¿SAN CLEMENTE, UN PUEBLO DEL SIGLO XI?
Así, al menos, lo dice la tradición de su fundador y una lápida de enterramiento desaparecida, testimonio de su muerte en 1098, según los hombres del siglo XVI, que decían haber visto, antes de su desaparición con la construcción de la nueva iglesia de Santiago Apóstol. El testimonio recogido por historiadores de antaño, se ha dado por bueno. Sin embargo, es difícil que el origen del pueblo se remonte a esa época y quizás haya que llevarlo al último cuarto del siglo XIII. La zona sur del alfoz de Alarcón, limítrofe con la tierra de Alcaraz era un desierto en esta época. En ele amojonamiento de Alcaraz de 1272 no se menciona San Clemente, sí se hace con las labores del Quebrado, que siete años después nos vuelve aparecer ya como Santiago el Quebrado en una carta partida por ABC entre el obispo de Cuenca y freiles santiaguistas, que ahora andaban en la orden de Santa María de España, para la provisión de clérigos que administren sacramentos y celebren oficios divinos para unos colonos que intentan formar una comunidad. Creemos que este es el modelo que se dio en San Clemente por esta misma época y que puede explicar el nombre, también, de la nueva iglesia de Santiago Apóstol. Donde no llegaba el obispado, llegaban las órdenes para satisfacer las necesidades espirituales, según era norma "al sur de la ribera del Tajo".
Ahora bien, si El Quebrado responde a la iniciativa de unos labradores que rompen tierras y fronteras naturales de forma autónoma, creemos, que la leyenda del castillero Clemén Pérez de Rus esconde una empresa consciente y poco improvisada de roturación del territorio. San Clemente y su nombre nos aparece por primera vez en las cuentas del rey don Sancho IV, en 1294. Por entonces, la zona llevaría unos pocos años de roturación de tierras, pero con una comunidad pequeña de labradores, que, por la aportación monetaria al tributo, tendría una población pequeña similar a Rus*. En 1318, San Clemente, lugar fronterizo entre de Alarcón y Alcaraz, es el lugar para el amojonamiento entre ambas tierras. Entre los testigos ya aparece un teniente de cura, muestra de una comunidad estable, tanto que en 1332, don Juan Manuel, de paso, descansa en la villa de regreso a Garcimuñoz y ordena a su escribano la redacción de una carta sobre un asunto en Almansa, quiero recordar. Por último, para comprender este proceso está el problema de los llecos, de los que ya hemos hablado en nuestras publicaciones (como de este mismo proceso de nacimiento de la villa), este problema se ve mejor al otro lado del río, en el nacimiento de Villanueva de la Jara, que es cien años posterior.
Las cifras pagadas ese año, para una expedición de don Juan Manuel, son 600 maravedíes Rus y San Clemente, cada uno, es decir, de seis a doce familias en cada uno de estos pueblos. Hacia 1400, según Gª Moratalla (1), la aportación de San Clemente es de 3011 maravedíes, calculamos que unas sesenta familias, que para el año 1445 serán 130 casas.
(1) Pedro Joaquín García Moratalla: " La Tierra de Alarcón en el señorío de Villena (siglos XIII-XV)" IEA. pag. 135
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