El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)
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Thursday, September 18, 2025

Sor Ana Sánchez

 De Sor Ana Sánchez, la monja que de Villanueva de los Infantes vino a San Clemente para poner orden y consolidar el nacimiento de la Tercera Orden franciscana en San Clemente, apenas si se sabe nada, más allá de la colisión de intereses, y de carácter, con la Melchora, que le obligó a dejar la villa y volver a Infantes.

Sor Ana Sánchez procedía del convento de Villanueva de los Infantes, perteneciente a la Tercera Orden, "dicho con título y vocación vulgar la Concepción". Su hermana, Catalina Ruiz había sido fundadora del convento; una mujer que antes que priora fue una mujer dedicada en cuerpo y alma al cuidado de enfermos durante cuarenta años. De su hermana el cronista franciscano Melchor Huélamo apenas si nos dice nada o muy poco: 

"Ana Sánchez fue hermana de la pasada (Catalina Ruiz), y religiosa deste mesmo convento, fue muy exemplar y santa. Murió y vivió con opinión de tal. Y después de muerta, vieron algunas religiosas, en su aposento y cama una grande claridad: indicio claro y manifiesto de la accesible gloria que su alma posee (I Tim. 6)


BNE, B 20 FRA (RESERVADO), fols. 158

CONVENTO DE SANTA CLARA DE VILLANUEVA DE LA JARA

 El convento de clarisas de Villanueva de la Jara fue fundado en 1578. Se fundó a solicitud y con la hacienda de los hermanos Pedro Monteagudo y María Sánchez. Como eran viudos, el primero tomó el hábito de San Francisco y la segunda el de Santa Clara. María junto a dos sobrinas e hijas de Pedro serían las primeras monjas profesas del nuevo convento de la Jara. De las dos hermanas destacó por su virtud Teresa de Monteagudo, "religiosa de sencillez columbina y de muy singular paciencia". Celosa en el ejercicio de la religión, cuando el resto de monjas decían prima rezada en el coro alto, ella se separaba sola en el coro bajo para decir prima con mayor solemnidad. Tenía el don de derramar abundantes lágrimas en recuerdo de la Pasión y muerte de Cristo. Nos recordaba la monja que "en las monjas aya diversidad de color en el hábito, como en las de Santa Clara pardo, en las de San Benito negro, en las de San Bernardo blanco, en las de la Concepción blanco y azul, pero, llegado el velo, en todas es negro", en señal de luto por la muerte de Cristo.

Otra hermana destacable por su virtud fue Catalina Evangelista, monja de "grande abstinencia, disciplina y cilicio". Su corta vida se desarrolló entre dolores de estómago y gota artética durante ocho años: "era como un vivo retrato de Job". Murió a los treinta años, rodeada de sus compañeras, mientras cantaban el salmo "In te Domine speravi".

Por último destacar la corta vida de Catalina de Sena. Entró en el convento con diez años, para morir a los dieciocho. "Esta religiosa niña fue llevada y vendimiada en agraz". Sentada en la cama y con la mano en una mejilla, una religiosa le dijo: "niña, creo que te mueres". A lo que respondió. "pues si me muero cántenme el credo".

El convento de monjas de Santa Clara tenía fama por su obediencia, pero esta fama se la había ganado tras una insubordinación previa de sus monjas. Al parecer, su petición fue dirigida al Sumo Pontífice, sin que sepamos si la causa fue la búsqueda de una reformación hacia mayor espiritualidad o simple deseo de libertad, pues el cronista nos dice que ha de ser Dios quien lo juzgue. La rebelión fue dirigida por dos monjas cuyo nombre no se dice, y que platicando una tarde comunicaron su decisión de abandonar la regla al resto de sus compañeras, conminándolas a hacer lo mismo y amenazándolas de ahogar a aquellas que no las siguieran. Fuera la sinceridad de la amenaza tal o no lo fuera, el caso es que las monjas padecieron el castigo divino y murieron en los siete días siguientes de la enfermedad del garrotillo, un mal que afectaba al tracto respiratorio y provocaba la muerte por ahogamiento, "tomando en ellas Dios castigo y venganza". La primera no fue consciente de su muerte, pero la segunda sí, después de que aquella ya difunta se le apareciera para comunicarle un lacónico "Dios quiere que mueras". En su agonía, recomendó obediencia a sus prelados y superiores y reconoció la inobediencia como causa de su muerte. Desde ese momento, el convento de Vilanueva de la Jara fue modelo de obediencia a sus superiores



BNE, B 20 FRA (RESERVADO), fols. 128-130

Hystoria de las personas illustres y notables en santidad, de la santa Prouincia de Carthagena, de la orden de nuestro Seraphico Padre San Francisco, que hasta ahora no estan puestas en escriptura alguna desde el año de mil y quinientos, hasta el presente de seyscientos y diez y siete [Texto impreso] / compuesta y ordenada por fray Melchior de Huelamo... de la mesma Orden... ; recopilada por mandado del Reuerrendissimo señor Don fray Francisco de Sossa Obispo de Osma... ; escriuese la vida y muerte santa del sieruo de Dios fray Martin de Carrascosa, sepultado en san Francisco de Cuenca

Autor

Huélamo, Melchor de (O.F.M.)




Thursday, May 15, 2025

Las tablas del convento de clarisas de San Clemente

 

Las tablas aquí presentadas fueron detalladas en el "Catálogo Monumental de la Diócesis de Cuenca" el año 1987. Dichas pinturas se encontraban en el convento de Clarisas de San Clemente (Cuenca); por las descripciones existentes en los fondos de Desamortización del AHPCu sabemos que formaban parte del coro alto del convento franciscano masculino de Nuestra Señora de Gracia de la misma villa el año 1835. 

