El corregimiento de las diecisiete villas (fotografía: Jesús Pinedo)


Imagen del poder municipal

Imagen del poder municipal
EL CORREGIMIENTO DE LAS DIECISIETE VILLAS EN LA EDAD MODERNA (foto: Jesús Pinedo)

Thursday, July 10, 2025

Ginesa Rosillo, monja trinitaria

 No era fácil entrar como monja en el convento trinitario de Nuestra Señora de los Ángeles de la villa de San Clemente, fundado por el canónigo de Salamanca Francisco Sánchez, que unos años antes había ejercido como cura de la parroquia de San Clemente. Francisco Rosillo, aquel joven que en 1553 había abierto con el pomo de su espada la cabeza al alcalde Hernando Montoya, y que había expiado sus culpas con una fuerte multa monetaria, doce años después ya estaba de vuelta e integrado como ciudadano honrado de la villa de San Clemente. Para confirmar su reconocimiento social, había comprado el oficio de depositario general y de penas de cámara de la villa de San Clemente el 10 de octubre de 1565. El oficio que daba derecho a ocupar un regimiento por dos generaciones, había sido cedido por Francisco Rosillo a su sobrina Ginesa Rosillo para su segunda vida, que lógicamente en manos de una mujer no era la depositaria más adecuada, salvo que se casara. Así que el oficio tras el intento de Ginesa de pasarlo a su padre Alonso había acabado en manos de Miguel Perona en 1588. Pero Ginesa no se casó, sino que decidió ingresar como monja trinitaria ese año de 1588, viendo que se le pasaba el arroz. Quiso expresar su vocación al fundador Francisco Sánchez, que, como era costumbre, le pidió la correspondiente dote si quería ser monja. Ginesa le recordó al canónigo la posibilidad de entrar en uno de los puestos reservados a las doncellas sin dote, pero el canónigo salmantino sabía de los derechos de nuestra novicia al oficio concejil de depositaria y regidora durante una vida, así que pergeñó su tela de araña para beneficiar de algún modo al convento: doña Ginesa Rosillo cedería el oficio concejil a Francisco Jiménez, el compañero de su tío Francisco Rosillo en las andanzas de 1553, cuando descalabraron al alcalde Hernando de Montoya. La razón era que Francisco Jiménez era patrón del convento trinitario y, por tanto, los beneficios que podría aportar el oficio concejil irían al nuevo cenobio. Aceptaría el fundador y canónigo Francisco Sánchez, no sin expresar su malestar porque el referido Francisco Jiménez era doce años mayor que Ginesa y con su muerte (con alta probabilidad había de acontecer antes que la de la mujer), se perderían las rentas del oficio. Claro que el perdedor en este galimatías era el que de hecho ejercía el oficio Miguel de Perona, cuyas rentas perdía en favor del convento.

AGS, CCA, CED. 167-239


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En 1606, por muerte de Francisco Jiménez de la Torre, el oficio de depositario general recaerá en Diego Dávalos Rosillo, por dos vidas.


El apellido de la Torre es común tanto a Francisco Jiménez de la Torre como al canónigo Francisco Sánchez de la Torre, cura de San Clemente y fundador de las trinitarias, lo que nos lleva a pensar que ambos eran primos por vía materna.


QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE LA FUNDACIÓN DE LAS TRINITARIAS DE SAN CLEMENTE 


Curiosamente, para saberlo, creemos que nos debemos retrotraer a los sucesos de julio 1553; lo que hemos llamado la "sublevación del arrabal". Entonces, varios hombres de este barrio sanclementino, comandados por el clan de los Origüela, se dirigieron a la iglesia de Santiago con el fin de linchar a los refugiados allí, que habían intentado matar al alcalde Hernando de Montoya. Entre las posibles víctimas estaban dos primos: los jóvenes Francisco Rosillo y Francisco Jiménez. Nos detenemos en el segundo. Francisco Jiménez el mozo era hijo de una de las personas más ricas de San Clemente a mediados del siglo XVI y de las que menos sabemos, Francisco Jiménez, poseedor de ganados y de viñas y poseedor de una de las primeras regidurías perpetuas establecidas en 1543. Los hechos desgraciados de 1553 truncarían el ascenso social de la familia, pues los hijos tuvieron que huir del pueblo y solamente regresarían seis años después tras pagar fuertes multas.


