El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

Imagen del poder municipal
EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

Monday, January 26, 2026

De los Avilés, Ramírez y León

 El 16 de septiembre de 1560, un fraile franciscano salmantino se presenta ante la justicia belmonteña. Se trata de Juan Ramírez, profesa en el convento franciscano de la ciudad de Salamanca, donde es lector de Teología, que luego llegarí a ser provincial de la provincia franciscana de Santiago y estuvo presente en el concilio de Trento. Ahora, llega desde Salamanca en busca de su ascendencia y linaje a esta villa manchega. Aunque el fraile se escondía tras el apellido Ramírez, procedente de Villaescusa, el apellido paterno era León, como el del conocido fray Luis. De hecho, el bisabuelo del primero y el abuelo del segundo eran primos hermanos, Gómez Fernández de León, el del franciscano, y Gómez de León, el del poeta y agustino, si bien, el primero de ellos era más conocido por haber sido condenado por hereje, judaizante, por la Inquisición en 1529. En cualquier caso, un primo hermano y otro decían proceder de las montañas de León y ser hijosdalgo. Pero en la Mancha se conocían todos y los hidalgos habían tenido que tomar casamiento con gentes del lugar, si era posible, mujeres adineradas, y estas se encontraban en Castillo de Garcimuñoz y su mundo converso. Si la ascendencia materna de fray Luis llevaba al apellido Olivares, con fama de judíos, la ascendencia de fray Juan Ramírez, llevaba al apellido Avilés, como fama de poco limpio

El bisabuelo Gómez Hernández de León era problemático por su condena de 1529, pero ahora se presentaba como uno de los veintiuno, hombres principales que regían la villa de Belmonte y mutaba su condena inquisitorial a anfitrión de los inquisidores en su casa belmonteña, en especial, del inquisidor Gumiel. Este Gómez Hernández de León había vivido hasta los cien años y, curiosamente, su muerte se debió producir inmediatamente después de la condena inquisitorial y coincidiendo con los intentos de Lope de León, padre de fray Luis de León, por obtener ejecutoria de hidalguía en la Chancillería de Granada.

También iba contra los León el hecho de que dos del linaje familiar hubieran casado con dos mujeres, cuyos sambenitos colgaban en la colegiata de Belmonte: Juana Rodríguez y Leonor de Villanueva. Dos mujeres de Quintanar, que la familia defendió que no eran descendientes de judíos, aunque reconocían que habían judaizado.

GENEALOGÍA DE FRAY JUAN RAMÍREZ

1.- PADRES

Gómez de León y Ana de Aviles, vecinos de Belmonte

2.- ABUELOS PATERNOS 

Juan de León y Leonor Ramírez (hija de Alonso García, llamado en Belmonte como el "amo del conde" y Juana Ramírez y nieta de Benito Ramírez el sordo -padre de Juana- y pariente del obispo Diego Ramírez de Villaescusa). Además esta Leonor es hermana de la mujer de Martín del Cerro (Mari Ramírez) y de Francisco Ramírez y Alonso Ramirez, vecinos de Belmonte.

3.- BISABUELOS PATERNOS

Gómez Hernández de León e Inés Hernández del Rubio

4.- TERCEROS ABUELOS PATERNOS

Juan de León y Leonor Gómez (otro de los hijos de Hernán Álvarez de León es Lope de León, del que viene el linaje de Fray Luis, por su abuelo Gómez de León y su padre Lope de León. Un último hijo es Gonzalo de León).

5.- CUARTOS ABUELOS PATERNOS

Hernán Álvarez de León y Elvira Hernández de Guadalajara (según los detractores este abuelo era Hernán Sánchez el Habichuelo, relajado y sus huesos quemados)

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2.- ABUELOS MATERNOS

Bachiller Rodrigo de Avilés (jurista, teniente de corregidor en Lorca y Toledo, y hermano del capellán del marqués, otro hermano llamado Juan González, una hermana casada con Alonso Hdez. de Araque y otra hermana casada con Juan Madrid, vecino del Castillo) e Inés López del Rubio

3.- BISABUELOS MATERNOS

Hernán González (uno de los 24 de Castillo de Garcimuñoz) y Marí López, vecinos de Castillo de Garcimuñoz, padres del bachiller Rodrigo Avilés (enterrados en una capilla del convento de San Agustín de Castillo de Garcimuñoz), y Juan Rubio (veintiuno de Belmonte) e Isabel Hernández de Monreal, padres de Inés López Rubio. Hernán González se le atribuía descendencia de Alonso González de Avilés, señor que se llamó de la hazienda de Perona e fundador de la capilla de San Bartolomé en la iglesia mayor del señor San Juan de la villa del Castillo

4.- TERCEROS ABUELOS MATERNOS

Diego Sánchez del Rubio (mayordomo de don Juan Pacheco y fundador de la capilla familiar de San Antonio en el convento de San Francisco) e Inés López, padres de Juan Rubio. Inés López es hermana de Hernando López Barchillón y de Pedro López Barchillón, y también del vicario Juan de Baños

Fray Juan Ramírez tiene una hermana Leonor Ramírez, casada con Baltasar de Inestrosa (que a su vez era hijo del licenciado Inestrosa, natural de Belmonte, y doña Francisca de Olivares, natural de Castillo de Garcimuñoz). El hijo de este matrimonio es Juan de Inestrosa, escribano de cortes

GENEALOGÍA DE FRAY LUIS DE LEÓN

PADRES: Lope de León

ABUELOS: Gómez de León (otros dos hermanos eran el licenciado Pedro de León y Álvaro de León de los 21 de Belmonte -este Álvaro sufre proceso inquisitorial-)

BISABUELOS: Lope de León y Leonor de Olivares y Villanueva (hija de Pedro Rodríguez, vecina de Quintanar y María Rodríguez Olivares de Castillo de Garcimuñoz. Proceso inquisitorial en 1510, reconciliada y cárcel. Sanbenito en la colegiata de Belmonte)

TERCER ABUELO: Hernán Álvarez de León y Elvira Hernández de Guadalajara 

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"Dize Tulio que la justicia es virtud que guarda primero el bien e provecho común e la cosa pública a cada uno de lo suyo en tanto que dize San Agustín que si en el mundo la justicia desfalleciese y el buen regimiento de los pueblos, los reinos, los señoríos serían roberías, e los antiguos dixeron señaladamente, Valerio Máximo que tanto hera que el amor que los antiguos avían a la justicia por sostener la cosa pública que sus propios adversarios amavan quando los veyan justos e quando por justicia e buen regimiento esos tenían e acrecentavan el público bien porque en el buen regimiento está la virtud de la justicia que se guarda e defendimiento contra todos los males e da  a todos camino para todo bien e al tenor de la justicia hace seguros a los trabajantes e a los escriuanos e face a los solescitar sin pabor e para los desanparados, uérfanos e bibdas  es anparaça e façe fuir y espanta, aborrece a todos los malhechores e face a todos los buenos alegrías, en tanto que Aristóteles dize que la justicia e buen regimiento es cosa maravillosa, virtud que las estrellas del cielo allá no se deven conparar de donde el nuestro redentor Ihesuchristo dixo e conpuso e adornó todo los susodicho, puniendo e dando firme esperança a aquellos que sostienen la justicia e rrigen los pueblos en ygualdad para que no aya turbación ni pabor de les sostener, que bienaventurados son aquellos que reciben algunas persecuciones por la justicia, ca de tales es del rreyno de los cielos por lo qual del concejo desta villa de Belmonte, quiriendo e deseando aquesto sostener e guardar, estando ayuntados en la sala de la dicha villa en un día deste presente mes de junio del año del nascimiento de nuestro salvador Ihesuchristo de mill e quatrocientos e noventa e un años, los honrados señores e virtuosos señores Juan Ruyz de Molina, secretario del duque de Escalona marqués de Villena don Diego López Pacheco nuestro señor, su corregidor e justicia mayor en esta dicha villa e su tierra y en todas las otras sus villas e logares del marquesado, e Fernando Alonso de Peñafiel e Juan Ruvio, alcaldes, el comendador Juan de Vitoria e Alonso Gonçales Gruesa e Diego Dïaz, regidores, e Martín Moreno y el alcaide Alonso de Montoya y el bachiller Juan Martínez de Segovia e Diego Martínez e Gómez Fernández de León e Martín del Cerro e Pero Gonçales de Guadalajara e Fernán López Barchillón e Myguel Burillo e Alonso Romero e Pero de Villanueva, personas del número del veyntiuno del regimiento de la villa, estando presente Álvaro de León, escriuano del secreto del concejo"

Las ordenanzas antiguas se remiten a 31 de diciembre de 1389 aprobadas por su ayuntamiento que se reúne en la iglesia de San Bartolomé. 

