El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

domingo, 20 de noviembre de 2022

ISABEL DE PEDROLA

 La herencia del comendador Tristán Ruiz de Molina y su mujer Catalina Suárez fue disputada por su hija Isabel de Pedrola y su nieto Sancho Sánchez de Pedrola. El pleito comienza en enero de 1533

Isabel de Pedrola estaba casado con Rodrigo Pacheco, hijo de Diego Pacheco, alcaide de Belmonte, y María Castillo, hijo de Hernando del Castillo, era su segunda mujer, pues, antes, Rodrigo había estado casado con la hija del arcediano Gómez Ballo. El matrimonio entre Rodrigo e Isabel duró poco, por falta de herederos y por desavenencias, dados los amores de Rodrigo con una tal "muñoza". A la altura de 1526, el matrimonio estaba dirimiendo sus diferencias ante la justicia en lo que debía ser una anulación de hecho.

Cuando muere Tristán Ruiz de Molina (su mujer lo había hecho unos años antes), Isabel de Pedrola se niega a reconocer el testamento paterno que es bastante gracioso con el nieto Sancho Sánchez de Avilés, al que se reconoce el quinto de los bienes, y con sus criados Alonso de Belmonte (y luego su hija María de Mendoza) y Hernando de Avilés, a los que deja sustanciosas cantidades de maravedíes. Isabel como heredera universal se resiste a dividir la herencia familiar entre su sobrino, hijo de hermano bastardo, y los dos criados de origen converso. Sus oponentes acusaban a Isabel de Pedrola de esconder bienes muebles y joyas de oro y plata que en el testamento había correspondido a Sancho Sánchez de Pedrola.

Agustín de Pedrola, que se dice Sancho Sánchez de Pedrola, nieto de Tristán Ruiz de Molina y Catalina Suárez 

El pleito, que todavía seguía en 1544, se sustanciaría a favor de Isabel de Pedrola.

Catalina Suárez es hija de María de Alcaraz. El testamento de Catalina Suárez es de 23 de septiembre de 1528 y el testamento del comendador Tristán Ruiz de Molina de 14 de marzo de 1532, dejaban el quinto de sus bienes a Agustín de Pedrola (llamado Sancho Sánchez de Pedrola), criado y paje del marqués de Escalona

Bienes que, en un principio correspondieron a Sancho Sanchez de Pedrola, en sentencia conta Isabel de Pedrola, y correspondientes a bienes de su madre Catalina Suárez, heredados de la madre de esta (total 250000 maravedíes):

  • 160000 mrs. que se le dieron en casamiento a Catalina Suárez y llevó en dote, correspondiente al valor de la dehesa de los Palacios
  • 10000 maravedíes que doña Catalina fue mejorada en el testamento de su madre
  • 7000 maravedíes en plata que Catalina heredó de su madre en plata
  • 70000 maravedíes de su madre en joyas
  • Una viña, en los Llanos, término de Castillo de Garcimuñoz, 3000 mrs.
Catalina Suárez había llevado al matrimonio con Tristán Ruiz Molina
  • Dehesa de la Nava de los Aragoneses en Moya
  • Un solar que "está do San Juan que confina con San Lorencio"
  • Un brial de terciopelo carmesí valorado en 15000 maravedíes
  • Un brial de florentín verde con guarnición muy ancha de terciopelo, 4000 mrs.
  • Una sarta grande de granos de oro con grecas de aljófar, 10000 maravedíes. Sería enterrada con ella
  • Una alfombra de 3000 maravedíes
  • 70000 maravedíes en joyas
Bienes del comendador Tristán Ruiz de Molina
  • Casas principales en la plaza del Castillo: 101500 mrs y una cueva en los bajillos. Otras casas eran de la abuela María de Alcaraz, al lado de la ermita de San Lorenzo y Alonso Sánchez de Olivares con una huerta aneja, que se cerca con paredes altas; su valor 25000 mrs.
  • Dehesa de los Palacios y el Cuarto (es la de cuarta parte de la Nava de los Aragoneses que compra por 160000 mrs el comendador), por un valor 547633 mrs. que renta cerca de veinte mil maravedíes anuales. Sita en Moya, para la parte correspondiente al marqués de Moya
  • 3400 maravedíes de su escribanía
  • 17000 maravedíes de la renta de la yerba del año 1532 por cobrar
  • 9000 mrs. de la merced de los 18000 mrs. en cada un año
  • 8000 mrs. de la renta del pan y agua que se da a los comendadores del año 1532
  • 290 fanegas de trigo en Valtablado y 90 de camuña en el mismo lugar.
  • Un cebadal encima de la puerta de los Canales, cuatro ducados
  • Una viña en los Llanos
  • 1020 mrs. de un rentero en Valtablado
  • 916 mrs. de cierto ganado
  • 30192 mrs. de 296 fanegas de trigo
  • 2187 mrs. de 42 fanegas y diez celemines de centeno y cebada
  • Bienes muebles por valor de 36000 mrs, incluido el esclavo Antón que se tasó en 6000 mrs.
La herencia del comendador se valoró en 785547 mrs (254500 mrs corresponden a su esposa Catalina)

