El corregimiento de las diecisiete villas

IGNACIO DE LA ROSA FERRER

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA
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jueves, 19 de julio de 2018

Francisco Lucas y el beneficio curado de Motilla del Palancar




En agosto de 1540, el clérigo Francisco Lucas residía en la corte de Roma. Este cura de Motilla del Palancar, que llegaría a ser prior de la Colegiata de Belmonte, vio como su posesión y disfrute de los frutos del beneficio curado de la iglesia parroquial de San Gil era contestado por el burgalés Bernardo de Quirós.

La decisión la había tomado el juez apostólico fray Juan Riaño, comendador del monasterio de Nuestra Señora de la Merced, extramuros de la villa de Alcalá, devolviendo la posesión del beneficio a la rama burgalesa, que lo había poseído con anterioridad a Francisco Lucas. Éste no dudó en acudir al Consejo Real para pedir amparo y defender sus derechos, discutiendo así la competencia de la justicia eclesiástica en el asunto. Su causa la llevó Nicolás de Hungría, en cuya procuraduría había delegado el doce de agosto Francisco Lucas. Nicolás de Hungría, delegaría a su vez en César Muñoz y Antón Pérez.

El beneficio curado de la iglesia de Motilla del Palancar pertenecía a Juan de Lerma, arcediano de Briviesca. Al quedar vacante a su muerte pasó a manos de Luis de Torres, clérigo de la dióceis de Málaga, secretario y escriptor apostólico en la corte de Roma, el 27 de noviembre de 1538. Dos años después, se concedería ese beneficio a Francisco Lucas, posesión hecha efectiva el 28 de febrero de 1540 por mandamiento de Reinaldo, obispo de Santangelo y lugarteniente en el obispado de Cuenca del cardenal y obispo de esta ciudad Alejandro Cesarino. Nicolás de Hungría en nombre de Francisco Lucas tomaría posesión del beneficio de la iglesia de San Gil, en la que no faltó la simbología del ceremonial de la época
(Martín Sanz Moreno, clérigo de la iglesia) lo llevó al altar mayor de la dicha yglesia y le entregó un libro misal en el qual el dicho Nicolás de Vngría en el dicho nonbre leyó una oraçión del santísimo nonbre de Jesús que comiença Deus qui gloriosisimum nomen Ihesu Christi vnigeniti filii tui domini nostri Ihesu Christe ... e continuando la dicha posesión tomó unas anpollas e tañó una campanilla e tomó el ysopo e hechó agua bendita sobre los defuntos e paseose por la dicha yglesia quyeta e pacíficamente sin contradiçión ni perturbación de persona alguna y hechó fuera de la dicha yglesia a todas las personas que en ella estavan e çerró e abrió las puertas prençipales de dicha yglesia
Después se nombró por capellán de dicho beneficio a Martín Sanz Moreno.

La posesión del beneficio curado de Motilla del Palancar sería apelado por el arcediano de Briviesca, Bernardo de Quirós, sucesor en ese arcedianato de Juan de Lerma, y que reivindicó los frutos y rentas de su antecesor, entre ellos el mencionado beneficio de la iglesia de San Gil. El proceso judicial se llevó ante el Tribunal de la Rota, que sentenció a favor del burgalés y ordenando despojar del beneficio a Francisco Lucas. Bernardo de Quirós acudiría ante el citado juez fray Juan de Riaño para que ejecutar la sentencia de la Rota. El 23 de junio de 1540, Bernardo de Quirós tomaba posesión del beneficio curado de Motilla. En su nombre lo hizo su procurador Alonso de Zayas, que se presentó en la iglesia de Motilla; estaba presente el capellán motillano Quiles Moreno, sin duda despojado de la capellanía al tomar posesión del beneficio Francisco Lucas. La misa mayor del día de San Juan, ofrendada por el dicho Quiles, vino a refrendar ante los fieles quién era el poseedor del beneficio. Sin embargo la batalla se estaba dando en Roma, donde residía también Bernardo de Quirós, que procuraba obtener sus propios breves de Paulo III. Pero en España, y en la diócesis de Cuenca, topaba con la oposición del cardenal Cesarino, que ausente había dejado el obispado en manos de Reinaldo de Chancellares y el inquisidor Góngora. El propio cabildo catedralicio se negaba a aceptar los requerimientos de los enviados de Bernardo de Quirós.

Bernardo de Quirós pedía los frutos y rentas de la iglesia de Motilla del Palancar desde el 15 de febrero de 1537, fecha en la que el beneficio curado había quedado vacante por muerte del arcediano Juan de Lerma. Desde esa fecha los benefactores habían sido Luis de Torres y Francisco Lucas. Bernardo de Quirós se apoyaba para sus pretensiones en una cláusula contenida en un proceso fulminado sobre un breve subvinculo piscatoris de 30 de octubre de 1539. Dicho breve y su cláusula habían sido interpretados por un juez burgalés, el comendador del monasterio de la merced de Burgos Francisco Salazar, a favor de Bernardo de Quirós para darle la posesión del beneficio curado de la Motilla.

Francisco Lucas consiguió llevar el pleito por el beneficio curado de la jurisdicción eclesiástica a la jurisdicción civil. Más exactamente, habría que hablar de contencioso entre el Papa y la Corona, arrogándose en este caso el Emperador Carlos un derecho de patronato para el nombramiento de beneficios eclesiásticos. Concretamente, se negaba jurisdicción a fray Luis de Riaño, que únicamente se había limitado a ejecutar la decisión del tribunal de la Rota a favor de Bernardo de Quirós en la interpretación de una cláusula de una bula papal, y se hablaba abiertamente de injerencia papal en el asunto del beneficio de Motilla del Palancar
y aunque an apelado (Bernardo de Quirós) de vos (Francisco Lucas) legítimamente en tienpo y en forma devida de derecho para ante nuestro muy Santo Padre no les avéis querido ni queréis otorgar la dicha su legítima antes todavía proçedéys adelante por çensuras en lo qual les aviades hecho e haziades notoria fuerça e agravio por ende que nos suplicava pues que nos e los otros rreyes nuestros projenitores estuvieron y estamos en posesión de alçar e quitar las semejantes fuerças e agravios
 Ese alçar e quitar las semejantes fuerças e agravios iban dirigidas a las amenazas de excomunión y anatemas declaradas por la sentencia del juez Riaño contra los que intentaran quebrantar la posesión el arcediano de Briviesca
malditos sean ellos y el pan y carne que comieren y vino y agua que bebieren e la tierra que hollaren e todo aquello en que mano pusieren
La carta de anatema iba dirigida, para que velaran por su cumplimiento, a los dignatarios de la diócesis de Cuenca, a sabiendas que eran los primeros en ignorarlas. Reinaldo de Santangelo y el inquisidor Góngora, lejos de atemorizarse acudieron a la jurisdicción real para que declarara nulo el anatema de Riaño.

La respuesta al mandamiento de admoniciones del juez Riaño, vino del propio Reinaldo de Chancellares, que el 28 de junio declaraba nulo el mandamiento de Riaño y poco después apelaba su mandamiento ante la jurisdicción real, nombrando como procurador para entender en el caso a César Muñoz. El mismo día veintiocho Francisco Lucas declaraba en su petición que el único competenete para dar y despojar beneficios curados en la diócesis de Cuenca era el obispo Alejandro Cesarino. Eso suponía, dado el derecho de patronato real en el nombramiento de obispos, dejar el pleito en manos de la justicia secular.

La diócesis de Cuenca en una actitud arrogante conminó al procurador de Bernardo de Quirós, Alonso Zayas, a explicar las bulas y breves que explicaba. Esto era dudar de la autoridad papal. No en vano, el propio Reinaldo puso a disposición del Papa Paulo III todos los bienes temporales y espirituales de la diócesis de Cuenca, después de manifestar que no iba a respetar la carta de despojo del beneficio curado y anatemas del juez Riaño. El Consejo Real reclamó para la jurisdicción real el proceso y mandó trasladar los autos originales del proceso eclesiástico a la Chancillería de Granada para que entendiera en el caso. El dos de agosto se pedía al juez fray Luis Riaño, que remitiera el proceso a la Chancillería de Granada. No disponemos de la conclusión final del proceso, pero sabemos que Francisco Lucas salió triunfante.


Mandamiento de posesión del beneficio curado de la iglesia de San Gil Abad de Motilla de Palancar

Don Rreynaldo por la gracia de Dios y de la Santa Yglesia de Roma, obispo de Santanjelo, lugarteniente general en todo el obispado de Cuenca por el yllustrísimo y rreverendo señor don Alexandro por la miseraçión divina cadenal Cesarino obispo de Cuenca, por quanto paresçió el honrrado varón Nicolás de Vngría, veçino desta çibdad de Cuenca en nonbre e ansí como procurador que se mostró ser del rreverendo Françisco Lucas, clérigo desta dióçesis, cavallero de Sant Pedro, rresidente en corte rromana, procurador en el dicho nonbre nos presentó una bulla de collaçión provisión e canónica instituçión por su yllustrísima señoría fecha al dicho Françisco Lucas del benefiçio curado e parrochial yglesia de la dicha villa de Motilla del Palancar con sus anexos desta dioçésis de Cuenca que antes tenya e poseya el muy rreverendo señor Luys de Torres, secretario y escriptor apostólico por sinple rresinaçión del dicho Luys de Torres segund se contiene en la dicha bula de colaçión e provisión escripta en pergamino en palabras latinas firmada de su yllustrísima señoría sellada con su sello yncluso en una caxa de hoja de millán pendiente en unos cordones rrosados sygnada e suscripta por Angelis Glandomus secretario y escriptor del archivo de la curia rromana e nos pidió mandasemos dar la posesión del dicho benefiçio curado e parrochial yglesia de la dicha villa de Motilla del Palancar con sus anexos al dicho Francisco Lucas  e a el en su nonbre e ansí como su procurador e que le fuese acudido con todos los frutos rrentas e derechos a él en qualquier manera devidos e pertenesçientes e nos vista la dicha bula de colaçión e provisión del dicho benefiçio por su yllustrísima señoría fecha mandamos dar e dimos el presente por el qual mandamos so pena de excomunión e de çincuenta ducados de oro para la cámara de su señoría a qualquier clérigo de la dicha villa que luego de como por el dicho Nicolás de Vngría en el dicho nonbre fuere rrequerido con la dicha bula de colaçión e con este nuestro mandamiento de y entregue al dicho Françisco Lucas clérigo e al dicho Nicolás de Vngría su procurador en su nonbre la posesión rreal e avtual corporal e natural vel casi del dicho benefiçio curado e parrochial yglesia de la dicha villa de la Motilla el Palancar con sus anexos e lo anpare e defienda en ella so las quales dichas penas de excomunión e pecuniaria mandamos a los vezinos e vezinos dezmeros e dezmeras de la dicha villa de Motilla el Palancar e a los terçeros e cogedores e arrendadores e tenedores de los frutos diezmos e rrentas deçimales de la dicha villa e que acudan libremente al dicho Françisco Lucas e al dicho Nicolás de Vngría su procurador en su nonbre con todos los frutos diezmos rrentas e pertenençias derechos venaçiones emolumnetos en qualquier manera devidos e pertenesçientes que se deverán e pertenesçeran al dicho benefiçio curado e parrochial yglesia de la dicha villa de la Motilla el Palancar con sus anexos bien e ansí e a tan cunplidamente como fue acordado al dicho Luys de Torres e a los otros sus predeçesores en el tienpo que lo tuvieron e poseyeron, fecho en Cuenca a veynte y ocho días de hebrero de mill e quinientos e quarenta años. R. eps. santi angeli por mandado de su Rª señoría



Parroquia de San Gil de Motilla del Palancar: capilla de Francisco Lucas
(Foto: Diputación de Cuenca. Descubre Cuenca)


ARCHIVO DE LA CHANCILLERIA DE GRANADA. PLEITOS. Francisco Lucas , sobre derecho de posesión del beneficio curado de Motilla de Palancar. Año 1540. Sign. 5381-4

viernes, 15 de junio de 2018

Trigo y fraude en la Mancha conquense a finales del siglo XVI



                                                                       
Christoph Weiditz. Grabado del siglo XVI

Diego Velázquez, gobernador del Marquesado de Villena, se quejaba el 5 de julio de 1579 desde Villanueva de la Jara cómo el precio del pan estaba alcanzando los treinta y los treinta cinco reales en los pueblos del Marquesado y cómo se burlaba la tasa, especialmente en los lugares de señorío. La acusación iba dirigida contra varios vecinos de Iniesta a los que se acusaba de ventas especulativas en Tarazona de la Mancha. Junto al escribano Francisco Rodríguez Garnica, el licenciado Velázquez había sido testigo de los desmanes y abusos en la venta de granos los meses posteriores a la cosecha del verano de 1578.

Se denunciaba con especial ahínco la especulación de granos en la villa de Iniesta, de puertas adentro, y en el pequeño lugar de Casas de Juan Fernández como centro de las operaciones especulativas. Francisco García Ruipérez, vecino de Tarazona, denunciaba cómo Francisco Gómez vecino de Iniesta le había vendido veintiséis fanegas de trigo
en dos veces que fueron dos carretadas a precio cada una fanega de ueyntitres rreales en las casas que dicen de Juan Fernández que son del dicho Francisco Gómez

Francisco Gómez se valía de un testaferro llamado Alonso López Palmero, de treinta y nueve años y vecino de Villalgordo del Júcar, que recibió en la ermita del lugar de Casas de Juan Fernández el dinero. La operación pecaba de nocturnidad, pues fue en la noche de Nuestra Señora de Septiembre cuando se cerró. El caso es que Alonso López Palmero ya se encontraba en la ermita de las Casas de Juan Fernández desde la víspera del 14 de septiembre con varias carretadas de trigo. Alrededor de cuatro carretadas con cincuenta fanegas de trigo, dispuestas para la venta a precio de 24 reales. Las compras de granos, también cebada y centeno, por Francisco García Ruipérez a vecinos de Iniesta, tales como Gregorio Cabronero, Baltasar de Cuenca o Juan López Alpargatero eran continuas. El precio de la cebada alcanzó hasta los nueve reales, doce el centeno y siete la avena.

Casas de Juan Fernández. Foto de José Díaz Martín
http://pueblosabandonadosdecuenca.blogspot.com/


Así el pequeño lugar de Casas de Juan Fernández se convertía en centro neurálgico de la especulación de granos, soslayando la pragmática que fijaba la tasa de granos o límite superior de venta de los cereales en el Reino de Castilla. Las operaciones de compra y venta de granos tenían un alcance regional. Francisco García Ruipérez asumía el papel de acaparador de granos en Tarazona. Sus compras, además de Iniesta, se extendían a Villanueva de la Jara. Otro pequeño lugar de cierre de tratos eran las Casas de Marisimarro, lugar de Villanueva de la Jara. Allí Pedro Bonilla, vecino de la Motilla había vendido a Francisco García Ruipérez tres carretadas de trigo con cuarenta fanegas a precio de veintitrés reales cada una. Las operaciones tenían sus riegos, sobre todo en el transporte, pues cuando el hijo de Francisco García pasaba con las carretas por el lugar de Gil García tuvo que enfrentarse con los vecinos de este lugar que intentaron robarle el grano.

Pero el acaparamiento de granos en Tarazona de la Mancha no era monopolio únicamente de Francisco García Ruipérez. El regidor de Tarazona, Alonso de Mondéjar, compraba sesenta fanegas de cebada eludiendo la tasa en el molino de Losarejo, sito en tierra de Alarcón, a un vecino de Sisante llamado Juan Serrano. El trigo fue llevado hasta Tarazona por el hijo del regidor e Isidro Monedero, que reconocían que habían cerrado compras similares en Iniesta.

La figura del testaferro, quizás debíamos emplear la palabra regatón (aunque este término es más propio del mundo de las lanas) es fundamental por dos motivos. En primer lugar, asumía el papel de intermediario en las ventas; así, López Palmero se encargaba de dar salida al trigo de los vecinos principales de Iniesta, tales como el citado Francisco Gómez o el regidor Antón Granero. Era el encargado en cerrar las ventas a los acaparadores de Tarazona en lugares aparatados de la villa de Iniesta para eludir la acción de la justicia. En segundo lugar, jugaba con los precios, que según transcurría el tiempo tendían hacia máximos. Para la Navidad, el precio del trigo ya alcanzaba los veintiséis reales la fanega. Además Alonso López Palmero era una figura bregada. En su declaración ante el gobernador Velázquez, siendo conocedor de la colisión de jurisdicciones, se negó a declarar, remitiéndose a su confesión ante la justicia ordinaria de la villa de Iniesta, mucho más benigna y sin lugar a dudas con intereses comunes con los vecinos principales que vendían su grano. Alonso López Palmero era más que un tratante, era el almotacén y corredor de la villa de Iniesta y, por eso mismo, debía velar porque los granos vendidos se ajustaran a la tasa. Al menos esa era la teoría, pues el juego de complicidades hacía de él un hombre de paja al servicio de los principales y labradores de la villa de Iniesta.  En su declaración ante el alcalde ordinario de Iniesta, Antón Atienza, el almotacén defendió que todas las transacciones de granos se habían ajustado a la tasa, algo poco creíble pues eran demasiados los implicados como se deduce de la relación de ventas a Francisco García Ruipérez:

  • Gregorio Cabronero, una carretada de cebada
  • Juan López Alpargatero, nueve fanegas de cebada
  • Juan Gómez de Correa, morador en Casas de Juan Fernández, 14 fanegas de trigo
  • Antón Ruiz, regidor, once fanegas de trigo
  • Sebastián Herrero, once fanegas de trigo
  • Baltasar de Cuenca, tres cherrionadas de cebada


Tan importante o más que el testaferro, eran los vecinos principales de Tarazona que actuaban como penúltimo eslabón de la cadena especulativa. Francisco García Ruipérez, de sesenta y cuatro años, y su hijo revendían el grano comprado en el sur de Cuenca en los molinos de la Marmota, propiedad de Pedro Carrasco, principal de la villa de Albacete. El comprador del grano era Jorge de Villena, hacedor de la ciudad de Chinchilla, con destino al pósito de esta ciudad. Los precios finales eran desorbitados. Más si pensamos que su fin era el abasto de los vecinos chinchillanos.

El desorden en la venta de granos, tal como decía el licenciado Medinilla, alcalde mayor de Marquesado, era generalizado en todas las villas de realengo, y también en las de señorío. Se denunciaban transgresiones en Belmonte, Castillo de Garcimuñoz, Alarcón, Tébar y Honrubia. Las especulaciones coincidían con años de carestía y malas cosechas, o al menos se intentaba crear esa imagen. Se citaba con especial preocupación la falta de pan en La Roda
que en la villa de la Rroda a causa de no auerse coxido los años pasados pan en la dicha villa a sido necesario traerlo de fuera especialmente de las dichas villas del Marquesado

Hasta la Roda fue enviado Juan Pérez de Oviedo como juez de comisión para averiguar la escasez de la villa. A su servicio se pusieron todos los alguaciles del Marquesado, encabezados por Juan de Villanueva, alguacil mayor. En el caso de La Roda, el encargado de comprar trigo para el pósito fue un vecino llamado Andrés González. En su periplo había ido hasta Tébar y la villa de San Clemente para comprar trigo. En el caso de San Clemente, la venta se cerró en el monte del Calvario, a veintiocho reales cada una de las veinte fanegas de trigo compradas. En la transacción intervino Hernando Origüela. Otro vecino de La Roda, Francisco Ruiz, fue hasta Alarcón  y su aldea de Tébar para comprar setenta fanegas de trigo para el abasto de la villa y otras veintiséis en Cañadajuncosa. En esta aldea la venta se cerró por debajo de la tasa, a un ducado la fanega, es decir, once reales, pero el transporte del trigo supuso un encarecimiento de la fanega en cinco reales y medio. De la cifra de un ducado por fanega de trigo hemos de dudar, pues no deja de ser sospechosa la coincidencia entre los testigos en aportar un dato común, coincidente con la tasa del trigo fijada en 1571. Similares compras hicieron otros vecinos de La Roda en otras villas; tal, García Martínez el rubio en Iniesta, que compraba el centeno y cebada al vicario de la villa. En este caso, actuaban de testaferros, unas beatas hermanas del clérigo. Los precios, esta vez sí declarados, duplicaban la tasa de granos.

La fijación de un precio máximo en la venta del grano o tasa fue establecido con carácter temporal en 1502 por vez primera y por un período de diez años, revisada en 1539 y posteriormente  en 1558 se le dio un carácter indefinido. Por la pragmática de 9 de marzo de 1558 se pretendía un doble objetivo: garantizar la sementera de los agricultores pobres y el abasto de los vecinos de los pueblos y ciudades. Los pósitos municipales se convertían en los establecimientos provisores para lo uno y lo otro. Se trataba de fijar un precio máximo en origen para garantizar el precio final del pan a los consumidores que una vez convertido el grano en pan cocido debía dejar a los panaderos únicamente lo necesario para sus casas y familias (unos treinta maravedíes). El precio de venta del trigo en origen se fijo por la pragmática de 1558 en nueve reales y cuatro maravedíes la fanega de trigo, desde los siete reales de 1539 (venía de 110 mrs. del año 1502, unos tres reales). La pragmática de ocho de octubre de 1571 elevó la tasa a once reales (un ducado). El once de marzo de 1584 se volvió a subir a catorce reales la fanega de trigo, fijándose finalmente en dieciocho reales por pragmática de dos de septiembre de 1605. En cuanto a la cebada, el precio venía fijado por la tasa de 1566 en cinco reales

En la fijación de los precios finales del pan cocido siempre se jugó con un elemento sobrevenido: el coste del transporte de los cereales. Ya vimos en un pleito de 1503, recién establecida la tasa, como se intentó eludir la misma con unos excesivo precios del transporte. Ahora en 1578, las alegaciones eran las mismas. Como hemos visto, el transporte de trigo desde Cañadajuncosa a La Roda se calculaba en cinco reales y medio por fanega. ¡La mitad del precio fijado por la tasa para la venta! Los precios de acarreo que se intentaron fijar legalmente por la época iban de los seis a diez maravedíes por fanega y legua para el trigo y de los cinco a nueve para la cebada (pragmáticas de 26 de abril de 1558 y de 8 de enero de 1587). Si calculamos la distancia entre Cañadajuncosa y La Roda en seis o siete leguas, el precio de acarreo se aproxima a los treinta maravedíes por legua de acarreo y fanega de trigo; es decir, el triple de lo estipulado legalmente.