Posteriormente, en una reunión celebrada en el palacio de don Alfonso Téllez de Girón, en 10 de septiembre de 1432, se discute el pago de impuestos por los hidalgos. En esta ocasión, están presentes Fernán Sánchez y Pero López, alcaldes, Martín Sánchez de Monreal, Alfon Sänchez de la Tahona, Sancho García y Juan Martínez de Tresjuncos, regidores, Juan Sánchez Carrillo, alguacil, Luis Sánchez de Valera, Marcos Fernández, Fernán López Barchillón, Andrés Martínez de Riofrío y otros hombres buenos. El escribano es Diego Sánchez el Rubio. En el concejo se trata que han de pechar los que se tiene por hidalgos (se trata de una modificación de las ordenanzas. Entre los que se tiene por hidalgos están: Alonso Manuel, Alvar Hernández de León, Alonso Álvarez de Iranzo, Diego Maldonado y Juan Zapata. Se dice que no quieren pagar "por los bienes que ovieron de pecheros". Se trata de un primer embrión de hidalgos favorecidos que hemos de suponer recién llegados a la villa y que se han hecho con bienes de población pechera.

En  2 de septiembre de 1447, en una nueva modificación de las ordenanzas se mantiene el concejo pechero. En este concejo, se recuerda a don Juan Pacheco, que acabará cediendo, que todos deben pechar en Belmonte, por privilegios que tiene la villa, incluido el personal de confianza del maestre de Santiago, que en este momento son: Juan de Berrios, Alfon Álvarez y Rodrigo de Mula, su despensero (y que luego adopta el apellido Melgarejo). En esa fecha, Juan Pacheco intentará en mayo de ese año, asimismo, que participen, en las suertes para la elección de oficios, los tenderos, pues estaban vetados y seguirán vetados a entrar en suertes


Testigos en 1560

Juan Evangelista de Valera, canónigo de la colegiata de Belmonte, 48 años

Juan Díaz de Baños, canónigo de la colegiata de Belmonte, 85 años

Andrés Donoso el viejo, 60 años

Cristóbal Donoso, 60 años

Gonzalo Pacheco el viejo. 61 años

Sancho Collado, 60 años

Fernando de Tébar, 50 años

Pedro Ramírez de Montalbanejo, 60 años

Andrés de Alarcón, 56 años. nacido en Castillo de Garcimuñoz, hijo de Pedro López de Alarcón y Ana de Arboleda.

Alonso el Rubio Vanegas, 60 años

Diego de Jara, 60 años (en realidad, su apellido es Guadalajara)

Garci Martínez, clérigo, 47 años

Pedro de Moya, el viejo, platero. 62 años

Hernán Ruiz de Moncayo, clérigo. 60 años

Fernando de la Tahona, 70 años

Francisco García, el viejo, 64 años

Gonzalo Pinedo, 61 años

Gregorio de Inestrosa, 75 años

Diego Rodríguez, clérigo, 60 años

Juan de Piqueras, 64 años

Pedro de Moya, clérigo, 55 años

Pascual Valdeolivas, 60 años

Agustín de Monreal, 60 años

Juana Saiz, mujer que fue de Rodrigo Moya, difunto. 74 años

Licenciado Hernando de Céspedes, 59 años

Alonso de Montoya, el viejo, 76 años. Es nieto de Lope de León (el bisabuelo de fray Luis)

Juan Guerrero, 50 años

Alonso de Morales, clérigo. 54 años

Diego Donoso, 46 años

Alvar García de Monreal, 51 años 

Antón Rodríguez, 90 años

Juan González de Ortgüela, vecino de Honrubia, 72 años

Francisco de Origüela, morador de Honrubia, 61 años

Bachiller Juan de León Campuzano, clérigo de Honrubia, 60 años

Hernando Alonso de Buedo, clérigo de Castillo de Garcimuñoz. 66 años

Catalina de Valera, mujer de Sancho de Alarcón, 75 años, vecina de Castillo de Garcimuñoz. Procedía de Cuenca, pero con 19 años  (en 1504) llega a Castillo de Garcimuñoz para casarse con Cristóbal Torrijos, su primer marido.

Alonso Araque, clérigo de Castillo de Garcimuñoz, 66 años

Isabel García, viuda de Alvaro de Alcaraz, 75 años, vecina de Castillo de Garcimuñoz

Doctor Juan Martínez de Avendaño, 49 años

Pedro de Cañizares, clérigo de Castillo de Garcimuñoz, 53 años

Ana de Arboleda, mujer de Pedro López de Alarcón, 80 años, vecina de Castillo de Garcimuñoz. Dirá que Hernán González fue casado dos veces, la segunda con una mujer de Ocaña, que no parió porque era vieja

Diego de Moya, vecino de Castillo de Garcimuñoz, 75 años. Vivía en le mismo barrio que los González de Avilés.

María de Belmonte, mujer que fue de Luis de Arboleda, 70 años

Francisco Ramírez de Haro, cura de Villaescusa de Haro, 70 años

Alonso López de Mingo Juan, 67 años, vecino de Villaescusa (procede de los Ramírez por Elvira, hermana de Juana, casada con Miguel Sánchez Ortuño)

Juan Delgado, clérigo de Villaescusa, 61 años

Miguel Navarro, 80 años, vecino de Villaescusa de Haro

Andrés de Araque, vecino de Villaescusa de Haro, 58 años

Leonor Ramírez, mujer de García de Castro, 45 años

Cristóbal Díaz, vecino de Villaescusa de Haro, 70 años

LOS AVILÉS DE CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

El apellido Avilés tenía muy mala fama en poblaciones como San Clemente, lejos de orígenes legendarios, se le consideraba ligado al mundo converso y con sangre judía. Fue una de las armas arrojadizas contra los Ortega, por ejemplo, cuando pleitearon su hidalguía. Pero a mediados del siglo XVI, la genealogía oficial de la familia pasaba por una de las principales de Castillo de Garcimuñoz, con la figura de Hernán González, que era uno de los veinticuatro de Castillo de Garcimuñoz, gente principal y adepta a la que el marqués de Villena había reservado el gobierno de la villa. Las genalogías parecían acabar aquí en este Hernán González, pero el doctor Juan Martínez de Avendaño se atrevía a colocar el origen de la saga en un Alfonso González de Avilés, señor de la hacienda de Perona y que había fundado la capilla de San Bartolomé en la desaparecida iglesia de San Juan. De los casamientos de Hernán se sabía poco, la primera mujer Mari López era una gran desconocida, más allá de ser modelo de cristiandad, repetido una y otra vez. De la segunda mujer, se despreciaba, pues era una de Ocaña que por vieja había sido incapaz de parir. 

El matrimonio de Hernán González y Mari López vivía en un barrio donde no faltaban los conversos, así lo reconocía un Diego de Moya, una familia de plateros cuyos apellidos originales son otros. Tuvo cinco hijos: uno capellán del marqués, otro que marcará la descendencia familiar en el pueblo, y dos hijas, una casada con los Araque y otras con los Madrid. Y sobre todo, un hijo el bachiller Rodrigo de Avilés, teniente de corregidor de Lorca y Toledo y jurista y letrado de gran prestigio. El enterramiento familiar sería en una capilla fundada por el padre en el convento de San Agustín.