Bienes pertenecientes a la abuela María de Alcaraz: dehesa de la Nava de los Aragoneses en Moya
  • En el momento del morir en El Castillo de Garcimuñoz, María de Alcaraz dejó 8000 maravedíes de renta de la mencionada dehesa; previamente había dejado otros siete mil maravedíes de renta entre sus tres hijas: La mencionada Catalina Suárez, casada con el comendador Tristán Ruiz (2000 mrs.); la mujer de Diego Ruiz (2000 mrs), la mujer de Diego Cherino (2000 mrs) y mil mrs. más para una nieta de este último matrimonio. Los ocho mil maravedíes de renta anual de la abuela acabarían en Catalina Suárez como dote de casamiento, acrecentados en otros 160000 mrs.
Bienes cedidos por el comendador Tristán Ruiz de Molina en vida a su nieto Agustín de Pedrola, llamado Sancho Sánchez de Pedrola, en el momento que estaba como paje del marqués de Villena en su castillo de Escalona
  • Un caballo castaño
  • Corazas de brocado
  • Jaez de caballo
  • Caparazón de terciopelo negro
  • Tres pares de vestido, los unos de velarte guarnecidos de terciopelo negro, los otros de frisado, y los otros pardos
  • Un capuz valenciano con un capuz ancho de terciopelo
  • Armas de mallas y de otro tipo
Bienes cedidos en dote a Isabel de Pedrola por su padre Tristán Ruiz de Molina, con motivo del casamiento
  • La tercera parte de la dehesa que se llama cuarto de los Palacios en la Nava de los Aragoneses, con sus 2000 mrs. de renta anual, que están empeñados por su marido Rodrigo Pacheco por un censo de 47000 mrs.
Bienes dados por Andrés Jiménez a su hijo Tristán Ruiz de Molina cuando se casó con Catalina Suárez (año 1489?)
  • Un cofre, dos camisas, una cofia y un estuche 12500 mrs.
  • Una cadena, de cincuenta doblas, 17000 mrs
  • Unas manillas, que con otras que le dio Gonzalo Olivares (su suegro?), 3750 mrs.
  • Nueve varas de raso leonado para un brial, 4500 mrs.
  • 25 varas de terciopelo negro, 20700 mrs.
  • Una vara para un jubón, 1700 mrs.
  • Dos varas de terciopelo negro y 54 varas de damasco, 4625 mrs.
  • 4 varas de contray, 2480 mrs.
  • 10 varas de perpignan, 3300 mrs.
  • Dos forros para dos monjiles, 1500 mrs.
  • 28 varas de lienzo para dos briales, 700 mrs.
  • Tres pares de chapines, 450 mrs.
  • Tres pares de calzas de paño morado, 1500 mrs.
  • 10000 mrs. de mejora
  • Plata, 4150 mrs.
  • De deudas, 3000 mrs.
  • "Hubo este año de 83 de los de la Parrilla, 7000 mrs."
  • De los portadgos, 3000 mrs.
Desarrollo de los hechos