Al leer los documentos, en estos caminos laberínticos de la especulación queda la duda de quién estaba detrás de esos mozalbetes que se encargaban de las operaciones de carga y acarreo de los granos, jóvenes entre los dieciséis y los veintitantos años, incapaces de mentir en las probanzas de testigos. Llegamos en seguida al nivel de los tratantes, más avezados como Alonso López Palmero, conocedores de las pragmáticas que estaban defraudando e incluso del nombre de algunos labradores, como Pedro de Moya, de la aldea de Tébar. Pero resulta difícil llegar más allá. Alguien dice ver a Hernando de Origüela en el monte del Calvario de San Clemente, se menciona a algún regidor de Iniesta, a Francisco Gómez, rico hacendado de Casas de Juan Fernández, o incluso a la poderosa familia albaceteña de los Carrasco, pero todos ellos se guardan de participar directamente en las ventas. Algunos vecinos trataban de escapar a estas redes especulativas, comprando ellos mismos directamente los granos. Este era el caso de Francisco Escribano, vecino de La Roda, que recorría los pueblos para comprar pequeñas cantidades para su casa y para la de su vecino Juan Bonjorne. Aunque conseguía el trigo a precios menores, no por eso las operaciones dejaban de ser menos fraudulentas: compras a un clérigo de Iniesta, que se valía de un criado, a un labrador que venía con el trigo molido del molino (en este caso, la operación se cerró a veintitrés reales la fanega en un mesón de la Jara) y directamente a quién por principio lo tenía prohibido: el pósito de Villanueva de la Jara o las tercias de Tébar. Incluso Sancho de Angulo, juez de las salinas de Minglanilla, se apuntaba a la vorágine especuladora de los granos, ocultando las operaciones con la fórmula del trueque: recibió de Diego Pérez de Oviedo, vecino de La Roda, una esclava a cambio de veintiocho fanegas de trigo y veinticuatro de cebada. El juez de salinas no pudo hacer frente a su compromiso y hubo de pagar la esclava, parte en cebada y parte en dinero. La disputa de la esclava no era sino arma arrojadiza de los testigos, en especial de alguno de ellos como Alonso Resa, contra el juez de comisión Juan Pérez de Oviedo, pues quien estaba implicado en el asunto era su familiar Diego Pérez de Oviedo. Los regateos entre Diego Pérez de Oviedo y el juez de salinas de Minglanilla demostraban la participación de ambos en una fijación indirecta del precio del grano más llevada por el interés particular que por el respeto a la tasa
el dicho Diego Pérez de Oviedo no se la quso dar (la esclava) si no era por treinta fanegas de trigo y treinta de cebada e que visto por el alguacil García (que actuaba en nombre del juez de salinas) que no se la quería dar por la cantidad de pan que dicho tiene e el dicho alguacil gozó y executó a el dicho Diego Pérez e hizo execución en una esclauilla  e le apremio por vía de torzedor para que le diese la dicha esclaua e este testigo (Alonso Resa) como depositario del dicho esclauillo fue tercero entre los susodichos Juan García alguacil y el dicho Ouiedo y como el dicho Diego Pérez de Ouiedo le apremiaua el dicho alguacil sobre la dicha esclaua vino a darle la dicha esclaua por las veynte y ocho fanegas de trigo e por las veynte e quatro de cebada
El valor de la esclava se había fijado en ochenta ducados y la disputa simplemente traducía esa cantidad a las propias fluctuaciones del mercado de granos.

Que los pagos no eran siempre en metálico lo demuestran otros casos. Principales de las villas, como el sanclementino Cristóbal García de Monteagudo, recibían de Antonio de Monteagudo una treintena de ovejas. Dicho ganado lo había de recibir en pago por las veinticuatro fanegas de cebada y una de avena que debía entregar a Antonio de Monteagudo, lo que hizo indirectamente a través de su suegro Pedro de Montoya, vecino del Cañavate. Del trato se expidió unas tosca letra de cambio, documento de carácter privado, ajeno al control del fisco. Como precio de referencia se tomo el valor de cinco reales y un cuartillo por oveja. Otro de los principales sanclementinos implicado en el comercio de granos, eludiendo la tasa, era Hernando del Castillo; ya de edad avanzada, tan viejo como avezado, prefería cerrar los tratos con Andrés González Mesonero. Este vecino de la Roda había llegado con tres carros a por el trigo. Siguiendo los consejos de Hernando del Castillo, cambaron, durante su estancia en San Clemente, hasta tres veces de parador. Primero, alojados en el parador de Romero, luego en el de Moguer y, por último, recelando de la proximidad de la justicia, en el parador que estaba junto a la mancebía del pueblo y el juego de pelota. Las treinta fanegas de trigo vendidas por Hernando del Castillo fueron medidas por él mismo, sacando a relucir su cicatería, en la cámara de su casa en la villa de San Clemente a la luz de un candil, que sujetaba un vecino de La Roda, Antonio del Castillo. Sería éste, en compañía del mencionado Andrés, los que cerrarían el trato y cargarían los costales, cuando todavía no había despuntado el alba
e cargaron las dichas treynta fanegas depriesa para salirse con ello antes que pareçiese gente por las calles e las cargaron (en los carros). 
Hernando del Castillo, desconfiado, siguió sigilosamente a los carros hasta que se perdieron en medio de las viñas, temeroso que la justicia descubriera el fraude y embargara su trigo. Unas horas antes, de las cámaras de Hernando habían salido otras veinticuatro fanegas de cebada en un carro conducido por el hijo de Andrés González Mesonero. Un tercer carro no llegó a salir, pues Hernando del Castillo, precavido, se reservó trigo para su casa. El destino del trigo, después de evitar los caminos principales, era el pósito de La Roda.

La necesidad de los vecinos de La Roda les llevaba a personarse en los pueblos y cambiar cualquier cosa en su poder por el deseado trigo. Era común que acudieran hasta Vara de Rey, donde intercambiaban almohadas de alfombra o miel por el cereal. El alumbre de miel se intercambiaba por cuatro celemines de trigo. A la villa de Cañavate, los de La Roda llegaban con su lana y cordellates. Una arroba de lana se intercambiaba por una fanega de cebada. Estos eran tratos igualitarios, como se habían hecho de toda la vida, insertos en la tradición del trueque y en la buena voluntad de las partes. Muestra de ello es que tres arrobas de lana se intercambiaron por tres fanegas de cebada, siendo el valor de la lana en su conjunto de trece reales, precio con el que jugaban los especuladores para una sola fanega de cebada. Aunque en El Cañavate también se cerraban tratos ilícitos a media noche, especialmente en el mesón de una mujer, llamada la viuda de Castañeda, sito al lado del puente sobre el río Rus. Detrás de las ventas, parece que estaba su yerno, Juan Jareño. Por cambiar se cambiaba una fanega de cebada por un vestido para la vieja. La mayoría de los tratos correspondían a pequeñas ventas de los labradores, que no eran ajenos al ambiente especulativo, que se vivía. La venta era por almudes y celemines y el precio del trigo se situaba por encima de los dos ducados la fanega; la cebada, a once reales. Entre los vendedores, destacaba un vecino llamado Pedro Sánchez de Hontecillas. Estas transacciones se hacían a plena luz del día y en presencia del alcalde de la hermandad. Estas ventas al por menor y al precio doble de la tasa se realizaban también en la placeta nueva de Iniesta, en presencia del medidor del pósito municipal.

El trueque se movía en el terreno del regateo. Antonio Martínez, de La Roda, acudió varias veces a Iniesta con un cortinaje de lino en pos del mejor precio, pero el valor de las cosas venía determinado por el trigo y a sus dos ducados la fanega se tuvo que plegar. Pedro Monteagudo intercambiaba cualquier cosa, con resultado muy desfavorable para él: en Iniesta,  una cuera de tafetán, valorada en seis ducados por un almud de trigo y una fanega de cebada; en Gil García y en casa del mesonero, una cortina por veintiún celemines.  A Vara de Rey llegó Mateo Sánchez Bernal en busca de trigo, llevaba un lienzo de doce de varas y un plato de estaño, grabado con el nombre de Jesús, pretendía cambiarlo por el grano vareño en casa de Lucas de Tébar. El tira y afloja entre Mateo Sánchez y la mujer de Lucas de Tébar es una muestra de los intercambios en aquella época y del trigo como mercancía central que regía el valor del resto de las cosas
e ansí fue este testigo con la dicha del dicho Lucas de Teuar y trataron de lo que le auía de dar por el dicho lienço e plato e visto que lo vieron dixo este testigo que le avían de dar trigo y cevada por ello y este testigo pidió a dos rreales y medio por cada una vara del dicho lienço porque hera de lino y por el dicho plato pidió doze rreales porque los valía e no le quisieron tomar el dicho lienço a más de sesenta mrs. la uara y el plato que conçertó primero e pidió este testigo doce rreales por dicho plato y la dicha mujer que lo compró vezina de la dicha de Lucas de Tévar, porque este testigo dixo que quería por él trigo antes que dineros, dixo la dicha muger que ella le daría trigo a rrazón de la tasa e le daría ocho rreales e ansí le dio ocho celemines de trigo e algo menos pues que este testigo estimaua el dicho plato en doze rreales e le parescía a este testigo que los valía y el dicho lienço no lo quisieron comprar más de a sesenta marauedis la vara e le dieron çebada a la tasa en ello que son las dichas doce varas e que otro lienço de la propia manera pocos días antes lo avían vendido al propio presçio e que si no lo dieran la dicha cevada por él no lo diera por el dicho prescio syno a dos rreales e medio e que lo teniendo de nescesidad lo dio e lo dieran aunque no le dieran más de a rreal... e que en Viveros aldea de Alcaraz vendió este testigo un manto de media seda a una muger por dos fanegas de trigo e que la de Juan Diaz mesonera en el dicho lugar de Viveros conosce la dicha muger e valía el dicho manto sesenta rreales

La acusación directa, y valiente, contra los poderosos y ricos, como principales culpables de jugar con la necesidad ajena, especialmente de la gente flaca e pobre, vino de un vecino de La Roda, llamado Hernán Ruiz del Peral. Acusaba como las principales compras de los vecinos de La Roda se habían cerrado en lugares de señorío, en Alarcón y Castillo de Garcimuñoz y sus aldeas, para evadir los controles de la hacienda real. Los precios habían alcanzado los tres ducados, el triple de la tasa. Las compras a precios abusivos también se dieron en los lugares de realengo. En Sisante, Diego Gómez vendía el trigo a veintiocho reales y la cebada a once. Eran precios superiores a otros lugares como Cañavate o Santa María del Campo, que, ya de por sí, duplicaban la tasa. Pero  a la especulación de granos se sumaban todos. Un portugués de Iniesta, mercader de lencería, revendía el trigo comprado por él mismo, quince celemines, aceptando como forma de pago cinco cucharas de plata, cuyo valor superaba los treinta cuatro reales. La venta le supuso un beneficio de diecinueve reales.

Contra lo que pudiera parecer, el gobernador Velázquez elevó sus informes al Consejo de Castilla, denunciando las fraudulentas ventas de trigo que alcanzaban las desorbitadas cifras de mil maravedíes (cercanas a los tres ducados), al tiempo que pedía se enviara comisión para castigar a los  verdaderos culpables, protegidos por las justicias ordinarias de los pueblos, y a los mayordomos de los propios y de los pósitos que había  comprado el pan a precios excesivos y se negaban a dar los nombres de los vendedores. El clima de bandidaje que reinaba en los pueblos del Marquesado era desolador
Por otra carta que también escribe al Consejo con cierta ynformación de testigos suplica que los mayordomos de los concejos sean castigados por auer comprado el trigo a más de la premática y porque no dan quién se la o aya vendido ni en dónde y por la ynformación consta que los concejos dieron licencia y poder a los mayordomos para comprar trigo a cómo lo hallasen sin que diesen quién se lo vendió y adonde lo compraron e qué vecinos del mismo lugar lo vendían a mill mrs. de noche a deshoras disfraçados y enmascarados y tiznadas las caras porque no los conociesen y así en las quentas que dauan de los propios dauan por quenta el gasto del trigo que comprauan y no dauan el lugar y persona de quién lo comprauan lo que era en gran daño de los propios
No siempre los vendedores se escondían detrás de máscaras o caras tiznadas. En ocasiones, los poderosos se valían de gente menesterosa para cerrar las ventas. En Atalaya del Cañavate, cumplía tal papel un zapatero remendón. Aunque los preferidos en el papel de intermediarios eran los mesoneros. Hemos visto como en Cañavate o San Clemente los tratos se cerraban en torno a los mesones. Igual ocurría en Iniesta, donde se formalizaba las ventas en un mesón camino de Minglanilla y en el llamado parador Cerrado. En Honrubia, los tratos se cerraban en el mesón de un tal Plaza y en Pozoamargo en el mesón de un hombre apodado el Brebas. Las casas aisladas del campo eran lugares idóneos para cerrar las transacciones, hemos citado el caso de Casas de Juan Fernández, pero otros eran núcleos o alquerías de poca entidad, tal es el caso de las casas de Juan Martínez de la Casa, lugar indefinido en la jurisdicción de Alarcón, a una legua de la misma, cabo Sisante, o las ventas que se realizaban en Cañavate en una casa aislada, camino de Honrubia. Función similar cumplían los molinos, entre los que destacaba el de La Losa; en estos casos, se jugaba con la maquila y el trigo ya molido para elevar los precios, dando los fieles de Villanueva de la Jara cierta legalidad a las ventas, llevando registros de las mismas.

Quien pagaba los excesivos precios era el común de vecinos de La Roda. Por reconocerlo lo reconocía hasta el regidor Diego de Alarcón de la Torre. El alhorí de la villa ofrecía el pan almacenado a precios de treinta y un reales la fanega, y más. La maña cosecha de 1578 había llevado al concejo de La Roda a autorizar las compras de cereales fuera de la villa. El mayordomo del pósito Juan de Jábega. Se expidieron libranzas para que ciertos vecinos pudieran comprar el trigo. Principalmente, el regidor Martín Moreno, que compró trescientas fanegas de trigo, pero también una multitud de vecinos que realizaron compras menores: Pedro García fue a El Cañavate, Juan Velázquez a Iniesta, Pedro de Buencuchillo a Pozoamargo y Cañavate (cambiaba alfombras por trigo). A estos nombres se podían unir otros ya mencionados, donde es difícil discernir las compras particulares de las compras para el pósito.

La Roda había decidido la compra de trigo para su pósito en un ayuntamiento de octubre de 1578 al que había asistido el gobernador Velázquez, aunque sabemos que las compras eran anteriores a esa fecha. La villa había se había endeudado a censo en la villa de Madrid, para conseguir dinero con el que proveerse de granos. En un principio, la villa se abastecía de carros de trigo venidos de allende del puerto de Guadarrama, pero la  escasez de este trigo apenas si aliviaba la necesidad de la villa. El concejo de La Roda, tomó la decisión de endeudarse a censo y comprar el trigo a treinta reales si era preciso. Se buscó primero el trigo en Almansa e incluso se concertó la compra con unos carreteros de Andalucía, o más bien parece que se pretendían de esa tierra para ocultar una operación de abasto de la villa de La Roda, donde los intereses y principales beneficiarios eran personas de la comarca. Así lo denunciaba el regidor Martín Moreno, encargado por el concejo de las compras
que los dichos ombres que le vendían el dicho pan heran de la tierra porque venían de noche a contratar con este testigo las dichas ventas del dicho trigo y del rrescivo del dinero dello y que salía cada fanega a más de veinte y ocho rreales e más maravedís e que asymismo dixo este testigo que a cabo de un mes poco más o menos dixo Diego de Alarcón vezino e rregidor desta dicha villa que tenía una carta en que decía que darían trezientas fanegas de trigo a treynta rreales en tierra de Alarcón y los señores del ayuntamiento le tornaron a dar a este testigo dineros para que tornase a buscar trigo e fue a lugar del Marqués de Villena que es en término e juredición de Alarcón a Tévar y este testigo halló otras ciento e tantas fanegas que no esta bien certificado en esto e de uno que le dixo que hera de Téuar le dio e vendió nouenta fanegas de trigo e que puestas en la dicha villa de la Roda salieron a veynte y nueue rreales cada una fanega... y esto fue de noche y venía arrebucado por no darse a conozer  y las demás se las dieron otros dos hombres de la dicha tierra de Alarcón que menos los pudo conozer porque se encubrían de tal manera

La compra de trigo en Tébar, señorío del marqués de Villena, a casi tres ducados la fanega, difícilmente se entiende son la complicidad de algunos regidores rodeños, como Diego de Alarcón. Por eso, el juez Juan Pérez de Oviedo, decretó órdenes de prisión. El primer encarcelado fue Hernando de Córdoba. Su culpa, saber el nombre de los especuladores del grano y participar de estos tratos. Fue trasladado a la cárcel de la villa de San Clemente. Hernando de Córdoba acusó a los hermanos López, Andrés y el regidor Juan, de estar detrás de las treinta fanegas que él mismo compró en la villa de El Cañavate, también acusó al ya conocido Alonso Sánchez de Hontecillas y a otro hombre llamado Cantero. Pero las declaraciones de Hernando de Córdoba eran simplemente la punta del iceberg de una trama más compleja, que el gobernador del Marquesado no dudaría en denunciar.

A las pesquisas del alcalde mayor y su juez comisionado Juan Pérez de Oviedo en la villa de La Roda, se sumaron las propias pesquisas realizadas por el gobernador Diego de Velázquez en su visita a los pósitos del Marquesado, acompañado del escribano Francisco Rodríguez de Garnica. La situación de fraude generalizada se había demostrado especialmente en cuatro villas: El Cañavate, Quintanar del Marquesado, Motilla del Palancar y Villanueva de la Jara.

Martín Martínez, mayordomo de El Cañavate, mostró un pósito lleno de trigo, ciento treinta y cinco fanegas, pero sus precios de compra eran muy altos: cincuenta y siete fanegas a veintidós reales y medio, seis fanegas a veinticinco reales, dos fanegas a veintinueve reales y sesenta y nueve fanegas a mil maravedíes. Su sucesor Antón López había comprado trescienta cincuenta fanegas más, a precios de veintidós a veinticinco reales. Pero de los vendedores ni una palabra ni un registro con sus nombres, tan solo treinta y cuatro partidas de las compras. El modus operandi, el común en otras villas: ventas cerradas de noche y a forasteros. Los altos precios derivados de la necesidad de la villa. Poco creíble pues El Cañavate vendía su trigo a la necesitada villa de La Roda.

Quintanar del Marquesado era una república de labradores, sus vecinos complementaban las tierras de su escaso término con las tierras del suelo de Alarcón que se extendían en estas comarcas en torno al río Júcar. Pueblo recientemente eximido de la villa de Villanueva de la Jara, todavía estaba en formación como entidad independiente. Las rivalidades de la villa hacía más difícil ocultar las cosas. La denuncia contra el fraude a la tasa de granos vino del regidor Joaquín Pastor, que acusaba abiertamente al mayordomo del pósito, Alonso Mondéjar, de encubrir las operaciones ilícitas. Los labradores principales, incluido el mayordomo, se habían concertado para vender su propio trigo a precios de hasta treinta reales, fingiendo que supuestos forasteros disfrazados habían acudido a vender su grano en la villa a altas horas de la noche. Pero vecinos como el alcabalero o corredor Gil Navarro manifestaban que no quedaba constancia de pagos tributarios como la alcabala del viento o la correduría, a pesar de lo que aseguraba el mayordomo, de las trescientas diez y ocho fanegas compradas a forasteros. Los encargados de comprar el trigo fueron Miguel Valencia y Martín Donate. El primero, por temor o por desavenencias con el concejo quintanareño, no ocultó la verdad. Los labradores ricos se habían puesto de acuerdo para vender su propio trigo a precios altos al alhorí.  Se fingían carros supuestamente traídos por forasteros, que con la cara pintada de negro acudían hasta la casa de Miguel Valencia a vender su trigo, pero la realidad era que en la nocturnidad de las ventas todos sabían que los vendedores eran labradores del pueblo que daban a Miguel Valencia medio real de comisión por su papel de tercero. Inverosímil era la versión del otro tercero en las operaciones, Martín Donate de Honrubia, a su entender, los vendedores que defraudaban eran forasteros de Camporrobles y Henarejos, pues los vecinos del pueblo vendían el trigo a un ducado. Claro que entre estos hombres honrados destacaba, además de Alonso Martínez Talavera, un familiar del confesante llamado Miguel Donate. El mismo Martín Donate reconocía la facilidad con la que cualquier vecino del pueblo hubiera podido burlar la tasa.

Si hay un pueblo donde el fraude era generalizado, ése era Motilla del Palancar. A pesar de contar con un único testimonio, el del labrador Bartolomé Valverde, que compró ochocientas once fanegas. Los precios pagados, hasta treinta y un reales la fanega. Nadie sabía nada en el pueblo: ni registros de las ventas ni naturaleza de los vendedores. La orden del concejo era comprar a cualquier precio, tal y como reconocía Bartolomé Valverde, él mismo podía haber metido su propio trigo a precios excesivos. El gobernador Diego de Velázquez, junto a su escribano Francisco Rodríguez Garnica, abandonaron el pueblo, a sabiendas que era poco más lo que los vecinos iban a confesar y lo que necesitaban saber.

