los Reales Consejos, natural de Santa María del Campo

Padre Francisco Chacon, jesuita, natural de Belmonte

Padre Andrés de Montoya, jesuita, natural de Belmonte

Don Rodrigo de Ortega, natural y vecino de San Clemente, señor de Villar de Cantos, regidor perpetuo de San Clemente y alguacil mayor de Vara de Rey. 47 años. Estudia gramática en Belmonte.

Don Juan de Araque Buedo, vecino y natural de la villa de San Clemente, 55 años

Fray Francisco de Moya Maldonado, franciscano, natural de Belmonte

Don Juan Osorio Y Guadalajara, abogado de los Reales Consejos y natural de Belmonte.

Don Francisco Piñán y Castillo, vecino de Castillo de Garcimuñoz. 50 años

Don Luis de Céspedes y Cárdenas, caballero de la orden de Snatiago, natural de Ocaña

Blas Ramírez de Villamayor, relator del consejo de Castilla y familiar del Santo Oficio, natural de Belmonte

Juan Ramírez, de la orden de San Basilio y natural de Belmonte.

Fernando de Montoya y Espinosa, natural de Vara de Rey, estudió gramática en Belmonte.51 años.

Pablo de Cuenca, natural y vecino de San Clemente, residente por mucho tiempo en Belmonte, 48 años. Sus padres eran de Osa de la Vega.

Fray Pedro de Tébar de la orden de San Francisco, predicador de su majestad y calificador del Santo Oficio. 58 años (nacido en 1581). Dice ser natural de San Clemente, pero sabemos que su padre, Diego de Tébar,  por esas fechas estaba en Lima. Lo  mismo cabe dudar de su afirmación de haber estudiado gramática en Belmonte. Es más habla de oídas: y ansí lo oyó este testigo a don Cristóual de Téuar su tío, cura de la villa de San Clemente y dignidad de la Santa Yglesia de Quenca, que murió de setenta y cinco años y murió más de dieciséis y fue el hombre de más noticia de linajes de la Mancha. Así, pues podríamos retrasar el nacimiento del cura Cristóbal de Tébar a 1548 y su muerte a 1623.

Fray Bartolomé de Tébar, de la orden de San Agustín, residente en el convento de San Felipe de Madrid. Es hermano del anterior, dice haber nacido también en San Clemente y haber estudiado gramática en Belmonte. 59 años, nacido en 1580. Si dicho se basa en su tío, el cura.

Licenciado Antonio Muñoz, abogado de los Reales Consejos.

Fray Pablo del Olmo, trinitario, natural de Belmonte.

Pedro Burillo, natural y vecino de Belmonte.

Juan Martínez del Olmo, vecino de Belmonte.

Francisco Varela Osorio, clérigo de Belmonte

Licenciado Francisco Martínez de Perona, beneficiado de San Clemente y natural de esta villa. Estudia cuatro años gramática en la villa de Belmonte. 40 años, nacido en 1599

Juan de Haro Castañeda, presbítero y vecino de San Clemente, estudiante en Belmonte. 55 años 

Miguel de Monsalve, abogado de los reales Consejos, natural de Iniesta, estudia gramática en Belmonte. 50 años.


Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.194

Wednesday, January 21, 2026

Vera y Carrasco, pasajero a Indias

 Antonio de Vera y Carrasco pasará a Indias, Perú, en 1604, junto a otros dos criados al servicio del mercader Pedro González Refolio. Es un joven de 26 años, de buen cuerpo y de nariz chata. Hijo de Gabriel Vera y Elvira Carrasco; su madre muere y el padre pasará a Indias, donde reside en el momento de pasar el hijo

Cuenta con los testimonios favorables: Francisco de Resa, Gregorio Guerra, Miguel López de Lope, PedroYáñez de Mérida, Miguel Mancheño

Archivo General de Indias, CONTRATACION,5291,N.30


Valorar posible relación con  los Vera y Alarcón

Monday, December 8, 2025

Los Enríquez y la prestamera de San Clemente

 Don Fernando de Alarcón Fajardo, clérigo y vecino de la villa de San Clemente, había ganados letras y bulas de impetración del Vaticano para gozar de un préstamo que en la iglesia de Santiago de San Clemente tenía don Francisco de Reolid y Peralta, clérigo de menores órdenes de la ciudad de Toledo. Las bulas despachadas por Inocencio X  se guardaban en el despacho de uno de los cuatro notarios apostólicos del obispado de Cuenca, Juan Carrasco, en una gaveta de su escritorio. Eran bulas escritas en pergamino, con unos cordeles y plomo colgando; estas bulas concedían mercedes a ruego de algunas personas que las impetraban o solicitaban, pero condicionadas a que los peticionarios demostraran en proceso posterior su derecho a tales mercedes. Tal era la pretensión sobre el préstamo (o prestamera) de la iglesia de San Clemente. 

La prestamera de San Clemente la venían disfrutando en los años 1647, 1649 los Enríquez de Cuenca y ahora a la muerte de Pedro Enríquez la prestamera se la disputarán los clérigos Francisco Reolid, que la venía disputando los tres últimos años, y Fernando Alarcón Fajardo, que ya disfrutaba de una prestamera en Chillarón y Arcas. Entre los frutos sacados de la tercia se detallaban:

  • Para el año 1646, 63 borregos, 68 arrobas de lana y cuatro libras, 2 arrobas de queso, 194 almudes y 2 celemines de trigo, 171 almudes de cebada, 39 almudes de centeno, 8 almudes de avena, 310 cargas de vino (que dieron 1000 arrobas de vino, quitada la costa de pisar), 134 arrobas de vino en las aldeas
  • Para el año 1647: 63 arrobas de lana, 53 corderos, 282 almudes y 4.5 celemines de trigo, 215 almudes y 3 celemines de cebada, 75 almudes de centeno, 77 cargas de uva de dezmeros de la villa, 56 arrobas de vino en dezmeros de caserías
  • Para el año 1648, 60 corderos, 60 arrobas de lana, 203 almudes de trigo, 170 almudes de cebada, 50 almudes y 2.5 celemines de centeno, 135 cargas de uva de la villa, 38 cargas de uva de las aldeas, 2 arrobas de queso, 8 almudes de queso
  • Para el año 1649: 53 arrobas de lana, 41 cabezas de ganado, 299 almudes de trigo, 148 almudes de cebada, 88 almudes de centeno, 190 cargas de uva en dezmeros de la villa y 104 arrobas de vino en dezmeros de las caserías.
  • Para el año 1650, 76 borregos, 66 arrobas y siete libras de lana, 3 arrobas de queso, 229 almudes de trigo y cuatro celemines, 142 almudes cebada, 97 almudes y 4 celemines centeno, 12 almudes y 4 celemines de avena, 103.5 cargas de uva de la villa y 43.5 cargas de uva de las aldeas
El montante de los frutos del total de cinco años correspondientes  a la prestamera de Pedro Enríquez era el siguiente:
  • 606 fanegas y seis celemines de trigo, a 14 reales la fanega: 8491 reales
  • 420 fanegas y tres celemines de cebada, a 7 reales la fanega: 2490 reales
  • 174 fanegas y ocho celemines de centeno a 8 reales: 1396 reales
  • 3055 arrobas de vino a dos reales: 6110 reales
  • 293 corderos a catorce reales el par: 2058 reales
  • 310 arrobas de lana a 16 reales por no ser fina: 4960 reales
  • El queso se daba a terceros
De subsidio y escusado se pagaban 1200 reales al año, 6000 en total; por la administración se pagan 1100 reales al año, 5500 reales en total; paga de pensión 550 reales al año, 2750 reales en total. A descontar del 25955 reales que sumaba el total de frutos de la prestamera, quedaban 11705 reales (2341 reales por año) para la prestamera de don Pedro Enríquez de Toledo. Esa cantidad de 2341 reales era cantidad buscada, pues la prestamera concedida lo había sido por un valor de cien ducados de oro, equivalentes a 1800 reales de plata doble, que traducidos a vellón eran 2700 reales.
A esta prestamera también le correspondía la tercera parte del queso diezmado, pero era de muy poca consideración, apenas una arroba y media en 1647 y 1649. Era administrador de los diezmos de la villa Francisco Torrijos, que actuaba por delegación de Francisco Martínez Perona, abad de Santiago y beneficiado de las parroquias de la villa de San Clemente. En 1651 el administrador de los diezmos es el presbítero, Cristóbal Caballón, por delegación de Juan Gregorio de Santos, inquisidor apostólico y cura de las parroquias de la villa. Andaba en litigio el diezmo de Villar de Cantos.

El pleito por la prestamera lo ganaría don Fernando Alarcón Fajardo en 1654

AHN, CONSEJOS, 25689, Exp. 16. El fiscal y Francisco de Reolid y Peralta contra Fernando de Alarcón sobre retención de bulas. San Clemente, Cuenca. 1655

Thursday, November 27, 2025

Juan Francisco Pacheco, caballero de Alcántara

 Juan Francisco Pacheco tenía nueve años en 1687, cuando opta al hábito de Alcántara


ARMAS DE LOS PACHECO y descripción de CAPILLA FAMILIAR (SAN ANTONIO O DEL CRISTO O DEL CORREGIDOR). IGLESIA DE SANTIAGO APÓSTOL

"entrando en la yglesia parrochial ay una capilla a el lado de la epístola la inmediata al colateral del altar mayor que su vocación es un crucifixo y la fábrica de ella es de cantería de sillería y bóveda fabricada a toda costa con un arco suntuoso a la yglesia en que ay una rexa y en la pared que mira a el arco ay un escudo de armas en medio de ella que es de pintura y en él ay solo un cuartel que tiene dos calderas jaqueladas de oro sobre negro y en las asas de dichas calderas de cada una de dichas asas salen dos cabeças de sierpes que todo está en campo roxo y son los armas del apellido de los Pachecos" (folio 43). Año 1687

DESCRIPCIÓN DE LA CAPILLA DE SAN JOSÉ. IGLESIA DE SANTIAGO APÓSTOL

"a la yglesia parrochial desta villa a la adbocación de Santiago, en una capilla cuya adbocación es de San José (la de Pallarés), la cual está a los pies de la iglesia, la primera como se entra a mano derecha (desde la puerta de San Pedro) y en ella ay sacristía y por ella un caracol que sube encima de la bóveda y en llaegando arriba en la pared ay una alacena cerrada con las llaves referidas (una en poder del patrón Diego de Haro y otra en manos del escribano del ayuntamiento) que abriéndola allamos un cuaderno cosido foliado en ciento diez y nueve hojas su título cuaderno de la eleción de la vara de alcalde de la Santa Hermandad". (folio 40 vº)

DESCRIPCIÓN DE LA CAPILLA FUNDADA POR DON JUAN PACHECO GUZMÁN, SEÑOR DE SANTIAGO DE LA TORRE Y CABALLERO DE ALCÁNTARA, EN EL CONVENTO FRANCISCANO DE SAN CLEMENTE

"en dicho día, mes y año, 1687, pasamos al conbento de relijiosos de San Francisco de la obsevancia de esta villa (de San Clemente) al reconocimiento de la capilla que tiene y fundó don Juan Pacheco y Guzmán caballero de la orden de Alcántara, bisauelo del pretendiente por ser padre de doña Francisca abuela materna del pretendiente y entrando en San Francisco ay dos claustros y en el segundo a lo último de él ay una capilla con su arco y rexa cerrada y encima de dicho arco ay un escudo de armas pintado en que están puestas las dos calderas en campo roxo como llevamos referido en el auto antecedente que son las armas de los Pachecos y dentro de dicha capilla ay una tumba con un paño negro encima y en él puesto el ábito de Alcántara que también está en el escudo" (folio 43).

