El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

Sunday, January 4, 2026

Villarrobledo (1644)

 A comienzos de 1644, el reloj del ayuntamiento de Villarrobledo ya no funcionaba. Las rentas y propios del pueblo estaban embargados para la pega de los réditos de los censos. A comienzos del mes de marzo el síndico denunciará el encamaramiento del trigo por algunos particulares para venderlo a un precio superior a la tasa, en un contexto en el que el abasto de pan para los pobres no está garantizado.

Las nuevas exigencias de soldados para Cataluña y otras partes (léase Portugal y presidios) es contestada fuertemente por la villa, para la que su única obligación contractual entre el Reino y el Rey es aportar cien soldados de milicia y eso ya lo ha hecho. Se dice claramente que no hay gente en el manejo de las armas para reclutar y se propone ya una solución que se adoptará por la monarquía en 1646: la composición de milicias. Ahora se dirá: que podrá haber dinero para las dichas guerras en lugar de soldados. Villarrobledo se desentendía de la leva de soldados, y mandaba a su procurador con un mensaje claro: para que confiera con los señores superintendentes a quien toca la conducción y levantamiento de la milicia.

A las reservas de las villas para mandar soldados, respondía el Consejo de Guerra, a mediados de febrero, a través del corregidor de Cuenca solicitando la vecindad real de la villa y los listados de milicianos desde el año 1635. La villa mandará procurador para que la exigencia de soldados se adapte al decreciente número de vecinos. Pero, para el diez de abril se pide estén conducidos 25 soldados de milicia a San Clemente. El once de abril se reiteran tanto las órdenes para enviar los cuatro carros que se han vuelto a pedir (la villa alegará que ya había aportado carros el año anterior) como los 25 soldados. El día 13 se presenta un ejecutor a por 2 carros, diez mulas y 5 carreteros. Se confeccionó un listado de 51 labradores que podía aportar carros y mulas. Villarrobledo se niega con buenas palabras y recordando agravios de mandar los 25 soldados, pero desde San Clemente se recordaba la obligatoriedad de mandar los soldados y una multa de 400 ducados por los incumplimientos, Villarrobledo alegará que su población es menos de la mitad de hace unos años y que no encuentra los veinticinco soldados entre los sorteados ni es capaz de apresar a los fugitivos. Se enviará nuevo ejecutor a la villa para la leva y el 26 de abril se hace presente en la villa el sargento mayor Francisco González de Torres. Sin embargo, el ayuntamiento de Villarrobledo se negará a cumplir con los mandatos del sargento mayor, no es hasta el cuatro de mayo que se decide enviar ocho o diez soldados con 250 reales para los gastos de conducción. El 18 de mayo se mandarán, por fin 18 soldados, con un gasto total de 1900 reales. Los hay solteros, sorteados, pero también casados con hijos y fugitivos o los que cuben plaza de los ausentes. También saldrán de la villa 350 fanegas de cebada para el ejército de Aragón y conducir hasta el Toboso. El siete de junio se hará nuevo sorteo para sacar diez soldados que faltan para el cupo de veinticinco exigidos (tres de los dieciocho anteriores han debido desertar). Se sortean 36 mozos para esos diez, muestra de que la villa todavía tiene potencial de hombres para la guerra.

La conducción de los soldados era un problema grave, en el caso de los diez soldados que ahora se reclutaban debían de ser llevados a Priego donde se encontraba el sargento mayor Francisco González de Torres. La leva de soldados ese año de 1644 se había centralizado, ya desde el año anterior, en Cuenca (lo que no obvia para la colaboración del corregidor de San Clemente si el sargento mayor no se podía desplazar) y los soldados se concentraban allí donde estaba el sargento mayor para el reclutamiento de compañías, que para el caso del corregimiento de las diecisiete villas, el centro de encuentro era San Clemente. Al haberse puesto en marcha las compañías de soldados reclutados (creemos que se trataba de una única compañía de 150 soldados) con destino a Cataluña y sin haberse completado, los nuevos reclutas se debían  incorporar allí donde estaban sus compañías, corriendo con los gastos los concejos. El traslado, por ejemplo, de diez soldados villarrobletanos a Priego no era operación fácil, pues necesitaba de cinco cabalgaduras mayores, cinco guardas para evitar deserciones, un mozo que hiciera de cocinero para darles de comer, cinco pares de grillos para los más recalcitrantes y lo demás necesario para el sustento. Se hacía cargo de la conducción un comisario nombrado por el ayuntamiento, que llevaba consigo doscientos reales (aparte de su salario). Además se conminaba a Villarrobledo a aportar un donativo de mil ducados de plata para entregar en la villa de San Clemente, que se decía provisional hasta la llegada de los galeones de Indias.

Muestra de las dificultades del reclutamiento es que para comienzos de julio todavía quedaban por sacar cuatro de los veinticinco soldados y quinientos ducados de condenaciones por pagar. Los cuatro soldados no saldrán hasta agosto, junto a sus guardas y los 400 reales de costas del viaje.

La hacienda de Villarrobledo estaba arruinada, en vano solicitaba se cumplieran los mandamientos reales para que en las villas no hubiera mas de un ejecutor de rentas coincidiendo en el tiempo. Se volvía a insistir, en el mes de octubre, que la villa era de menos mil vecinos. No obstante, se reconoce una población escasamente arraigada y flotante que debería ser objeto de predisposición para futuras levas: se prendan todas las personas ociosas y malentretenidas que se sacaren en esta villa y sus términos y jurisdición. Muestra del mal momento de la villa era que uno de los arcos de la casa del ayuntamiento, el que daba a la calle del Beneficio, presentaba síntomas de quiebra, amenazando a toda la obra y resto de arcos del edificio.

El 17 de octubre se piden desde Alcaraz otros diez soldados de presidios, pero diez días después no se ha hecho efectiva la orden.



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Quiebras de millones, hasta seis

Millones y uno y dos por ciento con Alcaraz

Se adeudan cantidades del donativo para las guerras de Italia de 1629

Ginés Vara de Rey, abogado en los Consejos sigue gestiones en Madrid en torno a la dehesa Potrera


(NO se conservan actas de 1645)



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