El esfuerzo económico que debía realizar una villa de cierta entidad para garantizar la provisión de trigo de su pósito a estos precios era ingente, y si eso exigía un endeudamiento a censo, las hipotecas adquiridas comprometían a toda la villa. Este era el caso estudiado de La Roda, pero otras villas como Motilla o Villanueva de la Jara todavía contaban con recursos para comprar grandes cantidades de trigo, aun a riesgo de esquilmar su hacienda municipal. Villanueva de la Jara compró mil ochenta y dos fanegas de trigo a veintiocho reales cada una. El desembolso total ascendía a treinta mil trescientas diez reales, casi tres mil ducados. La familia Bravo denunció sin tapujos el fraude. Andrés Bravo, escribano de la villa, acusaba cómo algunos regidores habían utilizado como testaferro al clérigo Miguel López, en la seguridad que iba a ocultar las operaciones de sus vecinos. El clérigo celoso de su comisión recogió las más de mil fanegas en apenas una semana, en partidas de cien a doscientas fanegas, tal como declaraba Juan Bravo, escribano asimismo. Es decir, el abasto de granos quedó en manos de unos pocos vecinos. El beneficio que obtuvieron algunos principales jareños, cuyo nombre se mantiene en el anonimato, es paralelo al que obtuvo Elvira Cimbrón, señora de Valera, e hija de Francisco Castillo, vecino de San Clemente. En sus molinos de La Losa se cerraban ventas de granos duplicando y triplicando la tasa. Antón López del Castillo, encargado por el concejo jareño para comprar trigo en ese lugar compró gran cantidad de trigo en La Losa, lugar con fama de seguro y donde las ventas quedaban en el más absoluto secretismo.

El informe final del licenciado Diego Velázquez, gobernador del Marquesado de Villena, fue elaborado en Villanueva de la Jara el cinco de julio de 1579. El gobernador no se dejó embaucar por la maraña de transacciones y heterogeneidad de sus partícipes. Había visitado los pósitos de las ciudades y villas del Marquesado. Los había encontrado repletos de granos. Los regidores y principales habían hecho circular el falso rumor de malas cosechas y concertado con los mayordomos municipales para vender el grano, del que ellos mismos eran poseedores, a excesivos precios. La culpabilidad que se trasladaba a forasteros era simple cortina de humo para esconder sus fraudes. Los principales y regidores consiguieron su objetivo, duplicar y triplicar el precio de los granos, dando salida a su excedente de granos y obteniendo pingües beneficios. En ese clima especulativo es en el que se dan las grandes operaciones como las trescientas fanegas vendidas en Tébar y el menudeo de transacciones de poca monta, guiadas por el mismo principio especulador, aunque respondieran a la vieja tradición del trueque. El beneficio desmesurado de unos pocos era el virus que gangrenaba de fraude y corrupción las sociedades locales. Los perdedores eran la gentes pobre y flacas, en palabras del gobernador, víctimas de los principales de sus villas. La misma firmeza del gobernador para denunciar los fraudes era pareja a su tibieza a la hora de pedir castigo para los culpables al rey don Felipe II
El licenciado Diego Velázquez vuestro governador del marquesado de Villena digo que visitando y tomando cuentas de los pósitos y alhorís deste marquesado y execuntando los alcance y otras deudas para que este año estén proveídos y bastecidos de pan so color de la nescesidad que uvo el año pasado e hallado por las dichas quentas estraños modos e ynbinciones para contravenir a la tasa y premática rreal vendiéndolo a mas precio della en grano los rregidores y personas principales de las ciudades y villas deste marquesado que an tenido mano con los mayordomos de los pósitos en esta forma: que los rregidores de las dichas ciudades y villas an dado y davan comisión a los tales mayordomos y otras personas para conprar pan para los dichos pósitos a qualquier precio que lo hallasen sin que pidiesen rrazón y quenta ny testimonio de dónde lo trayan ny de quien conpravan, sino que lo conprasen aunque fuesen excediendo de la tasa y agora por la espirencia se a visto que el año pasado aunque fue estéril no lo fue tanto que el trigo que se cojió en este marquesado bastara para los vecinos y moradores de él y se pudiera aver conprado todo a la tasa de V. Mt. sino fuera por el dicho fraude porque con color de la dicha comisión que los tales mayordomos y otras personas tenían para poder conprar, ellos propios y los rregidores y personas de los dichos lugares llebaban el trigo a casa de los dichos mayordomos y conpradores y finjiendo que eran forasteros yban de noche mascarados y tiznadas las caras y lo vendían y cobraban a precio de veynte y ocho y treynta rreales la hanega y a más precio alguno y por cosa cierta se tiene que todo el pan que por esta orden se conpró era de los propios vecinos y cojida del pueblo y no de forasteros y los mayordomos y conpradores en las quentas dicen y declaran ser de forasteros sin mostrar otra rrazón ni claridad más de sola su palabra y con juramento declaran lo que va rreferido lo qual a sido de mucho ynconbenyente porque estos tales en efecto an sido terceros de los vendedores para vender su trigo a más de la tasa y muy malos administradores de los pósitos como a V. Mt. constara por los testimonios y declaraciones de los propios por ser negocio de la calidad que es están las culpas de muchos por determynar hasta consultarlo con V. Mt. porque si a esto se da lugar para este año será muy mayor daño, Vuestra magestad le mandará ver y proueer y ordenando lo que más convenga a su rreal seruicio cuya C. R. Md. nuestro señor guarde por muy largos años con acrecentamiento de mayores rreynos y señores como sus criados deseamos de Villanueua de la Xara, 5 de julio de 1579


AGS. CRC. Leg. 267. Pesquisas del gobernador Diego Velázquez sobre los fraudes contra la pragmática que fijaba los precios de los granos. 1579

sábado, 2 de junio de 2018

El acceso a los oficios concejiles en Quintanar del Marquesado y Motilla del Palancar

Juan Doñate Talaya, regidor perpetuo de Quintanar del Marquesado, solicitaba el tres de agosto de 1618 que se sacara traslado de la ejecutoria que obraba en posesión de Jerónimo de Oviedo. Se trataba de una ejecutoria de de veinticuatro de mayo de 1585, que venía a reconocer la partición de oficios concejiles de la villa a partes iguales entre hidalgos y pecheros.

El pleito se había iniciado el 27 de abril 1584 por cuatro hidalgos de la villa de Quintanar del Marquesado: Hernando de Alarcón, Diego Pérez de Oviedo, Fernán Pérez de Oviedo y Jerónimo Pérez de Oviedo. Protestaban porque en la elección de oficios concejiles entraban indistintamente hidalgos y pecheros sin preservar la diferenciación de los dos estados. El concejo de Quintanar alegó que los demandantes eran recién llegados al pueblo, que no habían demostrado su hidalguía. Además frente al discurso de la desigualdad de estamentos, se daba prevalencia a la virtud y mérito personal para ocupar estos oficios
y el dicho conçejo su parte de tienpo ynmemorial a esta parte auía estado y estaua en pacífica posesión de admitir en los dichos ofiçios del dicho conçejo los honbres más honrrados y abonados de la dicha villa sin distinçión de estados

Se alegaba además que el concejo de Quintanar del Marquesado tenía ciertas ordenanzas, que insistían sobre todo en el carácter abonado en cierta cuantía de los destinados a ocupar los cargos concejiles. Los aspirantes hidalgos podrían ser de un estado diferente, pero eran pobres. No obstante, la sentencia de dos de abril de 1585 fue favorable a los hidalgos
que agora y de aquí adelante en la eleçión que hiçieren de los ofiçios de alcaldes hordinarios y de la hermandad y otros qualesquier del conçejo den la mitad dellos al estado de los hijosdalgo de la dicha uilla guardando las leyes y premáticas de su majestad que açerca de las eleçiones hablan

La sentencia sería apelada por el concejo de Quintanar, pero también de los hidalgos que se negaban a pagar las costas del juicio. El treinta de abril y siete de mayo en sendos autos se confirmaba la sentencia y condenaba a los pecheros como particulares a pagar los gastos del juicio si decidían su prosecución. Pero la sentencia definitiva en grado de revista sembraba la semilla de la discordia por una afirmación que no pasaría inadvertida a los pecheros: los hidalgos tenían derecho a los oficios como vecinos y moradores de la dicha villa.

Desde luego que Hernando de Alarcón y los Pérez de Oviedo cumplían ese requisito, pero eran unos recién llegados al pueblo. Ese carácter advenedizo como traba para la ocupación de los oficios públicos sería rescatado treinta y tres años después por el concejo de Quintanar (1). Se pedía que era condición inexcusable para ocupar cargos concejiles el ser natura y morador en la villa o haber vivido diez años en la misma con casa y familia para naturalizarse porque de otra manera sería elijir sin aver visto sus costunbres y modo de viuir.  La exclusión iba destinada directamente contra los hermanos Fernando Pérez de Valdés Oviedo y Jerónimo de Oviedo Valdés. El límite de los diez años venía determinado por una sentencia que había ganado la villa de Motilla del Palancar un año antes.

La sentencia ganada por el concejo de Motilla del Palancar en 1617 era una revisión de otra anterior ganada por los hidalgos reconociendo el derecho a ocupar la mitad de los oficios concejiles por este estado, tal como se había guardado en Quintanar treinta y dos años antes. En un primer momento, varios hidalgos motillanos, de reciente vecindad en el pueblo, habían defendido su derecho a ocupar los cargos concejiles. Se trataba de Juan Pérez Chavarrieta, Alonso Álvarez Beamud, Marco Antonio de Arriaga, Jorge Pérez de Zornoza, Juan de la Casa Zornoza y Andrés Luján. La sentencia de de 27 de marzo de 1617 fijaría la elección de oficios en el concejo motillano a partes iguales entre pecheros e hidalgos
e que de aquí adelante en todas la eleçiones que hiçieren de ofiçiales del dicho conçexo en cada un año den la mitad de de los ofiçios honrrosos que en ellos se elexieren a el estado de los hijosdalgo de la dicha villa y en quanto a la uara y ofiçio de alguaçil mayor y otros ofiçios que se elijen en una persona sola mandamos que un año se den al estado de hijosdalgo y otro año al estado de los onbres buenos pecheros começando el primero año por el estado de hijosdalgo; y en quanto a las firmas, asientos, juntas y congregaçiones donde concurrieren anbos estados sea preferido en el mexor asiento y lugar el dicho estado de  hixosdalgo  el dicho estado de los buenos onbres pecheros

El concejo motillano protestó. El objeto de la protesta era impedir el acceso a los cargos municipales a un recién llegado al pueblo, Juan Pérez de Chavarrieta, que se había establecido en Motilla tras su matrimonio con María de Ojeda en 1608. Ya ese año se había conseguido apartarle del poder de acuerdo a las viejas formas de elección de la villa (Sobre la elección de oficios en La Motilla del Palancar (1608), ahora nueve años después Chavarrieta consigue de la Chancillería de Granada una sentencia que rompe con las viejas formas de elección de oficio, que el paso del tiempo solo había conseguido modificar en lo que tocaba a la extensión del colegio de electores. Pero no se lo pondrían fácil sus enemigos que al menos consiguieron retrasar un año su participación en los oficios públicos, alegando que no cumplía con el requisito de los diez años de vecindad que marcaban las leyes
mandamos que los dichos Juan Pérez de Chavarrieta y Marco Antonio no sean admitidos por aora en la eleçiones que se hiçieren a los ofiçios del conçejo de la dicha villa hasta tanto que cada uno dellos aya cunplido el tienpo que conforme a las leyes destos Rreynos se rrequiere para adquirir veçindad y biuido con su cassa poblada en la dicha villa los diez años
Era el dieciséis de febrero de 1618. Aun así las desventuras de los Chavarrieta no acabarían con los vecinos motillanos, diez años después el hijo de Juan Pérez Chavarrieta, llamado Julián, se vería inmerso en un turbio asunto de estupro con María Zarzuela. Los viejos hidalgos vascos enlazaban forzadamente con unos pecheros oportunistas (Las tribulaciones del estudiante motillano Juan Chavarrieta).


ARCHIVO DE LA CHANCILLERÍA DE GRANADA. HIDALGUÍAS. Quintanar del Marquesado. Elección de Oficios. 1618. Signatura antigua: 303-469-2




(1)  Formaban el concejo de Quintanar, por aquel entonces, Fernando Pérez de Valdés Oviedo, alcalde ordinario, y los regidores perpetuos Alonso Martínez Gómez, Juan Doñate Talaya, Alonso de Mondéjar, Sebastián Parreño, Francisco Saiz Parreño y Fernando Simarro.

ARCHIVO DE LA CHANCILLERÍA DE GRANADA. HIDALGUÍAS. Quintanar del Marquesado. Elección de Oficios. 1618. Signatura antigua: 303-469-2

domingo, 12 de noviembre de 2017

Martín de Gabaldón, un rico hacendado de Motilla del Palancar a comienzos del quinientos

En los años postreros del reinado de los Reyes Católicos y en los primeros del reinado de su hija Juana, la recaudación de la alcabala en el Marquesado de Villena, impuesto teóricamente de un diez por ciento ad valorem sobre la venta de las mercancías, fue llevada en régimen de arrendamiento por vecinos en su mayoría foráneos al Marquesado. Tal es el caso de Pedro de Barrionuevo, vecino de Alcalá de Henares, o Fernán Manuel. vecino de Guadix.

Para garantizar los pagos, estos arrendadores presentaban fiadores, que en muchos casos eran vecinos de los pueblos del Marquesado de Villena, dotados de una hacienda abonada. Hemos de suponer que además de poner su patrimonio como garantía participaban en la recaudación del impuesto y en sus beneficios. El arrendador de las alcabalas del año de 1507, junto a Martín de Córdoba, era el mencionado Fernán Manuel; entre los fiadores que presentó destacaba un vecino de la villa de Motilla del Palancar, llamado Martín de Gabaldón.

Hasta la villa de Motilla del Palancar se desplazó el 15 de julio de 1507, Fernán Manuel para recabar una información de testigos ante el alcalde del lugar, Juan García de Bonilla, que presente, junto a los hermanos Guilleme Catalán y Pedro Serrano, obedece la carta receptoría que acompaña el arrendador de Guadix. Fernán Manuel, para responder por Martín de Gabaldón, presentará por testigos a varios vecinos de la villa de Motilla: Alvar García, Juan García de la Casa y Pascual de Cuenca.


El patrimonio de Martín de Gabaldón


Martín de Gabaldón era natural de la Motilla, llevaba, al igual que sus padres, toda su vida en ella. Su apellido posiblemente delate su origen, sabemos que la aldea de Gabaldón se despobló durante la guerra del Marquesado por la huida de sus vecinos, aunque el asentamiento de los Gabaldón era muy anterior a los años del conflicto. Martín de Gabaldón vivía en unas casas valoradas en 45.000 maravedíes, que lindaban con otras dos casas, propiedad de unos vecinos llamados Alonso Cejalbo y Alonso Valiente del Moral; todas ellas en la denominada calle pública. El patrimonio de Martín se había forjado con las ganancias del cultivo de la tierra, algo compartido con otros vecinos del lugar y con vecinos de otras villas como la de San Clemente, pero a diferencia de esta villa, contaba más el cereal que la vid. En el caso de los vecinos motillanos, el cultivo de cereal tenía un gran peso. Disponía de una viña en el pago de las Olivas, valorada en quince mil maravedíes, lindaba con otras de Pedro Rubio y Pedro Navarro; otra viña, situada en el camino de Alarcón, valorada en otros quince mil maravedíes, lindera de viñas de Alonso Leal y Juan de Portillo; otro majuelo, radicaba en el pago de Benito García el viejo, valorada en veinte mil maravedíes, y lindante con otras de Pascual de Cuenca y Benito Cortijo. Los tres pagos estaban arbolados. Antes que las propiedades se sumaran en un gran patrimonio, el núcleo del origen familiar de las tierras procuraban dar de todo en un modelo autárquico.




El cultivo de la vid era complementario del de los cereales. Martín Gabaldón disponía de diversas hazas, al igual que las viñas, dispersas por el termino de la villa. Señal de una adquisición de bienes por compras sucesivas o, caso de la mayor parte de las tierras, herencia de la roturación de un espacio agrario inculto por sus progenitores y ancestros. Siendo además más pausible lo segundo, dado la proximidad de los campos a la villa y lo exiguo del término de Motilla. Los campos de cereal que poseía Martín Gabaldón eran:

  • Una haza en la vega del Pozo de Arriba de doce mil maravedíes, lindante con otras de Gil de Solera y Gil Tejedor.
  • Una haza de ochenta almudes, camino del Campillo, valorada en dieciocho mil maravedíes, lindante con otras de Juan Navarro y Bernal Leal.
  • Una haza de cincuenta almudes en la Robla, su valor doce mil maravedíes, lindante con otras de Juan de Bonilla y Martín Moreno.
  • Una haza en el sitio de Santa María, de sesenta almudes, su valor quince mil maravedíes, lindante con otras de Miguel Valverde y de los herederos de Pascual de las Heras.
  • Una haza en el camino de Villanueva de la Jara, en los Navajos, de cuarenta fanegas y valorada en doce mil maravedíes, lindante con otras de Pedro Barja y de Miguel Alonso Sánchez.
  • Una haza en la Pedrosilla, de cincuenta almudes y quince mil maravedíes, lindante con otras de Alonso Aparicio y Juan de Cuenca el viejo.
  • Una haza en el camino de Valverdejo, de sesenta fanegas y diecisiete mil maravedíes, lindante con otras de Juan Templado y de los herederos de Lope Martínez
  • Una haza en el camino de Gabaldón, de sesenta almudes y trece mil maravedíes, lindante con otras de Lope Martínez de Alvar Martínez y de Blas de Aparicio.
  • Otra haza en el Río Seco, aneja a la dehesa de Gabaldón, de ochenta fanegas y veinte mil maravedíes de valor, junto a la senda que va hacia Paracuellos.
  • Una haza en la cañada de la Atalaya, de sesenta almudes y quince mil maravedíes de valor, lindante con hazas de Pedro de Toledo y de Martín Sánchez de los Paños.
  • Una haza cerca de las eras de Alonso Valiente y Benito Albaladejo, valorada en quince mil maravedíes.
  • Una haza en la cañadilla de Gil López, de treinta almudes y ocho mil maravedíes de valor, lindante con hazas de Alonso de la Viuda y Gil Tejedor.
  • Un haza en el camino del Moro, junto al majuelo de Martín Moreno, lindando con hazas de Juan Cejalbo y el vallejo de Palomares, su valor veinte mil maravedíes y ochenta almudes de superficie.
  • Una haza en el campo de Arribas, lindante con hazas de herederos de Juan Bermejo y herederos de Juan Palomares, de setenta almudes y dieciocho mil maravedíes de valor.

La sociedad motillana a comienzos del quinientos


Los bienes de Martín Gabaldón eran en su mayoría el legado familiar de sus padres. Su aportación a la hacienda familiar se reducía a la compra de un majuelo y tres hazas. Su mujer, Agueda Leal, aportó al matrimonio un ajuar por cuantía de ocho mil maravedíes, pero no arras ni bienes raíces. La herencia familiar de las tierras beneficiaba a los varones. El reparto de estas tierras entre varios hijos explica el carácter diseminado de los campos. El paisaje agrario es todavía heredero de la segunda mitad del cuatrocientos. La organización del espacio todavía debe mucho a la roturación de la tierra de siglos atrás. Pero ese paisaje primario se ha reflejado en el que hoy día vemos presente: una organización de los campos en tornos a los ejes radiales que cruzan el término redondo de Motilla del Palancar y que en su mayoría responden a los caminos que se dirigían a otras poblaciones comarcanas. El pequeño núcleo urbano de Motilla, con sus casas en torno a la llamada calle pública, no debía albergar por estas fechas más allá del centenar de familias. Los campos, tales los existentes en la vega del Pozo Arriba, se confundían con la población urbana. Estamos en el año 1507, justo en el punto de inflexión en el que se producirá la llamada por nosotros la revolución de mil quinientos, a partir de estas fechas se produce un intenso movimiento roturador que acaba con los espacios forestales de Motilla y se extiende por su aldea Gabaldón, entrando en colisión como ya sabemos con los intereses de Barchín del Hoyo, fundamentalmente ganaderos, y con los derechos comunales de la tierra de Alarcón. Pero ahora, la hacienda de Martín Gabaldón todavía es heredera de las disputas de las familias por controlar el espacio agrario ya existente en torno a los núcleos urbanos. Las nuevas roturaciones no van más allá de los tímidos intentos de conquistar algunos espacios incultos de las aldeas.

Motilla, a comienzos del quinientos es una sociedad de propietarios. Por supuesto, no todos tan ricos como Martín Gabaldón, pero de la enumeración de apellidos de los propietarios de hazas, se deduce un núcleo importante de agricultores medianos que poseían sus tierras en plena propiedad, libres de toda servidumbre y de toda carga hipotecaria, llámense censos, memorias o patronatos. Este grupo de agricultores con capacidad de acumular excedentes agrarios será el que se lance a la ocupación del agreste paisaje de pinares y carrascas que se extiende no muy lejos de los espacios urbanos. El resultado será su desaparición completa y salvaje cuarenta años después.

Martín Gabaldón era un hombre casado, de cuarenta años. Un agricultor, que gobernaba su casa como hombre cuerdo. No poseía caballo ni quería saber nada de aventuras ni obligaciones militares. Era un hombre de transición entre dos épocas, aunque él todavía se ve veía reflejado en la sociedad de antaño. Una sociedad que había vivido las guerras de hacía una treintena de años, y que Martín Gabaldón vio con sus propios ojos siendo un rapaz. Una sociedad conservadora que buscaba la estabilidad de casa, mujer y hacienda. Pero una sociedad con un capital acumulado por las ganancias generadas por la explotación de las tierras familiares en el período de paz del reinado de los Reyes Católicos. Dos fueron las alternativas que se dieron en aquel momento. La primera fue el ansia de rapiña de una baja nobleza que, a la muerte de la reina Isabel, intentó recomponer su hacienda a costa de la población pechera de las villas exentas del Marquesado. Era volver a los viejos tiempos, pero ahora las villas de realengo no estaban dispuestas a renunciar a su libertad alcanzada veinticinco años antes. Dueños de su destino, los labriegos de la Manchuela aprovecharon los recursos acumulados para lanzarse a una aventura ensoñadora que les llevaría a una implosión económica y demográfica insólita y novedosa. Fue el take off de la Mancha conquense. Una revolución prometedora que se traicionará a mediados del siglo por las mismas élites que la habían provocado. ¿La razón? No había más espacio inculto que conquistar. La minoría privilegiada se aferró al poder de la mano de las regidurías perpetuas. Aún así hubo intentos de revertir el capital acumulado en el comercio y una incipiente manufactura de paños, con fama en Motilla, pero pudo más la mentalidad parasitaria de un mundo de representación y valores de la ostentación. La sociedad, a falta de oportunidades, se hizo más desigual.