LOS RAMÍREZ DE VILLAESCUSA DE HARO

La historia de los Ramírez de Villaescusa de Haro comienza con Benito Ramírez el sordo

"El dicho Benito Ramírez que llamaban el sordo, visahuelo de este testigo (Francisco Ramírez, cura de la villa en 1560) e revisahuelo del dicho fray Juan Ramírez, hizo hacer un altar que dizen de San Sebastián en la yglesia mayor de esta dicha villa de Villaescusa, la advocación de la qual es del señor San Pedro y que en él esta sepultado el dicho Benito Ramírez, hincado de rodillas con un capuz negro e un bonete e unos borzeguíes naranjados, porque dezían que andava de aquella manera e que en aquel tiempo fue de los primeros que en esta villa de Villaescusa se llamaron de este apellido de Ramírez" (Descripción del cura Francisco Ramírez)

"Hizo hazer un retablo del señor San Sebastián en la yglesia mayor de la dicha villa de Villaescusa, advocación de San Pedro, en el qual dicho retablo a visto este testigo que se hizo pintar el dicho Benito Ramírez", continúa con la descripción anterior (Alonso López de Mingo Juan)

"Un retablo de los bienaventurados mártires San Sebastián y San Fabián,... en el qual dicho retablo está pintado Benito Ramírez como persona que lo hizo...que es fundamento y cepa de los más perfetos Ramirez" (Juan Delgado)

"Que está puesto el dicho Benito Ramírez hincado de rodillas en lo bajo del retablo, puestas las manos en señal de hazer oración"  (Andrés de Araque)

Las acusaciones de apostasía y herejía contra Gómez Hernández de León (1529)

  • Primeramente, que el susodicho por honra y guarda de la ley de Moysen, para hacer oración judayca se ponía por la cabeça o sobre sí unos estafelines con unas correas según era costumbre de los judíos
  • Tenía en si casa una cámara, en lugar escondido, una lamparilla, donde no había imagen para hace la oración, en guarda y observación de la ley de Moisés
  • Estando en la iglesia, sin ser visto, y como vituperio y menosprecio del Santo Sacramento, hacía oración vueltas las espaldas al altar.
  • Comías los manjares y carnes guisadas de mano de judíos.
  • No comía tocino.
  • "Pater noster el mayor, que nos guarde el criador", tal como dicen esta oración los judíos.
  • Decir que su mujer tenía tanta verdad como la virgen María.
  • Decir Dios no es verdad si eso es verdad.
  • Sobornar a personas para desacreditar como locos a testigos que le habían acusado de herejía.
  • Referirse a los inquisidores con estas palabras: nora mala vengan que andan a tomar por toda la tierra los dichos de las moças de soldada para asir algo de los amos.
  • Decir las torres para los herejes, los muladares para los Christianos cathólicos.
  • Servirse de terceras personas para que hablasen con las personas que le querían acusar y avisarles de que mirasen lo que decían.
  • Referirse a la virgen como la puta vieja vil sangrienta, la puta vil sangrienta.
  • Decir que en otro tiempo se usaba que venían las hadas a hadar, lo qual es supersticioso y ceremonia de judíos.
  • Diciéndole una persona, qué grandes hombres ace la yglesia, él contesto, otros mejores desace la Inquisición. 
  • Decir tal como lo hacían los judíos: loado sea el criador, que hiço el cielo y la tierra y el mar y las arenas y que abrió el mar por doce carreras.
  • Decir en abierta crítica al Santo Oficio, que el lobo y la vulpeja todos son de una conseja y que el inquisidor y cierto letrado se aconsejaban y pagaría él y otra persona acusada con sus haciendas y pellejas. Y que pagaban justos por pecadores.
  • Por encubridor de herejes, de cierto hereje al que había escondido en su casa y luego facilitado la huida a Portugal.
  • Simular estar excomulgado por no manifestar sus delitos.
La sentencia contra Gómez Fernández de León le absolvía de herejía, pero le conenaba por blasfemar contra los inquisidores: le debemos condenar y condenamos a que el domingo o día de fiesta ande en una procesión que se hiciere en la iglesia colegial de la villa de Belmonte en cuerpo y sin bonete y sin cinto con una vela de cera encendida en las manos detrás de la cruz y así esté en pie junto a las gradas del altar mayor  y que no se humille sino al alzar y consumir y que después de la dicha misa se ofrezca la dicha candela al presente con un real, más le condenemos a que dé y pague para los gastos del Santo Oficio, al receptor, sesenta mil maravedíes. Se le absuelve de cualquier sentencia de excomunión. La sentencia se da en Cuenca, a 23 de agosto de 1529. Para entonces, Gómez Fernández de León yacía en la cama enfermo, cuando se le leyó la sentencia. Su salud se agravó y no pudo estar presente cuando la sentencia se leyó en la colegiata de Belmonte un cinco de septiembre, pero sí que estaría presente el 26 de septiembre para cumplir su condena y humillación pública. Poco tiempo despúes murió, con 85, 90 o 100 años, según los testigos. 

Los Avilés de Castillo de Garcimuñoz

Se trata de la misma rama de ls Origüela, con el mismo antecesor reconocido común Alonso González del Castillo Avilés y Origüela, señor de la hacienda de Perona. En 1605, se decía de ellos: oyó a Diego de Haro Montoya y a otros que tiene poca edad para testigos que la aguela materna del dicho don Juan que se llamó fulana de Avilés fue de los Origüelas, que este apellido tiene muy mal nombre y que este testigo tien un hermano que se dice Andrés Donoso Romero familiar del Santo Oficio, el que se casó en la villa de San Clemente, donde ay oriuelas que son confesos,que vinieron de la villa del Castillo de Garcimuñoz"

El carácter converso de esta familia Origüela*Avilés lo confirmaba el comisario del Santo Oficio de Altarejos: por mandado de la Inquisición de Cuenca fue como comisario a llevar unos sant benitos a la villa de Sant Clemente y entre ellos yuan unos que decían oriuelas... que el ynquisidor estaba aquí de visita porque de viejos  se auían caydo y volvieron a renovar... aquí (en Castillo de Garcimuñoz) conoció a un Juan Gonzalez de Oriuela que estaba en mala reputación y deste quedaron un clérigo su hijo que se llama Francisco de Villamayor y el dicho Juan tuvo aquí hermanos que no se acuerda... y un Christoval de Garnica que también es Oriuela... y otro que se llama Alonso de Avilés, 

Hacia 1605, a Cristóbal de Garnica, Andrés de Villamayor y Pedro de Líébana Áraque se les tenía por Origüelas. Los Garnica se habían manchado, siendo limpio el primero que llegó a San Clemente, por matrimonio con los Origüela.

Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.3935



Thursday, January 22, 2026

Francisco Alarcón y de Peñafiel

 Francisco Alarcón y de Peñafiel, caballero de la orden de Santiago (1639), natural de Belmonte, del Consejo de Su Majestad en los Supremos de Justicia, Guerra y Hacienda, General de la Inquisición y Presidente del Honrado Concejo de la Mesta. Es de imaginar que los estudiosos de genealogía no hayan desperdiciado el tiempo con este hombre, que en sus pruebas para obtener el hábito de Santiago pasó por cristiano viejo, libre de sangre judía, pero es de dudar que no tuviera ascendientes judíos. Es más, creemos que estamos ante un pariente directo de Lope de Vera y Alarcón, sanclementino y mártir de la religión judía. que fue condenado por la Inquisición. Reafirmado el carácter de cristiano viejo, en sentencia que abre todas las dudas, nos dirá don Juan de Araque Buedo: en Belmonte, no se calla nada. O donde no se callan falta, añadirá Pedro Burillo. Quizás esa fuera la razón por la que la probanza de testigos se hizo en Madrid y no en Belmonte. Por otro lado, el origen familiar está en Osa de la Vega, donde la familia poseía gran hacienda de tierras de cereales. De allí, proceden los hermanos Cuenca, oficiales del Santo Oficio en San Clemente y que apoyarán las pretensiones de Francisco de Alarcón.

El pretendiente pasaba de los sesenta años en 1639. El 23 de julio de ese año se le dará hábito de la orden de Santiago, del que ya goza un nieto suyo. Nacido hacia 1579. Sus padres eran Diego Rodríguez de Vera y Alarcón y Ana Alarcón. Sus abuelos paternos Pedro Rodríguez de Alarcón y doña Mencía de Cuenca y Vera. Sus abuelos maternos, Diego de Peñafiel y Alarcón y doña Inés de Alarcón. Todos ellos eran vecinos de Belmonte. Ambos abuelos del pretendiente tuvieron hacienda de tierras de pan llevar en la villa de la Osa que es lugar pechero y por ser tales hijosdalgo nunca pecharon y al presente la tienen asimismo en la villa de El Pedernoso y en dos casas tiene su escudo de armas muy antiguo en Belmonte. Pertenecían a la cofradía del Santísimo.

La formación inicial de Francisco de Alarcón debió ser en la villa de Belmonte, donde estudiaría gramática con los jesuitas en su Colegio que gozaba de gran prestigio. En estos estudios de gramática, los sanclementinos estudiaban latín.