Francisco Jiménez de la Torre, que era su segundo apellido, junto a su primo Francisco Rosillo volverán a la escena política de San Clemente en la década de 1560. El segundo comprará el título de depositario del ayuntamiento que cederá al primero. Aunque ambos, al parecer, morirían sin descendencia (y probablemente, dadas sus andanzas, sin contraer matrimonio). Francisco Jiménez de la Torre era en 1553 estudiante en Salamanca, pues se acogió al fuero universitario para eludir la justicia. Aunque lo que destacamos de él es su segundo apellido "de la Torre". Es un apellido ajeno para nosotros en la primera mitad del siglo XVI sanclementino, pero es un apellido que llevará en segundo lugar también Francisco Sánchez de la Torre, cura de San Clemente hasta mediados de 1580 y fundador de las trinitarias. Ya dijimos en su día que Francisco Sánchez no era ajeno a San Clemente, el puesto de doctor y profesor en Salamanca lo ejerce tras abandonar el curato de San Clemente. Curiosamente, cuando funda el convento de trinitarias de esta villa, nombra por patrón del mismo a Francisco Jiménez de la Torre, a quien tenemos por su primo, ambos hijos de dos hermanas.


Hoy creemos que el sitio donde se levanta el convento de las trinitarias de San Clemente responde a las casas de estas familias, Jiménez y de la Torre (quizás la primera familia fuera depositaria de parte de la hacienda de los Rosillo). Curiosamente, uno de los primeros censos de cuyas rentas gozarán las trinitarias sería cedido por Francisco de la Torre.


Pero es que el apellido de la Torre nos lleva a La Roda... y a los trinitarios.


PD. Gracias a Manuel Torres Álvarez , a quien debo el dato del apellido de la Torre

Crímenes y destierros en San Clemente

 Por carta de seis de abril de 1552, sabemos que tanto Antonio Ruiz de Villamediana como su hijo Martín están condenados a destierro. Estaban acusados por Juan Galindo y Francisco de Rueda de asesinato, aunque no conocemos el nombre de la víctima. Antonio sería condenado a dos años de destierro de San Clemente y su hijo Antonio a un año de destierro. Cumplidos cinco meses del destierro, una avenencia entre la partes lleva al levantamiento del destierro.

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 113, 1199


El 15 de septiembre de 1556 hay una condena ante la sala del crimen de Granada que afecta a varios vecinos señalados de San Clemente, muchos de ellos próximos al mundo converso: Francisco Pacheco señor de Minaya y su hijo Rodrigo, Sancho López de los Herreros, Pedro de Tébar, Alonso de Valenzuela, Pascual de Valenzuela, Francisco de Olivares, Pedro de Alarcón, Diego de Haro, Miguel Vázquez, Hernán Vázquez, Juan del Castillo, Bartolomé Francisco Rodríguez, Antón García el mudo, Juanes de Garnica, Andrés González de Tébar, Pedro de Garnica, Juan de Robledo, Francisco Martínez, Andrés González de Avilés. Las penas fueron 562500 mrs.

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 129, 570

2 de junio de 1559 se comunican penas impuestas por el juez Cisneros a Francisco Rosillo y Francisco Jiménez por los hechos de julio de 1553 contra el alcalde Hernando de Montoya. NO se señalan las penas, aunque son de carácter pecuniario

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 132, 287

No siempre se iba de procesión a la ermita de la virgen del Remedio de San Clemente. En agosto de 1558, don Francisco Pacheco, señor de Minaya acude a esa ermita disfrazado de mujer. Su finalidad encontrarse allí con una mujer casada y pedir sus favores. Descubierto es condenado a dos años de destierro más allá de  cinco leguas de la villa de San Clemente y de la ciudad de Cuenca. No sabemos del nombre de la mujer casada, pero sí que don Francisco Pacheco comenzó su destierro el 22 de abril de 1562, pero apenas un mes después, el 17 de mayo, dicho destierro era levantado, pues don Francisco había resarcido económicamente al marido ofendido.