Hemos dicho que los conventos sanclementinos nacen entre discordias y disputas, por aquello de que Dios escribe con los renglones torcidos. El convento de clarisas surgió en 1523 del legado de un comerciante zamorano, Martín Ruiz de Villamediana, y el impulso de unas beatas, la Melchora y las toledanas, que se resistieron a someterse no se sabe bien si a orden monástica o a la monja que desde Villanueva de los Infantes se había desplazado a San Clemente para meterlas en vereda.
El caso es que entre tanta disputa la obra franciscana sanclementina andaba camino de la ruina y la desaparición, Hasta que llegó, en esas, Isabel de Pedrola. Sus padres, el comendador Tristán Ruiz de Molina y Catalina Suárez, le habían buscado un buen matrimonio, con Rodrigo Pacheco, dueño de la mitad de El Cañavate, hijo del alcaide de Belmonte y de María del Castillo, hija del alcaide de Alarcón. El matrimonio prometía y anunciaba un nuevo poder señorial en la zona, pero hemos de presuponer que el dicho Rodrigo era impotente, Ya había fracasado en su primer matrimonio con la hija del arcediano Gómez de Ballo, y ahora a la altura de 1526, de nuevo fracasó en su segundo matrimonio con Isabel de Pedrola. El matrimonio ni se hablaba ni cohabitaba: Rodrigo Pacheco andaba de flirteos con la muñoza o, es de temer, haciendo el primo entre los tejemanejes de esta moza y el señor de Buenache, e Isabel de Pedrola, que poco se asemeja a la imagen transmitida de beata y religiosa, en Granada, intentando quedarse con la herencia íntegra de su padre.
El padre de Isabel, el comendador Tristán, pasaba sus últimos días en Castillo de Garcimuñoz, viendo como sus proyectos familiares de futuro, que ya había diseñado su padre Andrés Jiménez, se venían abajo. Cuando en 1532 muere, su alma atormentada solo busca el descanso en la capilla familiar de Jesús, en la iglesia de San Juan Bautista. Nos tememos al comendador Tristán como hombre solitario en su hora final, se acuerda de sus criados y de su esclava, a los que deja un buen pellizco de la fortuna, para desazón de su hija Isabel de Pedrola. Aunque lo que molesta a Isabel es que un quinto de la fortuna familiar quedará para un sobrino suyo, llamado Agustín de Pedrola, aunque este prefiere llamarse Sancho. Francisco del Castillo, alcaide de Castillo de Garcimuñoz, alababa a estos criados: el servicio doméstico de María de Mendoza, el servicio como pajes y escuderos de Alonso de Belmonte y Hernando de Avilés, que criaban potros que costaban cinco mil maravedíes y que luego vendían por 35000 al marqués de Villena. Julián se convirtió en fiel servidor de sus señores en los momentos finales, llevando a cuestas al comendador cuando la enfermedad le acosaba y provocaba un mal hedor.
Agustín, o Sancho es hijo de Sancho Sánchez de Pedrola, el hijo fallecido de Tristán y Catalina. Hay otra hermana de Isabel, llamada Francisca. Francisca ha pasado desde joven al monasterio de comendadoras de Granada, fundado por Isabel la Católica, para colocar a las hijas de los caballeros de Santiago.
El abuelo, y la abuela, que falleció un poco antes, se acordaron del nieto Agustín. Demasiado, en opinión de Isabel de Pedrola, que no estaba dispuesta a renunciar el quinto de los bienes de sus padres. Esta Isabel de Pedrola debía ser una mujer de armas tomar, se quedó con la herencia de la esclava y de los criados de su padre y, luego, desplumaría a su sobrino. Para 1545, ya había acabado con ellos. Ahora nos falta saber qué pasó después y cómo la herencia de Tristán Ruiz de Molina acabó en la construcción del convento de clarisas de San Clemente



 personas más
La primera en sufrir la ira de Isabel de Pedrola fue la esclava María Suárez, ahora horra, que vio como salía en subasta las sartenes, asadores, manta y alfombra, que había recibido en herencia. Los bienes acabaron en manos de Isabel de Pedrola, lógicamente.