DESCRIPCIÓN DE LA CASA DE LOS PACHECO, SEÑORES DE MINAYA, JUNTO A LA TORRE VIEJA

"fuimos al reconocimiento de la casa primitiva de los Pacheco que posee hoy el señor de Minaya, conde de Fontanar, que su fábrica es muy antigua y de piedra de sillería que está ynabitable mas se conservan muchos paredones y en particular una torre fuerte que señorea toda la villa demostración de su mucha antigüedad, en dicha torre ay una puerta de arco y encima un escudo de armas de diferentes cuarteles que por su antigüedad e ynclemencias de los tiempos se alla maltratado dicho escudo y no ostante se reconoce que en el cuartel principal ay dos calderas como llevamos referido en los autos antecedentes" (folio 43 vº)

PARTIDA BAUTISMO DEL PRETENDIENTE, JUAN FRANCISCO PACHECO, 17 de febrero de 1678. Bautizado por Manuel Santos de Sampedro, cura propio de la villa. Hijo de Fernando Pacheco Ángulo y María Serafina Pacheco y Ribera. Padrino: Don Francisco Pacheco Solís. Nacida el 7 de febrero

PARTIDA DE BAUTISMO DE MARÍA SERAFINA PACHECO: 6 de abril de 1661. Bautizado por don Juan Gregorio Santos, cura reservatario de las parroquias de la villa e Inquisidor de la ciudad de Cuenca. Hija de don Francisco Pacheco Solís y de doña Francisca Pacheco Guzmán. Padrino: don Sancho de Ávila y Guevara, administrador general de las villas del partido de San Clemente. Nacida el 22 de marzo

PARTIDA DE BAUTISMO DE FERNANDO PACHECO: 16 de noviembre de 1653. Bautizado por don Juan Rosillo Jiménez, teniente de cura. Hijo de Juan Pacheco y doña Mencía de Angulo. Padrino; Francisco de Angulo. Nacido el día 3 de noviembre.

PARTIDA DE BAUTISMO DE JUAN PACHECO: 31 de diciembre de 1625. Bautizado por Antonio López de Tébar (sobrino del doctor Tébar). Hijo de Fernando Pacheco y Catalina de Tébar. Padrino: Francisco de los Herreros Guzmán. Nacido el 20 de septiembre


TESTIGOS 1687

Don Rodrigo de Cantos, presbítero, 48 años

Licenciado don Francisco de Tudela, presbítero, 65 años

Licenciado don Andrés de Avilés, teniente de cura mayor de las parroquias de esta villa, 52 años

Don Francisco de la Cámara, 63 años

Don Juan de Ortega García, regidor perpetuo y más antiguo de la villa, 70 años

Don Alonso de Villamediana, 55 años

Don Mateo Lucas, familiar del Santo Oficio, 46 años

Don Francisco Melgarejo, 52 años

Juan Martínez Espada, 66 años

Andrés de Cuenca, procurador, 60 años

Pascual Romero, 50 años

Don Diego de Ortega, 54 años

Juan Ortega Carrillo, 33 años

Don Sebastián Cantero, 45 años

Licenciado don Francisco Ordóñez Galindo, presbítero, 66 años

Licenciado don Diego de los Herreros, 55 años

Antonio López de Logroño, 70 años

Roque Sánchez Toribio, 59 años

Pedro Montón y Abarca, escribano del número, 60 años

Miguel Rubio, 44 años

Pedro Sánchez Villamayor, escribano del número, 51 años

Don Antonio de Oma, 50 años


PADRES: Don Fernando Pacheco y Doña María Serafina Pacheco, vecinos de San Clemente

ABUELOS PATERNOS: Don Juan Pacheco, vecino de San Clemente, y doña Mencía de Angulo, natural de la villa de Peñas de San Pedro

ABUELOS MATERNOS: Don Francisco Pacheco, natural de la villa de Belmonte, caballero de la orden de Calatrava, y doña Francisca María Pacheco, natural de la villa de Santiago de la Torre (fue hija de don Juan Pacheco y Guzmán, caballero de la orden de Alcántara y de doña Francisca Ribera)


Existían libros de padrones para las milicias de 1647, 1671 y 1672 donde se excluían a los hidalgos de las levas de milicias


AHN. OOMM.,  CABALLEROS DE ALCÁNTARA, EXP. 1130. JUAN FRANCISCO PACHECO Y PACHECO ANGULO Y PACHECO

Wednesday, November 26, 2025

LOS DESCENDIENTES DE LOS HERREROS DE SAN CLEMENTE

 

(Volvemos a repasar un expediente ya estudiado)

Francisco de los Herreros, doctor en leyes, abogado de los Reales Consejos, fiscal del Consejo de Guerra en 1638 y luego miembro del Consejo de Hacienda y familiar y consultor del Santo Oficio de Toledo. Se avecinda en Madrid en 1632, en 1638 es admitido en suerte para procurador en Cortes, aunque no sale elegido. Don Francisco de los Herreros fue bautizado el 16 de septiembre de 1584 por el clérigo Tristán de Pallarés; era hijo de Jerónimo Carrasco de los Herreros y doña Jerónima Portero. Son sus hijos quienes optan a hábitos de las Órdenes Militares, entre ellos Francisco de los Herreros López

ELECCIÓN DE ALCALDES DE LA HERMANDAD

"electores de la vara de alcaldes de la hermandad por el estado noble a quien toca por costumbre inmemorial la dicha elección en esta forma: que todos los años el día de San Miguel de setiembre se juntan en la capilla de San Antón de la parrochia de Santiago desta villa los hijosdalgo della con asistencia del corregidor y allí los hijosdalgo que se juntan son quatro del dicho estado que son los elecctores juntos con el alcalde de la hermandad que es aquel año, y estos eligen y nombran alcalde de la hermandad para el año siguiente y después en la dicha junta nombran otros quatro electores del dicho estado de hijosdalgo para que el año siguiente nombren y elijan alcalde y elEctores del dicho estado lo qual pasa ante los escribanos del ayuntamiento"

ELECCIÓN DE ALCALDES ORDINARIOS

"se entraban en un cántaro cuatro boletas de hijosdalgo y doce de ombres llanos y de ellos sacaban los que habían de tener los dichos oficios"

Los Herreros ya entran en suertes para alcalde por los hidalgos desde el año 1551, si bien es probable que fuera apoyándose en una posición política de fuerza. Luego también en 1578 y 1589.

LIBROS DE BAUTISMOS: el más antiguo conservado en 1666 era de abril de 1572, se decía que no se sabía donde paraban los anteriores, aunque luego se afirmaba: "porque antiguamente estaban estos libros en poder y casa del mayordomo de la iglesia y sucedió que una avenida del arroyo y río de esta villa llamado Rus entró en dicha casa y la anegó y la derribó y se llevó todos los papeles que allí estaban de la iglesia y desde entonces se formó en la iglesia el archivo.

TESTAMENTOS

1.-Miguel Sanchez de los Herreros y Teresa López Macacho, sin fecha, fundación capilla de San Antón y nombramiento de patrón a su hijo Francisco y descendientes

2.- Francisco de los Herreros y Elvira Carrasco, 17 de junio de 1523. Se mandan enterrar en la capilla de San Antón

3.- Francisco de los Herreros y su mujer María de Montoya, funda una memoria en la capilla de San Antón y deja por patrón a su hijo. 1 de febrero de 1571. Deján como patrón a su hijo Jerónimo Carrasco de los Herreros

PROTOCOLOS NOTARIALES

En 1666, los escribanos denunciaban la pérdida de los protocolos notariales. Se decía que conservaban únicamente los de su padre, si llegaba el caso que había ejercido el oficio. Entre los usos de los papeles notariales se denunciaba su venta para cohetes y especias y cosas semejantes. A falta de estos protocolos se han de buscar los testamentos en los archivos de la iglesia, donde se conservan las fundaciones de memorias y obras pías

DESCRIPCIÓN DE LA CAPILLA DE SAN ANTÓN DE LA IGLESIA DE SANTIAGO DE SAN CLEMENTE EN 1666

"Fuimos a la dicha capilla que es la primera a mano derecha entrando por la puerta que llaman de Santiago y vista y reconocida tiene un retablo de escultura sobredorado y en el nicho principal una ymagen de San Antón y enfrente de la entrada en la pared están dos nichos de entierros con sus tumbas de madera y en cada una de ellas su escudo de armas y arriba en la pared en medio de ambos nichos un escudo de armas grande de piedra con su orla y las armas de los tres escudos son tres barras atravesadas de color carmesí en campo de oro y encima una caldera con dos leones uno a cada lado en pie que la tienen con las manos y en la primera tumba está escrito un rótulo de letra blanca que dice así, aquí están sepultados los güesos del liceinciado don Francisco de los Herreros, calificado por la general Inquisición para oficio mayor, murió 30 de septiembre.Y lo demás del año y que se sigue está borrado y  no se puede leer"

En esta capilla existía un archivo con los papeles de las elecciones del colegio de electores de hijosdalgo y alcalde de la hermandad por este estado

TESTIGOS de 1666 en San Clemente

Don Juan de la Torre y Alarcón, comisario del Santo Oficio de Cuenca, 72 años

Diego de Llanos Patiño, escribano del ayuntamiento. 68 años

Martín Simón, capitán de caballos corazas y sargento mayor de milicias de la ciudad de Cuenca y su provincia y familiar del Santo Oficio de San Clemente. 75 años

Don Juan Pacheco y Guzmán, caballero del hábito de Alcántara, señor de la villa de Valdosma y Tejada. 63 años

Diego de Olivares Merchante, comisario del Santo Oficio.79 años

Francisco de Agüero, 80 años

Don Francisco Valenzuela, regidor perpetuo, 50 años

Don Fernando Pacheco, fue alférez mayor de San Clemente. 64 años

Sebastián de Moragón, labrador, 80 años

Felipe de la Torre, labrador, 82 años

Juan Sevillano, escribano del ayuntamiento, 

Don Pedro Montoya y Vizcarra, hijodalgo, 66 años

Don Pedro de Tébar, presbítero, 76 años

Cristóbal García Barchín, labrador, 107 años, cumplidos a 23 de este mes

Don Alonso Martínez de Céspedes, regidor perpetuo y depositario general de la villa, 50 años

Licenciado don Juan de Oropesa, 60 años

Licenciado Francisco Merchante, presbítero y notario de la Inquisición, 59 años

Licenciado Mateo Fernández, abogado de la villa y familiar del Santo Oficio. 62 años

Don Francisco de Alarcón Fajardo, 73 años

GENEALOGÍA FRANCISCO DE LOS HERREROS Y LÓPEZ, vecino de Madrid, aposentador de Su Majestad y caballero de la orden de Santiago







AHN. OOMM. CABALLEROS DE SANTIAGO, 3917 Y BIS. FRANCISCO Y ALONSO DE LOS HERREROS LÓPEZ, caballero de la Órden de Santiago.