AGS. LIBRO REGISTRO DE CÉDULAS, CCA, CED. 133, 826

La muerte de Francisco Rodríguez

Sabíamos de la implicación de varios vecinos en la muerte del hijo del bachiller Francisco Rodríguez, también llamado Francisco. Los hechos debieron ocurrir en 1535.Una familia conversa de San Clemente. Otro de los implicados fue Luis de Alarcón, que sería condenado por la justicia de la emperatriz Isabel, señora de San Clemente, a servir con caballos y armas durante un año en la guerra y a seis años de destierro de San Clemente y su tierra, pero una vez cumplido el primer año de servicios de armas y dos años y medio de destierro se le levantó el destierro. La razón está en que el bachiller Rodríguez había expedido una carta de perdón a favor de Luis de Alarcón. 22 de agosto de 1539. 


Libros registro de cédulas (1490-1691). Archivo General de Simancas.


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Papeles varios de San Clemente (1505-1517)

 12 de septiembre de 1505

  • Antón García, "como uno del pueblo" denuncia a Juan Rosillo y a Juana Gallego por quedarse con 80000 maravedíes de los vecinos pobres y miserables de la dicha villa (AGS, RGS, IX, 1505, 389)
18 de Mayo de 1517
  • Pedro Martínez de Aparicio y su hijo Juan recelan de los vecinos de Belmonte que los han apaleado (al parecer por haber ejercido el primero el oficio de alcalde de la hermandad en La Alberca), por lo que piden se les de permiso para llevar armas (AGS, RGS, 1517-5-295)
23 de diciembre de 1516
  • Martín Ruiz (de Villamediana?) pide licencia para llevar armas por la enemistad manifiesta con Antonio de los Herreros, después de que este profiriese palabras injuriosas y feas contra su madre en la iglesia de la villa (AGS, RGS, 1516-XII-253)
2 de julio de 1517
  • Juan Guerra y su hijo (creemos que son del grupo de zamoranos de la villa) piden licencia para llevar armas, pues un tal "Majuelo", de Pastrana, y otros amigos los quieren matar (AGS, RGS, 1517, VII-264)
9 de octubre de 1516
  • Alonso del Castillo es nombrado escribano de Chinchilla por renuncia de su hermano Diego (AGS, RGS, X-1516-104)
19 de febrero de 1513
  • Los vecinos de El Provencio se van a vivir a San Clemente, pero don Alonso de Calatayud, señor de la villa, no les deja llevarse las tejas y maderas de sus casas ni su vino y pan para encerrarlo en sus casas, cuevas y bodegas y venderlo a quienes quisieren (AGS, RGS, II-1513-134)
25 de agosto de 1508
  • Pedro Ruiz de Alarcón pide acogerse a la jurisdicción especial de la universidad de Salamanca (donde ha sido estudiante) tras haber sido condenado por la justicia del alcalde mayor del marquesado por haber matado varias acémilas de Fernando de Peralta (AGS, RGS, 1508-VIII-2)
9 de octubre de 1510
  • Diego de Alarcón, en nombre de los hidalgos de la villa de San Clemente, pide entrar en las suertes de los oficios concejiles de alcaldes y regidores (AGS; RGS, 1510-X-282)

Monday, July 7, 2025

El maestro Mestraitua y unos pagos de 1535

 QUENTA CON DOMINGO

Que di a Domingo en xvi de mayo para que fuese a las Pedroñeras dos ducados e un castellano la pª vez monta  i(mil) ccxxxv

Que di más a Domingo en cassa de Bernardino López dos ducados en cuartos en primero de abril

Más le enbié yo con Pablo de Carboneras un ducado ...

Más recibió de mi en el molino dos fanegas de trigo

CUENTAS AMSC (década de 1530, sin fechar)

AHMSC



Villarrobledo (1639)