NO hay estudios para su datación, pero bien pudieron ser pintadas en el periodo que va de finales del sigo XVII al siglo XVIII.


Las fotografías de Jesús Pinedo, realizadas en el momento del abandono del convento por las clarisas, año 2000?


















































Thursday, March 13, 2025

EL CONVENTO DE MONJAS DE LA ASUNCIÓN DE SAN CLEMENTE CONTRA EL CURA DE HONRUBIA

 Las disputas entre el convento de monjas de la Asunción de San Clemente y el cura de Honrubia vinieron por un haza que el segundo consideraba del beneficio curado que poseía en la parroquia. EL 16 de julio de 1612 el convento se querella ante la justicia de Alarcón de los que han labrado y sembrado el haza del Prado, pidiendo el embargo del pan de la cosecha. Poco después, el 15 de septiembre de 1612, se persona en la causa el cura de Honrubia, el licenciado Muñoz, alegando que el haza es propiedad del beneficio curado de la iglesia y que  la causa debe ser entendida por el provisor de Cuenca. La justicia de Alarcón desestimará la alegación diciendo que la causa es contra los labradores y no contra el cura.

Las presiones sobre la justicia de Alarcón le llevarán a inhibirse en el caso, y esas denuncias de "violencias" por las monjas, el despojo de lo que consideran sus tierras, a buscar la intercesión de un juez conservador para entender su causa y que hallarán en el prior de los carmelitas de la Alberca, fray Alonso Peláez. Las monjas obtendrán el derecho sobre estos ocho almudes de tierra del mencionado juez conservador. Es entonces, cuando el cura de Honrubia, licenciado Muñoz, decide llevar su causa a la Chancillería de Granada. La connivencia del prior de las carmelitas con las monjas era clara, residía en casa de un clérigo, Cristóbal Ángel, bien relacionado con las franciscanas. Ahora el encargado de intentar solucionar el problema entre religiosos era el notario apostólico Cosme Cribelo Salas, que se personará en el convento de franciscanas, abadesa y monjas discretas, para conminarlas a que se personen ante la Chancillería de Granada. EL tribunal granadino determinará en junio de 1613 la inhibición del juez conservador y la anulación de sus sentencias por considerarlo parcial y favorable a las monjas y solicitará le sean remitidos los procesos para entender directamente desde la Chancillería.


ACHGR, C-1390-8




Saturday, December 30, 2023

Censo a favor de las clarisas de Sisante

 Censo a favor del convento de monjas franciscas de la primitiva orden de Santa Clara, advocación de Jesús Nazareno contra doña y, que venía disfrutando Francisca Antonia Medina y Cabañas, mujer de don José Guzmán Laso de la Vega, vecinos de Sanlucar de Barrameda, por cesión del duque de Osuna. Se trata de un censo de veinte mil reales de vellón de principal. El censo viene de facultad real del 7 de marzo de 1535, aunque no se escritura hasta 28 de diciembre de 1548, y está cargado sobre las rentas y aprovechamientos de la villa de Archidona, sobre las arras y dote de doña María de la Cueva, condesa de Urueña, ese censo recae en los sucesores del duque de Osuna, que lo cederá a la mencionada Francisca Antonia, doscientos años después, en 3 de febrero de 1740, lo vende al convento de monjas de Sisante por mil pesos escudos de plata antigua. El interés del censo es de 33 al millar.

El 15 de diciembre de 1739 era abadesa del convento sor María Teresa del Santísimo Sacramento y monjas sor Agueda de la Santísima Trinidad, como vicaria, sor Agueda de Santa Catalina, maestra de novicias, sor Ana de la Presentación, sor Juliana de Nuestra Señora del Pilar, sor Antonia del Espíritu Santo, sor Josefa de San Francisco Javier, sor María de los Ángeles, sor María de San Francisco, religiosas discretas y velo negro de ese convento



Sunday, November 5, 2023

LOS PACHECO CONTRA EL CONVENTO DE LA ASUNCIÓN DE SAN CLEMENTE

 A la muerte de Francisco de Mendoza y Castillo, en 1598, dejará en su testamento toda su hacienda para la fundación de un convento femenino del Carmelo Descalzo en sus casas principales de vivienda. Francisco de Mendoza había recibido gran parte de la fortuna de los Castillo sanclementinos, era hijo de Alonso de Mendoza e Inestrosa y María Mendoza y estaba casado con Juana Guedeja. Añadía una serie de condiciones:

  • Que en dicho convento hubiere dos capellanes. Uno de ellos debía decir una misa diaria por su alma, el resto de la fortuna iba a la fabrica de dicho convento, gastos de sacristía y ornamentos
  • Que dos monjas del dicho convento fueran del linaje Castillo
  • Dejaba como patrón de dicho convento a quien fuera señor de Perona, tal condición recaerá en su prima Elvira Cimbrón y Castillo, que ya era poseedora de la mitad de Perona y se hará con la otra mitad. Elvira estará casada con Juan Pacheco Guzmán, alférez mayor de la villa. 
  • Si las carmelitas descalzas no aceptaban esta fundación, la herencia de Francisco de Mendoza iría a las monjas del convento franciscano de la Asunción, con las condiciones anteriores
La fundación carmelita encontró, no obstante, demasiados inconvenientes. El primero de ellos que don Francisco Mendoza dejaría como usufructuaria de sus bienes a la viuda Juana de Mendoza, que enseguida entró en pleitos con los derechos que se arrogaban Elvira Cimbrón y su marido Juan Pacheco. El segundo inconveniente fue que el Carmen Descalzo desistió de fundar convento en San Clemente, quizás por las intrigas del matrimonio formado por don Juan Pacheco y Elvira Cimbrón, intentando marginar de la administración del legado testamentario a la viuda Juana Guedeja. De hecho, doña Elvira Cimbrón se quedó con la administración de la hacienda de su finado primo Francisco Mendoza, entrando en un largo pleito que solo se resolvería y temporalmente con una concordia el cinco de septiembre del año 1627, donde la mencionada Elvira impuso unas condiciones que tampoco eran nada despreciables para las franciscanas de la Tercera Orden del convento de la Asunción: el convento recibía las casas principales y accesorias de Francisco de Mendoza y un juro de dos millones y cien mil maravedíes con sus rentas anuales de 95600 maravedíes. Las condiciones eran que los frutos recibidos de la herencia de Francisco de Mendoza durante veinte años (8000 ducados) se destinasen a la fundación de los capellanías de la familia Pacheco-Cimbrón y que, además de las dos monjas impuestas por Francisco Mendoza en su testamento, se añadiera otra monja sin dote alguna, y que en señal de patronazgo se concediera a la familia una capilla al lado del Evangelio, con sitios y estrado para la familia, derecho de poner reja para cerrarla, las armas de la familia en su escudo y derecho de enterramiento para la familia en dicha capilla. Además se imponía la obligación de dos misas cantadas al año por las almas de los difuntos de la familia.

Estas condiciones fueron consideradas como impuestas por las monjas franciscanas, que dieron su poder al padre guardián del convento franciscano de Nuestra Señora de Gracia, fray Francisco de Quirós, para que hiciera valer sus derechos. La situación fue muy tensa entre doña Elvira Cimbrón y las monjas franciscanas; al parecer, el conflicto llegó a las amenazas directas contra las monjas en el invierno del año 1627 al 1628, teniendo que ceder a las pretensiones de Elvira Cimbrón. Las monjas estaban defendiendo la no intromisión de la familia Pacheco-Cimbrón (o Castillo) con el nombramiento de capellanes, pues de religiosos y confesores ya les proveía la orden masculina, pero también defendían intereses patrimoniales, pues dudaban que fueran a recibir nada de los cuatrocientos ducados de las rentas anuales de la hacienda dejada por Francisco Mendoza y disfrutada por Elvira Cimbrón y su marido durante veinte años y las mismas monjas consideraban que la pretensión de la capilla del Evangelio y su condiciones costarían mantenerla alrededor de tres mil ducados; rentas que, lógicamente, querían administrar las monjas y no dejar en manos de la familia Castillo; es decir, las monjas estaban dispuestas a conceder el privilegio de enterramiento junto al Evangelio al mejor postor y postulantes parecía que había varios.

El pleito se reavivó el año 1647, siendo abadesa del convento Ana de Hermosa y ya difunta Elvira Cimbrón


Testigos


Don Sebastián Moreno de Palacios vive de su hacienda en la calle de don Francisco de Araque. 70 años, primo hermano de la abadesa Ana de Hermosa.

Don Francisco de Alarcón Fajardo, hijodalgo, regidor perpetuo, 52 años

Martín Alfonso de Buedo, hijodalgo, viven en la placeta de Astudillo, 48 años

Pascual López de Lerín, labrador y familiar del Santo Oficio,  vive en la calle Ancha de San Cristóbal, 75 años

Baltasar de la Fuente, familiar y notario del Santo Oficio de la ciudad de Cuenca, 54 años. Tiene una hija profesando en ese convento.

Esteban de Vara de Rey, labrador, vive en la calle Ancha de San Cristóbal, 75 años

Cristóbal Ángel de Olivares, labrador, vive en la calle del cura Tébar. 75 años

Felipe Ruiz de Arce, labrador y regidor perpetuo, 80 años

Cristóbal García de Perona, vive de su hacienda en la calle del Olmo de Pallarés. 98 años

Juan Ramón Barbero, herrero antes y ahora labrador, vive en la calle de la Rambla. 60 años

Juan del Castillo Villaseñor, labrador e hijodalgo, vive en la calle de los Carrascosas, 60 años

Diego Esteban Patiño, clérigo de epístola, vive en el Arrabal, 46 años


ACHGR, PLEITOS CIVILES, SIG. ANT. C-10382-14

Saturday, December 10, 2022

Juro a favor del monasterio de la Asunción (1609)

 El convento de monjas de la Tercera Orden de San Francisco de la villa de San Clemente, bajo la advocación de la Asunción, fue construido gracias a las aportaciones de Isabel de Pedrola, pero su continuidad en el tiempo fue posible gracias a las dotes aportadas por las monjas, hijas de familias principales, y las rentas procedentes de la deuda pública del momento, los llamados juros, Este es un juro de 1565, que por venta llega al convento sanclementino en 1605. Otras rentas eran las procedentes de los heredamientos de Atalaya.

"Por ende otorgo y conozco que vendo a la abadesa monjas y convento del monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de la villa de San Clemente de la orden de San Francisco para ella y para la abadesa monjas y convento que por tiempo fueren en el dicho monasterio y para quien dellas oviere título o causa para siempre 14690 de juro por 292800 mrs. (unos intereses del 5%) que por ellos pago en dineros contados don Juan Ybañez de Segovia..."
Este juro venía del año 1565 y era a favor de doña Isabel de Ávalos y estaba situado sobre las alcabalas del marquesado de Villena. La carta de juro a favor de las monjas de San Clemente está dada en San Lorenzo del Escorial a dos de junio de 1609. La carta de privilegio del juro sería dada en pergamino el dos de agosto de 1609 en Madrid.

