El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

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EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

viernes, 7 de mayo de 2021

Las Comunidades de Castilla en Valera de Yuso

 Francisco Bazán era señor de Valera de Yuso*, el 27 de septiembre de 1520 se hallaba en Honrubia, un lugar dependiente de la villa de Alarcón, acogido por aliados y amigos, después de escapar de su villa tras el alzamiento de los vecinos de su pueblo contra su jurisdicción y señorío y despojar sus propiedades y bienes. Según la confesión del propio interesado en un memorial a un procurador que enviaba a la Santa Junta, ni más ni menos, pidiendo justicia, y que recogió hace ya tiempo Gutiérrez Nieto(1), los sublevados, sus vasallos, le habían echado de su pueblo, en una rebelión armada en la que se habían apropiado del grano de sus cámaras y molinos del vino de sus tinajas y de cualquier cosa de valor de su casa, apropiándose de más de ciento cincuenta corazas y coseletes, ballestas, escopetas y otras armas.

El humillado señor pedía recuperar pues sus bienes y señorío, amparándose en la Ley de Valladolid. La primera reivindicación de sus vasallos era liberarse del yugo señorial y ser de realengo.

"que un día del mes de setienbre próximo pasado deste presente año los veçinos de la dicha villa de Valera vasallos del dicho don Françisco por fuerça con armas se alçaron con la dicha villa diziendo querían ser rrealengos e se dieron a la çibdad e comunidad de Cuenca y le tienen despojado de su posesión"

 Reivindicación que han querido ver historiadores como Diago motivo de equívoco en la actitud de los propios comuneros de la ciudad de Cuenca de recuperar para la ciudad viejas aldeas en condición de señorío. Por los testigos que nos aparecen en la escritura de Honrubia hemos de presuponer que Francisco Bazán fue a refugiarse en casa de Diego de Origüela, un viejo criado de los Pacheco y de Hernando del Castillo, alcaide de Alarcón. La defensa de su causa la llevarían a Tordesillas Diego de Origüela y Alonso de Alcocer, que acompañaron a Cristóbal de Torrijos, procurador de Francisco Bazán.

Cristóbal Torrijos, vecino de Castillo de Garcimuñoz, llevó el memorial de agravios y la carta que le otorgaba el poder de Francisco Bazán ante la Reina Juana y la Santa Junta, que por entonces residía en Tordesillas, un ocho de octubre. No se lo pensó mucho la Junta, que sin duda veía con desagrado estas rebeliones antiseñoriales y que el nueve de octubre de 1520 contestó con un escueto "que se verá", para añadir a continuación "que se comunique con los procuradores de Cuenca", una apelación que era invitación peligrosa a la ciudad de Cuenca a entender en los asuntos de una aldea que hacía tiempo se movía en la política del marquesado de Villena y alejada de los intereses de la Tierra de Cuenca a cuyo suelo pertenecía.

Los procuradores de Cuenca ante la Santa Junta, Juan de Guzmán y Juan de Olivares, responderían con una dura carta desde Tordesillas el 10 de octubre negando todo derecho o razón a Francisco Bazán, pero sobre todo declararon intencionadamente la pertenencia de Valera de Yuso a la tierra de Cuenca y al realengo, haciendo suya la aspiración de sus habitantes de volver a la Corona: 

"que la dicha Valera de Yuso es de la dicha çibdad de Cuenca y de vuestra Corona rreal"

Por boca de su procurador se defendería don Francisco de Bazán, que el 16 de octubre pidió amparo para la restitución de su señorío en el plazo de tres días según la Ley de Valladolid. Acusó a los procuradores de Cuenca de connivencia con sus vasallos sublevados, pues " es un mismo dicho e rrazón". La insistencia de Francisco Bazán en buscar una solución rápida al conflicto chocaba con los intentos de los dos procuradores conquenses de alargar el contencioso en el tiempo, se beneficiaban de la situación sobre terreno mientras intentaban hacerse con los papeles que mostraran la cesión de Valera de Yuso a Alonso Sánchez de Inestrosa como una usurpación en tiempos de Enrique IV. No olvidemos que el comendador Alonso Sánchez de Inestrosa tuvo que ser perdonado por Isabel la Católica tras la primera fase de la guerra de Sucesión castellana para recuperar la villa de Valera.

Don Francisco Bazán fracasaría en su intento de una pronta devolución de Valera, pues el 22 de octubre, los diputados de la Junta emplazarían a la ciudad de Cuenca y a los vecinos de Valera para exponer sus razones. Los intentos nuevos de Francisco Bazán para que fueran escuchadas sus pretensiones con un nuevo juicio de calumnia de testigos fue desechada por los diputados comuneros de Tordesillas. Don Francisco Bazán debió esperar mejores tiempos, mientras que pueblos del sur de Cuenca como Albaldejo del Cuende, Altarejos u Olmeda se alzaban contra sus señores, viejos herederos de los criados del marqués de Villena.


*Francisco de Bazán era alcaide de Requena y señor de Valera de Yuso, casado con Elvira de Inestrosa, hija del comendador Alonso Sánchez de Inestrosa, señor de la villa. Los derechos de Elvira sobre la villa serían cedidos a su sobrino Melchor Carrillo, hijo de su hermana Constanza

(1) GUTIÉRREZ NIETO, Juan Ignacio: Las comunidades como movimiento antiseñorial. Planeta, Barcelona, 1973, pp. 188-189

(2) DIAGO, Máximo: "El movimiento comunero en Cuenca y su provincia" en Castilla en llamas, la Mancha comunera, coordinado por Miguel F. Gómez Vozmediano, Ed. Almud, 2008

Archivo General de Simancas, PTR,LEG,6,24

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