 En 1639, Villarrobledo se preparaba para la guerra, armando a una población que se reconoce ser de 1749 vecinos y 2144 varones de 16 años arriba y disponiendo de nuevos arbitrios para ello, acotando una parte del término municipal. Nos aparece por primera vez una nueva figura de gran futuro; el marqués de Jodar es nombrado Superintendente General de las Milicias de estos partidos. Se desplazará a los pueblos del corregimiento de San Clemente para comprobar que la milicia esta formada este año en cada uno de ellos y hará alarde de las compañías. En Villarrobledo lo hará el 25 de marzo. La compañía tiene a su frente al capitán don Pedro Lozano Vargas, al alférez Martín de Montoya, al sargento Martín de Nieves y al atambor Miguel Pallarés. Bajo esta capitanía estarán los milicianos de cuatro villas: Villarrobledo aportará a la compañía 112 soldados; Las Pedroñeras, 33 soldados; El Pedernoso, 17 soldados, y las Mesas, 10 soldados. En total 174 soldados al mando del capitán Lozano Vargas, pero lo más destacable es que la mayoría de estos milicianos, que se han apuntado voluntariamente a la milicia para gozar de una serie de privilegios, son hombres casados con hijos a cargo, la mayoría entre dos y cuatro hijos. Muchos de ellos son labradores que en los alardes han excusado su presencia por estar labrando los campos, a pesar de ser domingo. Más grave es que solo un año después serán reclutados para la guerra de Cataluña por el despiadado Rodrigo de Santaelices. Medio millar de labradores del corregimiento de San Clemente tomarán el camino de Cataluña. Similar cantidad irá para la guerra un año después. Las familias quedan destrozadas y los campos de labor sin labrar en el otoño. El armamento y conducción de los milicianos se sufragaría con nuevos arbitrios: el acotamiento de la llamada dehesa del molino y el talar pinos en el Calaverón.

La situación de la hacienda de Villarrobledo seguía siendo ruinosa y sufría embargos por los impagos de los réditos del marqués de Cañete. El 4 de abril de 1609 se había dado licencia real a don García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, y a su hijo Juan Andrés para imponer sobre los bienes del mayorazgo cuatro mil ducados de censo para así pagar los cuatro mil ducados en que había sido condenado en el pleito con doña María de Cárdenas, hija del duque de Maqueda. Su hijo tomaría otro censo en 1631 por valor de 6000 ducados. El marqués había prestado a su vez al concejo de Villarrobledo con cuyos pagos saldaba las deudas propias. Villarrobledo pagaba al marqués 149600 mrs. cada año de réditos de censo, acumulándose deudas desde 1634. Nuevos embargos seguían por impagos de las alcabalas adeudadas al conde de Barajas y se acumulaban deudas de las rentas reales.

Villarrobledo intentaba evadir el control del corregidor de San Clemente, en cuya villa se debían presentar los soldados, diciendo que pertenecía al distrito de Alcaraz, cosa cierta para los presidios. Pero el 16 de mayo se anuncia la presencia del corregidor Alonso Yáñez de Mendoza, que acudirá para pedir un nuevo empréstito (donativo) de la villa a la corona. Villarrobledo alegará que ya ha pagado no ha mucho 1350 ducados. pero la exigencia ahora es de 4000 ducados (de los 211000 repartidos al reino y provincia de Toledo).

No tenemos noticias de la cosecha de ese año, que presumimos buena, pues no hay necesidad de grano para la siembra en el otoño y los pagos de las numerosas deudas que tiene la villa se multiplican.

Thursday, July 3, 2025

Los Vara de Rey

 Una noticia familiar nos da pie a empezar el año 1639. El 27 de enero de ese año Ginés Vara de Rey el mozo se presenta al ayuntamiento villarrobletano para comunicar la muerte de su padre del mismo nombre. Ha dejado cincuenta mil maravedíes de deudas a los propios de la villa y el hijo pide ahora poder vender las casas de morada en el pueblo para pagar la deuda. Es probable, por la repetición del nombre, que estos Vara de Rey o Vala de Rey hubieran llegado desde Quintanar del Rey, donde nombres y apellidos se repiten en el siglo XVI en expedientes de ese pueblo y de Villanueva de la Jara. Ya en Quintanar de la Orden nos aparece una Inés Vala de Rey, la vieja, avanzado el siglo y a la que presuponemos con vecindad desde inicios de siglo. Es un misterio el origen familiar que, tal vez denote el topónimo de este pueblo como origen o tal vez entronque con un apellido más antiguo presente en el medievo en el marquesado de Villena y que nos aparece ya en San Clemente ya en Castillo de Garcimuñoz para en periplo por Chinchilla afincarse en Hellín. Familia poderosa y al servicio del marqués de Villena en esta localidad, caerá en desgracia con la guerra del Marquesado los años 1475-1480. Nuevos apuntes, recordados por Antonio del Carmen López, nos hablan de una familia víctimas del tribunal de la Inquisición, con la condena de Francisco Sánchez de Vala de Rey. En fin, sería apostar por la diáspora de una familia, bien huyendo de la Inquisición hacia Quintanar bien en busca de fortuna hacia Villarrobledo. La ruina de esta villa en la primera mitad del siglo XVII llevaría al linaje a asentarse en Villanueva de los Infantes, donde los sucesores iniciarían una carrera militar que llevaría a los sucesores a cinco laureadas de San Fernando. Una simple hipótesis.