Los Oma en el siglo XVIII

 Gregorio de Oma Pareja había nacido en 1746 en Iniesta, pero su padre era natural de Socuéllamos y regidor perpetuo de San Clemente. Su madre, afincada en Iniesta venía de una familia murciana. Su padre era Antonio de Oma y Haro y su madre Antonia Pareja y Aliaga.

Gregorio era huérfano, por eso la tutoría respondía a su tío don José de Oma y Haro, un personaje incardinado en los años centrales del siglo XVIII en la administración borbónica. Don José era miembro del Consejo de Su Majestad en el Tribunal de la Contaduría Mayor de Hacienda. Tanto el como su hermano Antonio portaban los apellidos que hoy podemos ver en es escudo de la casa familiar de San Clemente (al que habría que añadir el de Herreros): Haro y Ruiz de Villamediana.


Gregorio de Oma entraría y sería aceptado en la Universidad de Alcalá en diciembre de1759 con 13 años


GENEALOGÍA FAMILIAR


LÍNEA PATERNA

1.- Pedro Manuel de Oma Prego y Montaos Ruiz de Villamediana, vecino de San Clemente, y doña Josefa de Oma y Haro, vecina de Vara de Rey

     2.- Don Antonio de Oma y Haro Ruiz de Villamediana y doña Antonia Pareja y Aliaga

              3.- Gregorio de Oma y Haro


LÍNEA MATERNA

1.- Antonio Pareja y Guzmán, natural de Murcia y Juana Aliaga y Carcelén, vecinos de Murcia e Iniesta

     2.- Antonia Pareja y Aliaga casada con Antonio de Oma y Haro

             3.- Gregorio de Oma y Haro

Testigos en 1759

Don Tomás Melgarejo Ponce de León, 61 años, vecino de San Clemente

Don Tomás de Montoya, 65 años, vecino de San Clemente

Don Juan Antonio Melgarejo, teniente coronel de artillería y contador de Su Majestad e Interventor de rentas reales, 62 años, vecino de San Clemente

Don Antonio Sandoval y Lisón, natural de Murcia y vecino y regidor perpetuo de San Clemente, 64 años

AHN. UNIVERSIDADES. 668, EXP. 28

Monday, November 24, 2025

La milicia general del Reino en 1590-1591

 Aunque los antecedentes venían de la década de 1560, el 25 de marzo de 1590 hubo otro intento de establecer una milicia general del Reino, que será recordado nuevamente el 20 de enero de 1591. únicamente contestarán tres villas de las diecisete del corregimiento de San Clemente: La propia villa de San Clemente, Motilla del Palancar, Las Pedroñeras y Quintanar de la Orden.


En San Clemente se asentarán tres soldados de milicia:, según refejaba el escribano Francisco de Astudillo:  Cristóbal Rosillo, hijo de Juan Rosillo, Miguel Moreno, hijo de Miguel Moreno, vecinos de San Clemente, y Juan de la Vara, hijo de Pedro de la Vara, vecino de Alarcón.

El alistamiento de Motilla se lleva a efecto por decisión del ayuntamiento de 15 de abril de 1590, el alcalde Luis de Vacas Alarcón, el regidor Lope Navarro y el diputado Tomás Tendero. Se hizo efectivo al domigo siguiente, tal como se describe: en acabándose la misa mayor, quando la gente salía de la yglesia, en la plaça pública desta villa, en presencia de mucha gente y en alta e inteligibles voces por voz de Juan del Poço pregonero público. Posteriormente, se pregonó la cédula e instrucción en Gabaldón, en su plaza pública. Motilla ya hará saber que no está condiciones de poder armar a los diez soldados que piensa reclutar, por lo que pide licencia para echar sisa sobre los mantenimientos, dada la escasez de sus propios. Cuando se intenta un nuevo reclutamiento en 1591, no habrá ningún voluntario.

En Las Pedroñeras, el ayuntamiento se reunió el nueve de febrero de 1591 en la sala alta del cabildo con los alcaldes García de Montoya y Sebastián Martínez y los regidores Juan de Mena Ortiz y Alonso Martínez. Únicamente se alistó un soldado de milicia, Juan Sánchez, a pesar de que se incidió en las libertades y franquezas que gozarían los nuevos soldados.

En Quintanar del Rey (o simplemente Quintanar, como la llama su escribano), el ayuntamiento se reunió el nueve de febrero de 1591 con sus alcaldes Pedro de Ruipérez y Diego García y sus regidores perpetuos Benito de Ruipérez, Isidro de Ruipérez y Miguel Pastor para dar cuenta que el año anterior ya se había asentado un soldado de milicia llamado Hernando López. El concejo parecía orgulloso de destinar este vecino a las armas y así lo hizo saber, definiéndolo como hombre honrado, hombre alto, de buena gracia, barbimoreno y de hasta treinta años.

Es de creer que en el resto de las villas no se asentó soldado alguno o no hicieron caso a las órdenes del corregidor. En cualquier caso, el intento de establecer la milicia del Reino en los años 1590-1591 se saldó en un fracaso


AGS, GYM, LEG. 339, 157-160

Friday, November 21, 2025

Don Vicente de Sandoval, el dueño absoluto de San Clemente, y el linaje de los Negrete

 Don Vicente Sandoval y Guerrero, caballero de Alcántara, regidor perpetuo de la villa de San Clemente y marqués consorte de Valdeguerrero, quería en 1748 que el poder omnímodo que tenía sobre la villa se viera reflejado en la concesión de una carta ejecutoria de hidalguía. Pero a pesar de su poder no lo consiguió. Hoy la banda que vemos cruzar su escudo de armas es más una representación impuesta por la vía de los hechos que por el derecho que le pudiera corresponder. El ayuntamiento de San Clemente había recibido por hidalgos el 3 de agosto de 1748 a su hijo Antonio Sandoval y Pacheco y a Francisco Ignacio Sandoval Ortega y Guerrero (marqués de Valdeguerrero y señor de Villar de Cantos), y a su primo Francisco Antonio Sandoval Pacheco, regidor perpetuo de San Clemente, y los dos hijos de este (y José Ignacio), y mandado los autos del ayuntamiento al fiscal del la Chancillería de Granada con la esperanza de que se expidiera la ejecutoria de hidalguía sin problemas. Pero la sala de los hijosdalgo de Granada no se pronunciaría favorablemente hasta el 16 de septiembre de 1752.

Vista reconocida su condición hidalga, los problemas continuarían para la familia. Ya en el proceso de hidalguía se hizo ver el informe negativo de la villa de Beas, de donde procedían los Sandoval, y en San Clemente no las tenían todas consigo. Si el carácter despótico con que dominaba la vida política de San Clemente había facilitado el pronunciamiento favorable del concejo hacia los Sandovales, el apellido causaba reticencias en San Clemente si no iba ligado al título de marqués de Valdeguerrero. Es presumible que los Sandoval se habían apresurado a colocar el escudo familiar en la casa de calle de las Almenas, pero los recelos hacia ellos continuaban. En 1760, el ayuntamiento de la villa reparte impuestos a José Ignacio Sandoval y Pacheco, hijo del marqués de Valdeguerrero Francisco Ignacio.

Don Vicente Sandoval y Guerrero, caballero de la orden de Calatrava y brigadier de los guardias de corps del rey y su hermano Sancho Sandoval, caballero de Calatrava y capitán en el regimiento viejo de caballería, habían nacido en Alcaraz del matrimonio de Francisco Sandoval y Guerrero, caballero de la orden de Santiago, y de Agustina Ortega y Guerrero, tanto ellos como sus antecesores se presentaban como cofrades y colegiales del Insigne Colegio de Caballeros Hijosdalgo de Sangre Limpios Cristianos Viejos del Señor San Salvador, extramuros de la ciudad de Alcaraz, que se consideraba fundado por los conquistadores y pobladores de la ciudad de Alcaraz. El conservador de este Colegio era el prior del convento de la orden de Santiago en Uclés. En el archivo de esta cofradía de San Salvador se conservaba un libro de papel de marquilla, forrado en baqueta, que según el escribano era donde se asentaban las juntas, actos y decretos de dicha cofradía, con un catálogo de los cofrades que vivían en el mes de septiembre de 1668. Aunque el libro tenía cortadas varias hojas, sin embargo conservaba el recibimiento como cofrades de varios reyes de España. Así, en el folio 54, el recibimiento del rey Felipe III en mandato del una real cédula del monarca de 19 de marzo de 1600; como estaba recibido por cofrade el rey Felipe II en el primer renglón del catálogo del dicho libro; como estaba también recibido Felipe IV en virtud de una real cédula de 13 de agosto de 1624 (folio 104) o Carlos II por cédula de 13 de enero de 1688 (folio 191) y, por último, Felipe V por cédula de 29 de septiembre de 1740 (folio 222).