AGS, CME, 736,3

Sunday, November 20, 2022

ISABEL DE PEDROLA

 La herencia del comendador Tristán Ruiz de Molina y su mujer Catalina Suárez fue disputada por su hija Isabel de Pedrola y su nieto Sancho Sánchez de Pedrola. El pleito comienza en enero de 1533

Isabel de Pedrola estaba casado con Rodrigo Pacheco, hijo de Diego Pacheco, alcaide de Belmonte, y María Castillo, hijo de Hernando del Castillo, era su segunda mujer, pues, antes, Rodrigo había estado casado con la hija del arcediano Gómez Ballo. El matrimonio entre Rodrigo e Isabel duró poco, por falta de herederos y por desavenencias, dados los amores de Rodrigo con una tal "muñoza". A la altura de 1526, el matrimonio estaba dirimiendo sus diferencias ante la justicia en lo que debía ser una anulación de hecho.

Cuando muere Tristán Ruiz de Molina (su mujer lo había hecho unos años antes), Isabel de Pedrola se niega a reconocer el testamento paterno que es bastante gracioso con el nieto Sancho Sánchez de Avilés, al que se reconoce el quinto de los bienes, y con sus criados Alonso de Belmonte (y luego su hija María de Mendoza) y Hernando de Avilés, a los que deja sustanciosas cantidades de maravedíes. Isabel como heredera universal se resiste a dividir la herencia familiar entre su sobrino, hijo de hermano bastardo, y los dos criados de origen converso. Sus oponentes acusaban a Isabel de Pedrola de esconder bienes muebles y joyas de oro y plata que en el testamento había correspondido a Sancho Sánchez de Pedrola.

Agustín de Pedrola, que se dice Sancho Sánchez de Pedrola, nieto de Tristán Ruiz de Molina y Catalina Suárez 

El pleito, que todavía seguía en 1544, se sustanciaría a favor de Isabel de Pedrola.

Catalina Suárez es hija de María de Alcaraz. El testamento de Catalina Suárez es de 23 de septiembre de 1528 y el testamento del comendador Tristán Ruiz de Molina de 14 de marzo de 1532, dejaban el quinto de sus bienes a Agustín de Pedrola (llamado Sancho Sánchez de Pedrola), criado y paje del marqués de Escalona

Bienes que, en un principio correspondieron a Sancho Sanchez de Pedrola, en sentencia conta Isabel de Pedrola, y correspondientes a bienes de su madre Catalina Suárez, heredados de la madre de esta (total 250000 maravedíes):

  • 160000 mrs. que se le dieron en casamiento a Catalina Suárez y llevó en dote, correspondiente al valor de la dehesa de los Palacios
  • 10000 maravedíes que doña Catalina fue mejorada en el testamento de su madre
  • 7000 maravedíes en plata que Catalina heredó de su madre en plata
  • 70000 maravedíes de su madre en joyas
  • Una viña, en los Llanos, término de Castillo de Garcimuñoz, 3000 mrs.
Catalina Suárez había llevado al matrimonio con Tristán Ruiz Molina
  • Dehesa de la Nava de los Aragoneses en Moya
  • Un solar que "está do San Juan que confina con San Lorencio"
  • Un brial de terciopelo carmesí valorado en 15000 maravedíes
  • Un brial de florentín verde con guarnición muy ancha de terciopelo, 4000 mrs.
  • Una sarta grande de granos de oro con grecas de aljófar, 10000 maravedíes. Sería enterrada con ella
  • Una alfombra de 3000 maravedíes
  • 70000 maravedíes en joyas
Bienes del comendador Tristán Ruiz de Molina
  • Casas principales en la plaza del Castillo: 101500 mrs y una cueva en los bajillos. Otras casas eran de la abuela María de Alcaraz, al lado de la ermita de San Lorenzo y Alonso Sánchez de Olivares con una huerta aneja, que se cerca con paredes altas; su valor 25000 mrs.
  • Dehesa de los Palacios y el Cuarto (es la de cuarta parte de la Nava de los Aragoneses que compra por 160000 mrs el comendador), por un valor 547633 mrs. que renta cerca de veinte mil maravedíes anuales. Sita en Moya, para la parte correspondiente al marqués de Moya
  • 3400 maravedíes de su escribanía
  • 17000 maravedíes de la renta de la yerba del año 1532 por cobrar
  • 9000 mrs. de la merced de los 18000 mrs. en cada un año
  • 8000 mrs. de la renta del pan y agua que se da a los comendadores del año 1532
  • 290 fanegas de trigo en Valtablado y 90 de camuña en el mismo lugar.
  • Un cebadal encima de la puerta de los Canales, cuatro ducados
  • Una viña en los Llanos
  • 1020 mrs. de un rentero en Valtablado
  • 916 mrs. de cierto ganado
  • 30192 mrs. de 296 fanegas de trigo
  • 2187 mrs. de 42 fanegas y diez celemines de centeno y cebada
  • Bienes muebles por valor de 36000 mrs, incluido el esclavo Antón que se tasó en 6000 mrs.
La herencia del comendador se valoró en 785547 mrs (254500 mrs corresponden a su esposa Catalina)