Pero estamos en el inicio del siglo. En Motilla del Palancar, todos se conocen. Con sus envidias y diferencias de intereses, los problemas se resuelven sin  necesidad de llegar al litigio judicial o, en caso de necesidad, ante el alcalde ordinario Juan García de Bonilla. De las pendencias y diferencias da fe el único escribano existente en el pueblo, Francisco Sánchez, con fama de fiel en su oficio. La escribanía, oficio objeto de disputas en otras villas más grandes como San Clemente y también de duplicidades por estas fechas, en Motilla aún es respetada; sencillamente, porque las diferencias entre los vecinos por las propiedades de la tierra, todavía están en un estado primario. Parece que nada ha cambiado en Motilla del Palancar, pero los herederos de Martín Gabaldón, en su ancianidad, recordarán como irreconocible esta Motilla de comienzos de siglo.


AGS, EMR, leg. 568. Fianzas presentadas por Martín de Córdoba, vecino de Úbeda, y por Fernán Manuel, vecino de Guadix, arrendadores de las alcabalas de los lugares por encabezar del Marquesado de Villena, durante los años 1506-1508.

viernes, 18 de agosto de 2017

Motilla del Palancar, los Granero y los molinos de la ribera del Júcar

El tres de mayo de 1488, Juan Granero el mozo, que nos aparece como vecino de la Motilla, muestra su temor ante el alcaide de Alarcón, Hernando del Castillo, y sus hombres y solicita una carta de seguro para sus criados, bienes y para su misma persona
que se teme e rreçela que por odio e malquerençia e enemistad que con él ha e tiene Fernando del Castillo alcayde de Alarcón e sus parientes e anigos e omes e criados e apaniguados lo ferirán, matarán o lisiarán... o mandarán faser otro mal, dapno o desaguisado alguno en su persona o bienes e de sus omes, criados e apaniguados e en los molineros de sus molinos e a las personas que a los dichos sus molinos van a moler (Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 148805, 179. Seguro a Juan Granero, 'el mozo', vecino de Motilla del Palancar, en el marquesado de Villena, que recela de Francisco del Castillo)
Otorgado el seguro real, Juan Granero protestará un día después contra los pregones que se vienen dando en la villa de Alarcón, prohibiendo a los vecinos de Motilla ir a moler en el término de Alarcón. En realidad la queja iba referida a las cortapisas de la justicia de Alarcón  a los motillanos para ir a moler a los molinos de Juan Granero, que a su parecer le ha causado un daño de doce mil maravedíes. El Gobernador Ruy Gómez de Ayala será comisionado para hacer pesquisas que concluirían en el cese de los pregones y la libertad de los vecinos de Alarcón para moler su trigo en cualquier molino.

La libertad de los vecinos de Alarcón para moler su trigo no era compartido por los motillanos, que a decir de Hernando del Castillo y Juan Sevilla eran presos de las prácticas usureras de Juan Granero. Este había hecho cierto préstamo a los vecinos de Motilla de trigo y de dinero, pero a cambio se habían obligado a moler en los molinos de Juan Granero los diez años siguientes. Es posible que los vecinos de Motilla tomaran partido por su antiguo enemigo el alcaide de Alarcón, pues las condiciones draconianas del contrato con Juan Granero les impondría maquilas excesivas. El Consejo Real impondrá la libertad de moliendas y el fin de monopolios, nacidos de derechos feudales o de contratos privados. Tal hecho se sumaba a una nueva realidad: Hernando del Castillo estaba perdiendo el monopolio a la fabricación y explotación de los molinos harineros de la ribera del Júcar concedida veinticinco años antes, en 1462, por Juan Pacheco, I Marqués de Villena. Pero había un segundo elemento de no menor interés, la escasez de molinos de agua se traducía en oligopolio de un pequeño grupo de señores, que aplicando maquilas excesivas tenían en su poder los excedentes de trigo. Del chantaje padecido por Motilla en 1488, sería víctima catorce años después San Clemente en manos de Alonso del Castillo, el hijo de Hernando.

Además al conflicto molinero se unían las viejas rivalidades entre las familias Castillo y Granero durante las guerras del Marquesado. Los Granero habían conspirado contra Hernando del Castillo para dar la fortaleza de Alarcón a la causa real y éste había respondido tomándoles sus bienes y oficios en la villa. La familia Granero tenía fuertes intereses económicos en la zona, sobre todo, en Valhermoso. Desde 1464, con Antón Sánchez Granero el viejo poseían ejecutoria de hidalguía. A fines de siglo los Granero se habían ramificado por toda la zona. Si Juan Granero el viejo y sus dos hijos seguían asentados en Valhermoso, otros miembros del clan familiar como Martín el mozo se había avecindado en San Clemente, desde donde imploraba una carta de seguro para garantizar la posesión de sus bienes en la villa de Alarcón, amenazados por su alcaide. En Motilla del Palancar moraba Juan Granero el mozo, que se había instalado en la villa tras casarse con la hija de Pedro Valverde. Juan el mozo tenía razones para odiar a Hernando del Castillo, al que acusaba de matar a su suegro y de intentar arrebatarle los molinos (1)


ANEXO I: EL CONFLICTO DE LOS MOLINOS ENTRE MOTILLA LOS GRANERO Y EL ALCAIDE DE ALARCÓN

Don Fernando e doña Ysabel ecétera a vos el conçejo justiçia rregidores ofiçiales e omes buenos e veçinos e moradores de la villa de la Motilla del Palancar, salud e graçia, sepades que Fernando del Castillo, alcayde de la villa de Alarcón e Juan de Seuilla veçino de la dicha villa nos fiso relaçión por su petiçión que ante nos en el nuestro consejo fue presentada disiendo que los dichos Fernando del Castillo e Juan de Seuilla dis que tienen dos casas de molinos en la rribera del Xúcar en el término de la dicha villa de Alarcón donde dis que solían los veçinos e moradores desa dicha villa yr a moler por ser mejores e más çercanos a la dicha villa que otros algunos e que puede aver ocho meses que Juan Granero, veçino que hera de la dicha villa de Alarcón, dis que contrabto con el conçejo desa dicha villa e con algunos veçinos e moradores della que fuesen a moler a un molino suyo e por ello les prestó çierta contía de pan e mrs. por dies años e que en satisfaçión e remuneraçión del dicho enprestido fuesen obligados so çiertas penas de yr a moler al dicho molino del dicho Juan Granero e no a otros molinos algunos e pasados los dichos dies años que tornásedes e rrestituyésedes el dicho enprestido al dicho Juan Granero, el qual dicho contrabto dis que manifiestamente es vsurero e de derecho rreprouado e en su grand agrauio e perjuisio e que vos rrequerieron que no vsásedes del dicho contrabto e que porque no lo fisistes se pregonó en la dicha villa de Alarcón que ninguno fuese a moler a los dichos molinos del dicho Juan Granero de lo qual dis que vosotros e el dicho Juan Granero vos quexastes ante nos... nos mandamos dar una carta para que el dicho pregón se rrouocase e que cada uno fuese a moler donde quisiese... e dieron liçençia a todos los veçinos de la dicha villa de Alarcón moliesen donde quisiesen, que los vesinos desa dicha villa (de Motilla) todavía guardan el dicho contrabto en lo qual todo dis que los dichos Juan de Sevilla e Fernando de Alarcón dis que rreçibirían manifiesto agrauio e nos suplicaron mandasemos dar nuestra carta para que sy cabo de la dicha obligaçión por vosotros fecha pudiesedes yr a moler a los dichos sus molinos ... nos los rreleuamos (a los vecinos de Motilla) e damos por libres e quitos, vayan a moler donde quisiesen... dada en la çibdad de Murçia a catorse días del mes de junio año de nasçimiento de nuestro salvador Ihesu Christo de mill e quatroçientos e ochenta e ocho años

Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 148806, 70 "Para que los vecinos de la Motilla puedan moler donde quisieren". 1488



(1) GARCIA MORATALLA, Pedro Joaquín: La tierra de Alarcón en el señorío de Villena (siglos XIII-XV). IEA Don Juan Manuel. 2003, pp. 200-204

domingo, 13 de agosto de 2017

Almodóvar del Pinar frente a Motilla del Palancar y Barchín del Hoyo por términos

Nada más conseguir la exención del Marquesado de Villena, tanto Barchín como Motilla, que ya se enfrentaban entre sí por la posesión de Gabaldón, se vieron inmersos en un pleito con Álvaro de Alarcón, comendador de Uclés y señor de Almodóvar del Pinar, por la disputa de términos. La razón era que aunque estos pueblos pertenecían a tierras distintas (Barchín y Motilla a la tierra de Alarcón y Almodóvar a Cuenca), había un concierto entre la villa de Almodóvar y el concejo de Alarcón, por el que los ganados de Almodóvar podían pacer en los lugares de Motilla y Barchín previo pago de una cantidad de maravedíes.

Cuando Barchín y Motilla (y por extensión su lugar de Gabaldón) se eximen de la villa de Alarcón, cierran sus términos a los ganados de Almodóvar. Al dotarse de jurisdicción propia, consideran que cualquier pleito como el presente, consecuencia de las prendas tomadas a los ganaderos de Almodóvar, debe ser tratado en primera instancia por sus alcaldes ordinarios y que es contra derecho llevar el conflicto al Consejo Real, que no tiene jurisdicción para tratar el asunto como tribunal ordinario. Además el mismo reconocimiento de pagar un derecho pecuniario a los caballeros de la sierra por pastar con los ganados era muestra de la inexistencia de derecho alguno previo.

El pleito quedó pendiente a la espera de la presentación de testigos por las partes. Si bien Almodóvar sí que presentó testigos, no lo hicieron Barchín y Motilla, que bloquearon el proceso, ausentándose del mismo, sin que al parecer fueran declarados en rebeldía; lo que era una forma indirecta de darles la razón.

Barchín y Motilla negarían pues el acceso a los ganados de Almodóvar, pero el conflicto se recrudecería décadas después. Para entonces, la economía de Almodóvar aparece especializada en el transporte de mercancías. Ya no se pide el acceso de las ovejas a los pastos de Barchín, sino de los bueyes que conducen las carretas almodovareñas, que tienen la dehesa de Navodres como paso obligado de sus carreteros. Ahora Almodóvar contará con un instrumento jurídico de mayor peso: los privilegios de los carreteros del Reino.




Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 148004, 108. Receptoría en pleito de términos entre Barchín, Motilla y Almodóvar. 5 de abril de 1480


Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 148004, 121. Receptoría en pleito de Almodóvar con los lugares de Barchín y Motilla. 26 de abril de 1480

martes, 30 de mayo de 2017

Barchín del Hoyo y Motilla del Palancar cierran sus términos

Vista general de Barchín del Hoyo
En 1534 el motillano Alonso Armero, morador en Gabaldón, pacía con sus yeguas en Navodres, monte perteneciente al término de Barchín, cuando fue denunciado por los caballeros de sierra de esta villa y sus yeguas tomadas en prenda. Alonso dando de comer a sus yeguas hacía lo que habían hecho sus antepasados y convecinos durante decenas de años. Ya algún vecino había tenido problemas por coger teda, y no debía ser el único. Por esa razón el regidor motillano Martín Salvador se presentó ante el alcalde mayor del Marquesado Juan Ruiz de la Almarcha protestando. El bachiller Ruiz, por auto de dos de septiembre advocaría la causa, vulnerando la primera instancia de los alcaldes de Barchín, que entendían en el caso. Se iniciaba así un largo proceso, cuyo elemento nodal no era otro que el libre derecho de las villas a los bienes comunes del suelo de Alarcón frente a los intentos de las villas de cerrar sus términos.

Pero la discusión participaba de otros elementos cuyo debate se alimentará durante todo el siglo XVI: la privacidad de la jurisdicción en primera instancia de las villas, la necesidad de advocar por parte de la justicia del Marquesado solo aquellos procesos de las villas, cuando esa justicia estuviera presente, la necesidad de finalizar los procesos iniciados por las justicias de las villas por esas mismas justicias y la no aceptación de naturales de las villas en el cargo de gobernador o alcalde mayor del Marquesado. Tal era el caso del bachiller Ruiz de la Almarcha, natural de Iniesta, que había accedido al cargo de alcalde mayor por revocación por el gobernador del anterior poseedor del cargo, el licenciado Ordoñez. Desconocemos la razón por la que fue destituido el citado licenciado Ordóñez, pero gracias al nombramiento de Ruiz de Almarcha sabemos que las división de lo reducido del Marquesado de Villena en dos alcaldías mayores, respondía a la división de los obispados de Cuenca y Murcia. Villarrobledo, del obispado de Toledo y tierra de Alcaraz, quedaba con la alcaldía del norte del Marquesado y curiosamente también la villa de Ves. Estamos hablando de la década de los treinta, cuando existía un partido propio, bajo señorío de la emperatriz Isabel, para San Clemente, Albacete, Villanueva de la Jara y Vara de Rey. No obstante, por aquellos tiempos, la situación debía ser tan convulsa y tensa entre las villas del norte del Marquesado que los alcaldes mayores, sus nombramientos y ceses se sucedían, el propio Ruiz de Almarcha fue cesado, para ser sustituido por García de Alcaraz, primero, y luego, por el bachiller Hernández. Poco después sería repuesto en el cargo, conviviendo con el anterior.

Las disputas jurídicas mencionadas eran simples bagatelas, tributarias del deseo principal de las villas de ver cerrados sus términos para disfrute privativo y excluyente de las demás villas. Y en eso Barchín no era un caso único. Ya en tiempo de los Reyes Católicos, el bachiller Francisco González Molina había sido enviado como juez de comisión, dictando una serie de capítulos que significaban una ruptura con la tradición y uso de la libre disposición de los bienes comunes del suelo de Alarcón. Los capítulos que Barchín presentaba eran simple traslado de los que ya disponían otras villas:
Otrosi mandamos que los términos que quedaren a la villa de Barchín les queda con toda jurisdiçión alta e baxa çevil e criminal, los quales quedan çerrados para que no puedan entrar en ellos a paçer ni cortar ni a labrar ni vsar dellos en ninguna manera ninguna persona que no fuere de la villa de Barchín e de sus términos sin su espeçial liçençia e mando según que por la vía e forma que les fue dado a los vezinos de Villanueva de la Xara e a la Motilla del Palancar y al Cañavate por el bachiller Françisco Gonçalez de Molina por comisión del rrey e rreyna nuestros señores
Otrosi mandamos que los términos que quedaron por la dicha villa de Barchín, la dicha villa y conçejo pueda poner e ponga sus guardas e cavalleros de syerra como ellos quysieren e por bien tovieren para que puedan prendar e prenden a todas las personas que en ellos dilinquieren por el fuero y hordenanças de la villa de Alarcón
Ytem mandamos que a los que fueren vezinos de Alarcón que viven y moran e vivieren e moraren en la dicha villa de Alarcón e sus granjas e arrabales que son Tévar y el Picaço y las Chozas e pueblas que son e serán desde el rrío del Holmedilla y Gascas a la parte de Alarcón e son avidas e tenidas por granjas e arrabales de la dicha villa de Alarcón e contrebuyendo e pechando con la dicha villa e no tenyendo vezindad en otra parte que estos tales puedan gozar y goçen en la misma manera que los dichos vezinos de la dicha villa de Barchín
Barchín defendía lo mismo que los otros pueblos: negar el acceso a sus bienes comunales al resto de las villas, excepto lógicamente a Alarcón que conservaba el derecho antiguo de libre disfrute de su antigua tierra. No obstante, el parecer del licenciado Luis Castro, juez de residencia y gobernador del Marquesado en 1537, no era de esa opinión, pues ratificando auto anterior de diecinueve de marzo y por nuevo auto de cuatro de agosto, dado en Motilla, daba la razón a esta última villa.
ningún vezino de Barchín sea osado de prender a vezino alguno de la villa de la Motilla y su aldea Gabaldón sobre el paçer con sus ganados en los término de Barchín ni cortar en ellos del monte
Un gobernador trashumante de villa en villa, preso de las intrigas de aquellas villas donde se encontraba y sin duda poco conocedor del territorio que pisaba, era propenso a cambiar de opinión. No es extraño que las villas, en defensa de sus intereses, mandaran a sus procuradores tras él para hacerle cambiar de parecer. Al fin y al cabo, como se decía en la época, los gobernadores daban sus sentencias ex abrupto e sin conoçer de causa legítima. El 21 de septiembre el gobernador Luis de Castro estaba en Utiel, donde los gobernadores poseían también el título de corregidores desde 1480, y hasta allí se presentó el procurador de Barchín, Andrés López. Ocupado en el juicio de residencia de su antecesor, no se pronunció. Insistiría el procurador barchinero que de nuevo llegó el 10 de enero de 1538 ante el gobernador, que a la sazón estaba en Alarcón. Allí conseguiría que la causa quedara suspensa hasta que el gobernador se personara en Barchín y revisara sus ejecutorias y privilegios. Hasta Barchín debería acudir un 19 de marzo para sustanciar el conflicto el licenciado Castro. Hasta Barchín acudió el gobernador para gestualmente obedecer la ejecutoria ganada por la villa, pero en modo alguno revocando los autos desfavorables a Barchín; dando un término de nueve días para que las partes presentaran alegaciones. El procurador de Barchín fue tras él hasta Villarrobledo, donde presentaría la apelación de la villa un 26 de marzo ante el escribano del ayuntamiento de Villarrobledo por imposibilidad de hacerlo ante el licenciado Castro que ya había abandonado ésta última villa.

Barchín alegaba poseer ejecutoria ganada en la Chancillería de Granada para cerrar sus términos. El pleito se había iniciado en diciembre de 1515, cuando Benito de la Osa, un vecino de Barchín, había cortado leña en la dehesa de Valverdejo, camino de Navodres. Denunciado por Diego de Castro, caballero de sierra de Alarcón, fue multado con seiscientos maravedíes, en aplicación del fuero de Alarcón, que exigía la licencia previa del concejo de esta villa para cortar leña en sus montes... y los montes comunales de Barchín eran parte integrante del suelo de Alarcón.

La villa de Alarcón (y por ende don Diego López Pacheco) alegaba el derecho que le otorgaba el fuero de Alarcón para regular el aprovechamiento de los montes de su tierra, pero sabía que esa no era la práctica más reciente. A comienzos del quinientos las disputas y denuncias por el aprovechamiento de los comunales ya no se ajustaban al fuero de Alarcón, sino a las sentencias arbitrales de jueces, nombrados de común acuerdo entre la villa de Alarcón y la villa en cuyo término se situaban los montes comunes. Un ejemplo de estas sentencias arbitrales es la pronunciada el 27 de noviembre de 1503 que fijaba el aprovechamiento de los bienes comunales de la antigua tierra de Alarcón sitos en el término de la villa de Barchín. La sentencia venía a complementar esas otras sentencias que después de la guerra del Marquesado había dictado el licenciado Francisco González Molina, amojonando los términos de unas villas recién eximidas y reconociendo plena jurisdicción civil y criminal en sus términos. Pero ahora Barchín conseguía la consideración de las dehesas de Valverdejo y las Masegosas como propios, para cuyo aprovechamiento era necesario obtener licencia de la justicia de Barchín. La obligación de obtener tal licencia se hacía extensiva a los vecinos de Alarcón y a los moradores de sus granjas.

¿Qué había cambiado en apenas esos veinte años que transcurren entre el final de la guerra del Marquesado y los años iniciales del quinientos? Pues que las villas del Marquesado vivían una fiebre roturadora de tierras de monte hasta entonces incultas y de aprovechamiento común. Se forjaba un nuevo espacio agrario con un paisaje dominado por las tierras de pan llevar y los cultivos de viñas. A la zona, tal como delatan los apellidos de los documentos de inicio de siglo, acudían hombres del resto de las comarcas de Cuenca. El otrora monte ahora se quemaba, rozaba y artigaba, es decir, se removía la tierra como paso previo para el cultivo. Las ordenanzas y fuero de Alarcón habían quedado obsoletas, pues ya no se trataba de regular el aprovechamiento común del monte sino los despojos del mismo, quemado y removido para su conversión en tierras de labor.

La sentencia arbitral de 1503 fue un triunfo de la villa de Barchín frente a Diego López Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, y la villa de Alarcón, pero no parece que su cumplimiento fuera inmediato. De hecho los caballeros de sierra siguieron imponiendo prendas y penas pecuniarias por el aprovechamiento de los bienes comunales de las Masegosas y Valverdejo, que consideraban partes integrantes de sus suelo, arrogándose la concesión de licencia para su disfrute. Pero el 17 de agosto de 1532 la villa de Barchín obtiene sentencia ejecutoria definitiva de la Chancillería de Granada reconociendo su derecho a cerrar sus términos y ratificando la sentencia arbitral de 1503. El pleito, como ya hemos dicho, se había iniciado en 1515 cuando los caballeros de sierra de Alarcón habían condenado a un vecino de Barchín llamado Benito de la Osa. El concejo de Barchín se implicó en la defensa de uno de sus vecinos principales, apelando la primera sentencia de la justicia de Alarcón y obteniendo la citada sentencia favorable del supremo tribunal granadino.