Testigos que declaran en Madrid, pero son de la Comarca, 1639: 

Bachiller don Alonso del Olmo y Valencia, abogado de los Reales Consejos, natural de Santa María del Campo

Padre Francisco Chacon, jesuita, natural de Belmonte

Padre Andrés de Montoya, jesuita, natural de Belmonte

Don Rodrigo de Ortega, natural y vecino de San Clemente, señor de Villar de Cantos, regidor perpetuo de San Clemente y alguacil mayor de Vara de Rey. 47 años. Estudia gramática en Belmonte.

Don Juan de Araque Buedo, vecino y natural de la villa de San Clemente, 55 años

Fray Francisco de Moya Maldonado, franciscano, natural de Belmonte

Don Juan Osorio Y Guadalajara, abogado de los Reales Consejos y natural de Belmonte.

Don Francisco Piñán y Castillo, vecino de Castillo de Garcimuñoz. 50 años

Don Luis de Céspedes y Cárdenas, caballero de la orden de Snatiago, natural de Ocaña

Blas Ramírez de Villamayor, relator del consejo de Castilla y familiar del Santo Oficio, natural de Belmonte

Juan Ramírez, de la orden de San Basilio y natural de Belmonte.

Fernando de Montoya y Espinosa, natural de Vara de Rey, estudió gramática en Belmonte.51 años.

Pablo de Cuenca, natural y vecino de San Clemente, residente por mucho tiempo en Belmonte, 48 años. Sus padres eran de Osa de la Vega.

Fray Pedro de Tébar de la orden de San Francisco, predicador de su majestad y calificador del Santo Oficio. 58 años (nacido en 1581). Dice ser natural de San Clemente, pero sabemos que su padre, Diego de Tébar,  por esas fechas estaba en Lima. Lo  mismo cabe dudar de su afirmación de haber estudiado gramática en Belmonte. Es más habla de oídas: y ansí lo oyó este testigo a don Cristóual de Téuar su tío, cura de la villa de San Clemente y dignidad de la Santa Yglesia de Quenca, que murió de setenta y cinco años y murió más de dieciséis y fue el hombre de más noticia de linajes de la Mancha. Así, pues podríamos retrasar el nacimiento del cura Cristóbal de Tébar a 1548 y su muerte a 1623.

Fray Bartolomé de Tébar, de la orden de San Agustín, residente en el convento de San Felipe de Madrid. Es hermano del anterior, dice haber nacido también en San Clemente y haber estudiado gramática en Belmonte. 59 años, nacido en 1580. Si dicho se basa en su tío, el cura.

Licenciado Antonio Muñoz, abogado de los Reales Consejos.

Fray Pablo del Olmo, trinitario, natural de Belmonte.

Pedro Burillo, natural y vecino de Belmonte.

Juan Martínez del Olmo, vecino de Belmonte.

Francisco Varela Osorio, clérigo de Belmonte

Licenciado Francisco Martínez de Perona, beneficiado de San Clemente y natural de esta villa. Estudia cuatro años gramática en la villa de Belmonte. 40 años, nacido en 1599

Juan de Haro Castañeda, presbítero y vecino de San Clemente, estudiante en Belmonte. 55 años 

Miguel de Monsalve, abogado de los reales Consejos, natural de Iniesta, estudia gramática en Belmonte. 50 años.


Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.194

Wednesday, January 21, 2026

Las alianzas familiares valencianas de los Calatayud

 Antonio Calatayud y Toledo Blanes, un aspirante al hábito de Santiago con siete años: Era hijo de Luis de Calatayud y Toledo, caballero de Calatrava y señor del Provencio y de doña Ana María de Blanes, natural de Valencia. Era nieto, vía paterna de don Antonio de Calatayud y doña María de Sanoguera, señora de Catarroja, ambos naturales de Valencia. Los abuelos maternos eran Guillén Román de Blanes, natural de Valencia, y doña Ángela Adrián, natural de Aragón.


LOS CALATAYUD

1.- Luis de Calatayud y doña Aldara de Toledo, ella natural de Toledo

2.- Manuel de Calatayud y Toledo y doña Margarita Ladrón de Bobadilla, ella natural de Valencia

3.- Antonio de Calatayud y doña María Sangonera (señora de Catarroja

4.- Luis de Calatayud y Toledo (o Luis de Guzmán, señor del Provencio y Catarroja) y doña Ana María Blanes

5.- Pretendiente: Antonio Calatayud y Blanes

PARTIDA BAUTISMO PRETENDIENTE

En 19 días del mes de enero de 1597 años, baptizó el bachiller Francisco Martínez, beneficiado de esta iglesia, un hijo del señor don Luis de Guzmán, señor de esta villa del Provencio y Catarroja y de doña Ana de Blanes, púsele por nomobre Antonio, fue su compadre el licenciado Miguel Martínez de Perona, cura de esta villa. Testigos; el señor Antonio López de Perona y el señor Alonso López de Perona, clérigos. Firmé el bachiller Francisco Martínez

Testigos en El Provencio

Licenciado Miguel Martínez de Perona, notario del Santo Oficio, sesenta años

Alonso Carrasco de Cuélliga, sesenta años

Lázaro Martínez de la Carrasca, 70 años

Juan de Torremocha, 66 años: a oído decir que esta casa (la de los Calatayud) procede de los reyes de Aragón, del infante don Manuel, que fundó esta villa del Provencio

Alonso Provencio, 65 años.

Francisco de Rueda, 75 años

Cristóbal Fernández, 74 años

Alonso Sanz del Campillo, 72 años

Pascual Sánchez Merchante, 73 años, regidor

Alonso de Perona, alcalde y familiar del Santo Oficio, 51años.

Juan López de Grimaldo, 82 años

Pacual Galiano Merchante. 60 años

El bachiller Perona. 53 años

Lope Sanz de las Casas, 74 años

Hernando Jérez, 66 años

Alonso de Medina, el viejo. 66 años

Testigos de Valencia

Mosén Pedro Navarro, rector del colegio de la Purificación. 52 años

Don Cristóbal, mercader, 56 años: y en el linaje de Sanoguera a visto este testigo muchos hábitos de San Juan y de otras órdenes y a oydo decir que el linaje de los Blanes desciende de la casa de Saboya. Los Blanes han tenido habítos de Montesa

Gaspar Luis García, secretario de la Generalidad y diputación del Reino de Valencia, 64 años

Mosén Pedro Poma, natural de Morella y vecino de Valencia, beneficiado en la iglesia mayor de la Seu, 70 años

Héctor Roiz Corella, 79 años

Mosén Miguel Martín de Biel, beneficiado de la iglesia mayor de Valencia, 66 años

Gaspar Juan Micó, notario y escribano mayor de las cortes eclesiásticas de Valencia., 67 años

Don Joaquín Mascón. 64 años

Juan Bautista Calvet, 70 años

Don Gonzalo Llanzol de Romaní, caballero del hábito de Montesa y comendador de Villafame, 57 años

Don Juan Maicas Ares, caballero y archivero de Su Majestad en el Reino de Valencia. 71 años

Don Luis de Berbegal Masa de Lizana, escribano de mandamiento del Rey y natural de Barbastro, 65 años. 65 años

Don Cristóbal Valterra

Don Francisco de Villanueva, 65 años

Don Carlos Juan de Torres. 66 años

Don Ginés Rabaza de Perelló, 68 años

Don Francisco de Valterra, 50 años

Don Francisco Llanzol de Romaní, señor de Gilet, 60 años

Fray Cristóbal Sánchez de Borja, vicario general de los servitas, 52 años


Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.1389

Vera y Carrasco, pasajero a Indias

 Antonio de Vera y Carrasco pasará a Indias, Perú, en 1604, junto a otros dos criados al servicio del mercader Pedro González Refolio. Es un joven de 26 años, de buen cuerpo y de nariz chata. Hijo de Gabriel Vera y Elvira Carrasco; su madre muere y el padre pasará a Indias, donde reside en el momento de pasar el hijo

Cuenta con los testimonios favorables: Francisco de Resa, Gregorio Guerra, Miguel López de Lope, PedroYáñez de Mérida, Miguel Mancheño

Archivo General de Indias, CONTRATACION,5291,N.30


Valorar posible relación con  los Vera y Alarcón

Sunday, January 4, 2026

Villarrobledo (1644)

 A comienzos de 1644, el reloj del ayuntamiento de Villarrobledo ya no funcionaba. Las rentas y propios del pueblo estaban embargados para la pega de los réditos de los censos. A comienzos del mes de marzo el síndico denunciará el encamaramiento del trigo por algunos particulares para venderlo a un precio superior a la tasa, en un contexto en el que el abasto de pan para los pobres no está garantizado.