Bienes pertenecientes a la abuela María de Alcaraz: dehesa de la Nava de los Aragoneses en Moya
  • En el momento del morir en El Castillo de Garcimuñoz, María de Alcaraz dejó 8000 maravedíes de renta de la mencionada dehesa; previamente había dejado otros siete mil maravedíes de renta entre sus tres hijas: La mencionada Catalina Suárez, casada con el comendador Tristán Ruiz (2000 mrs.); la mujer de Diego Ruiz (2000 mrs), la mujer de Diego Cherino (2000 mrs) y mil mrs. más para una nieta de este último matrimonio. Los ocho mil maravedíes de renta anual de la abuela acabarían en Catalina Suárez como dote de casamiento, acrecentados en otros 160000 mrs.
Bienes cedidos por el comendador Tristán Ruiz de Molina en vida a su nieto Agustín de Pedrola, llamado Sancho Sánchez de Pedrola, en el momento que estaba como paje del marqués de Villena en su castillo de Escalona
  • Un caballo castaño
  • Corazas de brocado
  • Jaez de caballo
  • Caparazón de terciopelo negro
  • Tres pares de vestido, los unos de velarte guarnecidos de terciopelo negro, los otros de frisado, y los otros pardos
  • Un capuz valenciano con un capuz ancho de terciopelo
  • Armas de mallas y de otro tipo
Bienes cedidos en dote a Isabel de Pedrola por su padre Tristán Ruiz de Molina, con motivo del casamiento
  • La tercera parte de la dehesa que se llama cuarto de los Palacios en la Nava de los Aragoneses, con sus 2000 mrs. de renta anual, que están empeñados por su marido Rodrigo Pacheco por un censo de 47000 mrs.
Bienes dados por Andrés Jiménez a su hijo Tristán Ruiz de Molina cuando se casó con Catalina Suárez (año 1489?)
  • Un cofre, dos camisas, una cofia y un estuche 12500 mrs.
  • Una cadena, de cincuenta doblas, 17000 mrs
  • Unas manillas, que con otras que le dio Gonzalo Olivares (su suegro?), 3750 mrs.
  • Nueve varas de raso leonado para un brial, 4500 mrs.
  • 25 varas de terciopelo negro, 20700 mrs.
  • Una vara para un jubón, 1700 mrs.
  • Dos varas de terciopelo negro y 54 varas de damasco, 4625 mrs.
  • 4 varas de contray, 2480 mrs.
  • 10 varas de perpignan, 3300 mrs.
  • Dos forros para dos monjiles, 1500 mrs.
  • 28 varas de lienzo para dos briales, 700 mrs.
  • Tres pares de chapines, 450 mrs.
  • Tres pares de calzas de paño morado, 1500 mrs.
  • 10000 mrs. de mejora
  • Plata, 4150 mrs.
  • De deudas, 3000 mrs.
  • "Hubo este año de 83 de los de la Parrilla, 7000 mrs."
  • De los portadgos, 3000 mrs.
Desarrollo de los hechos

Hemos dicho que los conventos sanclementinos nacen entre discordias y disputas, por aquello de que Dios escribe con los renglones torcidos. El convento de clarisas surgió en 1523 del legado de un comerciante zamorano, Martín Ruiz de Villamediana, y el impulso de unas beatas, la Melchora y las toledanas, que se resistieron a someterse no se sabe bien si a orden monástica o a la monja que desde Villanueva de los Infantes se había desplazado a San Clemente para meterlas en vereda.
El caso es que entre tanta disputa la obra franciscana sanclementina andaba camino de la ruina y la desaparición, Hasta que llegó, en esas, Isabel de Pedrola. Sus padres, el comendador Tristán Ruiz de Molina y Catalina Suárez, le habían buscado un buen matrimonio, con Rodrigo Pacheco, dueño de la mitad de El Cañavate, hijo del alcaide de Belmonte y de María del Castillo, hija del alcaide de Alarcón. El matrimonio prometía y anunciaba un nuevo poder señorial en la zona, pero hemos de presuponer que el dicho Rodrigo era impotente, Ya había fracasado en su primer matrimonio con la hija del arcediano Gómez de Ballo, y ahora a la altura de 1526, de nuevo fracasó en su segundo matrimonio con Isabel de Pedrola. El matrimonio ni se hablaba ni cohabitaba: Rodrigo Pacheco andaba de flirteos con la muñoza o, es de temer, haciendo el primo entre los tejemanejes de esta moza y el señor de Buenache, e Isabel de Pedrola, que poco se asemeja a la imagen transmitida de beata y religiosa, en Granada, intentando quedarse con la herencia íntegra de su padre.
El padre de Isabel, el comendador Tristán, pasaba sus últimos días en Castillo de Garcimuñoz, viendo como sus proyectos familiares de futuro, que ya había diseñado su padre Andrés Jiménez, se venían abajo. Cuando en 1532 muere, su alma atormentada solo busca el descanso en la capilla familiar de Jesús, en la iglesia de San Juan Bautista. Nos tememos al comendador Tristán como hombre solitario en su hora final, se acuerda de sus criados y de su esclava, a los que deja un buen pellizco de la fortuna, para desazón de su hija Isabel de Pedrola. Aunque lo que molesta a Isabel es que un quinto de la fortuna familiar quedará para un sobrino suyo, llamado Agustín de Pedrola, aunque este prefiere llamarse Sancho. Francisco del Castillo, alcaide de Castillo de Garcimuñoz, alababa a estos criados: el servicio doméstico de María de Mendoza, el servicio como pajes y escuderos de Alonso de Belmonte y Hernando de Avilés, que criaban potros que costaban cinco mil maravedíes y que luego vendían por 35000 al marqués de Villena. Julián se convirtió en fiel servidor de sus señores en los momentos finales, llevando a cuestas al comendador cuando la enfermedad le acosaba y provocaba un mal hedor.
Agustín, o Sancho es hijo de Sancho Sánchez de Pedrola, el hijo fallecido de Tristán y Catalina. Hay otra hermana de Isabel, llamada Francisca. Francisca ha pasado desde joven al monasterio de comendadoras de Granada, fundado por Isabel la Católica, para colocar a las hijas de los caballeros de Santiago.
El abuelo, y la abuela, que falleció un poco antes, se acordaron del nieto Agustín. Demasiado, en opinión de Isabel de Pedrola, que no estaba dispuesta a renunciar el quinto de los bienes de sus padres. Esta Isabel de Pedrola debía ser una mujer de armas tomar, se quedó con la herencia de la esclava y de los criados de su padre y, luego, desplumaría a su sobrino. Para 1545, ya había acabado con ellos. Ahora nos falta saber qué pasó después y cómo la herencia de Tristán Ruiz de Molina acabó en la construcción del convento de clarisas de San Clemente