No obstante, la sentencia arbitral de 1503, y su posterior confirmación es sobre todo un triunfo de los labradores. La sociedad de la Mancha conquense de inicios del quinientos era una sociedad de frontera que estaba conquistando la tierra y forjando un nuevo espacio agrario. La conquista de la tierra y la alegación de derechos de propiedad sobre ella era un proceso simple, cuyos únicos requisitos eran labrar dentro del primer año los terrenos roturados y sembrarlos antes de transcurridos dos años. La fórmula no se alejaba mucho de la apropiación de la tierra en las tierras de frontera de los años de la Reconquista y que recogía el fuero de Alarcón
El vecino que rompe en el suelo de Alarcón a reja y yunta y pala de azadón, lo que rompe lo haze suyo en posesión y propiedad
Eran esos derechos de propiedad adquiridos por la vía de los hechos con el propio trabajo personal lo que hacía obsoleta cualquier regulación del fuero y ordenanzas de Alarcón. Pero no se trataba solo de dejar atrás los viejos derechos forales, ahora adquiría más importancia negar los derechos de uso y aprovechamiento que sobre la tierra pudiera alegar el duque de Escalona a través de los caballeros de la sierra de Alarcón. El cerramiento de los términos de Barchín iba en beneficio propio de los vecinos de la villa pero también en contra de don Diego López Pacheco, que hacía una torticera interpretación de los antiguos derechos de la villa de Alarcón en beneficio propio. Mientras, Barchín se agarraba al espíritu del fuero para reconocer a los vecinos y moradores de la villa de Alarcón su derecho sobre los bienes comunales, pero imponía nuevas condiciones para garantizar el desarrollo agrario que vivía: minimización del espacio común por la roturación de nuevas tierras y tendencia a cerrar esos espacios comunes, adehesándolos o poniéndolos al servicio de sus agricultores. Tal era el caso de la conversión de Valverdejo en dehesa boyal para apacentamiento de sus animales de labor. Destacar que la conversión de Valverdejo en dehesa boyal se había consumado de facto, sin concesión de licencia real y confirmada por una sentencia arbitral impuesta por Barchín a Alarcón (los dos jueces arbitradores eran barchineros).
Campos de Valverdejo

A la altura de la década de los treinta se había llegado a una clarificación de los límites fronterizos entre las villas y los litigios entre ellas por los amojonamientos en la Chancillería de Granada ya estaban conclusos; las villas también habían fijado las condiciones del uso de sus comunales en favor de sus vecinos, que incluía también a los vecinos de la villa madre de Alarcón y sus aldeas, que había conseguido en los años veinte excluir del aprovechamiento de los comunales propios al marqués de Villena. En este momento las disputas son entre las villas de realengo, que en un proceso frenético de roturación de tierras en las dos primeras décadas del siglo habían acabado con sus montes propios. El problema ya había surgido entre San Clemente y Villanueva de la Jara en 1518. El proceso roturador de San Clemente debió ser brutal, pero a la larga desequilibrado. En el cambio de siglo, debió ocupar todo su propio espacio interno, pero la garantía de su aldea y poblados de Vara de Rey como graneros, junto a la naturaleza del propio terreno, le llevó a inclinarse por los viñedos. Había otra razón de más peso, la obtención de pingües beneficios con este cultivo en un momento de fuerte incremento demográfico en toda la zona. La economía sanclementina se hizo regional. Si el vino tenía fácil salida en los mercados aledaños, también la tenía la carne. La cría de ganados lanares para el consumo cárnico se generalizó en San Clemente, hacia 1530 sus vecinos poseían hasta cien mil cabezas de ganado. Pero San Clemente había acabado con sus montes, escasos, y tierras incultas; su dedicación al viñedo privaba a sus ganados de agostaderos. La solución se halló en el uso de los pinares de Azaraque de su aldea de Vara de Rey y por extensión en los colindantes al otro lado del Júcar en la villa de Villanueva de la Jara. Sus derechos sobre los pinares de Vara de Rey le venían otorgados por la sujeción de esta aldea, para apacentar sus ganados en los de Villanueva de la Jara tuvo que alegar los derechos ancestrales sobre el suelo de Alarcón y sus antiguas aldeas. Villanueva de la Jara, que estaba reduciendo también sus tierras  comunales a la nada, recordará una y otra vez a San Clemente que, tal como afirmaba ésta con orgullo, al cerrar sus términos con la concesión del villazgo en 1445 y negar sus disfrute al resto de las villas, estaba marcando el camino a seguir. A los conflictos con Villanueva de la Jara, se unieron desde 1537 los conflictos con Vara de Rey, emancipada jurisdiccionalmente ese año. San Clemente, mermada de pastos, se vio obligada a crear sus espacios propios. Es en esta época cuando se plantan los Pinares Viejo y Nuevo, que aparte de la necesaria leña poco podían ofrecer. Los carrascales de Villar de Cantos y de Alcahozo y el pinar de la hoya de la Cierva o el ejido de Rus poco más ofrecían. Incluso fueron mermados por la roturación de tierras de inicios de siglo. La solución al problema de pastos para los ganados sanclementinos vino por su integración en las rutas mesteñas por los puertos de Chinchilla y Alcaraz.

Vista aérea de la zona. Imagen extraída de Google maps
Los problemas de San Clemente y su falta de montes eran especialmente graves en una de las villas del Marquesado. Se trataba de Motilla del Palancar. Su término redondo carecía de montes o terrenos para adehesar, al igual que su aldea de Gabaldón. Más al norte se extendían apetecibles las tierras de Barchín del Hoyo. Una visión aérea de ambos pueblos hoy en día nos da idea del intenso proceso roturador que se vivió en los años del quinientos. Motilla presenta una disposición radial de sus campos en torno al pueblo, que, salvo una pequeña parte, ocupan todo el pequeño término de la villa. Cuando nuestra mirada se fija en Gabaldón la impresión es que el hombre ha conquistado un espacio boscoso que todavía parece ahogar a la antigua aldea motillana y cierra de manera amenazante el espacio agrario de campos labrados por el hombre. Para el caso de Barchín, la  imagen es de incapacidad del hombre por consumar la conquista de un espacio demasiado agreste y su dependencia de las tierras roturables en Valverdejo. En todos los casos, la sensación es que el espacio forestal ha sido aniquilado por el hombre en busca de nuevas tierras de labor. La confirmación la tenemos en los propios testimonios de la época. El regidor motillano Pedro García Bonilla daba fe de ello a mediados de siglo
en la villa de la Motilla por descuido del conçejo della an dado lugar a que se cortasen los montes e a sydo causa que a venido en grande estrago e diminuçión de los dichos montes e perjuizio de la dicha villa e lo que se a cortado en poco tienpo no se puede criar en muchos años (AChGr. 01RACH/ CAJA 711, PIEZA 003)
El origen del conflicto entre Barchín y la Motilla nacía, más que de los derechos ancestrales de los vecinos motillanos, de las necesidades de los barchineros de adehesar su monte para poner en cultivo nuevas tierras. Por eso, los barchineros no tenían ningún interés en llegar a una conciliación y echaron más leña al fuego. Así lo hicieron con el cerramiento de una redonda en el paraje llamado del pinar de Fuentelpino. La zona era pasto tradicional de los ganaderos motillanos, que, en el caso de dos de ellos, Mateo López y Diego de Gabaldón el viejo, vieron secuestrados el veinticinco de marzo de 1538 sus ganados por la justicia de Barchín. Un día después el procurador de Barchín apelaría en Villarrobledo el auto favorable que los motillanos habían ganado del gobernador el cuatro de agosto de 1537 en el caso de Alonso Armero. El veintiocho de marzo, cumplido el término de nueve días, era el gobernador Luis de Castro, que se había comprometido a acudir a Barchín para escuchar a las partes para intentar solucionar un conflicto cada vez más enquistado, el que de nuevo no acudía a la cita. En la posada de Juan García Soriano, alojamiento de los gobernadores, el escribano Diego Tornero dio fe de su ausencia ante el procurador de Barchín pero asimismo ante Alonso de la Jara, procurador motillano. Pero los tiempos de justicia del Marquesado eran interminables. El caso de Alonso Armero llevaba pendiente tres años y medio. El licenciado Luis de Castro deja su puesto en los meses siguientes, siendo sustituido por Pedro Martínez de Avellaneda. Los procuradores de Barchín, aprovechan el vacío de un gobernador que no ha llegado, para desplazarse hasta Almansa un 28 de mayo y que su apelación sea admitida por el bachiller Francés, alcalde mayor del Marquesado, que hábilmente da nuevas largas de dos meses en el proceso. Para enero de 1539, el que acude a Iniesta ante el nuevo gobernador, Martínez de Avellaneda, es el procurador de Motilla. El gobernador manifiesta la ignorancia en el pleito pero también su impotencia pues los autos de su predecesor han pasado ante el escribano de Barchín. Las limitaciones de la acción judicial de unos gobernadores sin escribanos propios, garantía de la continuidad de los procesos incoados por ellos, aparece con toda crudeza. Muestra de ello que quien se desplazó hasta Barchín para obtener traslado del proceso del escribano Diego Tornero fue el procurador de Motilla, Ginés Navarro, que obtuvo poco más que buenas palabras. Cuando el procurador de Barchín, Juan Jiménez, llega a Iniesta el 24 de enero de 1539 lo que presenta es la ejecutoria de 17 de agosto de 1532. La solución del licenciado Martínez de Avellaneda sería salomónica, reabriendo el proceso y concediendo nuevo término de treinta días a la dos villas para presentar sendas probanzas de testigos.

La probanza de testigos de Motilla contaría con la presencia de varios vecinos de El Peral: Alonso de Córdoba, Alonso de la Jara, Martín Moreno y Alonso de Castro. Previamente, Motilla mostró los títulos de propiedad otorgados por el licenciado Francisco González Molina, juez comisionado por la Corona el 10 de enero de 1481 para amojonar los términos de las villas recién reducidas a la Corona: Villanueva de la Jara, El Peral, Motilla, Barchín y El Cañavate. La definición de límites se fundó en la propia ocupación del espacio por los habitantes de las aldeas, pero no faltó cierta arbitrariedad en las decisiones. Si en Barchín los mojones iban en las tierras montuosas de pino en pino por la imprecisión de los accidentes geográficos, en la Motilla el trazado fue puramente geométrico y sobre plano, es decir, una proyección abstracta de forma circular sobre el terreno. El propio texto nos dirá que se hizo por compás y circuito, dando al término motillano esa forma redonda que nos presenta en la actualidad. Tan solo había limitación clara en la parte este con las antiguas tierras de Cuenca e Iniesta, pero para la limitación con el término de El Peral el amojonamiento entre las partes se dejó para un futuro acuerdo de ambas, trazándose ahora una línea imaginaria de una legua (todavía en 1538 el límite entre ambas villas seguía sin fijar). El problema más acuciante par Motilla fue el dotar a la villa de propios a falta de tierras montuosas que se pudieran adehesar y determinar qué bienes debían quedar como comunales de la parte de Alarcón. La solución vino por la incorporación de la población de Gabaldón como aldea jurisdicción de la villa de la Motilla. Tal hecho vendrá recogido en uno de los capítulos de la sentencia dada por el licenciado González Molina el dos de abril de 1481. Además de los términos de la aldea, cuyo amojonamiento quedó en declaración de intenciones y causa de futuras disputas con Barchín, Motilla se apropió de la dehesa boyal de dicho lugar para uso de sus animales de labor
otrosy yo adjudico a la dicha villa de la Motilla la juridiçión çevil e criminal alto e baxo mero misto ynperio del lugar de Gavaldón para que los vezinos que en el dicho lugar de Gavaldón son o serán de aquí adelante vayan a litigar e librar sus pleytos çeviles e criminales a la dicha villa de la Motilla e los alcaldes della que agora son o serán de aquí adelante do adjudico suya por propia la dehesa de boyalaje con el término suso deslindado para que sea todo junto en uno con la dicha villa de la Motilla 
Iglesia de Gabaldón
Según algunos testimonios posteriores, Gabaldón había sido un núcleo principal, que en nada tenía que envidiar a Barchín o Motilla, pero las pestes y la guerra del Marquesado había reducido su población a cuatro vecinos desde los ochenta que llegó a gozar durante el siglo XV. Según sus vecinos, la elección de pasar a jurisdicción de Motilla fue elegida por sus moradores, obligados a elegir entre Barchín, separado dos leguas por un camino pedregoso, y el camino más recto de una legua de distancia hacia Motilla; pero la realidad era que Motilla pretendía mantener a Gabaldón como hinterland propio de su expansión agraria en una relación de claro dominio y subordinación. Cuando Gabaldón se comenzó a repoblar con nuevos moradores (sin duda, motillanos que pretendían escapar desde su antigua vecindad al pago de rentas), que dieron estabilidad a su residencia en la aldea, las quejas por esta subordinación se pusieron de manifiesto, pero ya era demasiado tarde
por parte del conçejo e omes buenos de la villa de gabaldón nos fue fecha rrelaçión diziendo que en los tienpos pasados la dicha villa fue poblada de ochenta veçinos e más e después por guerras e mortandades e pestilençias se tornó a despoblar en tal manera que diz que no quedaron syno quatro o cinco veçinos los quales a cavsa de ser muy fatygados de las villas e lugares e pueblos comarcanos diz que puede aver quinse años poco más o menos que syn yntervenyr algún avto ni solennydad se encomendaron e sometyeron a la villa de la Motylla seyendo ellos por sy villa e tenyendo jurediçión çeuyl e cremynal e diz que agora la dicha villa se a muntyplicado de manera que ay en ella más de quarenta veçinos e que de cada vn año se muntyplicará en mucho mayor cantydad saluo por que diz que rreçiben grandes agrauios e synrrazones de los veçinos de la dicha villa de la Motylla por que diz que los empadronan e fasen pechar como a su aldea e que les tienen vsurpada la jurediçión e les cortan sus montes e paçen sus yermos e beuen las aguas ... (AGS, RGS, VII-1495, fol. 378, 2 de julio de 1495)
La posesión de Gabaldón sería causa de quebraderos y conflictos por el aprovechamiento de los terrenos limítrofes de carácter forestal de las Masegosas y Navodres, del mismo modo que Motilla entraría en colisión por la expansión agraria de Barchín allí donde únicamente era posible, en Valverdejo. Sin embargo, a la altura de 1481, las desavenencias eran con el Marqués de Villena y la villa de Alarcón por determinar qué tierras seguían siendo comunes y de libre aprovechamiento por los vecinos de estas villas y sus granjas. La solución no puso ser más arbitraria.
 Cerro Talayón
Los vecinos de Alarcón podrían entrar en el término de Motilla por la linde entre los mojones del Navajo al Talayón y de éste al mojón del Quebrado, y adentrarse, tras apelación de Barchín, trescientos pasos. Ni qué decir tiene que el privilegio obtenido por los vecinos de Alarcón lo hacían suyo los vecinos de las antiguas aldeas recién eximidas, alegando usos ancestrales y la costumbre inmemorial. Claro que no deja de ser paradójico que la libre entrada al término de la Motilla se hacía por los límites de la tierra de Cuenca e Iniesta. Curiosamente los vecinos de esta última villa habían adquirido, por su incorporación al Marquesado de Villena, el derecho al libre aprovechamiento de los bienes comunes del suelo de Alarcón.

La Motilla hizo valer sus derechos aportando una probanza de testigos. La mayoría de ellos eran del pueblo vecino de El Peral, donde habían nacido y donde residían. Pero los testigos de otros lugares se mostraban como hombres para los que su lugar de nacimiento en modo alguno había fijado su residencia. Garci López, de 47 años, había nacido y se había criado en Barchín, de donde era su padre y su abuelo, pero se había instalado en La Roda, a comienzos de siglo, en busca de oportunidades. El iniestense Alonso de la Jara había vivido trece años en Alarcón, de donde era su mujer, ejerciendo el cargo de caballero de sierra. Unos y otros testigos despejaron una duda: ¿Por qué Motilla podía exhibir las sentencias de 1481 del licenciado Francisco González de Molina, cerrando su término, y Barchín simplemente podía alegar una sentencia arbitral de 1503 con la villa de Alarcón, que al ser un acuerdo entre dos partes no tenía por qué afectar a Motilla? A decir de los testigos, porque Barchín no quiso cerrar sus términos el año de 1481 y los dejó abiertos a los pueblos comarcanos, completando solamente su amojonamiento en la primera década del siglo?
que quando les dieron término a las dichas villas se lo dieron çerrado el término a la dicha villa de Barchín e que no lo avían querido çerrar sino que fuese común para la dicha villa de la Motilla e de Gavaldón e de la villa de Alarcón e del Cañavate e de San Clemente e que ansí avían gozado e gozan los unos de los otros
Sabemos que los propios vecinos de Barchín dijeron haber sido engañados por los de Alarcón cuando se procedió a la fijación de términos por el licenciado Molina, buscándose una solución arbitral favorable a Alarcón, que, de mano de Diego Páez, impuso sus condiciones frente al juez árbitro nombrado por Barchín, que resultó ser ignorante en la materia
dis que fueron engañados y sustrydos por çiertos vesinos de Alarcón espeçialmente por Diego Paes para que ouiese de arbitrar asy lo del dicho término como otras cosas que estavan en diferençia entre la dicha villa de Alarcón e ellos e que como son labradores e ynorantes ovieron de conprometer al dicho negoçio en manos de çiertos juezes arbitros (Archivo General de Simancas, RGS, LEG, 148906, 65)
Incluso más allá de los amojonamientos, las costumbres inmemoriales de las viejas aldeas de Alarcón y los aprovechamientos comunes eran difíciles de borrar todavía a comienzos de siglo. Igual que los de Motilla se internaban con sus ganados en los montes de Barchín, no era extraño ver a los vecinos de este pueblo cogiendo bellotas en el quejigar de Motilla. La falta de amojonamiento entre El Peral y Motilla se traducía en la libertad de paso de vecinos de uno y otro lugar para hacer aprovechamientos comunes. El jareño Martín Sánchez Moreno. de sesenta años, recordaba cómo desde hacía cuarenta años tenían libre acceso los ganados de su padre y los suyos propios a los pastos de la villa de Barchín; solamente tenían prohibido el paso a la dehesa de Navodrés. Alonso de la Jara, vecino de setenta y tres años de Iniesta, recordaba como esta villa se había reducido antes que el resto a la obediencia real, En  la memoria del peraleño Alonso de Córdoba, de setenta y cuatro años, pervivía el recuerdo de cuando los habitantes de las aldeas, antes de eximirse, iban hasta la justicia Alarcón para dirimir sus litigios.

La costumbre y la tradición pudo más que los recientes intentos de las villas por cerrar sus términos a la hora de dictar sentencia por el licenciado Martínez Avellaneda un treinta y uno de marzo de 1539, que fue favorable a Motilla, ratificando las anteriores del alcalde mayor Ruiz de Almarcha y el juez de residencia Luis de Castro. El cinco de septiembre Barchín del Hoyo apelaba a la Chancillería de Granada.

Barchín del Hoyo partía de una situación de debilidad respecto a Motilla y al resto de las villas del Marquesado. Estaba rodeado de tierras de señorío. Solo los límites con Piqueras y Solera, de la tierra de Cuenca, estaban claros. Quizás esa fue la razón, en la necesidad de evitar conflictos, por la que Barchín no llegó a un amojonamiento de sus términos con el licenciado González Molina en 1481. Cuando transcribíamos el texto de amojonamiento de 1500 entre Alarcón y Barchín, pensábamos que estaba incompleto; y así es, pero la razón es que por aquella fecha se evitaba el amojonamiento de Valverdejo, motivo de conflictos, que se pretendían soslayar con el aprovechamiento común de tierras entre ambas villas, mientras hábilmente los barchineros ganaban tiempo en la roturación que de hecho practicaban en las tierras de Valverdejo. Ese mismo tiempo lo habían perdido a favor de Motilla en la apropiación de la aldea de Gabaldón, núcleo principal y rival de Barchín y Motilla en el siglo XV, desierto demográfico tras las guerras del Marquesado y presa final de los motillanos, que obligó a expandirse a Barchín hacia el sur y Valverdejo. De los fracasos de la roturación de tierras de Barchín hacia Gabaldón quedan como testigos las pequeñas manchas roturadas en Navodrés; aparte de la dificultad del propio terreno. Además, el licenciado González Molina sabedor del conflicto que podía provocar el amojonamiento de Gabaldón lo evitó, decidiendo justamente dar su propiedad y jurisdicción a Motilla, carente de dehesas.

