El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

martes, 16 de abril de 2024

LOS SUÁREZ DE FIGUEROA DE SAN CLEMENTE

 En 1653, el archivo del concejo de Cuenca estaba desprovisto de toda solemnidad, contrastando con el valor de los documentos que conservaba; Cuando Pedro Suárez de Figueroa, acude  a las viejas casas del ayuntamiento de Cuenca, acompañado del escribano y varios regidores, para acceder al lugar donde ha de encontrar varios padrones de hijosdalgo de la década de 1530, ha de subir a una cuadra (o sala) en la cual había un archivo de madera grande a modo de escritorio cerrado con tres candados, los cuales se abrían con diferentes llaves "y habiendo abierto dejó caer una tapa y luego sacó tres libros". Se buscaba un libro de hidalgos de Cuenca del año 1535, pero la sorpresa sería mayúscula cuando se vieron manipulados y sobrescritos varios nombres en los márgenes, en medio de las dos columnas y entre renglones, añadidos a los viejos hidalgos,  y es que el paso de los años había aumentado el número de aspirantes a la hidalguía y las corruptelas y complicidades por hacer un hueco a los abuelos de los advenedizos también. Ya, cuando hacia 1543, Francisco de Becerril hubo de consultar esos padrones se hallaron veinte nombres sospechosos, ahora cien años después, el listado era un revoltijo de nombres de hidalguía poco creíble. 


SUÁREZ DE FIGUEROA, José: natural de Castillo de Garcimuñoz, llega a San Clemente para contraer matrimonio con doña Ana de Montoya. Era hijo de Pedro Suárez de Figueroa, natural de Cuenca, y Mariana del Castillo y Anaya, vecina de Castillo de Garcimuñoz. Vería negada su hidalguía. El padre, Pedro Suárez de Figueroa nunca había sido aceptado en Castillo de Garcimuñoz, si había desempeñado oficios concejiles en esa villa había sido por favores del marqués y de don Gaspar Montemayor (mayordomo del marqués). Sus enemigos definían a don Pedro como quebrado de color porque descendía de mulatos, persona además soberbia, no bien acondicionada y no bien querida en Castillo de Garcimuñoz. La realidad era que el abuelo se llamaba Diego Suárez del Castillo y la abuela, Luisa Cherino de Loaysa. El abuelo tampoco salía bien parado, pues portaba el apellido Suárez, que se asociaba a unos sastres de Cuenca con oficio en Carretería y originarios de Valdecabras, aunque parece que la acusación no era compartida por todos. No faltaba quien dijera que el añadido Figueroa no sabía de donde venía.

Sobre la ascendencia de la familia quién más sabía era un presbítero ciego, llamado Francisco Izquierdo de Mariana, que nos decía que los abuelos Diego Suárez del Castillo y Luisa Cherino de Loaysa "fueron naturales de Cuenca y alcanzó a conocer a Diego Suárez de Montoya en casa de un hermano suyo que se llamaba Alonso de Montoya Figueroa que tenía juego de trucos en su casa y vivía en la rinconada de la plaza Mayor de esta ciudad, abajo de las casas del marqués de Cañete".

Sobre las razones de los apellidos: "Diego Juárez del Castillo y sus hijos litigan y no gozan, son hijos del comendador Pedro Juárez del Castillo, hermano de Tomás Juárez del Castillo, que fueron presos por la inquisición; eximióse por comendador de Santiago y tiene la cruz y no era comendador y cruzó pleito sobre ello y como casó con hermana del primer marqués de Moya, con su favor y el de los regidores lo asentaron"... "descienden de Hernán Juárez del Castillo (en los padrones de 1456), y tiene este testigo memoria de sus descendientes del bachiller Castillo que son originarios de Huete, (y los de Huete) tienen por capilla la de Santa Elena (y los de Cuenca) tienen capilla en San Miguel"


ACHGR, HIDALGUÍAS, sign. ant. 304-540-20, Denegatoria, año 1653

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