 personas más
La primera en sufrir la ira de Isabel de Pedrola fue la esclava María Suárez, ahora horra, que vio como salía en subasta las sartenes, asadores, manta y alfombra, que había recibido en herencia. Los bienes acabaron en manos de Isabel de Pedrola, lógicamente.

Los enemigos de Isabel alegaron que, por ser mujer, debía obtener licencia de su marido para actuar en pleitos. Pero todos reconocían que el matrimonio no hacía vida maridable y daban por hecho que doña Isabel de Pedrola se iba a defender por sí misma. No tenía Isabel muchos cargos de conciencia y se apresuró a pedir que los gastos de los entierros de su padre y madre se pagaran del quinto recibido por su sobrino. 

Entre los enemigos de Isabel de Pedrola se encontraban Pedro Piñán, Francisco del Castillo, alcaide de la fortaleza, o Luis de Arboleda.  Aunque quien más sabía del comendador era Juana la serrana que le había servido como criada, recordaba que Hernando de Avilés había pasado al servicio del comendador el año de la muerte de doña Ana de Cabrera, mujer de Alonso Sánchez de Olivares, o que Julianico lo había hecho el año de la mortandad (1523?), cuando la familia se había desplazado a la hoya de Valera. Isabel de Pedrola se negó a dar los dineros cedidos por su padre a sus criados, con la excusa que los había mantenido en vida y justificaciones peregrinas. Así, Julián o María de Mendoza habían cuidado al comendador en los tres últimos años de su vida, enfermo, pero Isabel decía que la tal María a veces se iba a casa de sus padres durante quince o veinte días o iba cuando quería a San Cristóbal y Nuestra Señora de la Concepción a escuchar misa. En el caso de Hernando de Avilés, decía que su manutención había costado cien ducados al comendador

Había otros problemas, la cesión testamentaria a Isabel de Pedrola del cuarto de la dehesa que dicen de los Aragoneses, quedaría anulada "si vos la dicha doña Isabel de Pidrola mi hija entraredes en rreligión e allí hizieredes profesión" (seis de noviembre de 1510, carta de legación de Catalina Suárez a favor de su hija Isabel de Pedrola, ante el escribano Diego de Peñafiel), 

Uno de los testimonios más fieles es el de Inés Jiménez de Pedrola, hermana del comendador Tristán, y casada con Pedro de Ayala. Tristán y Catalina habían tenido tres hijos: Sancho, Francisca e Isabel. Sancho Sánchez de Pedrola había fallecido en Italia, en la batalla de Rávena, el 11 de abril de 1512; diez años después había fallecido Francisca, monja en las comendadoras de Granada.




Testigos favorables a Isabel de Pedrola en 1533

Gonzalo Sánchez de Inestrosa, prior de Belmonte, arcipreste de Alarcón y canónigo de Cuenca. 75 años
Jerónimo de Inestrosa, 43 años
Inés Jiménez de Pedrola, mujer de Pedro de Ayala, 70 años, hermana del comendador
Luis de Arboleda, 45 años
Garci Hernández de Alcaraz, clérigo, 67 años, primo hermano de Isabel de Pedrola
Juan de Peralta, 57 años
Hernando de Pedrola, 40 años
Catalina de Ayora, mujer de Cañizares, 50 años

Testamento de Tristán Ruiz de Molina, 

Son dos los comendadores de la orden de Santiago que las Relaciones Topográficas declaran como vecinos de Castillo de Garcimuñoz. Uno de ellos es Tristán Ruiz de Molina, que otorgará su testamento un miércoles once de septiembre de 1532 y se protocolizará un lunes 16 de septiembre de 1532.
Su testamento, más allá de las últimas voluntades, es la de un hombre atormentado en su hora final. Son cláusulas quizás normales y reiterativas, pero expresadas con un lenguaje y sentimiento propio.
El hombre caído por el pecado original de Adán y condenado a la muerte: "acatando que después del pecado de nuestros primeros padres todo hombre es obligado a la muerte y ninguno se puede escapar como no ay cosa más çierta que la muerte ni más ynçierta que la ora della"
La futilidad de la vida temporal: "El tienpo en el que el cuerpo apartado del ánima podra obrar cosa alguna que meritoria sea"
La más común intercesión como abogada de la virgen ante su hijo Jesucristo.
Jesucristo como redentor por su sacrificio y dar su sangre en la Cruz y al que se encomienda para salvar el alma de un hombre que se tiene por sí mismo como un pecador irremediable y condenado de antemano, más allá de sus actos aquí en la tierra, en una visión profundamente pesimista de la naturaleza humana: "mis grandes pecados e defetos que en mi ay, por lo quales a su Majestad ofendí como hijo desobidiente quiera conmigo usar de sus acostunbradas misericordia y piedad coo hizo con Santa María Madalena a la que remitió todos sus pecados"
Referencia a la virgen, como inmaculada y ejemplo de salvación: encomiendo mi ánima a la gloriosa virgen sin manzilla su gloriosa madre a la qual yo sienpre tuve e agora con mayor ervor de devicón tengo por espeçial señora y abogada".
Búsqueda de protección de la virgen: "quiera rresçibir mi ánima quando de mi cuerpo saliere so la sonbra de sus alas"
Temor por el juicio final: "delante del trono e acatamiento de su preçioso hijo"
Búsqueda, como hombre indigno, de la intercesión del apóstol Santiago y de los padres de la Iglesia: a los doctores San Agustín y San Agustín, luz y decano de la Iglesia, al padre devoto San Francisco y al arcángel San Miguel.
Persistencia de fórmulas medievales: "y no me dexe más estar en este valle de lágrimas y tiniebras". Pero de nuevo, imagen pesimista del hombre: "su siervo sin provecho"