La sentencia definitiva de la Chancillería de Granada de 28 de septiembre de 1543 confirmaría esa otra del gobernador Pedro Martínez de Avellaneda, dando la razón a Motilla del Palancar. No sería aceptada por Barchín que aportó en su apelación final una idea completamente novedosa: Barchín no pertenecía al suelo de Alarcón sino a la tierra de Cuenca, al igual que un pedazo del de Motilla:
y aún no era del suelo de Alarcón syno de Cuenca y mis partes lo avían conprado y ansimismo se dio a la villa de la Motylla  otro pedaço en el qual aunque antiguamente se aprovehauan los del suelo de Alarcón los de la Motylla se lo defienden


Navodres
Barchín fue incapaz de aportar privilegio o documento alguno para hacer valer tal afirmación. El pleito se prolongaría durante quince años más hasta que el cinco de abril de 1552 se dictó sentencia definitiva por la Chancillería de Granada. Motilla ganó el pleito y su derecho a aprovecharse de los bienes comunales de Barchín, incluida la dehesa de Navodres. Aún  se prolongaría el pleito en torno a la redonda de Navodres durante unos meses más, tratando de excluir Barchín esta dehesa del aprovechamiento común, pero el alto tribunal no cambió su opinión. No obstante, sabemos que Barchín guardaba en su archivo municipal todavía hacia mediados del siglo XVIII un documento que decía así
Privilegio de los Reyes Católicos, refrendado de su secretario Fernán Álvarez de Toledo, dada en Medina del Campo a 26 de marzo de 1489, está gozando de una dehesa limitada y amojonada para el abasto de carnes y otras dos dehesas perpetuas también limitadas y amojonadas que se titulan de Alcool y Nabodres
El carácter acotado de Navodres por privilegio ya lo señaló algún testigo, pero Barchín nunca aportó este documento, tal vez, perdido en su archivo, su letra fuera incompresible para los barchineros de aquel momento



ARCHIVO DE LA CHANCILLERÍA DE GRANADA (AChGr). 01RACH/ CAJA 2803, PIEZA 8. Pleito entre Barchín del Hoyo y la Motilla por el aprovechamiento común de montes de la primera villa

                                                       




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ANEXO I

Sentencia arbitral de 27 de noviembre de 1503 entre Alarcón y Barchín del Hoyo (incluye amojonamiento incompleto de Barchín de 1500). Inserta en ejecutoria de la Chancillería de Granada de 1537 (fols. 41vº - 52vº)

Sepan quantos esta carta arbitraria vieren como nos Hernando Alonso de Pinar e Alvaro de la Torre, vezinos de la villa de Barchín, juezes, árbitros arbitradores, amigos amigables, conponedores e avenidores, e ygualadores, alvedriadores, que somos tomados y escoxidos por los honrados señores Diego López de Éçija e Hernán Martínez, regidor de la dicha villa de Alarcón, asy como procuradores de la dicha villa de Alarcón e por parte de la dicha villa de Alarcón de la una parte e por Juan Vinuesa e Garçi López e Juan Texedor por parte de la villa de Barchín, sus procuradores de la otra parte, para librar e determinar e sentençiar e avenir e ygualar entre las dichas partes pleytos o pleytos, demanda o demandas, abtos, contiendas e querellas, açiones que entre ellos eran y esperavan ver sobre rrazón de los términos de entramas villas e sobre el cortar e artigar e prendas e guardas de términos e otras muchas diferençias sobre todo lo otro de ello dependiente según que más largamente pasó entre los señores de la dicha cabsa que son Diego de Madrid por parte de la villa de Alarcón e Alonso de la Parrilla escribano por parte de la dicha villa de Barchín, por nos visto las rrazones e debates e querellas e açiones e diferençias que entre las dichas partes ay sobre la dicha rrazón heran y esperavan ser entre las dichas partes el dicho pleyto e contienda e por quitar e tirando a las dichas partes del dicho pleyto e contiendas por fazer a ellos fin amigablemente e porque a las dichas sus partes no se les siguan más quistiones e costas e daños de las que hasta aquí se han seguidos e por los poner en paz y en concordia abitrando e ygualando conponiendo alvedriando entre las dichas partes  e aviendo a Dios nuestro señor ante nuestros ojos e aviendo todo nuestro acuerdo e deliberaçión e consejo 

mandamos que los vezinos de la dicha villa de Barchín puedan en el término de la dicha villa de Alarcón quemar y rroçar e artigar para pan e para vino todo aquello que le es vtil y provechoso para senbrar pan e para plantar viñas sin pedir liçençia de la villa de Alarcón ni a otra persona alguna con tanto que por rrazón que podría ser que algunas personas que so color de aquella voz de dezir que lo quemavan e artigava e rroçavan para senbrar pan e plantar e viñas podrán quemar en partes que no fuese vtil e provechoso para pan e para vino en grande perjuyzio de la tierra e para fazer dello madera e para otras cosas conforme a su voluntad que sea entendido que de aquello que artigaren e cortaren no puedan hazer vigas ni tenllo ni colmenas ni cabríos ni otra madera alguna de que se pueda aprovechar el que hizieres la tal corta o rroça ni otra persona e si fuere la tal corta en artigas según de suso se declara, que en ello puedan poder dentro de treynta días e por el cavallero de la sierra de la villa de Alarcón fuere tomado ansí por tomada como por sabido según la ley del fuero dispone y en quanto a la pena así como como (sic) si no fuese quemado ni cortado ni artigado para pan ni para vino e ansimismo que la tal persona que ansí hiziere la tal artiga para pan o para vino dentro del año e día sea obligado de lo apaniaguarlo que fuere para pan e de lo que fuere para vinias de lo plantar labrándolo a rreja junta dentro del dicho año y día y dentro de dos años primeros lo sienbren e si por caso en el dicho tienpo no lo hiziere e senbrare e lo hiziere arar o senbrar que dende en adelante pueda ser demandado por la tal persona pasados los dos años en que lo avía de senbrar dentro de otro siguiente adelante pero sea entendido que el que hiziere la tal artiga quemándola en el dicho término como se suele y acostunbra quemar que no le pueda ser demandada pena de cortar saluo solamente pena de fuego si por caso el dicho fuego se le fuere e sallere de lo que señalare y fuere para pan que esté a la pena contenida en los capítulos de los sesenta e ochenta pasos, declaramos más que el que faziere la dicha artiga durante que no fuere quemada la leña que así fuere cortada para la dicha artiga en la manera que dicha es que el dueño della no pueda traer leña della en ninguna manera para que della se pueda aprovechar ni sacarla de la dicha artiga en ninguna manera ni darlas a otra persona alguna para que la saque ni se aproveche della e si la sacare de qualquier manera que sea prendado por los cavalleros de sierra de Alarcón e si por la sabida como por tomada por la corta que estuviere en la dicha artiga e si alguna persona la quisiere hurtar o tomar la dicha leña de la dicha artiga al señor della la puedan pedir por justiçia la pena o daño que le hizo según so la pena de pan se pide e demanda la qual dicha pena declaramos y mandamos que sean diezmos por cada vna argaya y treynta maravedís por una carretada la qual dicha pena sea pedida de treynta días en la juridiçión donde fuere vezino el señor de la artiga, la qual dicha pena sea para el señor de la artiga pero sea entendido que después que la tal artiga sea quemada sin conclusión según se suele e acostunbra quemar, que los tiços e leños que quedaren, que no se acabaren de quemar, que la tal leña pueda llevar el dueño e otra qualquier persona que sea entendido, que de los artigas los que fueren e traxeren leña de las tales artigas no los puedan prendar los dichos cavalleros de sierra, saluo solamente por madera e al mismo dueño que la hizo e lo que queda al dicho dueño para demandar su justiçia esto se entiende de la leña que no es de pino donçel que es por carrasco e rrodeno que no le puedan prender, que aunque de la tal leña e madera se aproveche que no pueda ser prendados 

otrosy mandamos que por rrazón que la dehesa de Valverdejo es dehesa de cortar de la dicha villa de Alarcón de hervaje e los labradores que labran y an de labrar en el dicho lugar Valverdejo no tienen otra dehesa de boalaje ni de corta donde se abiten sus bestias e bueyes ariegos ni donde corten las fustas neçesarias a sus labores que no puedan ser prendadas las tales alimanias e bestias arriegas ni menos las personas de cortar que hizieren fustas para h(az)er lavores que labraren dende el dicho lugar Valverdejo 

e otrosy mandamos que por rrazón que los vezinos de la dicha villa de Barchín consinan e comarcan con la villa de Piqueras e Solera e son de suelo de Cuenca que porque ay ynconvinientes que no se puedan guardar de caer los vezinos y los otros y las penas son grandes que haziendo qualquier asiento de vezindad la dicha villa de Barchín en su término, que lo que quedare con las dichas villas de Piqueras e Solera en moderaçión de la dicha pena la puedan hazer con tanto que en la dicha pena e conveniençia entre la dicha villa de Alarcón e sus granjas para que no les puedan ser llevada mayor pena que a los dichos vezinos de la dicha villa de Barchín si entraren en los dichos términos los ganados de los dichos vezinos de Alarcón e sus granjas e los cavalleros de la sierra de la dicha villa de Alarcón no puedan prender a los susodichos por más de lo que asentaron los vezinos de la villa de Barchín con ellos, de la dicha villa de Barchín sea tenida de fazer saber a la villa de Alarcón en tal asiento e convenençia

Otrosi que los moços a soldada que tovieren los vezinos de la villa de Alarcón e todas sus granjas de tierra de Cuenca de otras partes qualesquier que puedan meter sus ganados que los dichos moços ouieren con los de sus amos con quien bivieren en los dichos términos de Barchín e por esto no pueden ser prendados 

otrosy mandamos que a Valverdejo le sea dado término para el exido según por la vía e forma se contiene en la sentençia que dio entre las dichas villas el liçençiado Françisco Gonçález de Molina, juez comisario por sus altezas, los quales dichos mojones conforme a la dicha sentençia pongan e asyenten a vno (un)ánimes e conformes a Hernando de Montoya y Alonso Yañes rregidores de Alarcón vezinos de la dicha villa e Juan de Vinuesa e Pedro de la Osa e Pero Gascón vezinos de Barchín e Juan de Torruvia por medianero con todos ellos

otrosi mandamos que los límites e mojones de término que a de quedar en la dicha villa de Barchín que se asiente de cal y canto de la manera que las dichas villas se conçertaren de los poner a costa de las dichas villas, los quales se asienten con sus hitos en medio de cada un mojón según que por la vía e forma que están señalados e conçertados entramas las dichas villas con tanto que la rredonda que quedare por término de la villa de Alarcón los cavalleros de sierra de la villa de Alarcón y otra persona alguna no puedan venir ningunos ganados estranjeros en que entren en ella desde el carril que viene de Gabaldón por la hoya la Çierva a Solera por ençima de Masegosa la Cabera hazia la parte de Barchín y si en este pedaço la dicha rredonda hazia la parte de Barchín quedare por término de la villa de Alarcón la entraren ganados estrangeros avenidos e para venir en aquello solamente puedan prendar los cavalleros de la sierra de la villa de Barchín ansí en la corta como en la yerva ansí como los cavalleros de sierra de la villa de Alarcón según que lo antiguamente lo solían prendar e fazía la parte de Almodovar en la fuente el Collado ygualando los dichos cavalleros de la sierra de la villa de Alarcón que puedan venir al dicho carril adelante como en los otros términos que quedan de la dicha villa de Alarcón

otrosi mandamos que los términos que quedaren por la dicha villa de Barchín, la dicha villa e conçejo puedan poner e pongan sus guardas e cavalleros de sierra como ellos quysieren e tuvieren por bien para que puedan prendar e prenden a todas las personas que en ellos delinquieren por el fuero e hordenanças de Alarcón 

y otrosi mandamos a que a los que fueren vezinos de la villa de Alarcón que biben e moran e bibieren e moraren en la dicha villa de Alarcón e sus granjas e arrabales que son Tévar y el Picaço y las Choças y pueblas que son y serán aquende el rrío y el Olmedilla y Gascas a la parte de Alarcón e sean avidas e tenidas por granjas e arrabales de la villa de Alarcón que están pobladas e se poblarán de oy en adelante así ende e allende del rrío siendo vezinos de la villa de Alarcón e contribuyendo e pechando con la dicha villa e no teniendo la vezindad en otra parte que estos tales puedan gozar e gozen en la misma manera que los dichos vezinos de la villa de Barchín e ansimismo sea entendido que entran en este capítulo con estas otras granjas Valhermoso que se quedava por asentar con las dichas suso granjas en este capítulo contenidas 

otrosi mandamos que los términos que dieren a la villa de Barchín les quedan con toda la juridiçión alta e baxa çevil e creminal los quales quedan çerrados por que no puedan entrar en ellos a paçer e cortar ni a labrar ni usar dellos en ninguna manera ninguna persona que no fuere de la villa de Barchín e de sus términos sin su espeçial liçençia e mandado según por la vía e forma que les fue dada a los vezinos de la villa de Villanueva de la Xara e de la Motilla del Palancar y el Cañavate por el bachiller Françisco Gonçalez Molina por comisión del rrey e rreyna nuestros señores según que en la comisyón que sus altezas dieron se contiene e pasó por rrazón que la villa de Alarcón rrenunçió e rrenunçia qualquier derecho que les perteneçe de los hornos e otros propios de la villa de Barchín y ansimismo porque dieron una sentençia que le fue dado mayor término que no se les diera que el dicho término de la dicha villa de Barchín e rredonda que dé como a los dichos vezinos de la villa de Alarcón que biven y moran en la dicha villa y en sus granjas según se contiene en el capítulo antes deste nonbrado para que puedan hazer e gozen dellas y en todas las cosas según por la bía e forma que los vezinos de la dicha villa de Barchín an usado e usan e puedan usar en los términos de la dicha villa de Alarcón en los quales dichos términos desta dicha villa de Barchín los cavalleros de sierra e guardas de la villa de Alarcón puedan prendar todos los que no fueren de la dicha villa yntraren a dilinquir en el dicho término de la dicha villa de Barchín en qualquier manera sin liçençia y mandado del dicho conçejo de la dicha villa de Barchín pueda pasar bien e conplidamente como los podría pendrer en los términos de la villa  de Alarcón y como los cavalleros de la sierra e guardas de la villa de Barchín e las tales prendas e penas que les puedan sacar e llevar a la villa de Alarcón como se las tomasen en los términos de la villa de Alarcón pero sea entendido que si sobre las tierras tomas e penas oviere algunas diferençias si no fueren tomadas e prendadas justa e derechamente que el tal litigio sea juzgado e determinado justa e derechamente por justiçia de la villa de Barchín y el tal cavallero de la sierra e guarda de la villa de Alarcón sea tomado y obligado de yr a la dicha villa de Barchín y estar a derecho con la tal persona syendo llamado e çitado por la dicha villa de Barchín 

otrosi que si los cavalleros de la sierra e guardas de la villa de Alarcón tomaren algún vezino de Barchín trayendo leña de pino donçel entendiese hecha conforme a la sentençia que ansimismo la venga a demandar el cavallero de la sierra venga a demandar ante los alcaldes de la dicha villa de Barchín que los alcaldes hagan justiçia y le manden pagar su pena syn dar lugar a largas

otrosi mandamos que en quanto a la corta de las carrascas sean obligados de guardar y guarden el término que quedare por la villa de Alarcón las carrascas candales con que dellos puedan partir gajo e rrama e rramonea con que dexan pie y cabeça y ansí mesmo sea entendido que carrasca candal a de ser que por el marco que por nosotros los juezes fuere señalado, el qual dicho marco se lleve vno a la villa de Alarcón y otro pino aquel que quede en la villa de Barchín, el qual dicho marco sea guardado e dende arriba sea guardado en la manera que dicho es  so las penas en el fuero de Alarcón dispone e de marco abaxo que pudiere gozar e cortar e como quisiere en el término que quedare para la villa de Barchín y ante el término que quedare para cada villa de Barchín que pueda cortar como las dichas carrascas como quisieren e no por el conçejo de la dicha villa de Barchín e fuera condenado

otrosi mandamos que lo que toca a la causa de Valverdejo que puedan gozar del agua della los vezinos de Barchín e Valverdejo según que hasta agora an gozado con que la guarda della quede para la villa de Alarcón

yten mandamos que los mojones que sean echados y asentados en los lugares en lo que fueron que fueron señalados por los señores Diego Paiz y Diego del Castillo alcaldes de Ves e por Juan Rredondo de Juan de Vinuesa e Juan de Torruvia según por la vía e forma que de suso está mandado los quales dichos mojones mandamos que sean puestos de aquí al día de Carrastollendas del año de mill e e quinientos e quatro años

yten otrosy mandamos que por quanto es venido a mi notiçia que al tienpo que señalaron los mojones por los susosdichos que de un pedaço de término por amojonar diziendo que aquello no avía letijo (?) que es hazia la parte de la Masegosa de arriba, mandamos a lo susodicho que señalaron los otros mojones vayan de aquí al dicho día de carrostolendas e señalen los dichos mojones que están por señalar e si entre estas oviere alguna diferençia sobre señalar e asentar estos dichos mojones rreservamos la declaraçión dello para que donde nosotros señalaremos estén puestos y asentados

otrosy mandamos que qualesquier prendas que se hayan tomado y hecho, ansí los de la villa de Alarcón como los de la villa de Barchín, los de la villa de Alarcón de un año a esta parte, que las que no estuvieren pagadas que las tornen a los otros y que todos los presos sobre las dichas diferencias hasta el día de yncurso Alonso de la Osa como todos los otros queden libres por antigua justiçia contra ellos

otrosi mandamos que si alguna duda o escuridad oviere en esta nuestra sentençia reservamos la determinaçión della en nosotros los dichos juezes e queden a nosotros los dichos juezes cada diez pares de gallinas

otrosi por quanto avía diferençia entre las dichas villas sobre rrazón de hazer la benençia de las artigas que ovieron hecho los de Barchín o de suso arar e senbrar le tomare que no pueda tomarle la bestia que traxere que pierda sino que le vayan a demandar a la villa de Alarcón la pena en que cayeron conforme a la sentençia y que los alcaldes sin largas ni dilaçiones le hagan e manden hazer justiçia y le mande luego pagar su pena

otrosi que por rrazón que los cavalleros de la villa de Alarcón puedan prendar justamente sin hazer agravio ninguno ordenamos y mandamos que el asiento que los vezinos de la dicha villa de Barchín hizieren o los de la villa de Piqueras o Solera que son de suelo de Cuenca lo hagan saber a los de la dicha villa de Barchín e a la villa de Alarcón porque los dichos cavalleros de la sierra los prenden por del ni al sino por el mismo asyento que los de Barchín hizieron, 

viernes diez e seis del mes de otubre del nasçimiento de nuestro saluador ihesuchristo de mill e quinientos años, los honrados Diego Paiz y Diego del Castillo, alcaldes de Ves, vezinos de la dicha villa de Alarcón e por parte de la dicha villa en dovieren amojonar del término entre esta dicha villa de Alarcón e Barchín e fueron partes desta villa de Barchín Juan Martínez Rredondo e Juan de Vinuesa vezinos de la dicha villa de Barchín estando presentes en el amojonamiento el honrrado Hernando Alonso del Pinar e Juan de Torruvia vezinos de la dicha villa de Barchín, començaron a amojonar donde el mojón del çerro el Cadoço Viejo que está entre Barchín y Buenache que está en un valleçejo e por la loma adelante debaxo la Lobera hasta el amojonamiento que viene a dar al mojón del camino de Buenache que es de la dehesa de la Quemada y travesamos un vallejo de la Peña Martinazo y posimos el mojón dentro de la cunbre de dentro de los vallejos de la Peña Martinazo del vallejo que abaxa del barrizal hasta Cañada Honda çerca de un pino donzel e de un tocón avajo de un vallejo e un pino seco en par del mojón hazia la parte de Alarcón, travesamos el vallejo que viene del barrizal e a ojo de otro mojón y derecho a una long(u)era de Martín Valincoso que está de la otra parte de otro vallejo que está hazia el camino que va de Barchín a Cañada Honda e de aquí venimos a dar en el camino que viene de Barchín a Cañada Honda en una haza de Antón Herrero que está junto con el camino de parte de la harda  losa en la qual está un gran mojón de piedra el qual quedó por mojón, posamos otro mojón a ojo del camino del Olmedilla cabo un pinaço grande donzel a la Cabezada de la haza de Pedro de la Osa hazia la parte de Barchín que tiene el dicho por mojón una rrama cortada hazia la parte del Olmedilla asentamos otro mojón en el alto pasado el camino que va de Barchín al Olmedilla que está en somo de una haza de Pasqual Antón hazia la senda del Llano que va hazia el Asperón ençima una çingla de peñas y vinimos abajando hazia la hoz a una hoya labrada de los herederos de Myguel Sánchez de Losa debajo della posimos otro mojón en medio la haza e travesamos la hoz hazia el camino de las Tajadas e la asentamos un mojón junto ençima de una peña aresnisca donde estava un tocón sea a la parte de Barchín y un peñasco a la parte de Alarcón posimos otro mojón en una haza de Pero de la Osa que está junto en el camino de Alarcón de los Arenalejos cabo un enebro baxo de una costeçuela pasamos la hoya de Pedro de la Osa a un altico a ojo de vallejo que viene de la Vacariza e asentamos un mojón junto a la hoya que an sacado una çepa de teda pasamos el vallejo de la Vacariza asentamos el mojón dentro del canalizo de la Vacariza y el camino que va Almodovar al rrío de Xúcar e unas peñuelas debaxo de un pino arrancado pusose otro mojón entremedias de dos carriladas que ay tres carriles en los quales carriles el que va Almodóvar de Valdepinar pasamos el camino que va el pozo de los Frailes a Barchín e asentamos un mojón de cuento como peña que está a la mano izquierda del camino cabo un pino doncel pasamos el camino que va de Valverdejo a Barchín asentamos otro mojón a ojo del Cañadizo de las Predosa entre el camino e otro mojón delante del camino de Valverdejo e se junta con el camino que viene de la Çapedosa pasamos del cabo de Valverdejo de la Çes Pedrosa çerca del camino que va al lavajo el Vedeco de Barchín e asentamos enmedio de la haza de Juan Rredondo el mojón que estava antiguamente a la de losas pasamos este mojón a la senda de Gavaldón e asentamos en el camino que viene de Gavaldón y es cabo el Pozuelo, asentóse el mojón en una losa grande que está en el dicho camino

yten por esta nuestra sentençia definitiva arbitrando laudando avinyendo e conpuniendo entre las dichas partes amigablemente lo pronunçiamos e mandamos así e según se contiene en estos escritos e por ellos so la pena pena mayor e contando en el dicho compromiso a qualquiera de las dichas partes quel ante él cayeren la qual dicha pena sea para la parte obidiente e rrogamos e rrequerimos a los testigos que presentes son que la dicha causa que fue de su sino o lo den sinado a cada una de las dichas partes que lo quisieren e a los presentes sean dellos testigos y otrosi mandamos y determinamos que por quanto Valverdejo y las Masegosas quedan por términos de la villa de Barchín con sus exidos e porque ningunos pueden yr a las dichas alcarías sino por término de Alarcón mandamos que si por caso fueren en fama que algunos alguaziles o alcaldes de la dicha villa de Barchín fueren a las dichas alcarías a prender o hazer prendas o hazer abtos judiziales ceviles e criminales que pueda yr e vayan por el término de la villa de Alarcón con vara de justiçia y traer preso o presos con prenda o prendas así como si por el término de Barchín fuese e oviese tanto que las prendas e presos se hagan o prendan dentro del término de los dichos Valverdejo e Masegosas quiera lleve el alguazil o alcalde gente armada o quiera solo e que todavía puedan yr y venir como dicho es lo qual mandamos so las penas contenidas en el conpromiso

en la villa de Barchín en veynte e syete días del mes de novienbre de mill e quinientos e tres años, este dicho día estando ayuntados en el conçejo e ayuntamiento los honrrados Hernando Alonso de Pinar y Álvaro de la Torre juezes susos dichos dieron e pronunçiaron la susodicha sentençia en presençia de los honrrados Diego López e Hernando de Gil Martinez e Martín Alonso de la Serna e Gil de Olmedilla e Alonso Anes e Juan Vallestero e luego por parte de los honrrados Juan de Vinuesa e Garçi López e Juan Texeda estando ayuntados por parte de la dicha villa de Barchín los honrrados Juan Martínez Rredondo e Alonso de la Osa e Alonso López de Pascual Antón alguazil de la dicha villa e Gil Saiz de Cuenca e Migel Armero rregidor de la dicha villa de Barchín e con ellos Antonio de Cuenca Pedro de la Osa e Pasqual de la Olmeda e Alonso de la Parrilla hijo de Lope de la Parrilla que Dios aya e Migel de Xavega e Alonso Domingo e Pedro de Vinuesa e Alonso López del Castillo e Alonso Lucas e Pedro Hernández de Carvoneras e Martín Saiz Carrasco e Migel de Xavega el moço e Antonio de Herrero e Juan de Alarcón e Alonso del Olmeda e Rrodrigo de Vinuesa e otros muchos vezinos de la villa de Barchín los quales e cada uno de ellos dixeron que rreçibían e rreçibieron la sentençia...