Entre los inscritos en el libro de San Salvador estaba Francisco de Sandoval y Guerrero, caballero de Santiago y alférez mayor de Alcaraz, padre de don Vicente, así como los descendientes familiares, entre los que se incorporaron al libro los marqueses de Valdeguerrero. Don Vicente Sandoval había nacido el 11 de octubre de 1686, dos años después nacería su hermano Sancho. La familia Sandoval eran naturales de la villa de Beas de Segura, perteneciente a la orden de Santiago, donde había nacido Francisco y sus antecesores, que llevaban el apellido Rodríguez por delante del de Sandoval y donde eran patrones del hospital y capellanías de Nuestra Señora de Gracia y conservaba la genealogía familiar desde el siglo XVI. El antecesor de la familia era Sancho Rodríguez Negrete, casado con María Díaz de Sandoval. Este Sancho Negrete había obtenido ejecutoria de hidalguía ya el cuatro de noviembre de 1502, pero la familia había chocado con el concejo de Beas que se negaba a aceptar su hidalguía, viéndose a obtener sobrecarta en agosto de 1566. Desde entonces no se había abierto de nuevo el melón de la hidalguía de la familia hasta que Vicente Sandoval se vio obligado a ello. La familia encontró a falta de capilla su lugar de enterramiento en la peana del altar mayor de la villa de Beas de Segura, donde habían colocado sus escudos de armas, habían fundado mayorazgo con Sancho Rodríguez de Sandoval y doña Leonor Guerrero su mujer (fue este enlace matrimonial con la alcaraceña el que potenció el reconocimiento de la familia).

En Beas había dos hospitales, el de la Casa de Jesucristo, del que se sabía el fundador, un tal Rodrigo de Villa Andiana, y el de Nuestra Señora de Gracia, que se tenía por fundación de varios vecinos de la villa de forma conjunta, al que se unió una capellanía legada también por vecinos anónimos. Ambos se fundieron en uno, de tal forma que el de Nuestra Señora de Gracia absorbió el de la Casa de Cristo y sus rentas y Sancho Rodríguez Negrete que era patrón del primer hospital quedó como tal tras la unión de ambos hospitales, instituyendo a sus herederos como patrones del nuevo hospital en 1 de de agosto de 1544, via testamentaria. 

Al parecer, y según algún testigo, el ascenso del padre Sancho Rodríguez Negrete tiene lugar al amparo de la lucha de bandos en Beas de Segura y su protección por el comendador Hernán Fernández de Valderrábano y la "legalización" de su hidalguía se había materializado en la exención de un tributo de la Hermandad. Los Negrete pretendieron llevar su hidalguía a los primeros tiempos de la repoblación la villa de Segura por el maestre fray Pelayo Pérez Correa. Es hasta el bisabuelo Hernán Pérez al que se remontaba la genealogía para ver en él un escudero procedente de la casa solar de Negrete, de donde se quería ver el nombre del apellido o apodo. Los testigos citaban una probanza de dos de septiembre de 1409 que reconocía a Juan Rodríguez como hijo de este Hernán Pérez.

GENEALOGÍA DE LOS SANDOVAL

1.- Sancho Rodríguez Negrete (hijo Sancho Rodríguez, casado con Juana Rodríguez Bedmar y nieto de Juan Rodríguez de Segura -hijo de Hernán Pérez y natural de la villa de Segura-, casado con Teresa Díaz) y María  Díaz de Sandoval, vecinos de Beas, ejecutoria de hidalguía de 4 de noviembre de 1502. Testamento de 1 de agosto de 1544.

   2.- Sancho Rodríguez de Sandoval y doña Catalina Godínez. Testamento de 26 agosto de 1559.

      3.- Sancho Rodríguez de Sandoval y doña Leonor Guerrero Becerra. Testamento 16-IV-1597.

          4.- Francisco de Sandoval Guerrero y doña Ana María de Guerrero Sandoval y Luna y                               Córdoba. Bautizo, 20-X-1566

                  5.- Sancho Sandoval y Guerrero, caballero y visitador de la orden de Calatrava y familiar                           del Santo Oficio, casado con Leonor Bedoya Vozmediano. Bautizo, 8-I-1593. Testamento                         21-3-1649

                         6.- Francisco de Sandoval, (el último natural de Beas) caballero de la orden de                                              Santiago, alférez mayor de Alcaraz, alguacil mayor de la Inquisición de Murcia,                                        casado en segundas nupcias con Agustina de Ortega y Guerrero. Bautismo, 23-2-                                     1637.Testamento, 18-IX-1703

                                  7.- Don Vicente Sandoval  

                                          8.- Francisco Ignacio Sandoval y Guerrero, marqués de Valdeguerrero, hijo                                                 de Vicente Sandoval y Catalina Félix Ortega Sandoval y Guerrero,                                                             marquesa de Valdeguerrero.

                                         8.- Antonio Javier Sandoval y Pacheco, hijo de Vicente Sandoval y Agustina                                                Teresa Pacheco, su mujer en segundas nupcias

                                7.- Don Sancho Sandoval casó con doña Catalina Félix Pacheco

                                         8.- Francisco Antonio de Sandoval

                                         8.- José Ignacio de Sandoval


ACHGR, sign. ant. 303-459-9

Friday, November 14, 2025

Araque de Belmonte y origen del linaje

 Los Araque de Belmonte debieron llegar desde La Alberca con Alonso de Araque, que, en 1559, pide, con unos cuarenta y cinco años, ante la Chancillería de Granada el reconocimiento de su hidalguía. Alonso de Araque había llegado a Belmonte para casarse en un primer matrimonio con la hija de Bartolomé Peña. Alonso de Araque había nacido en Villalgordo del Marquesado, hijo de Hernando de Araque y Constanza Montoya (o Violante), natural de Vara de Rey, aunque Hernando se había casado una segunda vez en Castillo de Garcimuñoz con Leonor Mula. Hernando de Araque era hijo de Alonso Hernández de Araque, que, a su vez, estaba casado con Juana Piñán.

Los Araque se habían extendido por otros pueblos. Dos primos hermanos del padre Hernando de Araque, el uno vivía en Montalbanejo, Juan de Araque, y el otro en Hinojosa, Lope de Araque. Los Araque se habían establecido en Montalbanejo con una hermana de Alonso Hernández Araque, llamada Isabel de Araque y Liébana casada con Juan Redondo. Otros parientes eran un Araque que vivía en El Cañavate y otro apodado Pedro de Quincoces que vivía en Castillo de Garcimuñoz. También se conocían parientes en Tribaldos y el común de Uclés. Alonso de Araque que litigaba tenía por hermanos Hernando de Montoya que vivía en San Clemente y cuatro hermanas más del primer matrimonio y Francisco de Araque y Juan de Araque que vivían en Castillo de Garcimuñoz, estos últimos fruto de un segundo matrimonio del padre con Leonor de Mula. En cuanto a Hernando Montoya, vecino de San Clemente, había obtenido carta de hidalguía frente a este concejo. 

La familia Araque de Villalgordo estaba libre de pagar el quinceno a Luis Pacheco de Silva, es decir pagar de cada quince fanegas una trigo al señor de la villa.


Testigos (año 1559?)

Alvaro de Luz, setenta años, natural de Villalgordo, hombre pechero

Juan de Luz el viejo, hombre hidalgo, 77 años, vecino de Villalgordo

Diego de Liébana, hombre hidalgo, vecino de Villalgordo, 70 años

Alonso Sánchez de Pascual Sánchez, vecino de Montalbanejo, pechero, 75 años

Juan López. clérigo presbítero de la orden de San Pedro, vecino de Montalbanejo, 74 años

ACHGR. sign. ant. 301-39-2


LOS ARAQUE DE CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

Hernando de Araque casaría segunda vez con Leonor Mula o Melgarejo. Del matrimonio nacería Francisco de Araque, casado con María de la Gruesa, natural de Belmonte, juntos hicieron donación y patronazgo a su hijo Juan de Araque de sus casas principales en Villalgordo, que fueron de Hernando de Araque, su padre, y de 1300 almudadas de tierras en término de aquella villa y de sus casas principales en Castillo de Garcimuñoz. EL patronazgo viene cargado con una serie de misas por el alma de sus padres. Se escritura ente escribano el 14 de enero de 1577. Tres años después,  el seis de septiembre de 1580, en el Castillo de Garcimuñoz, se ampliará el patronazgo, al casar su hijo Juan de Araque con doña Francisca Muñoz, hija del licenciado Muñoz, vecino de San Clemente, haciendo por causa onerosa mayorazgo de sus bienes o por mejora del tercio y del quinto.

El matrimonio de Juan y Francisca Muñoz tendría dos hijas, Magdalena y Casilda. La segunda Casilda casaría en Moya con el doctor Caballón de la Carrera, alcaide de Moya. NO obstante, la sucesión en el mayorazgo recaería en un tercer hermano de Juan, llamado Pedro.

RAH. Tabla genealógica de la familia de Araque, vecina de Castillo (¿de Garci Muñoz?). [9/304, fº 234 v.]

LA ASCENDENCIA DE LOS ARAQUE EN ÁLAVA

El primero de los Araque es Lope Fernández de Araque, natural de Zoronozo, en la provincia de Álava, señor del valle y casa de Araque, que siguió la causa de don Juan Manuel, que lo casó con María Ruiz, dama de la infanta doña Constanza. El siguiente en la línea es Lope de Araque, que casó con Violante de Olivares. Un primer hijo, Juan de Araque, casa en Montalbanejo con Ana de Molina; el segundo hijo Alonso Fernández de Araque casa con Beatriz Méndez de Arboleda, natural de Villalgordo. De este matrimonio nace Alonso Fernández de Araque que casa con Juana Piñán, una línea ya vista arriba. Otras dos hijas son Beatriz de Araque que casa en Honrubia con Fernando de Villodre e Isabel casó en San Clemente con Diego de Tébar y Valenzuela

RAH. Tabla genealógica de la familia de Araque, vecina de la provincia de Alava. [9/304, fº 233.] 


LOS ARAQUE DE SAN CLEMENTE

Hernando de Montoya y Araque (hijo de Hernando de Araque y Violante Montoya) casa en San Clemente con María Muñoz de los Ángeles, sacó ejecutoria en posesión y propiedad. El matrimonio tuvo por hijos a don Fernando de Araque, que caso con doña Catalina Montoya; Alonso de Araque casó en San Clemente con doña Juana de Buedo, hija del capitán Martín de Buedo, tesorero de rentas; Pedro de Araque casó con doña Gerónima de Liébana de Castillo de Garcimuñoz; el licenciado Juan de Araque abogado casó con doña Inés de Buedo, hermana de Juana de Buedo citado: Francisco de Araque, clérigo, y doña Violante y doña Ana, franciscas.

RAH. Tabla genealógica de la familia de Araque, vecina de San Clemente (Cuenca). [9/304, fº 234.]