Disposiciones

Manda ser enterrado en la capilla fundada por el padre de su esposa, Andrés Jiménez, capilla llamada de Jesús, en la iglesia de San Juan Bautista.
Las consabidas misas y otras con monjes de San Agustín
Memoria perpetua en su capilla, 1300 maravedíes de censo sobre las casas en las que vive y 26000 mrs. más para pago del cabildo de clérigos de San Juan por las misas que han de decir
Manda dar a la fábrica de la iglesia de San Juan un real, y a los otros santuarios, un cuartillo de plata a cada uno.
A Mari Juárez (o Suárez), que le ha servido durante cuarenta años y a la que hace horra, ante el escribano Gregorio de Origuela, una cama de ropa, y tres mil maravedíes a sumar a los otros tres mil maravedíes dados con motivo de su libertad. Y treinta fanegas de trigo en Valtablado, Además, por un codicilo recibe una manta valencia y una alfombra
A un pastor de la Almarcha, que ahora vive en Valera de Yuso, 400 mrs. por las fallas que hizo
Para su hija y de su mujer, llamada Francisca, que la reina Católica mando recibir en el monasterio de Santiago de la Madre de Dios con otras comendadoras, 60000 mrs. para la dicha casa. Dicho convento fue fundado en 1501 por Isabel la Católica con los bienes de la madre de Boabdil, para recibir a las hijas de los comendadores de la orden de Santiago
A su criado Alonso de Belmonte, quince mil maravedíes, que ya le prometió con motivo de su desposorio y no se le pidan cuentas como mayordomo de su hacienda
A su criado Hernando de Avilés, quince mil maravedíes
A su criada, María, hija de Pedro de Moraga, vecina de Valtablado, 4000 mrs, para su ayuda y casamiento
Se paguen a Pedro de Tamayo, 5000 mrs. que le prestó
A Pedro de Mendoza lo que se le debiere, pues ha tenido algún tiempo su persona y bienes
A su criado Julianico, hijo de Gonzalo de Belmonte, 10000 mrs.
A Juan de Cotillas, dos mil maravedíes
Encomienda a su hija isabel de Perola a su sobrino Pedrola y sus hijos
A María de Mendoza, hija de Alonso de Belmonte, 10000 mrs.
Deja como heredera universal de todos sus bienes a Isabel de Pedrola
Como cabezaleros testamentarios: Isabel de Pedrola, al clérigo Alonso de Araque
Testigos: Pedro de Piñán, el bachiller Pallarés, Juan Alvarez de Herriega, Juan del Pozo el mozo, Francisco del Castillo tejedor, vecinos del Castillo. Escribano, Gonzalo de la Rambla

Testamento de Catalina Suárez de 22 de mayo de 1514

"En el nombre de dios padre hijo e espíritu santo tres personas un solo dios verdadero y de la bienaventurada virgen María por quanto el derecho y buena rrazón todo buen cristiano y fiel es tenido de hazer conosçimiento a su Dios trino e uno que lo crío e hizo denonada a su ymagen y semejança y señaladamente por otros benefiçios e graçias que de él rresçibió que es para aver la primera que el hizo y creó en este mundo a su ymagen y semejança la segunda porque le dio seso y entendimiento para le conosçer y amar y loar porque bien obrando es para aver salvaçión en la su gloria e acatando que toda persona viva en carne es obligada a la muerte y della no se puede fallesçer"