Las nuevas exigencias de soldados para Cataluña y otras partes (léase Portugal y presidios) es contestada fuertemente por la villa, para la que su única obligación contractual entre el Reino y el Rey es aportar cien soldados de milicia y eso ya lo ha hecho. Se dice claramente que no hay gente en el manejo de las armas para reclutar y se propone ya una solución que se adoptará por la monarquía en 1646: la composición de milicias. Ahora se dirá: que podrá haber dinero para las dichas guerras en lugar de soldados. Villarrobledo se desentendía de la leva de soldados, y mandaba a su procurador con un mensaje claro: para que confiera con los señores superintendentes a quien toca la conducción y levantamiento de la milicia.

A las reservas de las villas para mandar soldados, respondía el Consejo de Guerra, a mediados de febrero, a través del corregidor de Cuenca solicitando la vecindad real de la villa y los listados de milicianos desde el año 1635. La villa mandará procurador para que la exigencia de soldados se adapte al decreciente número de vecinos. Pero, para el diez de abril se pide estén conducidos 25 soldados de milicia a San Clemente. El once de abril se reiteran tanto las órdenes para enviar los cuatro carros que se han vuelto a pedir (la villa alegará que ya había aportado carros el año anterior) como los 25 soldados. El día 13 se presenta un ejecutor a por 2 carros, diez mulas y 5 carreteros. Se confeccionó un listado de 51 labradores que podía aportar carros y mulas. Villarrobledo se niega con buenas palabras y recordando agravios de mandar los 25 soldados, pero desde San Clemente se recordaba la obligatoriedad de mandar los soldados y una multa de 400 ducados por los incumplimientos, Villarrobledo alegará que su población es menos de la mitad de hace unos años y que no encuentra los veinticinco soldados entre los sorteados ni es capaz de apresar a los fugitivos. Se enviará nuevo ejecutor a la villa para la leva y el 26 de abril se hace presente en la villa el sargento mayor Francisco González de Torres. Sin embargo, el ayuntamiento de Villarrobledo se negará a cumplir con los mandatos del sargento mayor, no es hasta el cuatro de mayo que se decide enviar ocho o diez soldados con 250 reales para los gastos de conducción. El 18 de mayo se mandarán, por fin 18 soldados, con un gasto total de 1900 reales. Los hay solteros, sorteados, pero también casados con hijos y fugitivos o los que cuben plaza de los ausentes. También saldrán de la villa 350 fanegas de cebada para el ejército de Aragón y conducir hasta el Toboso. El siete de junio se hará nuevo sorteo para sacar diez soldados que faltan para el cupo de veinticinco exigidos (tres de los dieciocho anteriores han debido desertar). Se sortean 36 mozos para esos diez, muestra de que la villa todavía tiene potencial de hombres para la guerra.

La conducción de los soldados era un problema grave, en el caso de los diez soldados que ahora se reclutaban debían de ser llevados a Priego donde se encontraba el sargento mayor Francisco González de Torres. La leva de soldados ese año de 1644 se había centralizado, ya desde el año anterior, en Cuenca (lo que no obvia para la colaboración del corregidor de San Clemente si el sargento mayor no se podía desplazar) y los soldados se concentraban allí donde estaba el sargento mayor para el reclutamiento de compañías, que para el caso del corregimiento de las diecisiete villas, el centro de encuentro era San Clemente. Al haberse puesto en marcha las compañías de soldados reclutados (creemos que se trataba de una única compañía de 150 soldados) con destino a Cataluña y sin haberse completado, los nuevos reclutas se debían  incorporar allí donde estaban sus compañías, corriendo con los gastos los concejos. El traslado, por ejemplo, de diez soldados villarrobletanos a Priego no era operación fácil, pues necesitaba de cinco cabalgaduras mayores, cinco guardas para evitar deserciones, un mozo que hiciera de cocinero para darles de comer, cinco pares de grillos para los más recalcitrantes y lo demás necesario para el sustento. Se hacía cargo de la conducción un comisario nombrado por el ayuntamiento, que llevaba consigo doscientos reales (aparte de su salario). Además se conminaba a Villarrobledo a aportar un donativo de mil ducados de plata para entregar en la villa de San Clemente, que se decía provisional hasta la llegada de los galeones de Indias.

Muestra de las dificultades del reclutamiento es que para comienzos de julio todavía quedaban por sacar cuatro de los veinticinco soldados y quinientos ducados de condenaciones por pagar. Los cuatro soldados no saldrán hasta agosto, junto a sus guardas y los 400 reales de costas del viaje.

La hacienda de Villarrobledo estaba arruinada, en vano solicitaba se cumplieran los mandamientos reales para que en las villas no hubiera mas de un ejecutor de rentas coincidiendo en el tiempo. Se volvía a insistir, en el mes de octubre, que la villa era de menos mil vecinos. No obstante, se reconoce una población escasamente arraigada y flotante que debería ser objeto de predisposición para futuras levas: se prendan todas las personas ociosas y malentretenidas que se sacaren en esta villa y sus términos y jurisdición. Muestra del mal momento de la villa era que uno de los arcos de la casa del ayuntamiento, el que daba a la calle del Beneficio, presentaba síntomas de quiebra, amenazando a toda la obra y resto de arcos del edificio.

El 17 de octubre se piden desde Alcaraz otros diez soldados de presidios, pero diez días después no se ha hecho efectiva la orden.



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Quiebras de millones, hasta seis

Millones y uno y dos por ciento con Alcaraz

Se adeudan cantidades del donativo para las guerras de Italia de 1629

Ginés Vara de Rey, abogado en los Consejos sigue gestiones en Madrid en torno a la dehesa Potrera


(NO se conservan actas de 1645)



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Thursday, January 1, 2026

Villarrobledo (1643)

 El año comenzó recibiendo Villarrobledo al corregidor Antonio Sevillano para someter a los oficiales concejiles a juicio de residencia. En marzo, aparecen en las actas municipales los pobres de solemnidad, antiguos labradores arruinados que declaran no poder pagar los impuestos. En realidad, la primera parte del año los problemas son recurrentes para poder pagar los impuestos por la situación de necesidad y la ausencia de muchos vecinos. Villarrobledo dice tener mil vecinos poco más o menos, presentando un estado ruinoso que le impide nuevas levas de soldados. Así, se opone a enviar once soldados de presidios más a Alcaraz.

A comienzos de mayo, llega orden de 20 de abril desde Huete de Francisco González de Torres, sargento mayor, para que se tenga prevenida la milicia para una nueva movilización: el modo de proceder del concejo será claro. Primero se echara mano de los fiadores de los soldados fugitivos, luego de los que estando en los padrones no hayan salido en leva alguna, por último, sortear entre el resto. Villarrobledo tiene problemas para aportar más soldados, el sargento mayor condenará a la villa con mil ducados, la mitad para gastos de guerra, por incumplir sus obligaciones militares. La villa acabará cediendo y remitiendo los soldados en la sesión de 25 de mayo, si bien el sargento mayor solo aceptará tres de ellos, de una cifra indeterminada. Ya en dos ocasiones anteriores ha rechazado soldados enviados, sin duda por sus tachas. Se exigen 4 carros y dos  pares de mulas y dos mozos por cada uno de ellos para el ejército por don Antonio Miranda, del Consejo de Castilla y para llevar a San Clemente. Antes se habían llevado otros dos carros a Villanueva de los Infantes.

En cuanto a la participación de la nobleza en la guerra, tenemos el testimonio del capitán don Fernando Pacheco, con motivo de protestar por obligarle a aportar uno de los carros. Nos dice que había servido al rey como motivo del sitio de Fuenterrabía y que lo había vuelto a servir con motivo de la jornada real de 1642, esta vez junto a su hijo don Juan Pacheco y Toledo. Es más eran los dos únicos hidalgos que habían servido en Cataluña. Su hacienda se había agotado, tanto él como su hijo disponían de dos caballos, de un par de mulas cada uno y dos criados  con las que labraban las tierras que tenían acensadas y arrendadas de don Iñigo Pacheco Mendoza (hemos de suponer las de Sotuélamos). La familia, a falta de ganados, vivía de su hacienda agraria y de un juro que le rentaba cien mil maravedíes al año, pero parte de estas rentas iban a pagar los censos con los que las tierras estaban cargados. Además se confesaba que había de dividir su hacienda entre tres herederos.