Saturday, September 20, 2025

Las santas no reconocidas de la Tercera Orden franciscana de San Clemente

 Entender el franciscanismo femenino en San Clemente es comprender la evolución personal de cada una de las mujeres insignes que le dieron vida. Su evolución es la que discurre desde la anarquía a la regla, puede parecer una exageración, pero si olvidamos el aspecto religioso, pues no podemos dudar de la fe de cada una de estas mujeres en el tiempo que le tocó vivir, la evolución de sus vidas viene marcada por la renuncia a sí mismas.

La Melchora fue la primera de ellas. Mujer ruda y de carácter, difícil de someter a regla y obediencia alguna. Lo suyo era la acción desprendida hacia los demás: atender pobres y cuidar enfermos. Se le quiso meter en vereda y para aceptarla en la Tercera Orden Regular de las "isabelas" se mandó desde Infantes a sor Ana Sánchez. Fue un gran error de la orden franciscana; posiblemente, si se hubiera mandado a la hermana de sor Ana, Catalina Ruiz, las cosas hubieran ido mejor. No fue así y el franciscanismo estuvo a punto de sucumbir. Un talante distinto, aunque las mismas ansias de independencia debieron tener Ana Pacheco, hija de los señores de Minaya, y la Remona, hija de unos labradores ricos, pero ambas fueron más circunspectas que la Melchora y de su vida hicieron un ejemplo de vida cristiana, siguiendo el ejemplo de Santa Clara e Isabel de Hungría. Ana Pacheco murió en 1553; la Remona no lo sabemos. Sus vidas fueron ajenas a conventos, por esa razón eligieron como sepulturas el hogar familiar, es decir, la capilla de la iglesia de Minaya, y la pequeña iglesia de Perona. Buscaban el alejamiento del mundo y el reposo eterno y la Iglesia convirtió sus sepulturas en santuarios para la peregrinación.
Este primer franciscanismo, que se inventaba día a día con una vida de rectitud de sus protagonistas, debía someterse a convento y a regla que lo ordenase. Tres monjas protagonizarían esta nueva etapa: Lucía Valderrama, Isabel Rodríguez y Catalina Ortiz. Son las mujeres que aprendieron la vida regular junto a los frailes en el convento dúplice de Nuestra Señora de Gracia y permitieron la transición a la clausura. Una nieta de cantero, otra de condenado por la Inquisición y una más de la que poco sabemos, la última, pero que sería quien definiría la nueva vida conventual de las "isabelas".

Lucía de Valderrama la tenemos por nieta del cantero vasco Pedro de Oma, por su hija Mari Pérez de Oma. Lucía es todavía una beata, que acompaña la oración con el cilicio, una asceta que ya busca la unión mística con Dios y que dice tener revelaciones divinas, pero su vida no es la la de la beata que busca el ejemplo del Evangelio en el hogar familiar, Lucía, al igual que otras mujeres que se han visto huérfanas de la casa dejada por Martín Ruiz de Villamediana, pues sobre su solar se edifica nuevo monasterio, busca el cobijo en el convento masculino de Nuestra Señora de Gracia, que acoge a unas hermanas franciscanas de las que tenemos dudas que hayan dado el paso del beaterio a la regla. Cuando Lucía muere a los cuarenta años, en 1570, y es enterrada a la derecha del altar mayor de Nuestra Señora de Gracia, su hagiógrafo nos dirá: "porque como aún no tenían velo monacal ni prometían clausura, tenían en aquel lugar su asiento para en vida y su entierro para en muerte, donde así ellas como otras muchas descansan y reposan en el señor". La beata Lucía descansaría así, junto a sus compañeras, en la misma iglesia que muy probablemente ayudó a edificar su abuelo, el cantero Pedro de Oma.

Isabel Rodríguez es una mujer de transición. Es treinta años más vieja que Lucía Valderrama; ha nacido con el siglo, en 1500. Decimos que es de transición pues es una conversa, que ha visto a varios familiares condenados por la Inquisición y que busca la aceptación en la iglesia con el rigor de su profesión monacal y es de transición porque recorre las diferentes etapas del franciscanismo femenino en San Clemente: del beaterio a la regla de la Tercera Orden, de la Tercera Orden Regular a la clausura. Abandona el vestido por el sayal y los zapatos por las alpargatas. En ella, hay un deseo sincero por apartarse del mundo e imitar el modelo de Cristo, a veces un poco histriónicamente, dándose bofetadas y puñadas hasta sangrar, y mortificando su cuerpo con los ayunos. Pero Isabel Rodríguez es ya una organizadora, que trata de imponer a sus compañeras unas reglas y hábitos de conducta. Hemos de imaginar la vida de estas primeras monjas un tanto desarregladas, la cama podía más que el desperezarse y las ganas de vivir más que la oración. Isabel, con su ejemplo, impondrá a sus compañeras la nueva vida: "fue de mucha oración y vigilia y no solo se contentaua con esto, más aún, como era ella la que se levantaua primero en todo el convento, yua a las camas de todas y despertándolas las dezía: 'ea señoras, levántense a loar al Señor'". Cuando muere con setenta y siete años en 1577, el mundo ha cambiado completamente y el San Clemente libertino que la vio nacer también: España ha abrazado el rigor de la reforma trentina de la Iglesia y San Clemente ha visto levantarse, ya finalizado entre 1570 y 1575, las paredes verticales y continuas del monasterio de la Asunción de la Madre de Dios, destinado al encerramiento y clausura de las monjas.

Catalina Ortiz, natural de San Clemente, es la última de nuestras protagonistas. Monja durante veinte años, llevó el rigor de su profesión hasta sus últimos extremos: sayal, sin camisa y con cilicio, descalza de pies, salvo un pedazo de zapato que se ponía en uno de ellos para "yr haziendo un poco de estruendo cuando andaua, especialmente quando había gente forastera que la podían ver". Sus veinte años de profesión religiosa debieron coincidir con los veinte años que tardó la construcción del monasterio de la Asunción de San Clemente, gracias al apoyo pecuniario de Isabel de Pedrola, y que se llevaría a cabo entre los primeros años de la década de 1560 y los inicios de la década de 1570. Catalina fue la guardián del convento, pues permaneció en él durante toda su construcción, soportando rigores e inclemencias del tiempo, durmiendo en el hueco de una escalera, en una concavidad, cual "pesebre de Cristo", que únicamente abandonaría para acomodarse en "pesebre" similar en el coro bajo ya finalizado, desde donde podía contemplar y velar el Santísimo Sacramento. Por cabecera de su lecho tenía una piedra, si bien pronto cambió el estar tendida por vivir y dormir de rodillas; es decir, su vida despierta era dedicación continua al rezo y la lectura, que, por deseos de imitación de los sufrimientos de Cristo, se limitaba a la Pasión. Lo suyo era dar el ejemplo más sacrificado, mientras las monjas ya llegadas al nuevo monasterio de la Asunción hacia 1575, evitaban el rigor de los fríos inviernos sanclementinos al calor de la lumbre, Catalina se aproximaba la fuego para colocarse allí donde el humo se hacía irrespirable y si abandonaba el calor del hogar era para salir a los campos nevados y andar descalza. Al parecer, en esto intentaba superar a su vecina Guiomar del Castillo, clarisa profesa en Huete, hija del fundador de Nuestra Señora de Gracia y otra de esas santas que nunca la Iglesia reconoció. Andaba con sayal roto y remendado, su alimento era pan y agua, acompañado de alguna hoja de lechuga. A pesar de que su existencia final coincide con los malos años de la década de 1580, no hemos de pensar que su frugalidad alimentaria fuera fruto de la necesidad, pues cada una de las monjas isabelas tenía asignada su ración diaria, pero la pobre Catalina, con licencia de la abadesa, la regalaba a los pobres de su pueblo. Es cierto que en el comer, penurias también pasaban las novicias, que, en lo que era costumbre instituida, no comían en mesa sino en tierra y, en gesto de humildad, besaban los pies al resto de las monjas mayores, pero Catalina Ortiz, actuando como una novicia más, se exigía las mismas obligaciones. Sin embargo, Catalina no era monja mustia ni severa, gustaba el cante con su voz ronca, aunque fuera el "Santus, santus" que oyó Isaías y se regocijaba bailando en torno al brocal del pozo del claustro del monasterio las noches despejadas y cielo abierto en alabanza de la "eterna belleza del Creador". Su hagiógrafo, inmisericorde, hablará de "espiritual sarao... ayudando a los ángeles a medianoche a celebrar los maytines" para describir las visiones, en su frenesí, de Catalina, que veía en el Cielo a los ángeles festejando a Dios. Fiesta que ella, imitándola, traía aquí a la Tierra. Catalina gozaba del Cielo en la Tierra: "Y así a mi quenta los malos tienen infierno y medio, y los buenos Gloria y media. Media gloria en esta vida y entera en la advenidera". Catalina era mujer que hacía convivir la alegría con el dolor en su cuerpo, pues del baile pasaba a coserse el pecho con aguja e hilo. Sus excentridades causaban estupor y admiración entre las monjas, que reconocían su auctoritas por encima de esa otra de la abadesa: "en ella hablaua la vida, en la abadesa el oficio". Era tal su ascendencia sobre el resto de las hermanas que le llamaron "la columna del convento". Catalina Ortiz murió el sábado siguiente a Pentecostés de 1580, había nacido en 1518. Su cuerpo será enterrado en el monasterio de la Asunción de la Madre de Dios de San Clemente, donde había profesado y velado por su construcción desde sus inicios como edificio conventual.


BNE, B 20 FRA (RESERVADO), fols. 161-166. 

Hystoria de las personas illustres y notables en santidad, de la santa Prouincia de Carthagena, de la orden de nuestro Seraphico Padre San Francisco, que hasta ahora no estan puestas en escriptura alguna desde el año de mil y quinientos, hasta el presente de seyscientos y diez y siete [Texto impreso] / compuesta y ordenada por fray Melchior de Huelamo... de la mesma Orden... ; recopilada por mandado del Reuerrendissimo señor Don fray Francisco de Sossa Obispo de Osma... ; escriuese la vida y muerte santa del sieruo de Dios fray Martin de Carrascosa, sepultado en san Francisco de Cuenca


PD.: creemos que Catalina Ortiz tiene relación con los Ortiz de Villarrobledo 

Thursday, September 18, 2025

Sor Ana Sánchez

 De Sor Ana Sánchez, la monja que de Villanueva de los Infantes vino a San Clemente para poner orden y consolidar el nacimiento de la Tercera Orden franciscana en San Clemente, apenas si se sabe nada, más allá de la colisión de intereses, y de carácter, con la Melchora, que le obligó a dejar la villa y volver a Infantes.