Se hace llamar Catalina Jiménez en el testamento
Sea su cuerpo enterrado en la capilla de Santiago de la iglesia de San Juan del Castillo de Garcimuñoz (su marido será enterrado en la capilla de Jesús), donde está enterrada su madre Inés de Alcaraz, " e los clérigos de la dicha yglesia del señor San Juan y los frayles del monesterio del señor Santo Agustín de la dicha villa vengan con la cruz a llevar mi cuerpo e que me entierren en el ábito del señor San Francisco y que para el dicho mi enterramiento se hagan nueve çirios e dos hachas para acompañar la cruz e que en otra semejante mi señor y rredentor Ihesuchristo fue puesto y crusçificado y los nueve cirios acompañen mi cuerpo en rreverençia de santo gozo que nuestra señora rresçibió quando se vido madre de Dios"
Deja las misas acostumbradas y añal de pan y vino para su aniversario. Destaca una misa cada miércoles en la capilla de Santiago de la iglesia de San Juan a pagar de las rentas de la dehesa de los Aragoneses y catorce misas en la capilla de los Remedios del monasterio de San Agustín, en honor de la virgen cuando se vio madre de Dios y en honor de la quinta angustia que la virgen sintió cuando recibió el cuerpo de Jesús, y otra misa en dicha capilla para el día de la visitación, deja dinero para mantener la lámpara de aceite de la dicha capilla
Limosnas para la fábrica de San Juan, las cuatro casas del señor San Lázaro del obispado de Cuenca y las ermitas del Castillo
Deja una cantidad para que se siga manteniendo una procesión de la que se declara devota: el cuerpo de nuestro redentor Jesucristo era sacado una vez al año de la iglesia de San Juan Bautista para visitar enfermos. También se dejan 150 mrs. para pagar a aquel que tañe cada noche la campanilla de las ánimas del Purgatorio. Deja pagadas misas para sacar las ánimas del purgatorio en la capilla del señor Santiago y en la capilla de Jesús, que dice hizo su padre Andrés Jiménez (al que tenemos por tal y no de su marido, de hecho, en el testamento se hace llamar Catalina Jiménez)
Deja a Tristán Ruiz de Molina el quinto de sus bienes y como heredera de todo los demás a su hija Isabel de Pedrola
Juana, su criada del Almarcha, recibe unas faldillas blancas
A Juana de Mendoza una losa de Contrai
A María Suárez, su esclava, ahora horra, una cama de ropa

Codicilo de 23 de mayo de 1514

La dote matrimonial de Catalina Suárez que dio a su marido el comendador (160000 mrs. correspondientes a la cuarta parte de la dehesa de los Aragoneses) ha de pasar a la muerte de este a su hija Isabel de Pedrola
Junto a Isabel de Pedrola (que por esas fechas ya está casada con Rodrigo Pacheco) se deja como heredera universal a Francisca, hermana de la anterior y monja en las comendadoras de Granada, reservando para la primer el tercio y quinto de mejora de la herencia
Se funda una capellanía dotada con 20000 mrs.

Codicilo de 23 de septiembre de 1528

Deja a Agustín de Pedrola, su nieto el quinto de sus bienes. Hemos de deducir que este Agustín es hijo de un hijo fallecido del matrimonio de Catalina con Tristán, llamado Sancho Sánchez de Pedrola. Declara que sus señores son Andrés Jiménez de Pedrola y Violante Olivares. Sus padres serían Inés de Alcaraz y ...

GENEALOGÍA
Andrés Jiménez de Pedrola y Violante Olivares, padres del comendador Tristán Ruiz de Molina
... e María de Alcaraz, padres de Catalina Suarez

Inventario de bienes del comendador Tristán Ruiz de Molina en el momento de su muerte:

  • Unas casas principales en Castillo de Garcimuñoz en la plaza, surco de Diego Vázquez, Juan de Monteagudo, hortelano y Hernán González Cañizares, cargada con 1300 mrs. de censo a favor del cabildo de la iglesia de San Juan Bautista, para unas misas para sus padres Andrés Jiménez de Pedrola y Violante Olivares, en la capilla de Jesús. Las casas se tasaron en 100000 maravedíes y contaban con una cueva con cuatro tinajas grandes y dos pequeñas.
  • Un esclavo que se dice Antón de color negro
  • Una jaca de color castaño. Antes Sancho Sánchez de Pedrola recibe un caballo morcillo valorado en 50 ducados.
  • Chamarras, capuces, bonetes, pantuflas, guarnición de mulas, gualdrapas, espuelas, arboledas, arcas, sargas, mantas valencianas, cueros, sillas, manteles, sábanas, paños, almohadas, sábanas, maseras, cueros de vino, tinajas, calderos, sartenes, bacinas, asadores, trebedesas, parrillas, badiles, cucharas, azadas, pesos, arreles, quitara, portacartas, almofrez, mesas, colchones, escribanía (con tres mil cuatrocientos mrs), candeleros, candiles, torno, arneses, testeras, platos, cubiertos, ballestas (el valor de una ballesta es de tres ducados), armatoste de ballesta, bancos, camas, lanza de hierro, cuchillos y tenedores, martillos, tenazas, látigos, piezas de vidrio, dos gallos, seis gallinas, capacho, 17000 mrs. de la renta del cuarto de los Palacios, 1800 mrs. de un labramiento de la Orden, 9000 maravedíes de los 18000 que tiene de merced real sobre las rentas reales, otros 9000 mrs. de pan y agua de la renta de dehesas, otros 13000 mrs de otra renta.
Estos bienes se venden en almoneda un cinco de febrero de 1533, entre ellos el esclavo por seis mil y sesenta y ocho maravedíes y la jaca en tres mil maravedíes, tres cabras, 480 mrs, una tinaja, un real; seis gallinas, cinco reales y dos gallos, real y medio. Un cordero apenas si llegaba a los 30 reales


CABILDO DE LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA del CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

Se reunía en la capilla de Santiago (que era de la familia Alcaraz). Una composición de ese cabildo nos ha quedado para el año 1528, 17 de octubre. Un abad, un prior o cura propietario de la iglesia y cinco capellanes. Gregorio de Alcaraz, abad mayor, Sancho de Quintana, prior y cura del cabildo, Garci Hernández de Alcaraz, Hernando de Belmonte, Ambrosio Hernández de la Cañada, García Hernandez de Vera y Diego de Belmonte, todos capellanes intitulados en esa iglesia. Es de presuponer que el cargo de abad mayor quedara reservado a la familia conversa de los Alcaraz, que tenía por capilla propia y lugar de enterramiento la capilla de Santiago.

ACHGR, 10873-3