Los enemigos de Isabel alegaron que, por ser mujer, debía obtener licencia de su marido para actuar en pleitos. Pero todos reconocían que el matrimonio no hacía vida maridable y daban por hecho que doña Isabel de Pedrola se iba a defender por sí misma. No tenía Isabel muchos cargos de conciencia y se apresuró a pedir que los gastos de los entierros de su padre y madre se pagaran del quinto recibido por su sobrino. 

Entre los enemigos de Isabel de Pedrola se encontraban Pedro Piñán, Francisco del Castillo, alcaide de la fortaleza, o Luis de Arboleda.  Aunque quien más sabía del comendador era Juana la serrana que le había servido como criada, recordaba que Hernando de Avilés había pasado al servicio del comendador el año de la muerte de doña Ana de Cabrera, mujer de Alonso Sánchez de Olivares, o que Julianico lo había hecho el año de la mortandad (1523?), cuando la familia se había desplazado a la hoya de Valera. Isabel de Pedrola se negó a dar los dineros cedidos por su padre a sus criados, con la excusa que los había mantenido en vida y justificaciones peregrinas. Así, Julián o María de Mendoza habían cuidado al comendador en los tres últimos años de su vida, enfermo, pero Isabel decía que la tal María a veces se iba a casa de sus padres durante quince o veinte días o iba cuando quería a San Cristóbal y Nuestra Señora de la Concepción a escuchar misa. En el caso de Hernando de Avilés, decía que su manutención había costado cien ducados al comendador

Había otros problemas, la cesión testamentaria a Isabel de Pedrola del cuarto de la dehesa que dicen de los Aragoneses, quedaría anulada "si vos la dicha doña Isabel de Pidrola mi hija entraredes en rreligión e allí hizieredes profesión" (seis de noviembre de 1510, carta de legación de Catalina Suárez a favor de su hija Isabel de Pedrola, ante el escribano Diego de Peñafiel), 

Uno de los testimonios más fieles es el de Inés Jiménez de Pedrola, hermana del comendador Tristán, y casada con Pedro de Ayala. Tristán y Catalina habían tenido tres hijos: Sancho, Francisca e Isabel. Sancho Sánchez de Pedrola había fallecido en Italia, en la batalla de Rávena, el 11 de abril de 1512; diez años después había fallecido Francisca, monja en las comendadoras de Granada.




Testigos favorables a Isabel de Pedrola en 1533

Gonzalo Sánchez de Inestrosa, prior de Belmonte, arcipreste de Alarcón y canónigo de Cuenca. 75 años
Jerónimo de Inestrosa, 43 años
Inés Jiménez de Pedrola, mujer de Pedro de Ayala, 70 años, hermana del comendador
Luis de Arboleda, 45 años
Garci Hernández de Alcaraz, clérigo, 67 años, primo hermano de Isabel de Pedrola
Juan de Peralta, 57 años
Hernando de Pedrola, 40 años
Catalina de Ayora, mujer de Cañizares, 50 años