Las quejas de Fernando Pacheco fueron contestadas por el síndico de la villa, Martín Calero Girón, que criticaba a aquellos dueños de ganados y poseedores de dos o tres pares de mulas que se negaban a contribuir a las exigencias de carros. En la villa, los labradores que había poseían una o dos mulas nada más, gente pobre sin otro caudal que sus labores.

En un hecho que se repetirá después en otros pueblos, Juan Cantero Moragón presentará un título de alcaldes mayor de rondas, provisto con real cédula de 4 de mayo, que será fuertemente contestado por los capitulares, por ir contra los privilegios de primera instancia que reserva la justicia a los alcaldes ordinarios. Este hecho que se repetirá también en Iniesta es el precedente de la aparición de justicias mayores, en la segunda mitad del siglo XVII, en el corregimiento de la diecisiete villas, si bien la generalización responde asimismo a los procesos de villazgo y nuevas exigencias de jueces superiores que actúen con comisión ante las suspicacias y parcialidades de los alcaldes locales. Aunque en este caso concreto, lo que hay es un intento de control de la justicia villarrobletana: se acusaba de parcialidad con Juan Jiménez Romero, alguacil mayor, y el intento de control del abastecimiento de carnes. Otros como Francisco Merchante compraban el oficio de fiscal perpetuo por 350 ducados.

1643, a diferencia del año 1642, será un año de recuperación en la desgracia de los tiempos: por parecer el año y cosecha algo fértil. El tributo en hombres se empieza a sustituir por el dinero, se sacaran 1400 reales de la venta de cien fanegas del trigo del pósito para pagar los llamados "infantes".

Tuesday, December 30, 2025

Villarrobledo (1642)

 A comienzos de 1642, Villarrobledo seguía agobiada por las deudas. Todavía estaba hipotecada por los préstamos contraídos por la ensancha de la jurisdicción, los réditos de 24000 ducados pagados a Pablo de la Peña, y por la exención de San Clemente, los réditos de 20000 ducados pagados al marqués de Cañete y a otros vecinos de Madrid. A esto se sumaban otros censos tomados por el ensanche de la plaza, la compra de pinares y los donativos dados a la Corona por la guerra. Los bienes del concejo y de los vecinos estaban hipotecados, muchos de ellos había optado por abandonar el pueblo ante la insufrible carga impositiva y la esterilidad sucesiva de los años. Para conseguir que la villa pagase sus deudas y evitar que se despoblara se había decidido establecer una nueva carga, el llamado rediezmo, de cada cien fanegas de cereal cosechado por particulares se debía pagar una fanega para el pago de las deudas de la villa.

Las obligaciones militares continuaban; entre ellas, la leva de soldados de presidios. Diez nuevos soldados se habían pedido a Villarrobledo para conducir hasta Almansa. El diecisiete de febrero llega la orden del superintendente de milicias don Juan Santelices y Guevara pidiendo soldados. Se ha intentado cubrir el cupo con voluntarios, pero al no haberlos se tira de la antigua milicia del Reino. Los soldados han de estar listos en San Clemente para el 19 de febrero; Villarrobledo aportaba cien soldados de los quinientos del partido. En esta leva de trata de suplir sesenta soldados que faltan en el partido para los quinientos, ocho en Villarrobledo. Pero se anunciaban nuevos sacrificios y se pedía por Rodrigo Santelices el tres de marzo un padrón de todos los hombres de dieciocho a cincuenta años en el plazo de ocho días. El esfuerzo de Villarrobledo estaba siendo tremendo, en los últimos seis años (1636-1641), la villa había aportado más de quinientos hombres (si extrapolamos las cifras al partido de San Clemente, estaríamos hablando de más de 2500 hombres). Villarrobledo se estaba despoblando:

de auerle servido en seis años (al Rey) con más de quinientos hombres y particularmente con la gente de la compañía de milicia, causa que esta villa está despoblada  de mucha vecindad, mediante lo referido en el dicho tiempo an faltado mil vecinos.

Para el 25 de marzo son llamados los hidalgos de la villa a una jornada en Portugal. El ayuntamiento responde extrañado a este llamamiento militar, pues la milicia está en Cataluña y debe desconocer el levantamiento del reino vecino. Se llama a tres cuartos de los regidores a acompañar al rey en la jornada. Y por último, se establece una nueva leva de milicia para levantar cien soldados en el partido de San Clemente. Para el 23 de abril deben estar los hidalgos y regidores listos, pero los litados previos nos dicen que la mayoría se excusan del servicio militar. En el terreno de las milicias, los Santelices son sustituidos por un nuevo superintendente Pedro Morquecho, que el 29 de abril está en Villarrobledo procurando sacar dinero y trigo para una compañía levantada y que esta vez cogerá el camino de Requena, y no el tradicional de Molina, para dirigirse a Cataluña por el Mediterráneo. La compañía levantada en Villarrobledo será mandada por el capitán Francisco de Montoya, pero delegará en el alférez Bartolomé Gómez de Montoya. Una jornada en los Hinojosos para el mes de mayo exigirá de bastimentos a la villa. Los gastos se multiplican por todas partes, entre ellos, el llevar dos soldados de Las Mesas a San Clemente.

Este año coincide con la jornada real a Cataluña, al corregimiento de las diecisiete villas se le exigen 150 fanegas de trigo, 400 ducados en plata doble y trescientos ducados en vellón. La estrategia de Villarrobledo será protestar mandando procuradores para alegar que no puede cumplir compromisos una villa que ha aportado 500 hombres ya. 

El hecho era que los reclutamientos eran cada vez más impopulares y contaban con la oposición y complicidad de los pueblos. El 17 de junio se debe presentar en Villarrobledo el corregidor Antonio Sevillano para garantizar la leva de milicianos, pues muchos de los que han salido del pueblo tres meses antes han desertado y vuelto a su pueblo: los soldados que no an salido a seruir y aviendo salido se an vuelto y tiene muchos presos y va prendiendo.

Las quejas del ayuntamiento se resumieron así:

que esta villa se ofreció a seruir a su magestad por una vez con cien soldados de milicia armados, nombrándose en ella capitán y oficiales, en conformidad de lo qual su magestad le hiço merced y los a tenido para seruirle en la ocasión que le mandase y desde el año seiscientos y treynta y seis a esta parte para las ocasiones que se an ofrecido se an sacado en diferentes leuas más de quatrocientos soldados con los que se an sacado en tres ocasiones para las presentes guerras de Cataluña y la que últimamente sacó el señor don Pedro Morquecho del Consejo de su magestad por los últimos de abril deste año, acudiendo siempre esta villa a su seruicio con toda puntualidad y siendo ansi que su vecindad a venido a menos, que al presente no ay mil ochocientos vecinos y que su trato y granxería e la lauor no se halla en ella la gente necesaria para sus lauores y ganados y auiendo venido a la dicha villa el señor don Antonio Sevillano corregidor deste partido con comisión del señor don Joseph González del Consejo de su magestad, superintendente de milicias le apremia a que nueuamente conduzca otros sesenta ombres en que a puesto todos los medios posibles para seruirle y a proveydo muchos autos condenando a la justicia en muchas penas por no dar la dicha gente y prendiéndola por su persona asistiéndola toda esta villa por alentar dicho seruicio como lo pide la ocasión y esto a causado que los labradores y pastores se an dexado y dexan las lauores y ganados en los campos solos y no ay gente los guarde ni sirua y se teme una muy grande ruyna no puniendo remedio y para que los dichos años cesen y en todo su magestad se a seruido y tengan augmentos sus reales rentas... (19 de junio de 1642)

La villa seguía presentando un estado lastimero de la villa, que creemos exagerado pero muestra la ruina sobrevenida y lo que se temía: por aver venido esta villa en muy grande diminución de su vcindad porque al tiempo del ofrecimiento de la dicha compañía más de dos mil quinientos vecinos y al presente ay ochocientos y todos muy pobres y alcançados y que viendo que los señores superintendentes an procedido a sortear algunas plaças y por ellas apresó algunos se a ydo ausentando mucho gente dexando lauores y ganado solos y esto se a esperimentado en la ocasión presente que el señor corregidor de este partido está apremiando a que condugca más gente