Sor Ana Sánchez procedía del convento de Villanueva de los Infantes, perteneciente a la Tercera Orden, "dicho con título y vocación vulgar la Concepción". Su hermana, Catalina Ruiz había sido fundadora del convento; una mujer que antes que priora fue una mujer dedicada en cuerpo y alma al cuidado de enfermos durante cuarenta años. De su hermana el cronista franciscano Melchor Huélamo apenas si nos dice nada o muy poco: 

"Ana Sánchez fue hermana de la pasada (Catalina Ruiz), y religiosa deste mesmo convento, fue muy exemplar y santa. Murió y vivió con opinión de tal. Y después de muerta, vieron algunas religiosas, en su aposento y cama una grande claridad: indicio claro y manifiesto de la accesible gloria que su alma posee (I Tim. 6)


BNE, B 20 FRA (RESERVADO), fols. 158

Sunday, July 27, 2025

El poder agrario de Villarrobledo

 El poder agrario de Villarrobledo y sus 2000 pares de mulas

Sobre Villarrobledo hay dos hechos claros: las fluctuaciones de sus datos poblacionales, con una discordancia entre los testimonios orales y los registros oficiales, y su servicio continuo a la Corona con dinero y con hombres, que, a la larga, supuso la ruina de esta villa.
Sobre el primer caso, su población, en los registros oficiales, llegó a estar en más de 2100 vecinos, y según los testimonios superaba los 3000. Estamos seguros que la segunda cifra está más cerca de la realidad en momentos de expansión económica, cuando había muchas familias sin registrar vecindad. Este caso, se da también en otras villas como San Clemente, donde los nuevos arrabales del Duz o San Cristóbal recogen nuevas vecindades ajenas al control municipal.
Sobre el segundo hecho, Villarrobledo fue indiscutiblemente una potencia agraria. Hemos dicho en alguna ocasión que sin el grano de Villarrobledo no hubiera existido el vino de San Clemente. Pero, Villarrobledo que nos da poco más de 1600 vecinos en 1591 (léase, familias) reconoce veinte años antes que es una villa que ha llegado a tener más de dos mil pares de mulas. De nuevo, los datos demográficos y económicos no encajan, si bien es verdad que, en cuanto a mulas, la villa denunciará el cataclismo que supuso la guerra de los moriscos de Granada en 1570. Aún así, la discordancia de los datos se mantiene, en 1552, Villarrobledo es una villa de poco más de mil familias. En fin, a falta de cifras creíbles, la realidad es que Villarrobledo vivió un especular desarrollo en las décadas de 1550 y 1560, que no recogieron las cifras oficiales. Lo que sí sabemos es que el trigo villarrobletano, por esas fechas llegaba a los asentamientos portugueses en las costas africanas.

Villarrobledo es tierra de mucha labor para que continuamente son menester más de dos mil pares de mulas par la cría de las quales siempre solían tener yeguas y después por hauerse mandado por pregmática nuestra que no se hechasen al garañón de los puertos a la mar, ha venido tanta falta de mulas en aquella villa, que muchos labradores van perdiendo sus labores y porque como quiera que aquella tierra no es cómoda para cría ni grangería de cauallos porque los labradores que tenían yeguas se han ydo deshaciendo dellas y si algunos años se les permitiera hecharlas al garañón estarían proveydos dellas y habría alguna cría de cauallos, atento a lo qual y a lo mucho que la dicha villa nos ha seruido en esta ocasión de Granado y en ellos se murieron muchas mulas lleuando prouisión y gente al exército y otras les tomaron moros (AGS. CCA. CED. 370-772)

(la pragmática mencionada es de 1562)

Sobre la falta de mulas, se quejará también San Clemente, en 1574, que pedirá que durante seis años deje de tener efectos la pragmática de 1562. A la falta de mulas para la labor en San Clemente, se añadirá el excesivo precio que están alcanzando las mulas: y las mulas que valían a treynta y quarenta ducados valen más de ciento. (AGS.CCA. CED. 370-797). A pesar de ello la corona se reafirmará en su política de cría de caballos por nueva pragmática de 20 de julio de 1574, dando licencia a Iniesta y Chinchilla para que puedan acortar parte de su término para la cría de caballos.

Saturday, July 26, 2025

Papeles varios

 Juan Sainz (o Sánchez) de Olmedilla es condenado por ciertas resistencias hechas a un alguacil, siendo alcalde ordinario de San Clemente, a pena pecuniaria, un año de destierro e inhabilitación para cargo público. El 22 de abril de 1524 es perdonado

AGS. CCA. CED. 67-760

Francisco de Castilla es el gobernador del marquesado de Villena, cuando se dan las villas de San Clemente, Albacete y Villanueva a la emperatriz (1526)

Pedro de Castilla sustituye como gobernador a Álvaro de Ayala en 1529

En 1530, el marqués de Moya todavía pide ser resarcido por los daños causados por algunas villas del marquesado de Villena en tiempo de las Comunidades. EL pleito se desarrolla en la Chancillería de Granada. 12 de marzo de 1530 (AGS. CCA. CED. 83-612)

Hernando de Acuña, vecino de Barchón, logrero, es decir, usurero, condenado en 60000 maravedíes (AGS. CCA. CED. 115-718)

El cinco de febrero de 1547 se alza el destierro de seis meses a Alonso de Pacheco por ciertas palabras livianas con Francisco García. Aunque ya antes había pasado a la villa de San Clemente a visitar a su mujer María de Aragón, enferma de muerte (AGS.CCA. CED. 117-89)

SE habla de ciertas "quistiones" que hubo hace dos años (en 1545) entre ciertas personas. Hay una condena de más de 34000 maravedíes a una lista larga de personas: Hernán Vázquez de Garnica, Sancho López el mozo, Francisco Zapata, Alonso de la Fuente, don Francisco Pacheco y don Francisco y don Juan su hijo, Diego de los Herreros, don Alonso Pacheco, Ginés del Cañavate, Gonzalo de Tébar, Alonso de Caballón, Diego de Orihuela, Juan Gutiérrez de Garnica, Fernando de Alarcón, Pero Xuárez el mozo, Ortega del Castillo, Sancho López el viejo (AGS: CCA: CED. 117-223)

Se habla el año 1547 de un delito que cometieron en Belmonte ciertas personas a los que tenemos por canteros: Juan de Oma, Domingo de Mestrauta (Mestraitua), Domingo de Regil y Antón Delgado y otros consortes, condenados a pagar 50000 mrs. y perdimiento de armas. (AGS. CCA. CED. 117-326)

El pleito de la escribanía de provincia se remonta a inicios de 1549

Diego de Montoya es condenado en 35000 mrs. por la muerte en septiembre de 1553 de su sobrina Isabel de Montoya, ambos vecinos de Vara de Rey. Año 1554 (AGS. CCA. CED. 123-238) Sin embargo, años después el que está sentenciado por la muerte es el hermano de Isabel, Pedro Montoya, que sería condenado a muerte (a degollar) y a perdimiento de bienes. En 1560, se le perdona la pena de muerte. En 1561, obtiene el perdón definitivo. AGS, CCA. CED. 149-904

Sancho del Castillo Vizcaíno condenado a cuatro años de destierro por cometer adulterio don la mujer de Sebastián Gómez, vecinos de San Clemente el año 1554 (AGS, CCA, CED. 124-234)

EL tres de mayo de 1566 se da licencia a la villa de Minglanilla para arrendar la mitad de un pinar, con ello se pretende ayudar a pagar los réditos del censo de 3260 , ducados tomados para pagar su exención de Iniesta como villa (AGS, CCA. CED. 128-475)

Francisco de Herreros, Miguel Vázquez, Diego de Haro, Hernán Vázquez de Haro, Sancho López de Herreros y Francisco Martínez, vecinos de San Clemente, están desterrados del pueblo el año 1561 (AGS. CCA. CED. 133-568)

Julio de 1559 se levanta el destierro de seis años a Ginés de Garnica, que venía cumpliendo desde septiembre de 1556, aunque los hechos se remontaban a la elección de oficios del año 1548 (AGS.CCa. CED. 135-274)

Francisco Martínez, mercader de San Clemente, condenado a un año de destierro (AGS, CCA. CED. 135-163). Año 1561

Se decide nombrar un escribano de comisiones el 4 de septiembre de 1564 (AGS. CCA.CED. 139-223)

Se deciden crear dos escribanos para las apelaciones ante el gobernador. 19 de marzo de 1566 (AGS. CCA. CED. 140-547)

Don Alonso Pacheco y doña María del Castillo, vecinos de San Clemente, son Bernardino del Castillo y don Diego del Castillo, vecinos de Alarcón, y don Juan del Castillo, como llamados al mayorazgo que fundó el doctor Pedro González del Castillo piden no se dé licencia para la pretensión de Antonio del Castillo Portocarrero de mudar la villa de Santa María del Campo Rus por otras en Salamanca (AGS; CCA; CED; 140-556). 9 de marzo de 1566

Título de alférez mayor de la villa de San Clemente. En un principio, el 16 de julio de 1559, el título de alférez mayor de la villa recae en el licenciado Guedeja, relator del Consejo, que renuncia a él. El 31 de agosto de 1565, el título pasa a Francisco Pacheco, que renuncia a su vez el 30 de mayo de 1566 en favor de Alonso Pacheco (este lo pasará en fecha indeterminada a su hermano Juan Pacheco Guzmán). AGS, CAD. CED. 141-562. En 1580, el título pasará a Juan Pacheco de Ludeña, que renunciará en favor de Juan Pacheco Guzmán, hijo de Diego Pacheco, en 1581 y lo detentará hasta su muerte en 1626 (AGS. CCA. CED. 156-457 y 158-309)

El licenciado Muñoz, procurador de la villa de San Clemente es apresado cerca de la corte de Madrid cuando llevaba unos despachos por el alguacil mayor Portillo de la Gobernación del Marquesado de Villena, bajo la acusación de ser luterano. El alguacil será condenado a cinco años de destierro e inhabilitación por acusación falsa (AGS. CCA. CED. 143-313). 8 de Agosto de 1565

Carlos de Guevara es condenado por su ejercicio del oficio de gobernador de Villena a más de 100000 mrs. Año 1565 (AGS, CCA. CED,144-310)

En 1570, Diego de Oviedo, vecino y regidor de la villa de San Clemente, solicita licencia a la corona para constituir un mayorazgo con sus bienes muebles, juros, bienes raíces y pan de renta en favor de su hija Inés Oviedo. El 10 de octubre 1570 se emite real cédula solicitando información de las circunstancias para constituir el mayorazgo (AGS, CCA, CED, 150-586)

Pedro Ruiz de Alarcón es nombrado alférez mayor de Vara de Rey en 1559. En 1580, cederá el título en favor de Pedro Ruiz de Alarcón (su hijo?),  AGS. CCA. CED.  156-414

De las 150 casas de moriscos repartidas a Huete se denuncia en 1574, que, tras darles permisos para comprar y vender, en otras zonas del marquesado y Andalucía, no han vuelto (AGS, CCA. CED. 261-345)

Pedro Villalba recluta 400 hombres en el marquesado de Villena y Reino de Murcia con destino a Italia. 1552 (AGS. CCA. CED. 287-590)

En agosto de 1543, antes del establecimiento de los regidores perpetuos (hasta entonces eran cadañeros)se pide un memorial al gobernador Francisco Méndez de Carbajal sobre que personas cumplen las calidades para ocupar las nuevas regidurías perpetuas y número de vecinos de cada villa para ver cuántos se estableces. 1 de septiembre de 1543 (AGS. CCA. CED. 288-616). el juez de residencia licenciado Mercado y el gobernador Pedro Martínez de Avellaneda completarán los informes el año siguiente.