Sigue amojonamiento de Barchín de 1503 (fols 54 rº- 57vº)

determinaron e rrenovaron un mojón que está en çerro el Cadoço viejo que está entre Barchín y Buenache que está en un villarejo e para tomar adelante debaxo de la Lobera hasta el mojón que viene a dar en el mojón del camino de Buenache que es dehesa de la Quemada, travesamos un vallejo en la peña Martinazo e rrenovaron el mojón que estava en la cunbre dentro en los vallejos que abaxa del carril hasta cañada Honda çerca de un pino seco en parte mojón hazia la parte de Alarcón determinaron otro mojón e rrenovaron entre una longuera que hera de Martín de Valincoso que está de la otra parte del otro vallejo que está hazia el camino que va desde Barchín a cañada Honda de aquí venimos a dar entre el camino que viene de Barchín ha Cañada Honda por una haza de Antón Fernández que está junto al camino de la parte de la Hadacosa en la qual estava un gran mojón de piedra el qual rrenovaron e determinaron y rrenovaron otro mojón del camino del Olmedilla cabo un pinaço grande e a la cabeça de la haza de Pedro de la Osa hazia la parte de Barchín que tiene este dicho pino una rrama cortada hazia la parte del Olmedilla, determinaron otro mojón en alto pasando el camino que va de Barchín al Olmedilla que está en sumo de una haza de Alonso Pasqual Antón hazia la senda del llano de la senda que va a las pero ençima de una çiglia de peñas el qual rrenovaron y determinaron otro mojón en una hoya labrada de los herederos de Migel Saiz de la Osa debajo la senda que va a las pero que está en medio de la haça el qual rrenovaron e determinaron otro mojón hazia el camino de las Tajadas junto con una peña arenisca donde está un tocón seco de la parte de Barchín e un pino carrasco a la parte de Alarcón rrenovaronlo e determinaron otro mojón en la haza de Pedro de la Osa que está junto con el camino de Alarcón de los Arenalejos cabo de un enebro, baxo de un costanilla determinaron otro mojón en la hoya de Pedro de la Osa a un alto a ojo del valle que viene de la vacariza y asentaron un mojón en la hoya que an sacado una çepa de teda rrenovaronlo determinaron otro mojón en un vallejo que viene de la Vacariza en el camino que va a Almodóvar en alto dentro del cañadizo de la Vacariza en el camino que va a Almodóvar al rrío de Júcar do un hoyo de peñuelas debaxo de un hoyo de un pino arrancado rrenovaronlo determinaron otro mojón de entremedias de dos carriladas que ay otro carril el qual carril es el que va de Almodóvar a Val de Pinar rrenovaaronlo determinaron otro mojón del camino que va del pozo de los Frailes a Barchín en un canto que está hincado del cuento con peña que está a la mano yzquierda del camino cabo un pino donzel renovaronlo pasamos al camino que va de Valverdejo a Barchín e terminaron otro mojón delante del camino de a Çepadosa entre los caminos que van a Valverdejo que está junto a un vallejo que viene de la Capedosa rrenovaron pasaron del cabo del vallejo de Çespedosa çerca del camino que va del lavajo de Vedeço a Barchín rrenovaronlo a lo qual determinaron que está en medio de la haça de Juan Rredondo el mojón que está antiguamente allí de losas renovaronlo pasamos deste mojón a las sendas de Gabaldón y asentamos el camino que viene de Gabaldón que es cabo del Pozillo y asentóse el mojón en una losa grande llana que está en el dicho camino renovaronlo determinaron y amojonaron el primer mojón pasando el Cadoço del Pozuelo en una costeçilla pasando a un pino donçel renovaronlo determinaron otro mojón más adelante pasado la hoya de Teresa Çepata en la costera renovaronlo determinaron otro mojón más adelante ojo de la senda de Pero Maestro rrenovaronlo determinaron otro mojón más adelante pasando la senda de Pero Maestro junto con ella junto cabo un enebro determinaron más adelante otro mojón en alto de Todos e al pie de un pino donçel hizo una + en el dicho pino renovaronlo determinaron otro mojón más adelante en un çerro más adelante cabo un pino donçel hizose en él una cruz + entre el vallejo de Todos y la sumilla rrenovaronlo determinaron otro mojón más adelante pasando la hoz a mano izquierda de la cueva en somo la çigla entre el molino y la cueva rrenovaronlo determinaron otro mojón más adelante pasada la senda que viene de Valverdejo a Navaodres junto con un pino rrodeno renovóse con una cruz determinaron más adelante otro mojón que está a ojo de la senda que va a Navaodres que va a las hoyuelas en un pino donçel renovóse una + determinaron otro mojón más adelante pasada la senda de las hoyuelas una costera entre dos cañadizas renovaronlo determinaron otro mojón más adelante entremedias de do se junta el agua a las Masegosas y el Dado renovaronlo determinaron otro mojón más adelante donde se juntan las açequias de entramas las Masegosas donde se juntan las dichas Masegosas rrenovaron el dicho mojón rrenovaron otro mojón que es más adelante que es la misma afuente de la qual rrenovaron determinaron los mojones del término que fueron a las Masegosas pusieron el primer mojón pasando el término que viene de Navaodres a las Masegosas a mano derecha pusose en unas juncadas rrenovose determinaron otro mojón que está abajo de los Guartos en un arenal muerto rrenovaronlo determinaron otro mojón más adelante en otro rribaço que dan en una piedra honda en un enebro pequeño rrenovaronlo determinaron otro mojón más adelante pasada la senda que va ojo de las Masegosas rrenovaronlo determinaron otro mojón en un espino hazia la parte de las Masegosas primera rrenovaronlo determinaron otro mojón junto a un enebro pequeño rrenovaronlo determinaron otro mojón en la entrada del pinar cabo un provisco a la mano de recha de la Masegosa como va a la Masegosa arriba del mojón de la fuente rrenovaronlo determinaron más adelante en pino rrodeno grande cabo las Masegosas primera en un corralico que era de Juan Martín del Olmedilla junto en el prado el qual rrenovaron con un mojón de tierra e una cruz en el primero fuymos más adelante a orilla del prado arriba e determianron otro mojón en un pino rrodeno rremocho hiçosele un montón de tierra e una cruz + determinaron otro mojón más adelante a la orilla del prado en un pino rrodeno grande que tiene una cruz rrenovaronlo e hizieron un montón de tierra al pie del dicho pino fuymos más adelante determinaron en un alto de la Masegosa a orilla del prado rrenovaron una cruz en un pino rrodeno grande e rrenovaron un mojón de tierra al pie dél fuymos más adelante por la vertiente de la Masegosa determinaron otro mojón otro mojón rrenovaron una cruz que estava en un pino rrodeno grande rrenovaron un montón de tierra al pié del determianaron más adelante la vertiente de la Masegosa rrenovóse una cruz que está en un pino grande ojo del camino del Almodóvar rrenovóse un mojón de tierra en un montón de guixarros fuymos más adelante por la dicha vertiente hazia el camino de Almodóvar rrenovóse una cruz en un pino rrodeno grande y rrenovóse un mojón de tierra yten fuymos más adelante pasando el camino de Almodóvar hallaron el pino derribado hizieron un mojón de tierra hizieron en un pino una + junto con él fuymos más adelante por la dicha vertiente e hizieron un mojón en una cruz + en un pino porque estaba derribado allí está señalado con una cruz hízose un montón de tierra cabo él fuymos más adelante por la dicha loma e rrenovose el mojón e una cruz + al pie de un montón de tierra en alto a ojo del camino que pasa de la Motilla a Solera determinaron otro mojón más abaxo junto con el camino que va de la Motilla a Solera rrenovaron dos cruzes en un pino grande rrodeno hízose un montón de tierra cabo el de allí adelante determinaron el camino hasta lo de Cuenca por mojón señalado pinos con sus cruzes el qual ve el vallejo arriba hasta entrar en lo de Cuenca. 

Amojonamiento de Valverdejo de 1511 (fols. 58rº - 59vº)

En Valverdejo aldea e juridiçión de la villa de Barchín en diez e syete días del mes de dizienbre de quinientos y honze este dicho día .... para echar y asentar los mojones e términos que se da al dicho lugar Valverdejo conforme a la sentenzia los quales se enpezarán y hecharán en el dicho día en la manera siguiente testigos Martín López e Alonso de Xavega e Pedro Alonso e Migel de Xávega vezinos de la villa de Barchín abitantes en el dicho lugar Valverdejo asentaron el primer mojón en el camino que viene de Alarcón pasando el pozo donde se apartan los caminos el uno que va a la aldea y el otro a Gavaldón asentaron otro mojón más adelante en el prado de Mingo Rruvio junto do se aparta el camino de la Motilla e Gavaldón pusieron otro mojón más adelante cabo la haza de Martín de Paniagua e que da dende este mojón hasta el mojón susodicho que con que da por término de Alarcón que no le pueda nadie arar que queda por... del aldea y en Rrada pusieron otro mojón más adelante en un canto grande debaxo del carril que va a Navaodres en la cabeçada de la haza del dicho Martín de Paniagua entre la haza y el camino pusieron más adelante otro mojón por la linda adelante de las hazas entre las haças de los herederos de Alonso de la Osa de Juan de la Osa baxo pusieron más adelante ençima de las Prunelas entre una haza de Madregal y otra de Martín de Panyagua en la cabeçada de entre el camino pusieron otro mojón más adelante en la cabeça de la haza de Alonso de la Osa e de otra haza de Martín de Paniagua en un enebro cabo el camino pusieron otro mojón más adelante en canto de la haza de Diego del Castillo quedó asentado entre haza de Diego del Castillo y la dicha sendera pusieron otro mojón en la cabeçada de las hazas de Juan de Vinuesa e Migel López de Xávaga en ese mismo mojón de las hazas asentaron otro mojón entre el camino que viene de Barchín a la dicha aldea en un canto grande pusieron otro mojón más adelante ençima de una peña que está en la haza de Diego del Castillo pusieron otro mojón más adelante en la cuesta que hazen las heras entre una haça e Diego del Castillo e la era de Juan de Vinuesa pusieron más adelante otro mojón en l acabeçada de Alonso de la Osa pusieron otro mojón sobre otra peñuela arenisca que está en la cabezada de la haza de Diego del Castillo que va a dar Viguero adelante conforme al exido y desde adelante por el Çerviguero adelante pusieron otro mojón más adelante por el dicho Çerviguero adelante pusieron otro mojón más adelante adonde descabeçan las hazas so exido çerca del esquinilla de la casa Juan de la Osa estava una peña cabo ella e ya se acabado e fecho el dicho amojonamiento

ANEXO II

Amojonamiento de Motilla del Palancar de 23 de marzo de 1481 (99rº - 117vº)

En la villa de la Motilla del Palancar veynte e tres día del mes de março de año del nasçimiento de nuestro salvador Ihesu Christo de mill e quatroçientos e ochenta e un años en presençia de mi Áluaro de Yllescas escriuano de cámara del rrey e de la rreyna nuestros señores e su notario público en la su corte y en todos sus rreynos e señoríos e de los testigos de yuso escritos pareçio presente el señor licenciado Françisco Gonçález de Molina pesquesidor e juez comisario dado e diputado por la rreyna nuestra señora para dar términos a las villas de Villanueva de la Xara e del Peral de la Motilla e de Varchín e del Cañavate e para entender e determinar las diferençias que son entre las dichas villas e la villa de Alarcón sobre los hornos e borras e dehesas según que más largamente en la comisión dada por su alteza para el dicho señor liçençiado se contiene la qual demostró escrita en papel e fermada de su nonbre e sellada con su sello de çera colorada en las espaldas e refrendada de Fernán Álvarez de Toledo su escrivano según que por ella pareçía su tenor de la qual con lo que está escrito en las espaldas della es esta que se sigue

Comisión del licenciado Francisco González de Molina

Doña Ysabel por la graçia de Dios Rreyna de Castilla... a vos el liçençiado Françisco González de Molina, salud e graçia, sepades que por las villas de Villanueva de la Xara, e del Peral e de la Motilla e Barchín e el Cañavate que heran del marqués don Diego López Pacheco se alçaron contra él e se rreduxeron a la obidiençia e serviçio del rrey mi señor e mío e las esemimos e apartamos de la villa de Alarcón cuyas heran e les dimos términos e apartados sobre sí y después al tienpo que el dicho marqués se rreduxo a nuestro serviçio e no les podamos e rremitamos las cosas por él fechas en el asiento e capitulaçiones que ansí con el dicho marqués mandamos fazer ay un capítulo en que dizen que fuesen tornardas e rrestituidas a la dicha villa de Alarcón e a otras villas sus tierras e términos e juridiçiones e con las rrentas pechos e derechos perteneçientes al señorío de las dichas villas e sobre ello el rrey mi señor e yo les mandamos dar e dimos çiertas cartas e sobrecartas conforme a lo capitulado de las quales por parte de las dichas villas fue suplicado para ante mí diziendo que heran ynjustas porque las dichas villas que ansí se alçaron e rredugeron a nuestro serviçio quedan sin ningún término contra lo qual por parte de la dicha villa de Alarcón fue rrespondido que las dichas cartas e sobrecartas e lo en ello contenido devían ser guardadas e conplidas pues fueron conformes a la dicha capitulaçión e lo juramos e prometimos ansy el rrey mi señor e yo quanto más que quando yo o los rreyes pasados de gloriosa memoria mis progenitores esemyan algunos lugares de las çibdades o villas cuyas heran para ser en estos de juridiçión no sea entendida que los dichos lugares que ansí se esemían e avían de llevar algunos propios con rrentas de la cabeza donde heran espeçialmente porque las dichas villas e lugares que ansí se rreduxeron a mi serviçio tienen vezindad e podían rroçar e cortar e paçer en los términos  de la dicha villa de Alarcón e por ende que me suplicavan e mandase guardar las dichas cartas e sobrecartas por justas e derechamente dadas conservando en su pusiçión al dicho conçejo de la villa de Alarcón en sus propios e términos e dehesas e hornos e borras y todas las otras cosas en las dichas cartas e sobrecartas contenidas sobre lo qual por amas las partes fueron dichas e alegadas otras muchas rrazones e cada una dellas en guarda de su derecho fasta en tanto que concluyeron e por los de mi consejo fue avido por concluso e dieron en ello su sentençia en que rreçibieron amas partes a prueva en çierta forma estando el negoçio en este para que por parte del dicho marqués fue dicho e alegado en la dicha villa de Alarcón se gastava en pleito e que sobre este caso no le devía aver e que ser guardada la capitulaçión con él fecha lo qual yo mandé ver en el mi consejo e por que por parte de las dichas villas de Villanueva de la Xara e del Peral e la Motilla e Barchín e Cañavate fue alegado que ellos no tenían términos algunos por sí apartados e que si algunos tenían eran tan pocos con que buenamente se podían sostener e que se avían de despoblar sino  se proveyese fue acordado en el mi consejo que yo devía enbiar una buena persona sin sospecha a la dicha villa de Alarcón e a las dichas villas de Villanueva e del Peral e la Motilla e Barchín e al Cañavate que diese los términos que avían menester e que se los señalase e partiese en tanto que soviese de se quedar con la dicha villa de Alarcón con las dehesas dehesadas que ellos tenían propios del conçejo antes que las dichas villas se reduxesen a mi serviçio e los fornos e fornos e borras e ansimismo tenían e poseyan antes al tienpo de la muerte del señor rrey don Enrrique mi hermano cuya ánima Dios aya e que devía dar esta mi carta para vos en la dicha rrazón e yo tóvelo por bien e confiando de vos que sois tal persona que gardedes mi serviçio e bien e diligentemente me doi farés lo por mí fuere encomendado es my voluntad de vos encomendar e cometer los susodicho por que vos mando que luego vades a la dicha villa de Alarcón e a las dichas villas de Villanueva de la Xara e del Peral e la Motilla e Barchín e el Cañavate e otras qualesquier partes que entendiéredes que cunple e señales e amojonéis a las dichas villa e a cada una dellas término que vos pareçiere e que se les deve dar por propio suyo el qual así por vos le fue dado e señalado y por la presente les do e señalo con la juridiçión çevil e criminal dellas para que lo puedan tener e tengan de aqui adelante por propio suyo con la justiçia e juridiçión çevil criminal dellas sin enpedimento alguno e puedan prender a los que en ellos entraren a paçer e rroçar sin su liçençia e mandado e fazer e fagan dello como de términos propios suyos e que allende del dicho término que ansi les diéredes puedan paçer e rroçar a vezindad en los otros términos comunes que quedan con la dicha villa de Alarcón sin pena e sin calunia alguna según que antiguamente los fizieron e que los vezinos de la dicha villa de Alarcón no puedan entrar en los términos que ansí diéredes señalándoles a las dichas villas e a cada una dellas sin su liçençia y consentimiento que al término que ansí por vos le fue dado e asinado y por la presente ge le do y asino para que lo tengan e goçen para de aquí adelante para syenpre jamás e del dicho término que ansí diéredes e señalaredes fagades dar testimonio sinado de escriuano por ante quien pasare para que dende en adelante las dichas villas e cada una dellas tengan por su propio término e se aprovechen dello quedando todavía a la dicha villa de Alarcón  e vezinos della los frutos e borras dehesas e dehesadas quellas tenían según e por la vía e forma en las cartas e sobre cartas que sobre cartas que sobre este caso mandamos dar e dimos se contiene la qual dicha liçençia mitaçión e términos que ansí e a cada una de las dichas villas diéredes mando ansí a las unas partes como a las otras que estén por ello e lo guarden e cunplan e dende adelante para sienpre jamás e que no vayan ni pasen contra ello en manera alguna so la pena o penas que les pusiéredes e mandáredes poner de mi parte las quales yo por la presente les pongo, otrosi vos mando que veades las dichas cartas en rrazón de lo sobredicho, el dicho rrey mi señor e yo mandamos dar a la dicha villa de Alarcón en quanto tocan a los hornos e borras en las dehesas dehesadas de las dichas villas de Alarcón las guardéis y cunpláis y executéis e fagades guardar e cunplyr y executar en todo e por todo según que en ellas se contiene e guardándolas e cunpliéndolas atentos el tenor e forma dellas pongáis a la dicha villa en la posisión de los hornas e borras dehesas dehesadas según que en las dichas cartas se contiene e según  que las tenían antes que la dicha guerra començase e ansimismo pongáis a las dichas villas de Vullanueva de la Xara e del Peral e de la Motilla e Barchín e Cañavate e la posysión de quales otras villas que la dicha villa de Alarcón tenga entrando e tomando desde quel dicho rrey falleçió acá de manera que cada una de las dichas villas tenga lo que les pertenesçeían según que lo tenían al dicho tienpo según que por esta dicha mi carta mando a todas e qualesquier personas de quien entendiéredes ser ynformado y saber la verdad çerca lo susodicho que vengan e parezcan ante vos a vuestros llamamientos e enplazamientos a los plazos e so las penas que les pusiéredes e mandáredes poner de mi parte las quales por la presente yo les pongo e por puestas para lo qual todo que dicho es e para cada una cosa en parte de lo ansy fazer e conplir y executar vos doi poder conplido por esta mi carta con todas sus ynçidençias e dependençias mergençias anexidades e conexidades para la qual dicha ynformaçión aver e fazer lo susodicho vos do e asino término de sesenta días desde el día que lo començaredes a fazer lo susodicho e aya delante fasta ser conplidos durante de los quales mi merçed que ayades e llevedes para vuestro salario e mantenimeinto a cada un día de dicho término un florín de oro e para Áluaro de Yllescas nuestro escrivanoque con vos vaya ante quien pasa la dicha pesquisa e todos los abtos que sobre esta rrazón se fiçieron setenta naravedís los quales mando a los dichos conçejos de las dichas villas de Alarcón e Villanueva de la Xara e del Peral e la Motilla e Barchín e Alcañavate que veden e paguen de los propios e rrentas dellas la villa de Alarcón la terçia parte con las dichas villas de Villanueva de la Xara e del Peral e de la Motilla e Barchín e Alcañavate las terçias parte e que ende fecho dello lo rrepartan entre sy según que en tal caso lo acostunbrades para los quales dichos maravedis aver e cobrar dellos e de sus bienes e le fazer sobre ello las prendas e premias e prisiones execuçiones e vendeçiones de bienes se rrequieren asimismo vos doi poder conplido por esta mi carta e no fagades ende al. Dada en la noble villa de Medina del Canpo a diez días del mes de enero año del nasçimiento de nuestro saluador Ihesu Christo de mill e quatroçientos e ochenta e un años, yo la rreyna... (resto de firmas)

La Motilla señala personas para amojonar sus términos

e luego el dicho señor liçençiado dixo al conçejo e alcaldes e rregidores e omes buenos de la dicha villa de la Motilla que presentes estavan que por quanto él como juez susodicho quería yr a dar e señalar e amojonar término convenible a la dicha villa de la Motilla para que fuese fecho propio según que en la dicha su comisyón suso encorporada se contiene que les pedían e rrequerían eligesen e nonbrasen personas que fuesen a ver e señalar e amojonar el dicho término por quanto lo quería luego fazer en su presençia de los procuradores de la dicha villa de Alarcón que estavan presentes los quales pareçieron ende Fernando del Castillo alcayde de la fortaleza de la villa de Alarcón e Antón Sánchez Granero e Diego Paiz alcaldes e Juan Sánchez Granero e Pedro de Espinosa e Diego de Yllescas vezinos de la villa de Alarcón por virtud de su poder que ende mostraron como procuradores de la dicha villa de Alarcón su tenor de la qual es este que se sigue