La villa exageraba la catástrofe económica y demográfica (se habla de ochocientos, aunque en otros momentos se habla de la mitad de una población previa de 2500 vecinos) y ajustaba el número de soldados reclutados a 400, pues sus memoriales de queja iban al Consejo de Castilla, intentando poner en primer lugar la voluntariedad de la primera campaña de 1640, la única voluntaria, y, sobre todo, un exceso de la comisión del corregidor de San Clemente*. Ahora bien, la preocupación de la villa era natural si pensamos que la leva tenía lugar apenas medio mes antes de iniciarse la siega. Para el 25 de junio, Villarrobledo únicamente aporta 14 soldados esposados. Pero durante el mes de julio seguirá protestando, ligando la ruina de la villa a la de la hacienda real y de las rentas eclesiásticas: estar ymposibilitada de poder recoger sus panes, cultivar sus tierras que son de mucha consideración a causa de lo dicho de que se sigue grave daño al patrimonio real y rentas decimales

NO hay piedad, el 22 de julio se piden once nuevos soldados para levantar en Villarrobledo. En el partido de San Clemente, se piden 150 soldados y una cantidad de dinero en ducados de plata. Para esta vez, Villarrobledo ya tiene 28 mozos listos para la leva y sorteables. Al final, se mandan doce soldados el quince de agosto. La guerra traía consigo muertes de soldados y viudas desamparadas. Se debe improvisar, José González, de la Junta de Ejecución, decidirá que la viuda de Juan Perea, María Calera, reciba un real diario mientras mantenga su viudez y que el concejo le adelante de sus propios cincuenta reales. Más preocupante es que cuando se intenta hacer un padrón de los mozos solteros listos para la guerra, Villarrobledo solo aporta 44 mozos. ¿Verdad o fraude?

Los malos presagios se hacen realidad en octubre, apenas recogida, o dejada de recoger la cosecha, y se anuncia la falta de pan para los vecinos pobres y pasajeros. Las razones aducidas son dos: la bajada de la moneda (devaluación) y las pocas moliendas. Se adelanta así una situación de necesidad de abasto para la población en varios meses. Es más se avisa de que si no se moderan los precios, la devaluación provocará el cese del comercio.

1642 será el año de la ruina de los pueblos. Las levas de mozos se sucedieron hasta dejar sin brazos a los campos.

1642 acabará en Villarrobledo, cuando el clérigo licenciado Juan Romero interrumpa y deshaga la representación que se celebraba en el patio de comedias el día de la Cocepción ocho de diciembre.

*Completar con estudios de Cárceles de Gea... Desobediencia y fraude

Es difícil calcular el esfuerzo militar en hombres de la guerra de Cataluña de 1640 en sus años anteriores y posteriores. Los pueblos comenzaron a ser conscientes tras la elaboración de padrones de los hombres de 16 a 50 años en 1636. Es verdad que hubo dos formas principales de reclutamiento (a partir de 1642 se multiplicaron) con la dotación de presidios, que afectaba a pueblos de realengo y de señorío, y la milicia del Reino, circunscrita a los pueblos de realengo, con dos distritos diferenciados. Sabemos para el caso de Villarrobledo, que dependía de Alcaraz para los presidios y de San Clemente para la milicia, que en el periodo de 1636 a 1642 (o hasta mayo de 1642 para ser más concretos, pues hubo levas posteriores ese año), aportó más de 500 hombres y que en apenas seis años perdió mil vecinos, es decir, su población pasó de 2600 vecinos o familias a 1600 vecinos o familias. Aunque quizás haya que bajar en un quinto estas cifras, pues las del referencia del concejo de Villarrobledo fueron rebajadas en los memoriales al Consejo de Castilla.
El cataclismo demográfico se repitió en toda la zona, es ahora cuando se inicia, junto a la pérdida de población, la emigración masiva al Reino de Valencia y el fortalecimiento de las aldeas o casas frente a las villas. Si tenemos en cuenta que Villarrobledo suponía un veinte por ciento del esfuerzo exigido al corregimiento de las diecisiete villas podemos decir que de Las Mesas a Iniesta salieron de 2000 a 2500 reclutas en el periodo mencionado de seis años y que esta cifra se podría elevar a más de 3000 a 3500 reclutas con los pueblos de señorío. Estamos hablando de una zona que partía de 15000 vecinos o familias en su época de máximos demográficos. Si a esto añadimos la dispersión poblacional y la emigración, o la posterior peste de 1648 que afectó a pueblos como Barchín, es fácil entender las quejas de los pueblos presentando la situación como catástrofe. Por ejemplo, San Clemente pasará de máximos de 1800 vecinos a 900 en 1646, la mitad.


Tuesday, December 23, 2025

El Peral y la apropiación de baldíos en el siglo XVIII

 Casa de Cardos estaba incluida en la llamada Dehesa Redonda, dentro del término del Peral. El terrateniente Blas Antonio Zamora pedía entrar con sus ganados en las tierras que poseía en la Casa de Cardos; alegaba razones técnicas, la estercolización de la tierra, renovar la plantación con nuevos arbolados, desde olivos y moreras a almendros y olmos, la creación de nuevos prados, la estabulación del ganado para crear nuevo estiércol con la paja, la ubicación de nuevas colmenas. Por último, alegaba la procedencia de su familia del Peral, aunque viviera en la Jara y la comunidad de pastos entre estas dos villas. Viejos derechos, pues, con nuevos proyectos ilustrados en el mundo agrario. Pedía, en suma, el amojonamiento de una parte de la dehesa en su favor para complementar el cultivo de sus tierras con trescientas ovejas; dichas tierras se situaban hacia el camino de los Carros Viejos a Pozoseco hasta cerrar con el baldío de Villanueva de la Jara y los molinos y junto al cerro de la Catalinaza. Blas Antonio Zamora presentaba a la corona un proyecto de revolución agraria con la diversificación de cultivos, la complementariedad de agricultura y ganadería, el plantío de árboles, incluyendo moreras para cultivo de la seda, y el desarrollo de la apicultura, incrementando el número de colmenas con nuevos prados para el crecimiento de flores y la polinización. Los peraleños simplemente veían un intento de usurpación de tierras comunales y la interrupción de los viejos usos.

La dehesa Redonda tenía 2622 almudes, don Blas Zamora pretendía quedarse con 645 almudes y la Corona veía bien esta aprpiación por el uso que se hacía de ella: la plantación de arbolado. Un perito nos recordaba sobre los plantíos y arbolados: mayormente siendo este un país donde no se piensa en este ramo de agriculura.

Blas Antonio Zamora tenía una propiedad de mil quinientos almudes con una casa, colmenar, bodega, teinados, viñas y otros plantíos. En 1779, los deseos del terrateniente chocaban con los vecinos del Peral, que pretendían crear dos nuevos espacios cerrados para sostén de sus propios y de un médico que atendiera a los pobres del pueblo y que ahora pagaban estos por el sistema de iguala. Entre los enemigos de Blas Antonio Zamora había varios ganaderos: Pedro Garrido, Antonio Navalón, Gregorio Ramírez, Alejo Oñate y Antonio Monedero. Estos alegaban que esta dehesa Redonda entre viñas era pasto común desde tiempo inmemorial de los vecinos del Peral. También había que tener en cuenta que la Jara y Motilla tenía acceso a los comunes del Peral desde las sentencias de 1481.

Pero realmente don Blas Antonio Zamora era el terrateniente modélico con una gran heredad en torno a una casa. Esa era su pretensión, pero la realidad es que su hacienda se había formado por la agregación de heredades dispersas. La vecindad la había conseguido adquiriendo en El Peral una pequeña casita que tenía arrendada, las propiedades en torno a la casa de Cardos (seguramente propiedad que antaño perteneció a esta familia de canteros) eran 350 almudes en hazas intercaladas con las de otros vecinos en la dehesa Redonda, además poseía otros 400 o 500 almudes dispersos por los términos de calidad de muy baja calidad y otros cien almudes de calidad mediana. únicamente labraba 250 almudes y el resto, 800 o 900 almudes eran tierras llecas. Completaba su hacienda las colmenas, tinadas y bodegas, una viña de 3500 vides, plantío de árboles: 87 álamos negros recién plantados. El agua la sacaba de un pozo de 24 varas de hondo, que había provocado la sequedad de otros siete pozos y el estiércol para beneficiar las tierras lo llevaba desde un paraje de su propiedad en el llamado Llano del Buitre, en la Jara. En realidad, la hacienda de Blas Antonio Zamora, abogado de los reales Consejos y regidor perpetua de Villanueva de la Jara, ascendía a 2560 almudes según los peritos. Las tierras que ahora pretendía apropiarse eran baldíos, o tal se consideraban, propiedad de la corona y no del concejo. En la práctica, era una usurpación de tierras comunales, sobre las que, según las lenguas de los vecinos se pretendía crear mayorazgo familiar.