La escribanía de rentas del marquesado de Villena (o media escribanía, pues comparte con otros distritos) ya aparece asentada en los años de 1540 -posiblemente mucho antes-, pero radica en la corte


María Castillo Portocarrero (señora de Valera de Abajo) pide licencia para vender las casas principales de San Clemente, dichas casas le han sido legadas por testamento de su padre en 1571 y forman parte del mayorazgo familiar constituido por su padre Hernando del Castillo e Inestrosa. 11 de junio de 1578. ¡ojo, con estas casas, pueden ser las casas de en la calle de las Almenas, que luego pasan a los Ortega y de ahí a los Sandoval y los Fontes (actual Hostal Milán I)! AGS. CCA. CED. 325-174

Juro de 200195 de renta de 20 al millar sobre las alcabalas de San CLemente, perteneciente al mayorazgo de Pedro González Galindo y que lo había sido de este y de Diego de Tébar. Ahora propiedad de la sucesora del mayorazgo Antonia Galindo. Curiosamente, el sucesor del mayorazgo es un hijo de Antonia llamado Andrea Piquinoti y Galindo, que hemos de suponer el primogenito, por delante de Benito que luego será conde de Villaleal.  13 de  febrero de 1655. (AGS. CCA. CED. 354-7699)

Sunday, July 20, 2025

Felipe II en San Clemente (II)

 San Clemente es llamada la pequeña corte de la Mancha, pero tal apelativo únicamente se hizo realidad durante dos días el mes de marzo de 1586, cuando la villa alojó al rey Felipe II. El viaje del rey a Zaragoza, Barcelona y Valencia para jurar como heredero a su hijo, el futuro Felipe III está documentado, pero únicamente hasta el día 15 de febrero en Valencia. El regreso a El Escorial nos es necesario recomponerlo con fuentes diversas. Una de ellas, son las cartas reales emitidas por el propio rey y conservadas en Simancas; otras, las noticias diversas de los archivos municipales. 

La última cédula del rey en Valencia es de 28 de febrero, en Gandía, luego es de presumir un largo viaje hasta que vemos aparecer de nuevo al rey escribiendo en San Clemente, el ocho de marzo de 1586. Sabemos que, antes, se ha preparado una recepción pantagruélica en Minaya, que pagará, muy a su pesar, la villa de Villarrobledo. Pero, tanto Minaya como Villarrobledo sufrirán el desaire regio, pues el rey no se detendrá en Minaya y preferirá hacerlo en el camino entre esta población y San Clemente. El lugar elegido serán las llamadas casas de Andrés Luis, por entonces una casa de campo, que más adelante dará origen a las Casas de los Luises, y por su integración en otro núcleo a las Casas de los Pinos. Creemos no equivocarnos si vemos en esas casas, las del maestro cantero Andrés Luis, al que tenemos fichado en las obras de la iglesia de Villarrobledo y, es suposición, esas mismas casas se convertirían en centro de almacenamiento de mercaderías de comerciantes portugueses, los "luises", treinta años después. 

Pero a lo que vamos, dada la poca entidad de estas casas, el séquito real levantó un pequeño campamento de tiendas en torno a ellas donde comieron presumiblemente los manjares preparados en Villarrobledo, a pesar del despilfarro que de los mismos denunciará esta villa. Debía ser el día siete de marzo de 1586. Es presumible que la comitiva hiciera la digestión por el camino y se apresurase a llegar a San Clemente con algo de luz todavía. La suficiente para llegar a la villa y alcanzar el destino. No parece que los sanclementinos quisieran deslumbrar al rey Prudente con su pueblo, pues los preparativos se centraron en aderezar las calles por donde debía pasar. Llegaría por el puente del Remedio, calle Feria arriba, para desembocar en la plaza, menor que la actual y no tan regular, donde el ayuntamiento y la iglesia de Santiago deslumbraban por la nueva reforma y edificación de la generación anterior, pero con corrales y tapias a las espaldas de la comitiva real, lugar ocupado hoy por el nuevo ayuntamiento, y construcción civil a su derecha con algunos bajos ocupados por tiendas y escribanías, en situación de abandono pues la actividad se había trasladado a la calle de Nuestra Señora de Septiembre. Lo más seguro es que el rey prudente no se detuviera a ver la plaza y su imponente ayuntamiento o lo viera de refilón nada más, cegado por la multitud de bienvenida, y encaminado hacia la tienda de Pedro Martínez, fornicario además de tendero (y con una criada de Castillo de Albaráñez, compartiendo mala fama). El establecimiento de este mercader de Valdilecha asentado como tendero estaba ubicado en la esquina de la plaza con la calle Mayor, hoy Boteros, que henos de presumir engalanada, tal como lo intentan hoy los sanclementinos, para adornar el paso de un todopoderoso rey que se apresuraba por llegar a su lugar de descanso: el convento de la Asunción de monjas de la Tercera Orden franciscana. Otra de las grandes obras del pueblo, levantadas por la generación anterior, que estaba cambiando el urbanismo del pueblo y que, con sus paredes verticales, condenaba ya para el futuro a ese otro convento franciscano de formas achaparradas de Nuestra Señora de Gracia. Entre las paredes del convento de la Asunción y unas pocas monjas que habían abrazado la clausura, encontraría el rey el lugar adecuado para el descanso y el gobierno de sus reinos durante dos días. Allí se redactaron las numerosas cédulas reales, cuyas copias hoy se conservan en Simancas. 

El gobierno de los Reinos, quizás, era más natural que ahora, pues los favores los hacía el mismo rey, sin necesidad de publicar sus dádivas en redes sociales ni de esconder los favores. Así, Felipe II tras un asunto menor, o mayor para el agraciado, la concesión de una escribanía en el concejo de Salas, se centró en asuntos de mayor calado, queremos decir destinados a personajes más principales. El conde de Aytona, virrey del Reino de Valencia, debió llorar bastante al rey prudente durante su estancia en la capital del Turia el mes de febrero, pues presentando un estado lastimero de su casa, consiguió del monarca que esquilmase a los concejos castellanos de Illana y San Martín de la Vega, sacando siete mil fanegas de trigo, dos mil carneros y cincuenta fanegas de trigo. Los abastos se debían sacar por el puerto seco de Requena, pero ante el temor de que la operación se aprovechara para contrabando, se exigía el registro en el pueblo de Campillo de Altobuey, a pesar de que estaba a menos de doce leguas del Reino de Valencia y exento de tal registro... o por esa misma razón. 

A esta real cédula, siguieron otras nuevas para emitir certificados de títulos registrados en Simancas, la posibilidad de labrar hasta seis mil ducados en las casas de monedas, la autorización para la entrada en Castilla de mil cueros vacunos procedentes de Indias, un indulto en Zamora, varias mercedes personales en diferentes partes del Reino y quitar varios censos que cargaban el mayorazgo de don Antonio de Luna.

Hasta San Clemente habían llegado las peticiones que los secretarios del rey habían recogido durante el viaje procedentes de toda Castilla y en una maratoniana sesión del ocho de marzo se redactaron una docena de cédulas para deshacer el atasco administrativo pendiente. Luego, es de suponer, que el día nueve de marzo, la comitiva real emprendió la marcha y tomó el camino en dirección a Las Pedroñeras. Sabemos que el día 20 de marzo estaba en Aranjuez, donde continuaron de nuevo las acciones de gobierno; el 25 de marzo el rey llegaba a Madrid y por fin el 3 de abril ya está emitiendo cédulas reales en San Lorenzo del Escorial.

Durante su estancia en San Clemente el rey no emitió documento alguno que beneficiara a la villa, aunque sí creemos que se tomaría una decisión trascendental: la división de la gobernación del marquesado de Villena en dos corregimientos.

Monday, July 14, 2025

Soldados de milicia y prostitución (La Alberca, 1613)

 Coincidiendo con la Natividad de la Virgen, el ocho de septiembre, se celebraba en San Clemente una feria comercial, mucho antes de que Felipe V, le concediera privilegio real y franquezas. Estos días eran días de fiesta y de múltiples tratos comerciales, donde acudían gentes de toda la comarca. Era costumbre acudir desde la cercana Alberca y uno de los que acudió a la feria de 1612 fue el joven Alonso de Alarcón, que con otros nueve alberqueños se había asentado como soldado de milicia. Como tal miliciano gozaba del derecho de portar armas y con su espada y flamante se paseó por las calles de San Clemente. Deambulando por ellas llegó hasta la calle del Juego de Pelota, donde se ubicaba el prostíbulo, al que acudían jóvenes, y no tan jóvenes, de toda la comarca. Su error fue pasar con la espada al prostíbulo, pues las rondas de alguaciles eran continuas y la prohibición de llevar armas en este lugar también. Así, el joven Alonso sería preso e incautada su espada. Un agravio para los alberqueños y los soldados de milicia del Reino. El tema, acabaría ante el Rey: los soldados de milicia eran intocables en las franquezas y preeminencias que gozaban, podían acudir al prostíbulo armados.

Los soldados de milicia de La Alberca en 1613, eran doce: Juan Granero, Francisco Lope Pinarejo, Bernardino de Carmona, Juan López de Perona, Mateo de Alarcón, Martín Esteban, Juan de Cuenca, Juan de Posadas, Juan Alegre, Juan Bayllo, Juan Rubio, Alonso de Alarcón y Antonio de la Fuente.