Wednesday, July 2, 2025

Villarrobledo (1638)

Para comienzos de 1636, siguiendo las instrucciones de la Corona, Villarrobledo se prepara para la guerra. Adeuda aún tres soldados del año anterior para la dotación de presidios, pero ya tiene alistada una compañía de ciento trece hombres para resucitar la vieja milicia del Reino, al mando del capitán Pedro Lozano de Vargas y el alférez Martín de Montoya y como atambores  Matías Arroyo y Francisco Romero, también hay un sargento, Antón de Nieves, pero casi todos los hombres están desarmados. En 1638, Villarrobledo alegará haber sacado, además cien soldados para presidios y sustituir a otros cincuenta jubilados en la milicia por haber prestado más de veinte años sus servicios.

La situación económica de la villa se presenta como mala, de necesidad, por las malas cosechas, y se pide echar mano del trigo de las rentas decimales del arzobispado de Toledo y del trigo de las tercias reales, después, para los labradores. La villa no ha pagado aún los 22.300.000 que tuvo que tomar a censo para a su vez prestarlos a la Corona para las guerra de Italia de finales de la década de1620. Ahora, se grabará el vino con ocho maravedíes la arroba y otros dos maravedíes la libra de carne y pescado. Del servicio de millones, la villa pagaba cuatro mil ducados anuales, que pagaba con el adehesamiento de la Bernagosa y una parte del término.

En 1638, la villa sigue incapaz de pagar sus deudas, tanto del dinero tomado a censo como de los nuevos impuestos de millones, con deudas, en este último caso, que se remontan a 1632 o del donativo para las guerras de Italia de finales de los veinte, del que se debían 1800 reales, que se sacaban del dinero que se dejaban de pagar de los censos de la exención. Nuevos arbitrios para hacer frente a los pagos de las deudas, que en este caso iban por el arrendamiento de tierras desde la raya de Socuéllamos hasta las tierras de Marcos de la Parra, en el paraje llamado de las Gangueras.

Este año se enviarán, para el mes de marzo, doce soldados a Alcaraz, para la dotación de presidios. La villa ha de pagar cuarenta reales por cada uno de ellos para su conducción. Para finales de abril, se adeudan 16400 maravedíes de dos tercios del salario del corregidor, que parece ausente, pero en cuyo partido sigue integrado San Clemente. El corregidor Alonso Yáñez de Mendoza sigue interviniendo en los asuntos de Villarrobledo por comisiones reales; este año en el cobro de la media anata que adeuda la villa. Hasta San Clemente iban los villarrobletanos a comprar el papel sellado exigido ahora para registrar los actos oficiales y concejiles.

Para comienzos de abril se lleva en procesión la imagen de la virgen de la Caridad hasta la parroquia de San Blas en procesión para rogar por las lluvias. El mes que está la imagen en la parroquial contribuye a aumentar la devoción a la imagen. A ello había contribuido la mucha agua caída el mes de abril que auguraba una gran cosecha; ahora, se devolvía la imagen en procesión solemne el diez de mayo a su ermita de la Caridad. Una nueva devoción ha surgido en esta década; es la de San Antonio de Padua, que se celebra en el convento franciscano para el último domingo de mayo, en agradecimiento por haber acabado con la langosta. El precio del pan cocido bajará a razón de diez maravedíes por libra y 102 libras por fanega, al mismo tiempo, el 21 de junio, el ayuntamiento prohíbe las ventas de trigo de particulares no controladas por el concejo y con precios superiores a la tasa: 18 reales la fanega. En este afán por regular se dan decretos para fijar la edificación de puestos para la venta en la plaza. Para el siete de mayo, Villarrobledo debe alojar una compañía de trescientos hombres a caballo.