La usurpación de tierras de baldíos, considerándolas como tales y sometiendo los pleitos por su propiedad al Consejo de Castilla fue algo común desde mediados del siglo XVIII y sirvió, entre otras cosas, para menguar definitivamente las tierras de Alarcón al sur. Al igual que en El Peral, al no estar cerrado los términos, se mandaron jueces de baldíos para determinar las propiedades de las tierras o adjudicar  a manos privadas esas tierras.

Las viñas se situaban en torno a la dehesa Redonda, muestran un total de 43000 vides en varios pagos pequeños: 

  • Narciso Bascuñana: 800 vides
  • Herederos de Pedro García: 1000 vides
  • Catalina Cabañero: 900 vides 
  • Ginés de Tresjuncos: 1400 vides
  • Bartolomé Navalón; 1500 vides 
  • Pedro Garrido Moreno; 2200 vides
  • Heredero de Pedro Bascuñana: 1000 vides
  • Margarita Chavarrieta: 1000 vides
  • Bartolomé Sahuquillo: 1000 vides 
  • Bartolomé Córdoba: 800 vides
  • Julián de Navalón: 2000 vides
  • Julián de Navalón Moreno: 1500 vides
  • Pedro Monedero: 1500 vides
  • Herederos de Damián Castillejo: 2500 vides
  • Martín Mondéjar: 1500 vides
  • Herederos de Ursula Moreno; 1500 vides
  • Herederos de Pedro Navarro: 800 vides
  • Javier López: 700 vides
  • Don Pedro Torrijos: 1800 vides
  • Damián Moreno; 600 vides
  • Simón de Tresjuncos; 1600 vides
  • Fernando Carretero: 1000 vides
  • Herederos de Fernán Alarcón: 600 vides
  • Alonso Monedero: 1000 vides
  • Miguel Marquina: 600 vides
  • Miguel Bascuñana: 1800 vides
  • Diego López: 1500 vides
  • Vicente Contreras: 1000 vides
  • Francisco García Milla: 2500 vides
  • Otros vecinos con viñedos menores

CABEZAS DE GANADO

  • Joaquín Navalón: 250
  • Gregorio García Milla: 200
  • Joaquín de Zamora: 250
  • Ginés de Tresjuncos: 150
  • Pedro Garrido: 350
  • Damián Castillejo; 100
  • Miguel Zamora: 150
  • Antonio Monedero: 150
  • Gregorio Ramírez y Pedro Oñate: 300
  • Javiera López: 100
  • Alonso López: 100
  • Bartolomé Córdoba: 100
  • Don Blas Zamora: 2262 
Total: 4462 cabezas de ganado

LA DESCRIPCIÓN DE LA CASA DE LOS CARDOS (se aprecia una plantación numerosa de arbolado en los últimos años)

La mencionada casa tiene una entrada con puertas grandes como a el sol de las diez, se compone de un patio de veynte y dos varas de largo y veynte de ancho, contiguo  a él existe un emporchado de nueve varas de lonjitud y siete de latitud, una quadra al sol poniente de diez varas de largo y seis de ancho, con gallinero cubierto de ocho varas de largo y seis de ancho, una teinada para enzerrar ganado de veynte y ocho varas de largo y veynte y zinco de ancho, una cocina de onze varas de largo y seis de ancho, un quarto de abitazión sin acabar de arreglar, tiene onze varas de largo y seis de ancho, una bodega de zinco varas en quadro con su pila de jaraiz, en aquella se hallan tres tenajas , una como de sesenta arrobas, la otra de zinquenta, y la otra de veynte y zinco, en la misma bodega existe una cueva y en ella una tenaja de igual cabida que la prezedente. La cozina, cuarto de abitazión y la bodega se hallan encamaradas y un palomar sobre dicha cozina.

Luego se detallan las instalaciones y cultivos anejos a la casa:

  • Un pozo de agua viva de 19 varas de profundidad a 14 varas de la casa
  • Una noria empedrada a 49 varas de la casa
  • 118 olmos negros de cuatro años y otros 412 plantados recientemente y dos nogueras
  • Diez olmos y ochenta y un arbolitos, la mayor parte de ellos frutales
  • Un huerto cercado con sus paredes, junto a un colmenar y 23 olmos negros de cinco años, 90 almendros y 56 parras, plantados este año
  • Un colmenar cercado con 31 colmenas, 31 moreras de cinco años, 5 castaños y 40 moreras, nogueras, almendros y manzanos
  • 660 plantas de almendros para trasplantar
  • Viña de 3589 vides, cien almendros y 274 pies de olivar

LA ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA EN 1780


Un corregidor en Iniesta con un teniente de corregidor dependiente en Villanueva de la Jara

Un alcalde mayor en la villa de Motilla del Palancar

Un alcalde mayor en Villarrobledo

Un corregidor en Tarazona

Un corregidor de Sisante

Un corregidor en San Clemente, que tiene una preeminencia sobre todos los demás

Otros corregimientos próximos eran los de Chinchilla, Albacete y Ves o Utiel, Requena y Cuenca


AHN, CONSEJOS, 29283, Exp. 18



Archivo Histórico Nacional, ESTADO-CARLOS_III,Exp.155



Sunday, December 21, 2025

Una nueva campana para la iglesia de El Peral

 El uno de noviembre de 1784 se cae y quiebra la mayor de las tres campanas de la iglesia del Peral. Sus sones dejarán de tocar para entierros y convocatorias de ayuntamientos,. Según el procurador Alonso López el pueblo y sus 160 vecinos estaban en un estado de miseria absoluta. Eran precisos 6000 0 7000 reales para fundir nueva campana mayor. Para sacar el dinero para la campana se decide adehesar una parte del término, en las lindes de Motilla e Iniesta, camino de Castillejo, la llamada dehesa Nueva, aneja a la Calera, pero sin interrumpir el paso de los ganados. Las anteriores campanas las habían pagado los vecinos, y así figuraba en un rótulo en las mismas con el año y los alcaldes a la sazón, gozando del privilegio de no tener que pagar por que doblasen durante los entierros.


AHN. CONSEJOS, 29276, EXP. 13

El Peral y la elección de oficios de 1815

 En 1815 ya solo quedaba un noble en EL Peral, don Joaquín Chavarrieta. Los alcaldes, uno pechero y otro noble se eligieron por insaculación hasta el año 1808 y ahora se pretendía volver a la tradición para evitar las parcialidades y desórdenes con  ocasión de la elección de oficios. Es curiosa la interpretación que se hacía de los cambios durante la ocupación napoleónica o vigencia de la Regencia y Cortes de Cádiz, reducidos a "ocurrencias": 

la qual práctica (de insaculación) se observó hasta 1808, en que a motivo de las desgraciadas ocurrencias que principiaron por entonces y concluyeron con el feliz regreso de nuestro muy amado soberano,

De hecho, quien ejercía de alcalde era don Joaquín Chavarrieta, por el estado noble, mientras que por el estado llano ejercía Miguel Monedero, al primero no se le consideraba alcalde del pueblo y se pretendía quitar el oficio. Los alcaldes se elegían cada año el uno de enero. Ahora en 1815, vuelto el Deseado se pretendía volver a las formas del Antiguo Régimen en este pequeño pueblo que decía pertenecer a la provincia de la Extremadura, aunque luego se rectificaba para decir que pertenecía a la de Cuenca. La última elección de oficios concejiles se había hecho el 27 de octubre de 1809, ante el alcalde mayor de Motilla del Palancar, según la tradición de la insaculación y al son de campana reunido el ayuntamiento, aunque este método de elección se había recuperado en 1797 tras décadas de olvido. Los cargos se elegían sacando un niño las bolas de siete saquillos que se guardaban bajo cerradura en el arca del ayuntamiento y que se sacaban para la ocasión.

Era El Peral un pueblo de cien vecinos, donde todos se conocían y estaban vinculados por lazos de sangre: Ahora, aunque el acusado era don Joaquín Chavarrieta, éste, junto a Miguel Monedero se defendía y hablaba de una unidad entre los vecinos del pueblo, rota por seis o siete vecinos que se habían dejado ganar por la influencia del cirujano Gaspar Cañadas. La motivación de don Joaquín consiguió echar atrás la petición de su enemigo.


AHN, CONSEJOS, 27653, Exp. 60.