Testamento de Tristán Ruiz de Molina, 

Son dos los comendadores de la orden de Santiago que las Relaciones Topográficas declaran como vecinos de Castillo de Garcimuñoz. Uno de ellos es Tristán Ruiz de Molina, que otorgará su testamento un miércoles once de septiembre de 1532 y se protocolizará un lunes 16 de septiembre de 1532.
Su testamento, más allá de las últimas voluntades, es la de un hombre atormentado en su hora final. Son cláusulas quizás normales y reiterativas, pero expresadas con un lenguaje y sentimiento propio.
El hombre caído por el pecado original de Adán y condenado a la muerte: "acatando que después del pecado de nuestros primeros padres todo hombre es obligado a la muerte y ninguno se puede escapar como no ay cosa más çierta que la muerte ni más ynçierta que la ora della"
La futilidad de la vida temporal: "El tienpo en el que el cuerpo apartado del ánima podra obrar cosa alguna que meritoria sea"
La más común intercesión como abogada de la virgen ante su hijo Jesucristo.
Jesucristo como redentor por su sacrificio y dar su sangre en la Cruz y al que se encomienda para salvar el alma de un hombre que se tiene por sí mismo como un pecador irremediable y condenado de antemano, más allá de sus actos aquí en la tierra, en una visión profundamente pesimista de la naturaleza humana: "mis grandes pecados e defetos que en mi ay, por lo quales a su Majestad ofendí como hijo desobidiente quiera conmigo usar de sus acostunbradas misericordia y piedad coo hizo con Santa María Madalena a la que remitió todos sus pecados"
Referencia a la virgen, como inmaculada y ejemplo de salvación: encomiendo mi ánima a la gloriosa virgen sin manzilla su gloriosa madre a la qual yo sienpre tuve e agora con mayor ervor de devicón tengo por espeçial señora y abogada".
Búsqueda de protección de la virgen: "quiera rresçibir mi ánima quando de mi cuerpo saliere so la sonbra de sus alas"
Temor por el juicio final: "delante del trono e acatamiento de su preçioso hijo"
Búsqueda, como hombre indigno, de la intercesión del apóstol Santiago y de los padres de la Iglesia: a los doctores San Agustín y San Agustín, luz y decano de la Iglesia, al padre devoto San Francisco y al arcángel San Miguel.
Persistencia de fórmulas medievales: "y no me dexe más estar en este valle de lágrimas y tiniebras". Pero de nuevo, imagen pesimista del hombre: "su siervo sin provecho"

Disposiciones

Manda ser enterrado en la capilla fundada por el padre de su esposa, Andrés Jiménez, capilla llamada de Jesús, en la iglesia de San Juan Bautista.
Las consabidas misas y otras con monjes de San Agustín
Memoria perpetua en su capilla, 1300 maravedíes de censo sobre las casas en las que vive y 26000 mrs. más para pago del cabildo de clérigos de San Juan por las misas que han de decir
Manda dar a la fábrica de la iglesia de San Juan un real, y a los otros santuarios, un cuartillo de plata a cada uno.
A Mari Juárez (o Suárez), que le ha servido durante cuarenta años y a la que hace horra, ante el escribano Gregorio de Origuela, una cama de ropa, y tres mil maravedíes a sumar a los otros tres mil maravedíes dados con motivo de su libertad. Y treinta fanegas de trigo en Valtablado, Además, por un codicilo recibe una manta valencia y una alfombra
A un pastor de la Almarcha, que ahora vive en Valera de Yuso, 400 mrs. por las fallas que hizo
Para su hija y de su mujer, llamada Francisca, que la reina Católica mando recibir en el monasterio de Santiago de la Madre de Dios con otras comendadoras, 60000 mrs. para la dicha casa. Dicho convento fue fundado en 1501 por Isabel la Católica con los bienes de la madre de Boabdil, para recibir a las hijas de los comendadores de la orden de Santiago
A su criado Alonso de Belmonte, quince mil maravedíes, que ya le prometió con motivo de su desposorio y no se le pidan cuentas como mayordomo de su hacienda
A su criado Hernando de Avilés, quince mil maravedíes
A su criada, María, hija de Pedro de Moraga, vecina de Valtablado, 4000 mrs, para su ayuda y casamiento
Se paguen a Pedro de Tamayo, 5000 mrs. que le prestó
A Pedro de Mendoza lo que se le debiere, pues ha tenido algún tiempo su persona y bienes
A su criado Julianico, hijo de Gonzalo de Belmonte, 10000 mrs.
A Juan de Cotillas, dos mil maravedíes
Encomienda a su hija isabel de Perola a su sobrino Pedrola y sus hijos
A María de Mendoza, hija de Alonso de Belmonte, 10000 mrs.
Deja como heredera universal de todos sus bienes a Isabel de Pedrola
Como cabezaleros testamentarios: Isabel de Pedrola, al clérigo Alonso de Araque
Testigos: Pedro de Piñán, el bachiller Pallarés, Juan Alvarez de Herriega, Juan del Pozo el mozo, Francisco del Castillo tejedor, vecinos del Castillo. Escribano, Gonzalo de la Rambla