La hacienda villarrobletana está en quiebra. Por decreto de 17 de abril se decide que los dos oficios de fieles ejecutores que la villa tiene en propiedad por merced real sean vendidos (con licencia previa del Consejo Real). De la operación se pretende sacar 60000 reales.


ACTAS DE VILLARROBLEDO, EL AÑO 1637 FALTA ENTERO Y 1636, DOS TERCIOS

Friday, June 20, 2025

VILLARROBLEDO (1635)

 El año 1635 ya marcaba el rumbo de la integración de las villas en la guerra. Si el año empezaba regulando el cobro de las sisas de los productos básicos, el de enero se recibe mandamiento del corregidor de San Clemente mandando que los pueblos de su corregimiento informen de la gente de milicia y su armamento que les corresponde de esta vieja institución; Villarrobledo informará de los cien soldados asignados de antaño, cuyo alistamiento ha caído en el olvido. Además, alegará que está libre de dicha obligación por estar alejada veinte leguas de la costa. Además, Villarrobledo, para el mes de enero, aún no ha entregado los 25 soldados de presidios a Alcaraz, que finalmente se encaminaran para el presidio de Barcelona, aunque para el mes de mayo se anuncia que nueve de ellos han escapado y desertado. Para el treinta de noviembre serán diez soldados.

Las necesidades militares llevan a una mayor intromisión del corregidor de San Clemente, que, a falta de los cien soldados alistados, pedirá el 21 de enero se tenga listo el armamento para su dotación. De momento, los arbitrios concedidos tres años antes a las diecisiete villas se prorrogarán tres años más para facilitar ese armamento. 

Los gastos seguían marcando la política municipal, desde los habituales como los diez mil maravedíes empleados para la fiesta del Corpus, organizada por la cofradía del Santísimo Sacramento, hasta los seis mil reales que se debían de la reciente compra de la vara de alguacil mayor, o low ciento veinte reales para la procesión a la ermita de la Caridad por el voto hecho por el consumo de la langosta o seis mil maravedíes para la tradicional fiesta en Villarejo. Nuevas obligaciones se sumaban como la obligación de armar a la octava parte de los vecinos, para lo cual se buscaban nuevos arbitrios. Esta nueva contribución nos aporta un nuevo dato demográfico: por entonces, Villarrobledo tenía 2144 vecinos mayores de 16 años (en el mismo recuento, San Clemente dio una cifra de 1610); 268 soldados pues a armar. Por entonces, más que una mala situación económica pesaba más las constantes exacciones sufridas que se cifraban en más de sesenta mil ducados y la escasa colaboración de una vecindad, cuando se intenta un concejo abierto para la concesión de la octava parte de soldados solo acuden cien vecinos. Se pedirá que los 8640 reales que cuestan los arcabuces y picas de los soldados se saquen de la leña del pinar de la Bernagosa. Mientras, el 17 de mayo, el corregidor de San Clemente mandará en todas las villas de su jurisdicción un recuento de los vecinos comprendidos entre 16 y 50 años para tener preparada gente d de armas para una nueva jornada del rey

Las necesidades de trigo no eran tan acuciantes como otros años, pues a a finales de abril se sacan 200 fanegas de trigo del pósito para hacer pan cocido para los extranjeros, cada fanega a 16 reales y cada libra de pan cocido a 6 mrs, y luego otras 1000 fanegas para vecinos en similares condiciones.

Mientras la villa daba las gracias por heberse librado de la langosta el año anterior de 1634 con dos nuevos votos a San Agustín y a San Antonio de Padua. A San Agustín se le haría una procesión el tercer día de Resurrección de desde San Blas a la ermita de la Caridad. A San Antonio de Padua, una procesión en el convento de San Francisco.