AGS, CCA. CED. 370-12

Thursday, July 10, 2025

Ginesa Rosillo, monja trinitaria

 No era fácil entrar como monja en el convento trinitario de Nuestra Señora de los Ángeles de la villa de San Clemente, fundado por el canónigo de Salamanca Francisco Sánchez, que unos años antes había ejercido como cura de la parroquia de San Clemente. Francisco Rosillo, aquel joven que en 1553 había abierto con el pomo de su espada la cabeza al alcalde Hernando Montoya, y que había expiado sus culpas con una fuerte multa monetaria, doce años después ya estaba de vuelta e integrado como ciudadano honrado de la villa de San Clemente. Para confirmar su reconocimiento social, había comprado el oficio de depositario general y de penas de cámara de la villa de San Clemente el 10 de octubre de 1565. El oficio que daba derecho a ocupar un regimiento por dos generaciones, había sido cedido por Francisco Rosillo a su sobrina Ginesa Rosillo para su segunda vida, que lógicamente en manos de una mujer no era la depositaria más adecuada, salvo que se casara. Así que el oficio tras el intento de Ginesa de pasarlo a su padre Alonso había acabado en manos de Miguel Perona en 1588. Pero Ginesa no se casó, sino que decidió ingresar como monja trinitaria ese año de 1588, viendo que se le pasaba el arroz. Quiso expresar su vocación al fundador Francisco Sánchez, que, como era costumbre, le pidió la correspondiente dote si quería ser monja. Ginesa le recordó al canónigo la posibilidad de entrar en uno de los puestos reservados a las doncellas sin dote, pero el canónigo salmantino sabía de los derechos de nuestra novicia al oficio concejil de depositaria y regidora durante una vida, así que pergeñó su tela de araña para beneficiar de algún modo al convento: doña Ginesa Rosillo cedería el oficio concejil a Francisco Jiménez, el compañero de su tío Francisco Rosillo en las andanzas de 1553, cuando descalabraron al alcalde Hernando de Montoya. La razón era que Francisco Jiménez era patrón del convento trinitario y, por tanto, los beneficios que podría aportar el oficio concejil irían al nuevo cenobio. Aceptaría el fundador y canónigo Francisco Sánchez, no sin expresar su malestar porque el referido Francisco Jiménez era doce años mayor que Ginesa y con su muerte (con alta probabilidad había de acontecer antes que la de la mujer), se perderían las rentas del oficio. Claro que el perdedor en este galimatías era el que de hecho ejercía el oficio Miguel de Perona, cuyas rentas perdía en favor del convento.

AGS, CCA, CED. 167-239


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En 1606, por muerte de Francisco Jiménez de la Torre, el oficio de depositario general recaerá en Diego Dávalos Rosillo, por dos vidas.


El apellido de la Torre es común tanto a Francisco Jiménez de la Torre como al canónigo Francisco Sánchez de la Torre, cura de San Clemente y fundador de las trinitarias, lo que nos lleva a pensar que ambos eran primos por vía materna.


QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE LA FUNDACIÓN DE LAS TRINITARIAS DE SAN CLEMENTE 


Curiosamente, para saberlo, creemos que nos debemos retrotraer a los sucesos de julio 1553; lo que hemos llamado la "sublevación del arrabal". Entonces, varios hombres de este barrio sanclementino, comandados por el clan de los Origüela, se dirigieron a la iglesia de Santiago con el fin de linchar a los refugiados allí, que habían intentado matar al alcalde Hernando de Montoya. Entre las posibles víctimas estaban dos primos: los jóvenes Francisco Rosillo y Francisco Jiménez. Nos detenemos en el segundo. Francisco Jiménez el mozo era hijo de una de las personas más ricas de San Clemente a mediados del siglo XVI y de las que menos sabemos, Francisco Jiménez, poseedor de ganados y de viñas y poseedor de una de las primeras regidurías perpetuas establecidas en 1543. Los hechos desgraciados de 1553 truncarían el ascenso social de la familia, pues los hijos tuvieron que huir del pueblo y solamente regresarían seis años después tras pagar fuertes multas.


Francisco Jiménez de la Torre, que era su segundo apellido, junto a su primo Francisco Rosillo volverán a la escena política de San Clemente en la década de 1560. El segundo comprará el título de depositario del ayuntamiento que cederá al primero. Aunque ambos, al parecer, morirían sin descendencia (y probablemente, dadas sus andanzas, sin contraer matrimonio). Francisco Jiménez de la Torre era en 1553 estudiante en Salamanca, pues se acogió al fuero universitario para eludir la justicia. Aunque lo que destacamos de él es su segundo apellido "de la Torre". Es un apellido ajeno para nosotros en la primera mitad del siglo XVI sanclementino, pero es un apellido que llevará en segundo lugar también Francisco Sánchez de la Torre, cura de San Clemente hasta mediados de 1580 y fundador de las trinitarias. Ya dijimos en su día que Francisco Sánchez no era ajeno a San Clemente, el puesto de doctor y profesor en Salamanca lo ejerce tras abandonar el curato de San Clemente. Curiosamente, cuando funda el convento de trinitarias de esta villa, nombra por patrón del mismo a Francisco Jiménez de la Torre, a quien tenemos por su primo, ambos hijos de dos hermanas.


Hoy creemos que el sitio donde se levanta el convento de las trinitarias de San Clemente responde a las casas de estas familias, Jiménez y de la Torre (quizás la primera familia fuera depositaria de parte de la hacienda de los Rosillo). Curiosamente, uno de los primeros censos de cuyas rentas gozarán las trinitarias sería cedido por Francisco de la Torre.


Pero es que el apellido de la Torre nos lleva a La Roda... y a los trinitarios.


PD. Gracias a Manuel Torres Álvarez , a quien debo el dato del apellido de la Torre

Crímenes y destierros en San Clemente

 Por carta de seis de abril de 1552, sabemos que tanto Antonio Ruiz de Villamediana como su hijo Martín están condenados a destierro. Estaban acusados por Juan Galindo y Francisco de Rueda de asesinato, aunque no conocemos el nombre de la víctima. Antonio sería condenado a dos años de destierro de San Clemente y su hijo Antonio a un año de destierro. Cumplidos cinco meses del destierro, una avenencia entre la partes lleva al levantamiento del destierro.

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 113, 1199


El 15 de septiembre de 1556 hay una condena ante la sala del crimen de Granada que afecta a varios vecinos señalados de San Clemente, muchos de ellos próximos al mundo converso: Francisco Pacheco señor de Minaya y su hijo Rodrigo, Sancho López de los Herreros, Pedro de Tébar, Alonso de Valenzuela, Pascual de Valenzuela, Francisco de Olivares, Pedro de Alarcón, Diego de Haro, Miguel Vázquez, Hernán Vázquez, Juan del Castillo, Bartolomé Francisco Rodríguez, Antón García el mudo, Juanes de Garnica, Andrés González de Tébar, Pedro de Garnica, Juan de Robledo, Francisco Martínez, Andrés González de Avilés. Las penas fueron 562500 mrs.

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 129, 570

2 de junio de 1559 se comunican penas impuestas por el juez Cisneros a Francisco Rosillo y Francisco Jiménez por los hechos de julio de 1553 contra el alcalde Hernando de Montoya. NO se señalan las penas, aunque son de carácter pecuniario

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 132, 287

No siempre se iba de procesión a la ermita de la virgen del Remedio de San Clemente. En agosto de 1558, don Francisco Pacheco, señor de Minaya acude a esa ermita disfrazado de mujer. Su finalidad encontrarse allí con una mujer casada y pedir sus favores. Descubierto es condenado a dos años de destierro más allá de  cinco leguas de la villa de San Clemente y de la ciudad de Cuenca. No sabemos del nombre de la mujer casada, pero sí que don Francisco Pacheco comenzó su destierro el 22 de abril de 1562, pero apenas un mes después, el 17 de mayo, dicho destierro era levantado, pues don Francisco había resarcido económicamente al marido ofendido.

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 133, 826

La muerte de Francisco Rodríguez

Sabíamos de la implicación de varios vecinos en la muerte del hijo del bachiller Francisco Rodríguez, también llamado Francisco. Los hechos debieron ocurrir en 1535.Una familia conversa de San Clemente. Otro de los implicados fue Luis de Alarcón, que sería condenado por la justicia de la emperatriz Isabel, señora de San Clemente, a servir con caballos y armas durante un año en la guerra y a seis años de destierro de San Clemente y su tierra, pero una vez cumplido el primer año de servicios de armas y dos años y medio de destierro se le levantó el destierro. La razón está en que el bachiller Rodríguez había expedido una carta de perdón a favor de Luis de Alarcón. 22 de agosto de 1539. 


Libros registro de cédulas (1490-1691). Archivo General de Simancas.


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Papeles varios de San Clemente (1505-1517)

 12 de septiembre de 1505

  • Antón García, "como uno del pueblo" denuncia a Juan Rosillo y a Juana Gallego por quedarse con 80000 maravedíes de los vecinos pobres y miserables de la dicha villa (AGS, RGS, IX, 1505, 389)
18 de Mayo de 1517
  • Pedro Martínez de Aparicio y su hijo Juan recelan de los vecinos de Belmonte que los han apaleado (al parecer por haber ejercido el primero el oficio de alcalde de la hermandad en La Alberca), por lo que piden se les de permiso para llevar armas (AGS, RGS, 1517-5-295)
23 de diciembre de 1516
  • Martín Ruiz (de Villamediana?) pide licencia para llevar armas por la enemistad manifiesta con Antonio de los Herreros, después de que este profiriese palabras injuriosas y feas contra su madre en la iglesia de la villa (AGS, RGS, 1516-XII-253)
2 de julio de 1517
  • Juan Guerra y su hijo (creemos que son del grupo de zamoranos de la villa) piden licencia para llevar armas, pues un tal "Majuelo", de Pastrana, y otros amigos los quieren matar (AGS, RGS, 1517, VII-264)
9 de octubre de 1516
  • Alonso del Castillo es nombrado escribano de Chinchilla por renuncia de su hermano Diego (AGS, RGS, X-1516-104)
19 de febrero de 1513
  • Los vecinos de El Provencio se van a vivir a San Clemente, pero don Alonso de Calatayud, señor de la villa, no les deja llevarse las tejas y maderas de sus casas ni su vino y pan para encerrarlo en sus casas, cuevas y bodegas y venderlo a quienes quisieren (AGS, RGS, II-1513-134)
25 de agosto de 1508
  • Pedro Ruiz de Alarcón pide acogerse a la jurisdicción especial de la universidad de Salamanca (donde ha sido estudiante) tras haber sido condenado por la justicia del alcalde mayor del marquesado por haber matado varias acémilas de Fernando de Peralta (AGS, RGS, 1508-VIII-2)
9 de octubre de 1510
  • Diego de Alarcón, en nombre de los hidalgos de la villa de San Clemente, pide entrar en las suertes de los oficios concejiles de alcaldes y regidores (AGS; RGS, 1510-X-282)