Testamento de Catalina Suárez de 22 de mayo de 1514

"En el nombre de dios padre hijo e espíritu santo tres personas un solo dios verdadero y de la bienaventurada virgen María por quanto el derecho y buena rrazón todo buen cristiano y fiel es tenido de hazer conosçimiento a su Dios trino e uno que lo crío e hizo denonada a su ymagen y semejança y señaladamente por otros benefiçios e graçias que de él rresçibió que es para aver la primera que el hizo y creó en este mundo a su ymagen y semejança la segunda porque le dio seso y entendimiento para le conosçer y amar y loar porque bien obrando es para aver salvaçión en la su gloria e acatando que toda persona viva en carne es obligada a la muerte y della no se puede fallesçer"

Se hace llamar Catalina Jiménez en el testamento
Sea su cuerpo enterrado en la capilla de Santiago de la iglesia de San Juan del Castillo de Garcimuñoz (su marido será enterrado en la capilla de Jesús), donde está enterrada su madre Inés de Alcaraz, " e los clérigos de la dicha yglesia del señor San Juan y los frayles del monesterio del señor Santo Agustín de la dicha villa vengan con la cruz a llevar mi cuerpo e que me entierren en el ábito del señor San Francisco y que para el dicho mi enterramiento se hagan nueve çirios e dos hachas para acompañar la cruz e que en otra semejante mi señor y rredentor Ihesuchristo fue puesto y crusçificado y los nueve cirios acompañen mi cuerpo en rreverençia de santo gozo que nuestra señora rresçibió quando se vido madre de Dios"
Deja las misas acostumbradas y añal de pan y vino para su aniversario. Destaca una misa cada miércoles en la capilla de Santiago de la iglesia de San Juan a pagar de las rentas de la dehesa de los Aragoneses y catorce misas en la capilla de los Remedios del monasterio de San Agustín, en honor de la virgen cuando se vio madre de Dios y en honor de la quinta angustia que la virgen sintió cuando recibió el cuerpo de Jesús, y otra misa en dicha capilla para el día de la visitación, deja dinero para mantener la lámpara de aceite de la dicha capilla
Limosnas para la fábrica de San Juan, las cuatro casas del señor San Lázaro del obispado de Cuenca y las ermitas del Castillo
Deja una cantidad para que se siga manteniendo una procesión de la que se declara devota: el cuerpo de nuestro redentor Jesucristo era sacado una vez al año de la iglesia de San Juan Bautista para visitar enfermos. También se dejan 150 mrs. para pagar a aquel que tañe cada noche la campanilla de las ánimas del Purgatorio. Deja pagadas misas para sacar las ánimas del purgatorio en la capilla del señor Santiago y en la capilla de Jesús, que dice hizo su padre Andrés Jiménez (al que tenemos por tal y no de su marido, de hecho, en el testamento se hace llamar Catalina Jiménez)
Deja a Tristán Ruiz de Molina el quinto de sus bienes y como heredera de todo los demás a su hija Isabel de Pedrola
Juana, su criada del Almarcha, recibe unas faldillas blancas
A Juana de Mendoza una losa de Contrai
A María Suárez, su esclava, ahora horra, una cama de ropa

Codicilo de 23 de mayo de 1514

La dote matrimonial de Catalina Suárez que dio a su marido el comendador (160000 mrs. correspondientes a la cuarta parte de la dehesa de los Aragoneses) ha de pasar a la muerte de este a su hija Isabel de Pedrola
Junto a Isabel de Pedrola (que por esas fechas ya está casada con Rodrigo Pacheco) se deja como heredera universal a Francisca, hermana de la anterior y monja en las comendadoras de Granada, reservando para la primer el tercio y quinto de mejora de la herencia
Se funda una capellanía dotada con 20000 mrs.