El cinco de julio se nos presenta un estado de necesidad en la villa con motivo del cobro del subsidio y cruzada, no tanto la queja viene de la coyuntura como de los últimos cinco años: los vecinos venden sus bienes y lauores para pagar otros que no necesitan y de poco valor y aprovechamiento por quanto la dicha villa y sus vecinos a causa de la esterilidad de los tiempos y auer avido los cinco años pasados langosta que a destruido los panes

Villarrobledo sufría un juez de cuentas que imponía soluciones gravosas para pagar sus deudas, en una villa que reconocía haber dado de donativo a la Corona cuatro mil ducados dadivosamente, y ahora, se veía obligada a ver como sus vecinos vendían sus labores para hacer frente a las deudas. Así, la crisis de Villarrobledo era más fiscal que otra cosa, agravada por la presencia de la langosta los últimos años. Las deudas del servicio de dos millones y medio, de la vara de alguacil mayor comprada o del censo del marqués de Cañete, aparecen una y otra vez. El salario de los ejecutores se comía la renta de los vecinos de la villa; por ejemplo, a Blas de Olmedo juez ejecutor de la sal se le debían de costas y salarios 2200 reales. No hay referencias a malas cosechas este año. Pero la pobreza crecía, el ayuntamiento cederá en noviembre a los agustinos el llamado corral de la Mesta para instalar una hospedería que sustente a los pobres.

No obstante, para septiembre se reconoce la mala cosecha del agosto pasado, de tal manera que los labradores no tienen trigo para sembrar: la cosecha del pan del agosto pasado deste año fue estéril de cuya causa los labradores están nescesitados y no podrán sembrar sus barbechos. Pero la escasa cosecha parece responder a otras causas que no son las climáticas. El treinta de octubre la villa pide una moratoria de cinco años para pagar sus deudas.



1635, EL AÑO "PARA LA GUERRA"
La cosa ya venía de antes, aunque se insiste mucho en la Unión de Armas de la década anterior, es en la década de 1630 cuando la monarquía se prepara para la guerra total. El intento de imponer un impuesto universal para la sal se saldó en fracaso y no solo en Vascongadas; en los pueblos se consideró desmedido el acopio de sal exigido, incluso después de ser rebajado. Aún en 1635 estaba por pagar la sal repartida a los pueblos y se debían los pagos de la nueva contribución de los dos millones y medio concedida por el Reino.
La Corona daría un giro y exigirá a los pueblos la entrega de hombres para la guerra con cupos asignados por partidos. Es la dotación de presidios. En un principio, esta nueva forma de reclutamiento tiene algo de higiénico, pues los estratos más marginales de la sociedad son erradicados de los pueblos y enviados para la guerra, pero en la medida que el conflicto se internacionaliza las exigencias son mayores, preparando lo que será movilización general de los años cuarenta. 1635 es un año que pasa sin pena no gloria, pero se decide el futuro al entrar en guerra Francia. Se intenta cobrar hasta la última deuda pendiente; se rescata la vieja milicia del Reino creada en 1598, exigiendo el alarde de hombres que han de estar predispuestos para la guerra; la dotación de presidios es ahora más exigentes, persiguiendo a los desertores o exigiendo a los pueblos su reposición, y obligando a los pueblos a formalizar padrones de los vecinos mayores de dieciséis años y menores de cincuenta para saber el potencial de hombres para la guerra. La última medida será más gravosa: los pueblos han de armar a la octava parte de sus vecinos a costa, es, salvando las distancias temporales, "la nación en armas". Una población como Villarrobledo,con 2144 vecinos, debe tener listos 268 para la guerra; otra, como San Clemente, con 1610, más de 200. Cifras igual de abusivas y en la proporción de uno a ocho se exigen en el resto de los pueblos. De momento en el próximo quinquenio los hombres que salen de los pueblos lo hacen como un goteo continuo, pero en la década de 1640, los padrones elaborados unos años antes (que los concejos intentan ocultar) serán la base para una sangría de hombres sin igual que provoca la ruina de los pueblos

ACTAS MUNICIPALES DE VILLARROBLEDO, 1635

Monday, June 9, 2025

Los primeros corregidores

 

Archivo General de Simancas, GYM,LEG,187, fols, 238 y 239. Año 1586




Minuta y cédula real comunicando orden a los corregidores de San Clemente y Chinchilla. Es probablemente la primera orden recibida por estos corregidores tras la desaparición del gobernador del marquesado de Villena. EL negocio mencionado es la oposición de las villas al reclutamiento de hombres que ha causado numerosos desórdenes, se ofrecerá la participación de los regimientos de las villas en las levas y que la Corona sufrague los gastos desde el mismo momento que los hombres salgan de sus pueblos. 

Archivo General de Simancas, GYM,LEG,190. fol. 103