En 1617 se seguían cuatro pleitos de hidalguía en la Chacnillería de Granada por otros tantos pretendientes de la villa de Belmonte. Eran los pleitos de los Belmonte, de Andrés de Alarcón y de Antonio Ramírez, junto al de los Vázquez. La principal prueba de hidalguía, no pagar servicio o moneda forera, no valía para Belmonte ni para Castillo de Garcimuñoz pues dichos lugares estaban, por privilegio exentos, tanto en las mismas villas como dentro de las cinco leguas de su entorno. La denuncia anónima era de 15 de marzo de 1617, se conminaba a los alcaldes de los hijosdalgo de Granada a poner fin a tan gran desvergüença como se usa en este lugar que asta el pregonero jura a fee de caballero.
De Andrés de Alarcón se denunciaba el que falsamente se intentaba relacionar con los señores de Valverde y de Almodóvar. Y de Antonio Ramírez se le relacionaba con los Léon, a los que se tenía por pecheros, isinuando que se viera la ejecutoria de Lope de León, "donde se hallará la verdad" (acusación velada contra esta familia); en la ejecutoria de Juan de Lorca, se tenía a los Leones por pecheros, en la ejecutoria de Armijo, vecino de los Hinojosos, se tenía a Gómez de León por pechero. Se decía, asimismo, que la ejecutoria de los Ramírez en las Mesas se había ganado por los favores de los curas de la familia.
Se criticaba especialmente a los Belmonte por haber buscado sus testigos entre gente de baja condición, llegados a la villa con menos de quince años de vecindad o muy ligados a los tratos y negocios de la familia. Los que pretendían hidalguía eran Juan y Alonso de Belmonte y se les acusaba de sobornar con cincuenta reales a los testigos. Los Belmonte contaban con el apoyo del marqués de Villena, de algún teatino y del propio fiscal de la Chancillería; las buenas relaciones y el dinero ganado como mercaderes les había llevado a lo más alto de la cúspide social. El origen de la saga familiar fue el abuelo Alonso de Belmonte, del que se nos dice:
labrador casó en esta villa ordinariamente, fue su principio andar por los lugares comarcanos vendiendo longanizas y calças, con este tratillo y otros començó a ganar de comer y a compra unas açuelas y viñas y fue gaando de comer, echó un par de mulas en labor andubo él siempre traxinando, fue hombre tan ordinario que xamás se bio en la plaça ni fue de ayuntamiento y casó tres hijas ordinariamente: la una con un hixo de un clérigo, la otra con un hijo de un çapatero, la otra con un sacristán y un hijo con una hixa de un mercader y otro con otra. Estos dos hixos casados con las dos hixas de los mercaderes, padres de los que litigan, con tratos de mulas y ganado de cerda an ganado de comer y con el dinero se an puesto en ábito negro y pasearon en la plaça y con favor an pretendido con el marqués de Villena oficios del ayuntamiento y como eso es cosa fácil con las dádibas todo se alcança. Sus nietos, los que oy litigan, con el mismo trato están bien puestos de caudal y con el favor de dos tíos, hermanos de la madre de Alonso de Belmonte que es fiscal de hacienda y el teatino se an desbanecido a tratar de lo que tratan.
Las denuncias se centraban en este Alonso de Belmonte, que a sí mismo se había presentado como hombre pechero, siendo testigo en cuatro ejecutorias de hidalguía de vecinos de Belmonte (el licenciado Morales, Juan de Lorca, Hernando de Tébar y Gruesa y el licenciado Monreal). El bisabuelo vivía en Villarejo de Fuentes, conocido como fulano de Avilés el viejo. Los descendientes se había desperdigado por Villar de Cañas, Membrilla, Cuenca o San Clemente. Un hermano del bisabuelo o abuelo era conocido por haberle sido secuestrada su hacienda por la Inquisición y hebérsele confiscado los bienes. Esta dato nos lleva a relacionar estos Belmonte con los Origüela de San Clemente a un hijo de Elvira de Origüela (hija del primer Pedro Sánchez de Origüela, llegado a San Clemente), Hernando de Belmonte, penitenciado por el Santo Oficio.
Belmonte es presentada como una villa de mil vecinos, dominada por unos clanes que imponen su voluntad. El denunciante (en nuevas denuncias de 7 de abril y de 26 de mayo de 1617, que ahora firma Juan Fernández) avisa de que es menester la presencia de los alcaldes de los hijosdalgo de Granada para hacer un padrón que fuera a empadronar este lugar por ser de beetría que de oy a cinquenta años abrá quinientas casas de yjosdalgo si con decir unos u otros que se tienen por hixosdalgo es bastante justicia.
ACHGR, HIDALGUÍAS, signatura antigua, 304, 558, 8
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