(a continuación viene el poder del concejo de Alarcón dado en la Iglesia de San Juan a 12 de febrero de 1481)

e luego el dicho conçejo de la dicha villa de la Motilla dixeron que estavan prestos de fazer e conplir lo que el dicho señor juez les mandava e que señalavan e señalaron para yr a ver e señalar e amojonar los dichos términos a Juan Mateo e Juan Texeda alcaldes e Juan Sánchez Barchín e Antón Sánchez de Palomares rregidores e Sancho Valiente e Álvaro Garçía vezinos de la dicha villa  e luego yncontinente fueron nonbrados de la villa de Alarcón a Fernando del Castillo alcayde de la fortaleza alcalyde de la fortaleza de Alarcón e Antón Sánchez Granero e Diego Paiz alcaldes a Juan Sánchez Granero e a Pedro de Espinosa vezinos e procuradores de la dicha villa de Alarcón los quales dixeron que estavan prestos de yr con el dicho señor juez e para ver e amojonar el dicho término e luego el dicho señor juez rreçibió juramento en forma devida e de derecho e çertera de los dichos Juan Sánchez Granero e Antón Sánchez por la villa de Alarcón e por la dicha villa de la Motilla de Alfonso Garçía y de Juan Mateo y ansí rreçibido el dicho juramento dellos y cada uno dellos dixeron sí juro e amen e bien e fielmente guardando sus conçiençias yrán a trecho de la dicha villa de la Motilla otro tanto alderredor della que quanto avía dende donde pusieron e señalaron en el primer mojón que de yuso será contenido e que no se açercarían ni alenxarían más ni menos a todo su leal poder e quanto a su juizio les bastase poco más o menos e que ansí el dicho trecho pornían e eleuitarían donde fuesen asentados los dichos mojones para el término de la dicha villa de la Motilla de lo qual fueron testigos el liçençiado Pedro de Belvas alcalde mayor del Marquesado de Villena e Gonçalo Fernández escrivano del rrey vezino de Alcaraz e Garçía de Tresjuncos vezino de Alarcón e luego yncontiniente encomençaron a hechar los mojones e límites ynfraescritos en la manera siguiente

Mojonera de la Motilla

pusieron el primer mojón del dicho su término en el carril que va de Barchil al Peral detrás de do dizen a Pedrosylla
pusieron e asentaron el segundo mojón junto con el mismo carril a ojo del primer mojón faze Barchín 
pusieron e asentaron el terçero mojón çerca del primero cabe el camino que va de la Motilla a Alarcón a la mano yzquierda 
pusieron e asentaron el quarto mojón orilla del pinar çerca de una faza de Alonso Leal
pusieron e asentaron el quinto mojón en la misma orilla del pinar en la haza del dicho Alonso Leal
pusieron e asentaron en el sexto mojón en el camino del pozo que dizen de Martín Navarro e de Pedro Navarro
pusieron e asentaron en el sétimo mojón camino que va de la Motilla a Valverdejo
pusieron e asentaron el octavo mojón como van camino de Valverdejo a la mano derecha pegado a una haza de Benito Çejalvo
pusieron e asentaron el noveno mojón a ojo de pedaço de Martín Navarro 
pusieron e asentaron el dezeno mojón en la cuesta a ojo del navajo Cabero
asentaron e pusieron el dozeno mojón en el morrón Cabero
pusieron e asentaron el trezeno mojón en la halda del morrón de Enmedio
e pusieron e asentaron el catorçano mojón en la e çerca de la senda de Gavaldón do dizen la Similla

Amojonamiento de Gabaldón

e después de esto en la dicha villa de la Motilla veynte e quatro días del dicho mes de março el dicho señor pesquesidor presentes los dichos procuradores ansy de la dicha villa de Alarcón como de la dicha villa de la Motilla dixo que como quier que le avía dicho e mandado a los sobredichos apeadores que so cargo del dicho juramento que fecho avían que tomasen por conpás çercuyto para yr faziendo el dicho amojonamiento susodicho el término e cantidad que aviades de el dicho primer mojón aquí contenido para que ansí fuesen consiguiendo conpás e redondez para el dicho término de la dicha villa e dixo que no ostante esto e les mandava e rrequería que desde el dicho catorçeno mojón susodicho fuesen derechos al logar de Gavaldón en la juridiçión desta villa e quería dexarla dentro en ella y ansimismo darle término convenible e dehesa según la cantidad de la poblaçión del dicho lugar de Gavaldón e luego a los susosdichos apeadores junramentados cunpliendo lo que el dicho señor juez les manda començaron el dicho amojonamiento en esta guisa siguiendo la dicha villa de Gavaldón para dexarla dentro en la dicha villa de la Motilla tomaron el camino adelante desde el catorçeno mojón el carril todo fasta llegar a Gavaldón el qual dicho carril es el que va de la dicha villa de la Motilla que va a dar a la dehesa de Gavaldón el qual dicho carril todo amojonado fasta las viñas de Gavaldón e mandó el dicho señor juez que quedase por término del dicho lugar Gavaldón todas las viñas por la çerradura dellas y ansimismo con todos los exidos según lo solían tener en lo qual tocan so las dichas viñas y exidos en los lugares donde eran neçesario quedar puestos mojones por señal e mando ansimismo que la dicha su dehesa de boalaje que solían tener por suya antes de los movimientos que quedasen ansí y en la forma e manera que las solían tener por suya amojonada como antes estava  e que aquellos mismos mojones guardasen e que si neçesario hera que los rrenova e rrenovo


Continúa amojonamiento de Motilla del Palancar

E ansí amojonado el dicho logar Gavaldón en la manera que dicha es mandó el dicho señor juez que para tornar la dicho conpás e cercuyto susodicho donde avía dexado el dicho catorçeno mojón que fuese amojonado fasta volver al dicho çercuyto donde avían dexado ansó los dichos apeadores juramentados saliendo del dicho lugar Gavaldón fueron amojonando en esta manera e tomaron el Gavaldón a la dicha villa de Motilla por el pozo viejo el qual dicho camino diz que va al Terrero Blanco siguiendo el dicho camino poniendo junto con él sus mojones antes que llegase al Terrero Blanco en la cañadilla que dizen de Gonçalo de Segovia los susodichos apeadores dixeron que allí estarían e estava en el conpás donde avían dexado el catorçeno mojón para yr siguiendo la rredondez del dicho término e luego el señor juez dixo que pues ansí los unos como los otros apeadores que presentes estavan de la dicha villa de Alarcón e de la dicha villa de la Motilla en aquello heran conformes que mandava que en aquel lugar pusiese otro mojón el qual luego pusieron e se dize este el quinzeno mojón de la rredondez e consigue con el catorzeno que es en la cañada de Gonçalo de Segovia
Ansi yendo consiguiendo el dicho amojonamiento en la manera que dicha es por su rredondez pusieron e asentaron el diez e seis mojón cabo el carril viejo que va al navajo
pusieron el diez e siete mojón en el dicho carril
asentaron el diez y ocho mojón en un alto adelante 
pusieron e asentaron el diez e nueve mojón en una enzemilla que dizen allí el alto de Gavaldón
pusieron e asentaron de veinte mojón en el carril de Valdemevrenda 
pusieron e asentaron el veinteún mojón en el carril que va a los Palancares 
pusieron el veinte e dos mojones en la boca de la hoz en un çerrilo
pusieron e asentaron en veinte e tres mojones en el dicho hozano
pusieron e asentaron el veinte e quatro mojón en el hoçino de la cueva del Castellar 
pusieron e asentaron el veinte e çinco mojón en la senda de Almodovarejo
pusieron e asentaron el veinte e seis mojón en la horilla de una haza que dize Rrío Seco hazia la Motilla 
pusieron e asentaron el veinte e siete mojón en la haza de Martín Mateo cabo Rrío Seco
pusieron e asentaron en el veinte e ocho mojón en los altilllos de Rrío Seco
pusieron e asentaron en el veinte e nuevo mojón en la haza de Migel Martínez en la rrada de Rrío Seco
pusieron e asentaron el treinta mojón en el navajo de la Guixa en el qual dicho navajo mandó el dicho señor juez que para que puedan beber de las aguas con sus ganados ansí los de la villa de Alarcón como los de la dicha villa de la Motilla e de la tierra de Cuenca sin pena ni calonia alguna
e allí junto con el dicho navajo que dizen de la Guija se puso e asentó el treinta e un mojón
e desde este dicho mojón del Bazo susodicho el dicho señor juez dixo que por quanto le pareçía ser cosa conveniente de quitar achaques dentre los cavalleros e guardas de la villa de Alarcón con los vezinos de la Motilla e por el término de yuso deslindado es muy poco y por çerrallo y quitar muchos ynconvinientes que mandava e mando que desde el dicho mojón del navajo de la Guija vaya consiguiendo con los que agora parte término con Cuenca fasta dar en el mojón que parte término con la çibdad de Cuenca con la villa de Yniesta donde dizen el mojón del Talayón del Castellar donde ansimismo se çierra el término de la Motilla con la çibdad de Cuenca e con la dicha villa de Yniesta e dende este mojón del Talayón rrenovaron otro que antes estava puesto que dizen del mojón blanco de la hoya de Martín Pérez e desde ende rrenovaron otro que dizen de la hera de Pascual Garçía e deste dicho mojón rrenovaron otro en el carril que va de la Motilla a la villa de Yniesta este se dize el mojón quebrado en el qual se çierra toda la frontera entre la villa de Yniesta e la villa de la Motilla e comiença el término de la villa del Peral con la dicha villa de la Motilla el qual término de entre las dos villas que es una legua mandó el dicho señor juez que ponga la dicha villa del Peral un apeador e la dicha villa de la Motilla otro e la partan por medio quedando a cada una de las dichas villas la mitad e consignan ansí los mojones fasta llegar al mojón donde se çierra su término en la villa del Peral que se llama el mojón que está en el camino rreal que va de Alarcón a Yniesta que es çerca del otro que se dize de las Çinco Carrascas e desde este mojón consiguiendo mojones fasta el primero que se puso en la dicha villa de la Motilla que se dize la Pedrosilla pusieron otro mojón consiguiendo con  éste en la Carrasca el marco de los Hermanillos en la Cañadilla e pusieron otro consiguiendo con estos en la senda de Rrocaforte del molino de Antón Sánchez Granero pusieron otro ansimismo do dizen la maraña de Juan de Palomares
pusieron e asentaron otro mojón en medio de una haza de Gil Martínez cabo el navajo de Matacán pusieron otro mojón çerca del camino de Rrocaforte donde se juntan con el primero mojón de la Pedrosilla aquí este mojón se çierra su termino de la dicha villa de la Motilla 

Sentencia del licenciado Francisco González Molina entre la Motilla y Alarcón de dos de abril de 1481

e después desto en la villa de Villanueva de la Xara dos días del mes de abril de dicho año estando presentes los procuradores de la dicha villa de la Motilla e de la villa de Alarcón para esto llamados el dicho señor juez dio e pronunçió una sentençia difinitiva el tenor de la qual es este que se sigue

El liçençiado Françisco Gonçález de Molina pesquesidor e juez comisario dado e diputado por la rreyna nuestra señora para dar términos a las villas de Villanueva de la Xara e del Peral e la Motilla e Barchín e el Cañavate e para entender en otras cosas de pleytos e diferençias en las dichas villas tenían e esperan tener con la villa de Alarcón e sobre los hornos e borras e dehesas que tenían e poseyan antes e al tienpo gerras e movimientos en esta tierra como según más largamente en la comisión a mí dirigida se contiene digo que por quanto yo quise ver la poblaçión disposiçión de la alabança que tenía a la villa de la Motilla que devo adjudicar e dar término conveniente para que sea suyo propio de la manera e forma que está deslindado e apeado e amojonado ante el escriuano ynfraescrito el qual dicho término como dicho es adjudico e doi a los vezinos e moradores que agora son e serán de aquí adelante de la dicha villa de la Motilla para que por los límites e mojones sea suyo propio e çerrado para lo paçer e rroçar e cortar e labrar e guardar como quisieren e por bien tovieren e que ninguna persona entre a cortar ni rroçar ni pueda meter ganados en el dicho término sin liçençia e mandado e consentimiento de los vezinos de la dicha villa de la Motilla e por quanto yo ove poner un mojón en el navajo que dizen de la Gija e mande ansimismo e desde mojón fuesen continuando con los otros que están e parten término con la çibdad de Cuenca fasta dar en el mojón que dizen de Talayón donde parte término de la dicha çibdad de Cuenca con Yniesta e con la Motilla y ansimismo desde quel mojón del Talayon mande que fuesen los mojones que parte término con la dicha villa de Yniesta los de la dicha villa de la Motilla mando que desde el dicho mojón del Navajo fasta el dicho mojón del Talayón e desde el dicho mojón del Talayón fasta el dicho mojón Quebrado toda aquella entrada se como ansí  a los de la villa de Alarcón como a los de la dicha villa de la Motilla para que por allí los dichos vezinos de Alarcón puedan entrar con sus ganados (hasta trescientos pasos) a comerlo e a rroçarlo sin pena e sin calonia alguna como sus propios ganados e todo el dicho término desde el dicho mojón Qubrado fasta el Navajo alrrededor de la manera e forma que estades lindando e amojonado sea término çerrado cmo dicho es de la dicha villa de la Motilla e la guarda de término desde dicho mojón Quebrado hasta el dicho mojón del Navajo sea de los cavalleros e guardas de la dicha villa de la Motilla par que en él puedan prendar qualesquier personas e ganados que en él entraren a paçer e rrozçar e cortar sin su liçençia e mandado e la guarda del término del Navajo de la Guixa fasta el dicho mojón del Talayón e desde el dicho mojón del Talayón fasta el dicho mojón Quebrado sea en la manera siguiente que si ganados entraren a paçer o personas algunas a cortar o rroçar y estos fueren vezinos de las villas de Villanueva de la Xara e del Peral e de la Motilla e Barchín que la guarda de la dicha villa de la Motilla los pueda prendar e penar sy quisieren pero sy los tales ganados o personas que fueren de otras partes no de las dichas villas que en lo que dize este término los puedan prendar el cavallero e guardas de la dicha villa de Alarcón si los tomare faziendo cosa porque causa justa tenga el cavallero de los prendar guardando çerca dellos sus costunbres antiguas 
otrosy yo adjudico a la dicha villa de la Motilla la juridiçión çevil e criminal alto e baxo mero misto ynperio del lugar de Gavaldón para que los vezinos que en el dicho lugar de Gavaldón son o serán de aquí adelante vayan a litigar e librar sus pleytos çeviles e criminales a la dicha villa de la Motilla e los alcaldes della que agora son o serán de aquí adelante do adjudico suya por propia la dehesa de boyalaje con el término suso deslindado para que sea todo junto en uno con la dicha villa de la Motilla 
otrosy mando que los vezinos que son o fueren en la dicha villa de la Motilla y en el dicho logar de Gavaldón que tovieren ganados que den e paguen al conçejo de la dicha villa de Alarcón o a los cavalleros de la syerra en su nonbre las borras que les solían pagar antes e a los tienpos de las dichas guerras e movimientos desta tierra las quales mando que le sean pagados de la forma e manera e condiçión que los solían pagar al tienpo que heran sujetos a la juridiçión de la dicha villa de Alarcón por quanto la rreyna nuestra señora por la dicha comisión lo mando ansy
otrosy mando que la dicha dehesa de voalaxe de la dicha villa de la Motilla que agora tiene sea suya propia syn pagar por ella rrenta ni tributo alguna a la villa de Alarcón ni a sus cavalleros de sierra ni guardas 
otrosy mando e declaro y sentençio que todos los términos que quedan con la villa de Alarcón los vezinos de la dicha villa de la Motilla e del dicho lugar Gavaldón puedan en ellos paçer e rroçar e cortar e labrar e beber las aguas guardándoles las viñas e panes sus dehesas dehesadas sin pena ni sin calonia alguna según e en la manera e forma que los fazían al tienpo que heran sugestos a la villa de Alarcón
otrosi mando el término çerrado de suso deslindado que se da e adjudica a la dicha villa de la Motilla que en aquel no tenga que hazer el cavallero ni guarda de la dicha villa de Alarcón salvo en cobrar las dichas borras que los vezinos de la dicha villa de la Motilla puedan poner e pongan sus guardas en el dicho su término para lo guardar salvo en lo que mando ser común que aquello se guarde en la manera susodicha
otrosi mando al dicho conçejo de la dicha villa de la Motilla que de oy en treinta días primeros siguientes desde la data desta mi sentençia fagan todos los mojones susodichos e deslindados que çierren el dicho su término de manera que se parezcan de altura de un estado porque todos los comarcanos sea notorio por donde los an de guardar el dicho su término e mando que la guarda del dicho su término se comiençe de aquí a seis días primeros siguientes después de la data desta mi sentençia para ue lo guarden en la forma suso dicha ansy dentro de los dichos treynta días no fiçieren los dichos mojones que no puedan prendar dende adelante fasta ser fechos los dichos mojones 
e mando que las penas y çerca de lo susodicho se ovieren de ordenar e constituir el conçejo de la dicha villa de la Motilla que esto se hordene con acuerdo e consultaçión del señor liçençiado de Belbas su alcalde mayor porque más sea conforme a rrazón e derecho los quales dichos mojones  por mi de suso declarados e mandados fazer e mando que ninguna persona no sea osado de los desfazer ni açercar ni alenxar so pena de muerte e perdimiento de sus bienes e al tienpo que los dichos mojones se ovieren de hechar e asentar mando que el dicho conçejo de la Motilla o su procurador en su nonbre rrequiera al conçejo de la villa de Alarcón o a su procurador en su nonbre para que estén presentes a ver asentar e fazer los dichos mojones e sy dentro de terçio día después de rrequerido la dicha villa de Alarcón no quisieren enbiar su procurador le mando e do liçençia al conçejo de la dicha villa de la Motilla que lo puedan fazer sin procurador del dicho conçejo de Alarcón e por esta mi sentençia difieniendo pro tribunali sedendo si lo pro mas e mando en estos escritos e por ellos (firmas del juez e testigos)

Nota aclaratoria del juez de 6 de abril de 1481

por quanto yo el dicho liçençiado Gonçalez susodicho en la sentençia que di en el término de la dicha de la villa de la Motilla ay un capítulo que diz que quede por término común desde el Navaho de la Guixa donde está asentado un mojón fasta el mojón quebrado y porque en esto podría alguna duda en saber qué tanto e ancho se pueden estender los ganados que entraren por el dicho término común suso nonbrado e ermentado digo que declaro e mando que la entrada de los tales ganados puedan entrar por todo el sitio que ay desde el dicho mojón desde Navajo fasta el mojón Quebrado entrado en este límite el dicho mojón de Talayón y ansí entrados los dichos ganados por el dicho término fasta ser salidos se puedan estender fasta treçientos pasos en ancho e no en más e si más entraren fazia el término de la Motilla que sus guardas o cavalleros puedan prender los tales ganados e que por este límite e cantidad sea la guarda de los cavalleros de la dicha villa de Alarcón según que en mi sentençia se contiene 

ANEXO III

Relación de oficiales presentes en diversos concejos celebrados en Barchín y la Motilla


Concejo de Barchín de uno de agosto de 1511

Gonzalo Sanchez Tornero y Miguel Armero, alcaldes ordinarios, Juan López de Monteagudo, regidor, Gil García Carretero, alguacil, Juan del Castillo, jurado, García López de Atienza, Pascual de Olmeda, Juan de Solera, Pedro de la Osa, vecinos de la villa.

Concejo y universidad de Barchín de ocho de septiembre de 1534

Juan Cabronero y Juan de la Orden, alcaldes ordinarios, Gil López del Horno y Diego de la Parrilla, alguacil, todos oficiales de la dicha villa, y Pedro Cabronero, Gil Carretero y Pascual de la Orden. Hay tres alcaldes de la sierra: Miguel Herraiz, Miguel Carretero y Francisco Diego. Diego Tornero, escribano
Ese año era gobernador Francisco de Castilla y alcalde mayor el bachiller Juan Ruiz de la Almarcha

Concejo y universidad de Barchín de 14 de diciembre de 1537

López alcalde, Benito de Villalba, regidor, y Juan de Arguisuelas, alguacil, y Bernardino de Villalba, Diego López, Pedro Miguel, Juan García, Gil Carretero, Juan López de Horno, Miguel de Piqueras, diputados. 

Concejo de Barchín de 28 de abril de 1541

Bernaldino de Villalba y Juan López del Horno, alcaldes; Martín Sáiz de Zabarte y Gil López del Horno, regidores; Hernando de Acuña, Martín Saiz Redondo, Hernando de Villalba, Benito de Villalba, diputados; Martín de Alarcón teniente de alguacil por Juan de Fierres, alguacil

Concejo de Motilla de 12 de diciembre de 1537

Pedro Navarro y Hernán López, alcaldes ordinarios, Andrés Gómez, Benito Martínez Cejalbo regidores y Pascual de Cardenete, Benito Martínez de Cortijo, Pascual Martínez de los Paños, diputados del dicho concejo. Ginés Navarro, escribano del ayuntamiento

Concejo de Motilla de 20 de febrero de 1550

Juan de Valverde e Antón López Moreno, alcaldes ordinarios; Hernán García y Juan de Valverde, regidores; Pedro García de Bonilla, Martín Salvador, Pedro García Rubio, diputados

Concejo de Alarcón de 12 de febrero de 1481

Antón Sánchez Granero, Lope de Alarcón, Diego Paiz, Juan de Sevilla, alcaldes; Diego de Illescas, Juan de Iniesta, regidores; Ferran García Granero, Juez: Pedro Motilla, Gil Martínez de Domingo Martínez, Juan Granero el viejo e Fernán Martín, Gil Martínez, Martín Sánchez de Medina, Alfonso Catalán, Alfonso Pacheco, Beneto Sánchez Ballo e Alfonsimes