Codicilo de 23 de septiembre de 1528

Deja a Agustín de Pedrola, su nieto el quinto de sus bienes. Hemos de deducir que este Agustín es hijo de un hijo fallecido del matrimonio de Catalina con Tristán, llamado Sancho Sánchez de Pedrola. Declara que sus señores son Andrés Jiménez de Pedrola y Violante Olivares. Sus padres serían Inés de Alcaraz y ...

GENEALOGÍA
Andrés Jiménez de Pedrola y Violante Olivares, padres del comendador Tristán Ruiz de Molina
... e María de Alcaraz, padres de Catalina Suarez

Inventario de bienes del comendador Tristán Ruiz de Molina en el momento de su muerte:

  • Unas casas principales en Castillo de Garcimuñoz en la plaza, surco de Diego Vázquez, Juan de Monteagudo, hortelano y Hernán González Cañizares, cargada con 1300 mrs. de censo a favor del cabildo de la iglesia de San Juan Bautista, para unas misas para sus padres Andrés Jiménez de Pedrola y Violante Olivares, en la capilla de Jesús. Las casas se tasaron en 100000 maravedíes y contaban con una cueva con cuatro tinajas grandes y dos pequeñas.
  • Un esclavo que se dice Antón de color negro
  • Una jaca de color castaño. Antes Sancho Sánchez de Pedrola recibe un caballo morcillo valorado en 50 ducados.
  • Chamarras, capuces, bonetes, pantuflas, guarnición de mulas, gualdrapas, espuelas, arboledas, arcas, sargas, mantas valencianas, cueros, sillas, manteles, sábanas, paños, almohadas, sábanas, maseras, cueros de vino, tinajas, calderos, sartenes, bacinas, asadores, trebedesas, parrillas, badiles, cucharas, azadas, pesos, arreles, quitara, portacartas, almofrez, mesas, colchones, escribanía (con tres mil cuatrocientos mrs), candeleros, candiles, torno, arneses, testeras, platos, cubiertos, ballestas (el valor de una ballesta es de tres ducados), armatoste de ballesta, bancos, camas, lanza de hierro, cuchillos y tenedores, martillos, tenazas, látigos, piezas de vidrio, dos gallos, seis gallinas, capacho, 17000 mrs. de la renta del cuarto de los Palacios, 1800 mrs. de un labramiento de la Orden, 9000 maravedíes de los 18000 que tiene de merced real sobre las rentas reales, otros 9000 mrs. de pan y agua de la renta de dehesas, otros 13000 mrs de otra renta.
Estos bienes se venden en almoneda un cinco de febrero de 1533, entre ellos el esclavo por seis mil y sesenta y ocho maravedíes y la jaca en tres mil maravedíes, tres cabras, 480 mrs, una tinaja, un real; seis gallinas, cinco reales y dos gallos, real y medio. Un cordero apenas si llegaba a los 30 reales


CABILDO DE LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA del CASTILLO DE GARCIMUÑOZ

Se reunía en la capilla de Santiago (que era de la familia Alcaraz). Una composición de ese cabildo nos ha quedado para el año 1528, 17 de octubre. Un abad, un prior o cura propietario de la iglesia y cinco capellanes. Gregorio de Alcaraz, abad mayor, Sancho de Quintana, prior y cura del cabildo, Garci Hernández de Alcaraz, Hernando de Belmonte, Ambrosio Hernández de la Cañada, García Hernandez de Vera y Diego de Belmonte, todos capellanes intitulados en esa iglesia. Es de presuponer que el cargo de abad mayor quedara reservado a la familia conversa de los Alcaraz, que tenía por capilla propia y lugar de enterramiento la capilla de Santiago.

ACHGR, 10873-3

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