El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

Imagen del poder municipal
EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

Thursday, January 1, 2026

Villarrobledo (1643)

 El año comenzó recibiendo Villarrobledo al corregidor Antonio Sevillano para someter a los oficiales concejiles a juicio de residencia. En marzo, aparecen en las actas municipales los pobres de solemnidad, antiguos labradores arruinados que declaran no poder pagar los impuestos. En realidad, la primera parte del año los problemas son recurrentes para poder pagar los impuestos por la situación de necesidad y la ausencia de muchos vecinos. Villarrobledo dice tener mil vecinos poco más o menos, presentando un estado ruinoso que le impide nuevas levas de soldados. Así, se opone a enviar once soldados de presidios más a Alcaraz.

A comienzos de mayo, llega orden de 20 de abril desde Huete de Francisco González de Torres, sargento mayor, para que se tenga prevenida la milicia para una nueva movilización: el modo de proceder del concejo será claro. Primero se echara mano de los fiadores de los soldados fugitivos, luego de los que estando en los padrones no hayan salido en leva alguna, por último, sortear entre el resto. Villarrobledo tiene problemas para aportar más soldados, el sargento mayor condenará a la villa con mil ducados, la mitad para gastos de guerra, por incumplir sus obligaciones militares. La villa acabará cediendo y remitiendo los soldados en la sesión de 25 de mayo, si bien el sargento mayor solo aceptará tres de ellos, de una cifra indeterminada. Ya en dos ocasiones anteriores ha rechazado soldados enviados, sin duda por sus tachas. Se exigen 4 carros y dos  pares de mulas y dos mozos por cada uno de ellos para el ejército por don Antonio Miranda, del Consejo de Castilla y para llevar a San Clemente. Antes se habían llevado otros dos carros a Villanueva de los Infantes.

En cuanto a la participación de la nobleza en la guerra, tenemos el testimonio del capitán don Fernando Pacheco, con motivo de protestar por obligarle a aportar uno de los carros. Nos dice que había servido al rey como motivo del sitio de Fuenterrabía y que lo había vuelto a servir con motivo de la jornada real de 1642, esta vez junto a su hijo don Juan Pacheco y Toledo. Es más eran los dos únicos hidalgos que habían servido en Cataluña. Su hacienda se había agotado, tanto él como su hijo disponían de dos caballos, de un par de mulas cada uno y dos criados  con las que labraban las tierras que tenían acensadas y arrendadas de don Iñigo Pacheco Mendoza (hemos de suponer las de Sotuélamos). La familia, a falta de ganados, vivía de su hacienda agraria y de un juro que le rentaba cien mil maravedíes al año, pero parte de estas rentas iban a pagar los censos con los que las tierras estaban cargados. Además se confesaba que había de dividir su hacienda entre tres herederos.

Las quejas de Fernando Pacheco fueron contestadas por el síndico de la villa, Martín Calero Girón, que criticaba a aquellos dueños de ganados y poseedores de dos o tres pares de mulas que se negaban a contribuir a las exigencias de carros. En la villa, los labradores que había poseían una o dos mulas nada más, gente pobre sin otro caudal que sus labores.

En un hecho que se repetirá después en otros pueblos, Juan Cantero Moragón presentará un título de alcaldes mayor de rondas, provisto con real cédula de 4 de mayo, que será fuertemente contestado por los capitulares, por ir contra los privilegios de primera instancia que reserva la justicia a los alcaldes ordinarios. Este hecho que se repetirá también en Iniesta es el precedente de la aparición de justicias mayores, en la segunda mitad del siglo XVII, en el corregimiento de la diecisiete villas, si bien la generalización responde asimismo a los procesos de villazgo y nuevas exigencias de jueces superiores que actúen con comisión ante las suspicacias y parcialidades de los alcaldes locales. Aunque en este caso concreto, lo que hay es un intento de control de la justicia villarrobletana: se acusaba de parcialidad con Juan Jiménez Romero, alguacil mayor, y el intento de control del abastecimiento de carnes. Otros como Francisco Merchante compraban el oficio de fiscal perpetuo por 350 ducados.

1643, a diferencia del año 1642, será un año de recuperación en la desgracia de los tiempos: por parecer el año y cosecha algo fértil. El tributo en hombres se empieza a sustituir por el dinero, se sacaran 1400 reales de la venta de cien fanegas del trigo del pósito para pagar los llamados "infantes".

No comments:

Post a Comment